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sábado, 11 de octubre de 2014

El Ayuntamiento de Arnuero colabora en un proyecto de acogida de niños huérfanos por Ébola

http://www.eldiariomontanes.es/castro-oriental/201410/09/arnuero-colabora-proyecto-acogida-20141009214803.html


11 de Octubre de 2014

Sábado

Después de la misa y desayuno, llamamos al que nos cambia dinero. Viene a casa y le llevamos a su puesto en el mercado. Está contento de verme, pues ya habíamos tenido contacto regular con él antes de ahora.
       Viene también a vernos Donald, el de la conexión a internet. Tengo muchos virus en el ordenador, pues me ha desaparecido el antivirus. Me instala uno nuevo y me quito de encima no sé cuantos, y además nos trae la conexión que nos faltaba, lo que me permite enviar unos cuantos correos a unos y otros. Hoy la conexión es buena…
      
      Después de la siesta vamos a los pueblos Donald y yo. Hacemos algunas gestiones en la ciudad antes de ir a los pueblos y también llevamos a los caminantes que encontramos en el camino. Saludamos de paso al jefe tradicional de la zona y vamos a Nyargorhun para la reunión de las parejas.
       Durante la reunión vamos tomando contacto con la realidad que cada uno de ellos juntos ha vivido. Siempre es interesante escuchar lo que otro te dice, pero cuando se trata de que dos juntos te hablan de lo vivido en común, te quedas sorprendido de lo que te transmiten y la sencillez y espontaneidad con lo que te lo transmiten.
        Una pareja habla de la experiencia agradable de estar juntos y comunicarse, algo que para ellos no era frecuente. Otra pareja dice lo que ha cambiado el que recen juntos todos los días. Otro manifiesta su dificultad a la hora de hablar si su mujer no está presente y hoy no ha venido porque se encuentra enferma. Algunos más no han venido por diversos motivos, pero todos están contentos de encontrarse de nuevo conmigo y lo mismo me pasa a mí con ellos.
        En un momento concreto de la reunión se han acercado un grupo de niños y me han dicho que quieren que les bautice.. Me ha sorprendido no lo que piden, sino la forma tan natural en que lo han hecho. Les he dicho que estoy encantado de poder hacerlo, pero que vamos a hablar con los padres, algunos de los cuales están presentes en la reunión y que les vamos a pedir un buen comportamiento en todos los campos en los que se encuentren, además de conocer y recitar las oraciones.
        El camino está muy malo y nos lleva más del doble de tiempo recorrerlo ahora que en la estación seca, y tenemos tiempo para comentar lo vivido, tanto por parte de las parejas como con los niños y agradecerle a Dios que nos permite vivir estas experiencia y compartirlas con vosotros.

       Por la noche me conecto y tengo la suerte de hablar a través de “skype” con Loli en Santander. Me oía mal, pero hemos logrado estar hablándonos un buen rato. Ya le he dicho que les diga a los de la familia que estoy bien y que no se preocupen por la enfermedad, que por ahora no pienso contraerla…


10 de Octubre de 2014

Viernes

La noche ha sido tranquila. Llovió un poco y al refrescar se puede dormir mejor. Seguimos sin conexión y sin noticias del exterior.
       Voy a saludar al obispo. Pues es la forma de hacerle saber que he vuelto, le llevo unos regalitos y la cosa es rápida, pues hay otros que le esperan. Me muestra su amabilidad y la alegría de volverme a ver.
        El resto de la jornada la pasamos en los pueblos, lo primero arrancando raíces en el sitio en el que vamos a construir una iglesia y luego vamos a un pueblo a buscar madera para hacer el gallinero.
      El día ha sido completito, pues el trabajo a pleno sol nos ha quemado un poco y nos ha dejado marcados, pero la alegría de ver caer los árboles o las raíces, después de un buen rato de trabajo, es algo que ayuda para la siguiente embestida.

        Rezamos, cenamos y estamos un rato en clase, pero los alumnos están cansado y dejamos las cosas para mejor momento, pues hay ganas de acostarse.

jueves, 9 de octubre de 2014

9 de Octubre de 2014

Jueves

La noche ha sido tranquila y he logrado conciliar bien el sueño. Celebramos la misa en el oratorio que se ha preparado en la casa de al lado, pues al ser numerosos hemos ocupado la casa que estaba vacía, y después hablo un rato con Uba. Nos tratamos de poner al día sobre unas y otras cosas, el trabajo en los pueblos, los proyectos, las necesidades del momento y lo que vamos a hacer de inmediato.
       La mañana la pasamos acondicionando los alrededores de la casa y reparando cosas que están estropeadas. Después de comer y la siesta visitamos al profesor de lengua, que está encantado de verme. Nos ponemos de acuerdo de que volveremos a las clases y ya veremos de fijar el horario más adelante. No nos damos la mano para evitar los contactos y la posible infección. Damos una vuelta por el mercado, que está animado y compramos lo que nos hace falta para la casa y volvemos para rezar.
       Después de la cena me entretengo un rato con un grupito de los presentes que están interesados en aprender español. El primer día de clase lo pasamos aprendiendo un canto de los que los críos repiten en la escuela y tratamos de que la clase sea amena y pasarlo bien, además de aprender.

        Hoy no ha habido conexión a internet en todo el día y no ha habido forma de enterarse de las noticias, esperemos que mañana haya más suerte y las pueda seguir mejor que hoy.

miércoles, 8 de octubre de 2014

8 de Octubre de 2014

Miércoles

Después de la misa y el desayuno logro conectarme y enviar y recibir mensajes y ponerme al día en cuanto a la enfermedad del ébola en España. Lo que aquí pasa lo iremos viendo a lo largo del día.
         Después del mediodía salimos de casa, pero todavía nos quedan compras por hacer y no dejamos la capital hasta las dos de la tarde. En ese momento empieza a llover y lo hace con disposición durante un buen rato, pero luego a lo largo del camino ya nos dejará tranquilos.
        Lo que sí tenemos en el camino es una serie de controles. La policía y los sanitarios están tomando cada vez la temperatura de todos los que pasan. Tenemos que descender del vehículo, pasar por el control de temperatura, lavarnos las manos con agua con lejía y emprender la ruta de nuevo. Esto lo hemos hecho alrededor de una docena de veces en el trayecto, casi doscientos cincuenta kilómetros, pero por suerte no hemos tenido ningún contratiempo. Hay sitios en los que los controles son más estrictos y lo que me ha llamado la atención es la desviación hacia Moyamba, un sitio con un mercado siempre lleno de gente al lado de la carretera y que ahora está desierto, pues el distrito está en cuarentena.
       Hay unos cuantos distritos que están en cuarentena, sitios en los que ha habido fallecidos por la enfermedad, pero la situación es muy poco clara, ya que el control por parte del gobierno no puede ser estricto y no parece que se pueda hacer mucho más. Lo mismo nos ha pasado a nosotros con los huérfanos que nos tenían que enviar, las cosas se retrasan por falta de seguridad. Esperemos que la cosa vaya a mejor.
       Nos hemos parado en “Milla 91”, el dispensario de las mojas clarisas mejicanas, donde me trataron el paludismo que tuve. Está Adriana, la enfermera. La médico, Patricia, está en España. La encontré en Pamplona recién operada de cataratas. También hay una monja que ha venido a hacer compras, pero que está en Lunsar, el pueblo donde tienen el hospital los Hermanos de San Juan de Dios. Allí tienen un gran colegio y parece ser que la situación está oscura, pues me ha dicho que ha habido varios muertos en la zona en los últimos días.
         Estamos un poco justos con el tiempo, pues se cierran las carreteras a partir de las cinco de la tarde. Pasamos los controles y nos permiten seguir. Llegamos a casa a las seis donde nos reciben con cantos. Hay nueve jóvenes que están con nosotros, unos que son aspirantes y prefieren estar aquí que en su casa, y otros que son de Freetown y animan en el centro juvenil y no saben mucho qué hacer al no haber clase.
       El reencuentro me resulta agradable y la acogida ha sido muy buena. Hay buen ambiente y los jóvenes se sienten a gusto en la casa y disfrutan de lo que hacen. Las noticias son que sigue habiendo casos de gente que muere y algunos son familiares cercanos de gente conocida nuestra, cosa que nos hace más dolorosa la situación.
       Antes de acostarme se pone a llover. El agua es siempre una bendición, pero en estos momentos, mayor si cabe, pues cuando llueve refresca el ambiente y puedes dormir, cosa que con calor y humedad te cuesta mucho más.
       Le doy las gracias a Dios por el día vivido, por haber llegado a casa, por los hermanos que he encontrado y por el cariño de la acogida y le pido lo que le hemos pedido en el rosario que hemos rezado juntos esta noche, que nos proteja y que nos libere del ébola a nosotros y a todos los que lo padecen.


martes, 7 de octubre de 2014

7 de Octubre de 2014

Martes

Por la noche ha llovido y durante la mañana sigue la lluvia. Algunos obreros siguen en el trabajo y los aspirantes que están entre nosotros participan aportando arena para las masas. Me entretengo mirando libros en la biblioteca y al final me hago con un par de ellos para leer.
        La noticia del día es la primera portada en los diarios de España por la presencia de un caso de ébola en una enfermera que formó parte del equipo que trató al médico español de san Juan de Dios que murió de ébola en Madrid después de ser trasladado desde Sierra leona. Si en Europa es una preocupación, creo que en África pueda ser una buena noticia, pues si la enfermedad llega a Europa, la gente se va a mover por buscar una solución con mucho más ahínco que si la cosa estuviera sólo en África.
      Hacia las seis de la tarde aparece Uba y salimos en el ferry de la noche hacia la capital, pues mañana tiene algunos papeles que recoger en el despacho de un abogado y quiere estar disponible para hacerlo cuanto antes.
      Las escenas del ferry me hacen recordar algo que ya he vivido veces anteriores, el mundo que se mueve entre los vehículos que entran y que algunos tienen dificultades en la rampa de acceso que está muy empinada porque la marea está alta y, por otra parte, los pasajeros a pie cargados con toda clase de artículos que en gran número van llenando los espacios previstos para ellos.
       Durante el trayecto de más de una hora tenemos tiempo de hablar de muchas cosas, en particular de lo que nos concierne  en la nueva presencia y las perspectivas que se nos presentan, así como de la experiencia tan positiva que he vivido en la preparación del contenedor y lo que vamos pensando en realizar una vez que nos encontremos en nuestro destino.
      También hablamos sobre la forma distinta de ver las cosas de la enfermedad. Aquí se percibe como algo muy serio, cuestión de vida o muerte, pero siendo conscientes de que estamos con la gente para ayudarles y acompañarles en un momento difícil, siempre tomando las máximas precauciones posibles, pero estando con ellos y mostrando  nuestra cercanía.
       En Freetown nos reciben ya por la noche y vamos directamente a dormir.


lunes, 6 de octubre de 2014

6 de Octubre de 2014

Lunes

Seguimos el horario de rutina de la semana, aunque las clases están suspendidas y el trabajo académico es bastante reducido. Hay unos cuantos chavales jóvenes, los aspirantes a salesianos, que viven con nosotros y las obras de remodelación para la acogida de los chavales huérfanos que nos van a llegar van a buen ritmo. Los obreros se mueven de un sitio para otro y se percibe el ansia de que todo esté a punto para acoger a los que vienen. Les esperábamos para hoy, pero finalmente llegarán un par de días más tarde.  
       Las cosas no van al ritmo que se  esperaba y los chavales no han venido hasta ahora. Parece que el gobierno está bastante desbordado en varios temas, en la cuestión de sanidad en particular.
      Hablo un momento con Uba, quien me dice que vendrá a buscarme mañana, pero no sabe la hora, pues quiere hacer alguna cosa en los pueblos antes de salir y eso le llevará un tiempo que no puede precisar.

       Con Paul me doy una vuelta por las clases y también vamos a la granja donde piensan poner pollos y marco un sitio posible para hacer un pozo. La extensión de tierra que tenemos aquí es considerable y se quiere ponerla a producir.

domingo, 5 de octubre de 2014

5 de Octubre de 2014

Domingo

Es domingo y me ofrecen ir a misa a la parroquia. Voy con Paul, uno de los curas de la zona de Bo, quien me invita a presidir. Hay una comunidad numerosa y muy viva que se reúne, prepara las celebraciones y participa activamente en ellas. El coro formado por unos cuarenta miembros, la mayoría gente joven, anima y sostiene la participación de todos. Estamos tres horas justas de reloj. La celebración es festiva y las cosas se hacen con la calma africana que te hace volver otra vez a los valores de “sin prisa” que nos pueden faltar en otros sitios.
       La tarde es tranquila. Duermo un rato. Hace calor y hay mucha humedad que acaba en una lluvia. También tengo que recuperar el ritmo africano y rehacerme del acarreo de maletas. Después de la oración de la tarde y la cena compartimos un rato de encuentro y el chocolate que he traído desde España y que a todos nos gusta.

        He enviado unos pocos correos para dar la noticia de mi llegada sin problemas y para tranquilizar a todos.

sábado, 4 de octubre de 2014

Vuelta a casa

Retomo esta crónica a mi llegada a Sierra Leona, después de un tiempo de vacaciones y de vivir una experiencia aireada por los periódicos y vivida con una cierta preocupación por parte de la familia. Me refiero a la enfermedad del “ébola” que los periódicos pintaban de forma catastrófica y que la realidad. Aunque muy grave y preocupante, me parece  que estaba bastante desenfocada.
También he vivido otra experiencia gratificante durante el mes de septiembre, como ha sido la preparación de un contendor, con lo que ello pide de organizarse, buscar contactos y mover voluntades. He encontrado una comunidad salesiana, la de Pamplona, que comenzando por el director y siguiendo por todos y cada uno de sus miembros, me ha acogido con cariño y se ha puesto a mi disposición en todo lo que ha podido; y también he visto la cantidad de personas cercanas a la comunidad que tienen un gran aprecio a los salesianos y que están disponibles para cualquier obra buena y he disfrutado de su acogida, de su cariño y de su entusiasmo misionero.
Desde aquí quiero felicitar a unos y otros por el trabajo que realizan y agradecerles muy sinceramente el tiempo y los esfuerzos que me han dedicado a lo largo del mes de permanencia entre ellos. En mi oración y en mi recuerdo les tengo presentes y le pido al Señor que se lo tenga en cuenta y les premie tanto como por mí han hecho y siguen haciendo.

El viaje ha sido sin novedad. El avión estaba lleno y no he notado nada de especial digno de destacar. En el aeropuerto lo primero nos hemos lavado las manos con desinfectante, luego nos han invitado a  rellenar una hoja especial para verificar que no tenemos ébola, nos han tomado la fiebre y  hemos pasado los controles sin problemas.

 Me estaba esperando en el exterior, y a intempestivas horas de la mañana, el padre Larry de la comunidad de Lungi quien me condujo a casa y me mostró la habitación donde pude dormir la última parte de la noche con comodidad y en la cama.