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jueves, 15 de mayo de 2014

15 de Mayo de 2014

Jueves

La mañana la dedico como de costumbre a la lengua. Es algo que pide mucha paciencia y constancia y especialmente cuando te lo tienes que tomar sin un profesor que te pueda orientar bien. Pero ya lo he hecho varias veces y espero que una más también salga adelante.
       Por la tarde voy a Nyagorehun, el pueblo del catequista y, me dicen que ha ido a otro pueblo. Aprovecho para hacer unas cuantas fotos de los campos, hoy san Isidro y, como ya he visto varias veces el pueblo anterior, hoy me pongo en marcha por un sendero hacia otro de los pueblos cercanos.
        En el camino me encuentro con gente conocida, unos que van o vienen y otros que trabajan en sus campos. Cuando ya estaba cerca del pueblo y casi decidido a volverme porque había que atravesar un riachuelo, aparece Daniel, el responsable de la comunidad que me dice que su hijo pequeño, tiene dos años, le ha dicho que yo estaba por este camino.
       Juntos visitamos el pueblo, Mojibeh, donde nos reciben contentos. Hay muchos rostros que conozco, pues suelen venir a Nyagorehun para la misa y este pueblo está a unos veinte minutos de marcha, pero no tiene camino de vehículos, es un sendero que incluso las motos lo tienen mal para poder circular.
       Saludando a la gente es lo que me han hecho ver, que no tienen camino y que no tienen pozo. Lo del camino lo he visto bien claro, pues he venido andando y es un paseo agradable, pero estar aislado no es nada interesante. Lo del pozo les he dicho que podemos pensar en hacer algo en la próxima estación seca, siempre que estén dispuestos a colaborar.
       Me han dicho que lo harán. Veremos a ver a lo que llegamos. También me ofrecen agua y veo que es buena y se puede beber, no está contaminada. Me dicen que la sacan del arroyo que pasa a casi un kilómetro por el camino. Para las mujeres ya es una buena caminata, y sobre todo la vuelta, bien cargadas.
         Daniel ha venido para rezar el rosario con ellos y se queda, yo me vuelvo al pueblo del catequista con el hijo de Daniel. Aquí rezamos el rosario, hoy no muchos y al final hasta aparecen dos hombres del pueblo que visitamos el martes y me dicen que piensan venir a la reunión de parejas el sábado.
      Para la vuelta ya tengo candidatos a viajar y más que me encuentro en el camino que vuelven de los campos. El vehículo está bien lleno hasta Tikonko y después traigo a uno que tiene una rueda pinchada de un vehículo. Por aquí es muy normal viajar sin rueda de repuesto y cuando pinchas, tener que esperar hasta que alguien pasa, te lleva, reparas la rueda en la ciudad y vuelves con ella, mientras los pasajeros esperan pacientemente a la sombra o, si es por la noche, como hoy, a la luz de la luna.

       Cuando llego a la ciudad la lluvia comienza y es un chaparrón intenso. Llegar a casa se hace complicado y descender del vehículo si no te quieres mojar también. Espero unos diez minutos y al final me decido a salir sabiendo que me voy a calar, pero no me preocupa mucho porque la ducha ya me la iba a dar también, pues el sudor es algo que te acompaña constantemente y empapas la ropa que llevas.

miércoles, 14 de mayo de 2014

14 de Mayo de 2014

Miércoles

La mañana la paso estudiando y al mediodía me doy cuenta de que el coci nos ha preparado un menú un poco extraño, pues ha querido repetir lo que hicimos la otra vez, arroz a la cubana, pero en lugar de ponerle tomate le ha puesto lentejas… Cuando lo he visto estaba en la mesa y hemos tratado de comer lo que hemos podido. Por lo menos estaba comestible.
       Por la tarde, después de una buena siesta y un rato de estudio, voy a Valehun, el pueblo al que voy a rezar cada domingo por la mañana. Llego con tiempo y  saludo a la gente por las casas. También tengo tiempo para sacar muchas fotos de los críos, de lo que está haciendo la gente, en particular unos que están cubriendo una casa con hojas de palma, así como los críos que están jugando el juego que el otro día jugaban los adultos, pero con las mini peonzas adaptadas a su tamaño y también muchas fotos de la vida ordinaria de la gente en sus casas.
      A su hora rezamos el rosario y hoy vuelvo a casa solo, cosa que me pasa por primera vez. Y es que el pueblo al que ha ido está bastante lejos de otros y por eso la gente no se desplaza mucho por la noche.

      En casa el grupo electrógeno está en marcha, pues la luz de la ciudad ya no nos viene desde hace dos días. Esperemos que no sea así por mucho tiempo.

martes, 13 de mayo de 2014

13 de Mayo de 2014

Martes

Aniversario de las apariciones de Fátima y fiesta de Madre Mazarello. En la misa nos acordamos de rezar por unos y otros, las salesianas en particular en el día de su patrona.
       Sigo dedicando las mañanas a estudiar y leer y por la tarde visito los pueblos. Hoy hemos comenzado por el pueblo anterior al del catequista, pues parece que hay gente que solía venir y ahora lo está dejando. Hemos visitado dos parejas, pero ha sido un acontecimiento para todo el pueblo y  nos han prometido venir a la reunión del sábado. Veremos a ver los que llegan.
       Por lo menos me ha parecido interesante ver cómo no soy yo el que habla, sino los componentes de las parejas los que les hablan y yo sólo intervengo en alguna ocasión para precisar alguna cosa.
         Acabada la visita volvemos al pueblo del catequista donde dejo a la gente de allí y sigo con los otros a Balei, donde tuve la experiencia de la loca la semana pasada.
       Hoy las cosas son diferentes, pues comenzamos el rosario en una nueva casa, sin ningún inconveniente y lo que al principio eran una veintena acabaron pasando de los cuarenta. Aprovecho para animar a los dirigentes de forma que se den cuenta de que rezar por las casas es lo que nos va a llevar a gente a la iglesia luego.
      La vuelta a casa, bastante tarde, más de las ocho y media, está bien animada por los dispuestos a viajar en cualquier momento. El vehículo está lleno y la gente contenta de viajar. Por lo menos es el servicio que puedes dar a quien verdaderamente lo necesita, hoy varias mujeres con críos pequeños.
       Cuando volvía por el camino pensaba en la suerte que tengo de poder dar este servicio a gente que verdaderamente lo necesita y agradecía a Dios el que lo pueda hacer y así servir a los que no tienen otros medios que desplazarse a pie.

      La lluvia amenazaba, pero se ha contenido y se ha desatado cuando ya estaba en casa y al abrigo de cualquier contingencia. En esta época, las lluvias se preparan en cualquier momento y te pilla el chaparrón y te puede crear problemas. Esperemos que tengamos la suerte de que nos pillen en casa.

lunes, 12 de mayo de 2014

12 de Mayo de 2014

Lunes

    Para la celebración del a misa están Peter y los diáconos que serán ordenados curas en el mes de julio. Así tengo ocasión de encontrarme con ellos y conocerlos. Después del desayuno salen de viaje, así que el tiempo que los he visto ha sido muy limitado, esperemos que tengamos más ocasiones posteriormente.
       Jos va a una reunión de una ong a Tikonko y yo paso la mañana estudiando lengua lo que puedo. Hace calor y se suda, pero se puede soportar.
         Después de comer y la siesta, todavía trabajo un rato en la lengua y leyendo; y luego salgo hacia el pueblo donde ayer me prometieron que rezarían el rosario hoy. El hecho de llegar es un acontecimiento, pues los niños tienen costumbre de venir a saludarme calurosamente y eso les llama la atención a los mayores, porque además no es sólo el saludo, sino que nos paseamos por el pueblo con algarabía y saludando a la gente, lo que me hace estar empapado de sudor y con los niños colgados de las manos y agarrados a mi ropa, que va cogiendo tinte, porque los niños destiñen, en especial por las manos; pero todos me saludan y a todos doy la mano y lo de la camisa o el pantalón lo soluciona la lavadora, y una sonrisa de un niño, vale por todo lo que pueda tener de inconveniente de cualquier otro tipo.
      Preparando las cosas, visitando a la gente, hablando con unos y otros, me voy dando cuenta de lo que se cuece en los diferentes sitios y uno de los problemas serios que descubro es la cuestión de la bebida. Hay adultos que beben y no se controlan… Hoy he comenzado hablando con uno particularmente y con amabilidad le he hecho ver que así no vamos a ir lejos. Me ha prometido que lo dejará… Por lo menos le he pedido a María Auxiliadora que le ayude y veremos a ver cómo lo hago con alguno más en la próxima visita.
       El rosario ha sido sobrio y participado, en lengua local, en la que bastantes de los niños no saben aún las oraciones. Ha habido menos gente que ayer, pero por lo menos  la oración se ha hecho y me han prometido que mañana lo harán también. Yo no puedo ir donde ellos todos los días, pues hay otros pueblos que rezan y a todos quiero acompañar.

       Me despido de ellos, muchos me acompañan hasta el coche y de nuevo me prometen que mañana rezarán juntos. Que Ella les asista.

domingo, 11 de mayo de 2014

11 de Mayo de 2014

Domingo

Como cada domingo salimos temprano hacia los pueblos. Hoy llueve y el camino está mojado con lo que hay que prestar especial atención a los posibles problemas de cualquier tipo.
       Dejo a Jos en Tikonko. Hoy vendrá el obispo para la misa, pues hay un arreglo de un terreno que darán a la Iglesia y también vienen de la capital para preparar la ceremonia de las ordenaciones que habrá en julio. Mientras todo esto pasa, yo estoy en los pueblos y un tanto ajeno a la situación.
       En el primer pueblo les cuesta llegar, pues como ha llovido y hace fresco, se está bien en la estera.  Me acompaña la madre de Daniel, un salesiano cura de aquí y que ha venido ya varias veces antes. Creo que es una cosa muy buena pues al ser catequista y conocer la lengua, siempre interviene en cualquier momento y te ayuda a completar ideas y a que la gente pueda comprender mejor lo que explicas.
       Hoy la figura del “buen pastor” es un problema para explicarla, pues aquí no hay vacas, ovejas o cabras en los pueblos, y si hay alguna, no están en vecerías, ni las guarda un pastor. Aquí son agricultores y los nómadas “pel”, los que son pastores y siguen a sus rebaños, no están por aquí cerca. Así que he tratado de tener inventiva y buscar imágenes que me ayuden a explicarlo.
      Lo primero que he visto es la imagen del buen pastor que está en la última página del calendario de este año… Y eso me ha llevado a la estatua que tengo como recuerdo de los veinticinco años de ordenación.
       Por asociación de imágenes, he empezado por la imagen que tenemos en el calendario, y ahí todos conocen a María y a Jesús. A medida que vas viendo las hojas por detrás, van conociendo a Don Bosco y otros personajes. Y cuando llegamos a la última página aparece el buen pastor. Explico la imagen y la ven todos. Luego con mucho misterio saco de la mochila un envoltorio en una bolsa de plástico y finalmente aparece la estatua el buen pastor, que a todos les llama la atención, porque no la conocen. La muestro de cerca, hago que la toquen y la vean con cierta calma y seguimos explicando  que Jesús es el buen pastor para nosotros.
       La madre de Daniel lee el salmo veintitrés en mende y de forma espontánea una señora empieza una canción que los demás siguen y que ella les ayuda a cantar. Creo que ha sido una buena intervención y cuando luego pregunto si durante la semana se acordarán, alguien me dice que incluso van a cantar la canción.
      También el viernes, mientras rezábamos el rosario al oscurecer, vi cómo una gallina con pollos se metía en la cesta en que las llevan al campo para que coman insectos. Creo que es la figura más cercana de lo que es ocuparse de los animales que he podido encontrar por aquí. Les gusta la imagen y vuelvo a recordarles que así se ocupa el Señor de nosotros.
      Al final de la oración hay varios que vienen a Tikonko, pues hay reunión y el vehículo está lleno, pues aunque llueva, siempre hay quien viaja y está en el camino.
      En el pueblo siguiente repetimos más o menos la misma idea, pero aquí insisto también en que es el día de las vocaciones e invito a la madre de Daniel, como madre de un cura a que hable a los presentes, y estoy de manera especial pensando en las parejas con los que me reúno, para animarlas a rezar y pensar en que si sus hijos tienen vocación, que les alienten y acompañen.
        Como Jos ha tenido ocasión de volver a casa y acompañar a los que han venido de Freetown, aprovecho para estar un buen rato en la reunión de la gente de los pueblos en Tikonko. Es algo que nos hemos encontrado y que nos parece bueno y no queremos cortar la iniciativa, aunque sí orientar, si es necesario
        Cuando vuelvo a casa son las dos y media y encuentro a Jos, pues los otros han ido a visitar familias. Como, echo la siesta y a las cuatro vuelvo de nuevo a la carga, pues hay que ir al pueblo en el que aún no han empezado a rezar el rosario…
        Esta mañana en la reunión pedí ayuda y hubo dos personas que me dijeron que me acompañarían. Me encuentro con ellas en el camino y, a pesar de la lluvia, nos presentamos en Lembema.
      Buscamos a un maestro, luego viene otro; luego, guiados por estos maestros, vamos a la casa de un bautizado y, antes de que lo piense dos veces, ya se han dispuesto a rezar el rosario.
       El sitio en el que estamos es un soportal amplio que nos permite estar a techo y no ser molestados por la lluvia y está en el medio del pueblo. Allí van llegando primero los críos y luego unos cuantos adultos. Al final había unos cincuenta críos y una docena de persona mayores.
       Las personas que me han acompañado leen el evangelio, tratan de presentar la figura del buen pastor como preparación antes de comenzar el rosario. Los críos están atentos un rato, luego unos se cansan y se distraen, otros se duermen… Los dos que tengo a mi lado acaban dormidos apoyados en mí y no puedo moverme, pero eso no me impide ver cómo la mayoría de los críos no saben las oraciones en su lengua y algunos de los adultos que han venido tampoco son capaces de rezar en su lengua, lo que me hace pensar que, si es que piensan venir a rezar, hay trabajo que hacer.
       Para finalizar les doy la bendición y les pregunto si están dispuestos a rezar el rosario los días que quedan del mes de mayo. Algunos me  dicen que sí, pero que necesitan quien les ayude. Les prometo estar mañana con ellos y ellos me dicen que estarán a la cita. Esperemos que sea cierto, porque ya voy descubriendo que hay gente cuya especialidad es decir que sí y luego…
       Llevar a la gente que me ha acompañado a sus pueblos y volver a casa, lo hago de noche, pues como está nublado anochece antes. Cuando entro en casa son las ocho. Jos y los otros han salido y me encuentro con Peter cuando vuelven y estoy acabando de cenar.
      Y Seguimos viendo milagros, pues esta tarde tenemos luz y aunque no es de mucha potencia y a veces se va, por lo menos me permite leer las noticias y hacer la crónica con una cierta calma, cosa que hasta ahora tenía dificultades para hacerla.
      Peter se ha ido a la cama, pues estaba cansado. Ha madrugado, ha conducido y mañana le espera el regreso. Yo consulto el correo, leo las noticias y me pongo a escribir. Aunque estoy cansado, sé que es mejor escribir hoy que dejar las cosas para mañana, pues la memoria está más fresca ahora y además contamos con luz, cosa que mañana, Dios dirá…

         Por lo menos creo que ha sido un día completo y en el que he encontrado a mucha gente y he tenido experiencias agradables. Le agradezco a Dios que me permite vivir esto y compartirlo con vosotros y le pido que sea nuestro buen pastor y nos ayude a serlo también con los demás.

sábado, 10 de mayo de 2014

10 de Mayo de 2014

Sábado

Hoy la luz también ha estado con nosotros durante la noche y se ha ido por la mañana. Por lo menos he podido lavar, aunque sea a altas horas de la madrugada, poner un programa largo para que la ropa se pueda lavar a conciencia.
       Por la mañana salgo con el coci al mercado. Siempre es bueno conocer y ver lo que pasa y es el día en que él está libre, pues los demás ha empezado con clases y está un poco apretado de tiempo. Él está contento de verme que le acompaño y que tratamos de hacer las cosas juntos. Y cuando le comento que quiero que se dé cuenta de que estoy con él para ayudarle y para que me enseñe cosas, que yo también quiero aprender, sonríe y me da las gracias, y lo mismo hago yo con él.
       Hoy nos ha puesto un pescado blanco frito que tiene buen sabor. Estábamos en la plaza y entre los muchos pescados pequeños vi uno grande y compramos la mitad, pues entero es demasiado para nosotros y conservarle en el frigo aún no es posible. El coci estaba contento de la compra y yo le animé a que también lo podía hacer cuando estuviera solo él, pero eso creo que le cuesta más decidirlo.
       Por la tarde fuimos a los pueblos y tuvimos invasión de vehículo. Nada más salir de Bo hay un pueblo en el que había habido un funeral y mucha gente había venido. Reconocí a alguien que me hizo señas de que parara y cuando paramos, en tropel, aparecieron todos los posibles y más, que invadieron el coche… En esos momentos no sabes qué hacer y cómo reaccionar, pero te das cuenta de la falta de educación y el poco respeto que se tienen unos y otros. Se metieron por fuerza los hombres y luego entraron las mujeres que pudieron… Por ganas hubiera hecho salir a los hombres y cargado a las mujeres, cosa que en otro sitio se comprendería, pero aquí todavía no hemos llegado a ese nivel, así que paciencia y a seguir educando al personal.
     Hoy las parejas estaban presentes y había más que otros días, siempre con algunos espectadores que prometen venir con su pareja la próxima vez. Aproveché para hacerles el comentario de lo visto en el vehículo; algunos sonreían, otros estaban en silencio y yo volví a insistir para hacer ver a los hombres que respetar a la mujer es lo primero y fundamental para que el matrimonio funcione bien por aquí.
       Después de la reunión les pasé unas cuantas fotos en la pantalla del ordenador, sobre todo de lo que he hecho con parejas en otros sitios y les llamó la atención, sobre todo el ver a mucha gente reunida, pero también les hice ver que había comenzado como lo hemos hecho nosotros, un grupito muy pequeño, lo que les agradó y también me permitió preguntarles cuanto tiempo nos iba a llevar conseguir ser un grupo numeroso, pues está claro que depende del trabajo que ellos hagan con otras parejas. Algunos se sonreían, otros dijeron: llegaremos.
        Rezamos el rosario, les di la bendición y les animé a llevarla a las personas que están en casa y la necesitan. Es algo que aprecian mucho por aquí.
        La vuelta a casa, otra vez con el vehículo lleno y algunos pidiendo plaza para mañana por la mañana, pues vienen a una velada de oración por un difunto y eso suele durar largas horas.


viernes, 9 de mayo de 2014

9 de Mayo de 2014

Viernes

Hoy nos ha venido de nuevo la luz, lo ha hecho un poco antes de la media noche y se ha ido más tarde, hacia las ocho. Ya es un progreso y, esperemos que sigamos avanzando, pues vivir sin luz es algo que te limita mucho en tus posibilidades de emplear la noche para hacer cualquier trabajo.
      La mañana está nublada y un día plomizo me da unas ganas de dormir, que me tengo que imponer por fuerza, sobre todo en el tiempo que paso estudiando lengua.
       Por la tarde voy a rezar a un pueblo en el que ya he estado esta semana y que creo que no se lo esperaban ni imaginaban que pudiera presentarme, así que la sorpresa también juega su papel.
       Para empezar, me tropiezo en el camino con los dos maestros que cada uno por sus motivos están de viaje; esto me permite encontrarme en el pueblo con la gente de allí y ver lo que hacen cuando los maestros no están.
      Uno con quien suelo hablar me dice que intentará dirigir el rosario lo mejor que pueda ya que los maestros no están presentes. Le digo que no se preocupe demasiado, y  que estoy seguro que lo hará bien.
       Tengo tiempo para darme una vuelta por las casas y hablar acá y allá, primero con unos jóvenes que apenas hablan inglés, pero que nos pasamos un rato agradable estando  juntos; luego viendo cómo varios hombres juegan  a un juego que no conocía hasta ahora, son una especie de peonzas hechas con una semilla de coco pequeña y que con un mango la hacen girar sobre una estera que han extendido en un recipiente que permite tener un espacio cóncavo.
      Las peonzas son del tamaño de un chupachups y el palito es como el mango del mismo. Las hacen girar con fuera al tirarlas sobre la estera y darles movimiento giratorio agarrando el mango con las dos manos y deslizándolas en sentido contrario.
       Las peonzas salen girando con fuerza sobre la estera cóncava y cuando se encuentran una con otra salen despedidas. Gana la que echa a las otras fuera y queda dentro, pues pasa con frecuencia que con la fuerza del choque todas salen despedidas de la estera.
       Después estuve desgranando cacahuetes en otra tertulia y el que mejor hablaba inglés y llevaba la voz cantante me dijo que le encantaba el fútbol y que conocía equipos españoles y que le gustaría viajar a España. En esto no creo que sea original, pues en todas partes eso de ir a Europa priva…
       Dedico ratos a estar en contacto con la gente en los pueblos, pues creo que es la manera de hacerse conocer y que te sientan cercano y que vean que quieres estar con ellos… Lástima que todavía la lengua vaya para largo.
       A la hora del rosario, nos encontramos en la casa de uno de los maestros ausentes y no hay tantos como el día pasado pero creo que las cosas se hacen con sobriedad y dignidad y la gente nos ve rezar y nos respeta.
        A la vez que rezamos, está oscureciendo y ves las otras personas que no rezan con nosotros haciendo sus labores. Hoy me ha llamado la atención ver cómo las gallinas que tiene pollos están acostumbradas a entrar en unos cestos en las que también las llevan al campo cuando van a trabajar para que se puedan alimentar de insectos, particularmente de termitas.
        Acabamos el rosario, les doy las gracias y les felicito por su presencia, les doy la bendición y me encamino hacia casa. Hoy no hay nadie que venga desde el pueblo, pero a lo largo del camino te encuentras a mucha gente que vuelve de sus fincas y están muy contentos cuando al llegar a su altura te paras y les invitas a entrar. Hoy he tenido media docena para llegar al primer pueblo y todavía en el tramo de camino siguiente he vuelto a cargar, esta vez había más de una docena, algunos de los cuales conocía ya de otras veces y cuando hemos llegado a su destino me han agradecido el que les haya traído.
        Me parece que es una buena forma de darte a conocer, como quien les hace un servicio que, por lo general, pocos conductores hacen.


jueves, 8 de mayo de 2014

8 de Mayo de 2014

Jueves

  Amanece nublado, pero la lluvia no llega. Paso la mayor parte de la mañana estudiando lengua, además de hablar con Uba y tratar de conectar en internet, que hoy no ha funcionado hasta la noche, ni siquiera en los cibers de la ciudad.
       Por la tarde voy a pueblos. Primero intento visitar Lembema. El maestro está presente, pero es él mismo quien me dice que la gente está en las fincas trabajando. De ello deduzco que la hora que él mismo me ha sugerido no se ajusta a la realidad. Prometo volver el domingo por la tarde y ver qué se puede hacer.
       En el pueblo del catequista, estudio un rato la lengua. Todavía hay muchas cosas que me resulta difícil comprender, así que a tomarlo con calma y a estudiar un poco cada día.
       Después voy para rezar el rosario en el pueblo siguiente, Balei. Primero damos una vuelta saludando a la gente que ya nos vamos conociendo. Hay una furgoneta que está cargando hojas de mandioca para llevar a la capital. Lo cierto es que son verdaderos artistas cargando vehículos hasta los topes.
       La mujer del maestro tiene malaria, pero a pesar de todo viene a rezar el rosario en la casa de una familia vecina. Comenzamos una veintena; pronto se añaden otros y pasamos de la cuarentena, de los que más de la mitad son críos.
      Si al principio la cosa empezó normal, luego se animó con la visita de una señora fuera de su juicio, que nos ayudaba a acomodar a los críos con el consiguiente jaleo y risas de los asistentes. Por fin se sentó junto a mí y cuando se pasaba demasiado, un ligero toquecito le hacía volver a su sitio. Así estuvimos ten con ten hasta que en las letanías acabó marchándose, pero para estas alturas ya había recorrido varias veces la asistencia y montado varios tinglados, de forma que aquello en algunos momentos parecía más la feria que el rezo del rosario.
      Me llamó la atención el respeto que tienen a los locos y cómo no se meten con ella. No he preguntado, pero imagino que es más o menos lo mismo en todos los sitios. Los cuerdos piensan que los locos te pueden revolver tus espíritus, por lo que les tienen un gran respeto, pero la gozan viendo a los críos que no son conscientes como los mayores, meterse con ellos y hacerles cualquier perrería.
      Después de dar la bendición, ya tenía una buena procesión dispuesta a viajar en el vehículo, de forma que estábamos llenos desde la salida, que se retrasó un poco, pues me vino a hablar uno de los maestros para decirme el problema que tiene de agua en la escuela.
       Como los otros maestros estaban también cerca, les llamé y nos entretuvimos un rato hablando de la escuela y los problemas que tiene y cómo tratar de hacer que los padres de los alumnos participen y colaboren en la educación de los hijos.
       Si ahora mismo no se puede ofrecer ninguna solución rápida, por lo menos hemos quedado en reunirnos de vez en cuando y tratar de sensibilizar a los padres de los alumnos y que la colaboración sea regular. Pero esto no me parece que sea materia para este curso o el que viene. Por lo que voy viendo, hacer cambiar las actitudes no es fácil, ni la gente está tan predispuesta a cambiar su costumbre.
      Para finalizar les propuse que cada día rezaríamos unos por los otros y todos por que los problemas de la escuela encuentren una solución lo más pronto posible.

       Cuando llego a casa lo primero que hago es cambiarme la ropa y ponerla a remojar, pues he tenido doble sesión de niños en dos pueblos y que te sigan una docena de críos colgados de cada una de tus manos, da para muchas anécdotas y también permite que tu ropa vaya cogiendo color, de forma que al llegar a casa en lo primero que pienso es en cambiarme, porque entre los niños y el sudor, la lavadora tendrá que hacer horas extras.

miércoles, 7 de mayo de 2014

7 de Mayo de 2014

Miércoles

Hoy hemos tenido algo inesperado. Hacia la una de la mañana se han encendido las luces. Es algo que nos ha pillado por sorpresa. Cuando me despierto y veo la luz y no oigo el ruido del generador, me doy cuenta que ha vuelto la luz. Ya estábamos tan acostumbrados a vivir sin ella que ni pensábamos que algo así iba a suceder. Pero la alegría dura poco, porque a las seis en punto de la mañana se ha ido y no ha vuelto en todo el día.
       La mañana la dedico a estudiar, además de hacer alguna otra cosa, así como un buen rato de la tarde. Hay que tomar las cosas con calma, pero cuando a algo le dedicas tiempo, acaba saliendo adelante.
         Por la tarde he ido a Valehum para rezar el rosario. Como he llegado con tiempo, me dedico a pasearme por un sitio y por otro para conocer. La gente te saluda con afecto y es en ese momento cuando puedes tener una charla con uno o con otro. Hoy, después de haber dado una vuelta por el camino con una docena de críos alrededor, me he sentado a desgranar cacahuetes con alguien que está preparando las cosas para luego plantarlos.
       Después de un rato hablando de uno y otro asunto, acaba diciéndome que él no viene a las reuniones con las parejas porque tiene dos mujeres y no piensa que puede despedir a una. Me parece una persona seria y cuando seguimos hablando me explica que su familia es musulmana, pero él creció en la capital y allí estuvo con los metodistas y luego, aquí como los metodistas se marcharon y vinieron los católicos, pues es con ellos con quienes se encuentra a gusto y reza.
       Creo que me ha hablado así porque varias veces nos hemos visto de cerca y hemos hablado y se ha sentido con confianza para compartir lo que está viviendo. Yo le agradezco la confianza y le animo a que rece a Dios y que le ilumine, a la vez que le prometo rezar por él, cosa que agradece sinceramente.
       El rosario es en una casa en medio del pueblo. Hay una treintena entre niños y adultos. La oración es sencilla y concisa y al final les doy la bendición, animándoles a llevarla a todas y cada una de las personas que en casa tengan necesidad.
      Uno de los maestros me dice que su madre está enferma, que si la puedo transportar a Bo. Vamos con el vehículo cerca de casa y en el asiento trasero cargamos a la señora con unos cuantos bultos. Todo el camino trato de venir con cuidado, pues los baches, que ahora son charcos, los desniveles de terreno y los arroyos son numerosos y hacen que el vehículo salte más de lo conveniente para una persona de avanzado edad y muy débil.

      El camino es sin percances y en Bo, el acompañante la baja arrastrándola y la deposita en plena acera. Veo las cosas desde el volante del coche y tampoco me puedo bajar a ayudarle porque ni me ha dado tiempo. Luego veo que ha llamado a alguien para ayudarle y, como no quiero seguir perturbando el tráfico, pues estoy aparcado en la calzada, sigo mi camino. Por lo menos les deseo buen final del día.

martes, 6 de mayo de 2014

6 de Mayo de 2014

Martes

Esta mañana hemos celebrado la misa de Domingo Savio. No teníamos ningún libro ni referencia, pero por lo menos nos hemos acordado de él y le hemos pedido que siga ayudando a la juventud.
      Por la mañana después de barrer insectos y especialmente alas, estudio un buen rato la lengua. Luego me vienen a ver los del pozo y con la monja intentamos llegar a una solución para acabar lo que hay hecho.
       Yo aprovecho para hablar y conocer de cerca al encargado de la gente que trabajaba en el pozo. Hace ocho años que está en este trabajo y veo que tiene interés en las cosas y buena disposición, que ya es algo interesante. Para el resto iremos viendo y contaremos con las últimas directrices de la monja.
         Después de comer voy a pueblos. El primero al  que voy, Lembema, me han prometido que rezan el rosario hacia las cuatro, y cuando me presento, constato que no hay tal; además el maestro está bastante cargado, lo que me hace ver la necesidad de contar con alguien más apropiado para la labor de reunir a los otros. Pediremos a María que Ella se encargue de guiarnos en la decisión a tomar y de encontrar la persona que necesitamos.
       En el pueblo siguiente, el del catequista, encuentro al catequista disponible y tratamos de trabajar un poco en la lengua, pero sin tardar aparecen las parejas, cosa que no me esperaba y lo que no pudimos hacer en la reunión del sábado, lo podemos hacer hoy. Yo aprovecho para hacerles ver una serie de detalles a tener en cuenta en su relación, especialmente remarcar lo positivo del otro y tenerle siempre en cuenta.
       Lo que esperaba como comunicación el sábado, sucede hoy y cada pareja habla con alegría de la experiencia que viven juntos. El primero que habla, con mucha dificultad de expresarse en inglés, pero haciendo verdaderos esfuerzos, dice que su mujer, que está en los últimos días de su embarazo, estaba con gran dolor de cabeza y que no sabían qué hacer y los dos juntos se pusieron de rodillas y rezaron con fe y el dolor de cabeza se le pasó…
       Otra pareja habla de que la mujer ha ido a casa de su madre y que cuando antes pasaba una cosa así, siempre le costaba volver de nuevo donde su marido y él tenía que incluso ir a buscarla. Esta vez se fue y se hablaron por teléfono y, como su madre estaba enferma y necesitaba su ayuda, se entendieron por teléfono y ella estuvo unos días más, pero a la vuelta para los dos el encontrarse fue una fiesta y los hijos estaban también muy contentos.
        Otro habla de su experiencia después de una enfermedad seria en la que su esposa ha estado siempre a su lado y de la alegría que tienen los dos de vivir y estar juntos y rezar a Dios y darle gracias cada día por el don de la vida y por vivir esta experiencia de compartir juntos.
       Una cuarta habla de la situación de cierta liberación este año al poder trabajar su campo solos ellos, no con otros miembros de la familia como pasaba los años anteriores. Y ahora que los dos se entienden y se ayudan, están la mar de contentos con lo que hacen juntos.
       Lo que no había podido escuchar el sábado lo he escuchado hoy y le he dado gracias a Dios que me permite vivir estos momentos tan especiales con estas parejas que están disfrutando de una vida con un nuevo sentido, que es compartir entre ellos la vida y el amor que Dios nos da.
       Les hago ver que lo que están viviendo ellos no tienen derecho a quedarse con ello, sino que lo tienen que compartir y quedamos de acuerdo que en vez de encontrarnos dos veces por semana, lo vamos a hacer una vez, pero el otro día le van a utilizar para ir a rezar a las casas con otras parejas en el pueblo, cosa que me dicen que están dispuestos a hacer.
       Después de la reunión tenemos el rosario, que rezamos en casa de uno de los matrimonios que han participado en la reunión. Hay unas cuarenta personas y al anochecer, con el calendario de María Auxiliadora presidiendo el rosario, le pido que bendiga a todos y cada uno de los presentes y los ausentes, Al final del rosario les doy la bendición y les recuerdo que la lleven a los que más necesidad tengan de ella en casa.
       Cuando vuelvo para  casa, una de las parejas me regala una piña enorme. Están agradecidos porque les he ayudado en momentos de enfermedad, complicados para ellos. Y aunque es más tarde de las ocho y media, siempre hay candidatos a viajar. Hoy he encontrado a varios en camino que cuando les  montas en el vehículo están más que contentos.

        Al final, llegando a casa, estoy cansado, pero me siento contento de lo vivido con unos y con otros y le doy las gracias a Dios que me permite vivir estas experiencias en primera persona y también compartirlas con vosotros.