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sábado, 8 de noviembre de 2014

8 de Noviembre de 2014

Sábado

Nos levantamos un rato más tarde y vamos a desayunar. Después hay labores en casa y preparación de alguna cosa para mañana. Al final de la mañana tenemos la misa y la comida. Después de un rato de descanso han preparado una competición deportiva, mientras Uba y yo vamos a los pueblos para la reunión con las parejas a Nyargorhun, el pueblo del catequista.
       Por lo menos la buena noticia es que por ahora no ha habido nuevos casos de ébola y los que estaban en cuarentena, ya circulan libremente. Esperemos que la cosa se mantenga así.

        Pero en cuanto a las parejas se ve que la circunstancia no invita a que la cosa avance, pues el hecho de no estar en relación con los otros, no te invita a ir a la casa de otra persona a rezar y eso no permite que el grupo aumente. Esperemos que también aquí la situación cambie y podamos volver a la normalidad de las relaciones interpersonales sin tener miedo a saludarse con un apretón de manos y dejar que los niños se te acerquen y te manchen la ropa como lo hacían hasta ahora.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Una experiencia para vivirla..

Ambientación: Estamos en SIERRA LEONA… Sí, el país donde hay tanto ébola… Y otras muchas cosas más.
Los salesianos contamos en Sierra Leona con varias presencias, Una de ellas en Freetown, la capital, donde entre otras actividades tenemos una parroquia, un centro juvenil, una escuela, un programa con niños de la calle…; también estamos en Lungi, cerca del aeropuerto, donde ahora mismo, como no hay escuela y a petición del Gobierno, tenemos un programa de acogida de niños cuyas familias han sido afectadas por el ébola, (huérfanos y otros). Finalmente estamos en Bo, ciudad al interior del país, donde queremos comenzar una presencia en los poblados de los alrededores.
En Bo tenemos un par de casitas alquiladas provisionalmente, pues queremos empezar el trabajo en los pueblos, pero aún no hay un sitio de residencia y desde aquí vamos regularmente a visitar los diferentes pueblos.
En esta situación estamos viviendo una experiencia gratificante, pues al lado de los casos de contaminación por ébola, que menudean en varios pueblos, tenemos un grupo de muchachos que nos acompañan y con los que compartimos nuestras casitas de pequeñas dimensiones. Pero esto no es un problema, pues siempre nos podemos estrechar y acoger alguno más.
La idea ha sido del padre Uba, que ha estado largos años trabajando en el país y que conoce cantidad de jóvenes, en particular a muchos de los que han sido rescatados de la calle y reintegrados a su entorno familiar pasando por Don Bosco Fambul, y con muchos de los cuales tenemos una estrecha relación, pues son miembros integrantes del grupo que frecuenta el centro juvenil en la capital.
Ahora estos jóvenes no tienen nada que hacer, pues no hay escuela y tampoco tienen muchas posibilidades de elección, sino el estar desocupados todo el día… Y como el centro juvenil no puede abrirse porque no se permiten reuniones, pues tampoco se les puede ofrecer este servicio que les resulta familiar y cercano.
Visto lo que tenemos y como solución aceptable, Uba ha invitado personalmente a algunos jóvenes del centro juvenil a pasar un tiempo, dos o tres semanas, con nosotros. La noticia se ha extendido y todos los que pueden, que son muchos, se ponen en contacto con nosotros y nos solicitan plaza en nuestra casa.
El que no haya más que diez plazas nos limita mucho en el número, pero no podemos ir contra las normas; y también el que sean pocos favorece las relaciones personales y los encuentros y nos permite organizar las cosas para que el ambiente sea bueno y positivo.
Lo primero que tienes que hacer cuando tienes un grupo así, es organizar el horario y llenarlo de actividades para que estén entretenidos y se sientan motivados en lo que hacen, cosa no muy fácil con estos que han pasado por muchas experiencias y no todas positivas. Por eso hemos pensado en un tiempo de trabajo manual por la mañana y un tiempo de clase-estudio y actividades culturales y deportivas por la tarde.
Así hemos puesto trabajo en la granja de siete a diez de la mañana. Es tiempo suficiente para hacer algo que preste y no cansarse demasiado y es a una hora en que se puede trabajar, pues a partir de las diez el sol calienta demasiado y cualquier actividad requiere un sobreesfuerzo adicional que no merece la pena.
Nos levantamos temprano, salimos en el coche hacia la granja, rezamos un poquito al principio del día y empezamos el trabajo. Después de hora y media tomamos el bocadillo del desayuno y proseguimos le trabajo.
Limpiando el campo de maleza

Un momento para el desayuno

Limpiar el campo de maleza no es algo a lo que estén acostumbrados, pero lo hacen porque son capaces de adaptarse a todo y, aunque la superficie a limpiar es muy grande, también vamos viendo los progresos en lo que estamos haciendo.
De vuelta en casa, nos lavamos, hacemos la limpieza de la casa y otras dependencias, preparamos la comida, celebramos la misa y comemos; y con eso la mañana ya está completa.
Después de comer hay un rato de reposo, descanso, deporte, que cada uno organiza de la manera que quiere. Tenemos un campo de fútbol pequeñito en la casa de los vecinos, el centro para niños huérfanos, y allí nos solemos encontrar para jugar y para hablar con los críos que están en el centro.
A continuación tenemos un rato de estudio y también encuentro formativo sobre varios temas, desde la experiencia y el conocimiento que tienen de los salesianos a entrenarse en un mapa de África mudo a identificar los diferentes países, algo que no tienen costumbre, pero que les distrae y les motiva.
Después hay otras actividades musicales, tocar instrumentos, preparación de cantos, danzas, etc., hasta el momento de la oración de la tarde y la cena; y después de cenar y lavar los platos, los que quieren participan en alguna actividad, la mayoría de las veces una proyección.
Los miércoles por la tarde hay salida los pueblos para la catequesis y nos suelen acompañar, así como los jueves hay reunión con los monaguillos en Mattru y también suelen venir.
El fin de semana es más elástico y con mayor libertad, pero siempre conscientes de por dónde anda cada uno y, mucho cuidado con contactos que puedan ser peligrosos, pues el virus está presente en cualquier sitio que no nos esperamos. Sábado y domingo nos suelen acompañar a donde vamos para nuestras incumbencias pastorales.
Hasta ahora han pasado por aquí más de una veintena de muchachos que han tenido una oportunidad de vivir y compartir de cerca nuestra vida como salesianos y tener la experiencia de estar y trabajar juntos, algo que no todos tenían en su haber. Entre ellos hay estudiantes y aprendices, aspirantes salesianos, cristianos no católicos  y musulmanes convencidos. Todos estamos con un único deseo: vivir y compartir un tiempo juntos y ayudarnos a pasar el trago que se nos presenta, de la mejor forma que podamos.
Nos parece una experiencia positiva para nosotros salesianos y para ellos, pues nosotros sin los muchachos no tenemos mucho sentido, y ellos, ahora sin clase y sin otra ocupación, se aburren sin saber qué hacer.
Creemos que es un intento de respuesta positiva a la situación en la que estamos viviendo, amenazados por la enfermedad, paralizados en las actividades escolares y sin nada que les pueda sustituir, ofrecemos un tiempo de estancia entre nosotros a un grupo de jóvenes en riesgo a los que acompañamos y damos una oportunidad de tener algo en momentos en los que no se ofrece nada desde las instituciones.
Somos conscientes de la situación de riesgo en la que estamos y de la posibilidad de que el ébola nos alcance y para ello tomamos todas las precauciones necesarias; pero también somos conscientes del trabajo de prevención que estamos haciendo con estos jóvenes, muchos de los cuales han vivido también la enfermedad muy de cerca, (varios tienen familiares y amigos entre los enfermos fallecidos), ofreciéndoles en un momento vacío, la posibilidad de estar con nosotros, de conocernos mejor, de tener una experiencia comunitaria y poder llenar un tiempo que de otra forma estaría vacío y sin mucho sentido.
Controlando la fiebre

Controlando la fiebre en el camino

Hemos comenzado el segundo mes con esta experiencia. Seguiremos adelante mientras la situación y las circunstancias nos lo permitan, sostenidos por la generosidad de personas que nos financian y a quienes agradecemos su colaboración.

Damos gracias a Dios por la oportunidad que nos da de vivir esta experiencia en un momento delicado de la vida del país, a la vez que le pedimos su protección sobre cada uno de nosotros y sobre los enfermos de manera particular.

7 de Noviembre de 2014

Viernes

Por la noche ha llovido y lo ha hecho de forma intensa un par de veces. La mañana está nublada, pero acaba imponiéndose el sol y el trabajo en la finca se sigue. Hoy estrenan botas y guantes y están contentos, aunque el trabajo les supera por todos los costados.    
       Después de comer nos vienen a ver el empresario que construye la iglesia en Tikonko y su ayudante. Nos presentan unos papeles en los que hay un intento de presupuesto para una construcción y para un pozo. Ninguno de los dos está puesto al día, lo que nos hace pedirle que los ponga al día y que podamos saber lo que las construcciones y los pozos nos pueden costar, cosa que nos promete hacer y enviarlo lo antes posible.

        De nuevo estamos con el grupo electrógeno y la luz nos viene por la noche, bastante tarde, pero contentos de que nos venga.

jueves, 6 de noviembre de 2014

6 de Noviembre de 2014


Jueves


Hoy me he quedado en casa mientras los otros han ido al campo… Y es que necesitamos cambiar dinero y me lo vienen a cambiar a casa, pero más tarde de la hora en que nos vamos a trabajar. Me he quedado guardando la casa a la espera del cambista, pues aquí se cambia dinero de persona a persona, sin necesidad de ir al banco y te lo suelen dar en mayor cuantía que lo que te dan en el bando.
       Anoche no llovió y hoy hace día muy luminoso y se suda lo que se quiere y más. En el campo se nota en el trabajo. A la vuelta del  campo se hace la limpieza y tenemos la misa, seguida de la comida.
       Después de comer vamos a Mattru. Tenemos reunión con los monaguillos y con los responsables de la comunidad, que hoy también nos presentan al constructor que les ha hecho los edificios que tienen y que además es el antiguo jefe local.
        En la reunión lo primero nos presentamos y luego intercambiamos ideas sobre lo que puede llegar a ser un día no lejano Mattru: una parroquia. Es algo que les agrada escuchar y, después, analizamos las cosas que son necesarias en una parroquia y lo primero que vemos es que tiene que tener mucha gente, lo que nos invita a pensar en hacer venir a los que no vienen y a invitar a otros nuevos.
       Después pensamos también en la necesidad de tener más espacio y tratar de agrandar el terreno, cosa que para unos parece imposible, pero otros hablan de posibilidades reales de obtener más terreno. Dejamos al constructor y a otros dos que le acompañen y que den los pasos para la obtención de más terreno. Ellos vendrán a informarnos de los pasos dados y los resultados obtenidos.
        Sugerimos que en el plano del terreno haya un esquema de la ubicación de las construcciones que se quieren hacer y también lo más detallado posible los diferentes espacios y ambientes de la parroquia. Esto es un primer esbozo, pero algo que es necesario tener en cuenta desde el principio.
       Luego venimos a las construcciones, entre las que presentan la primera la iglesia. Les sugiero que quizás sería mejor pensar en una sala polivalente que luego servirá de sitio de reuniones y dejar la iglesia para más adelante, por la dificultad que tenemos de pensar e imaginar ahora cuantos seremos dentro de unos años.
       Cuando lo oyen la primera vez están un poco sorprendidos, pues no se esperaban una tal proposición, pero luego uno detrás de otro van viniendo a la idea de la sala. Y la verdad es que es lo que solemos hacer en todos los sitios en los que he estado. Se comienza por una sala que sirve de iglesia, pero al cabo de unos años esta sala resulta pequeña y se piensa en la construcción de la iglesia y la sala se queda como biblioteca o salón de actividades y encuentros.
        El tiempo se pasa con rapidez y la noche se echa encima. Concluimos la reunión y acordamos encontrarnos de nuevo con el constructor y el catequista el lunes y seguir pensando en las cosas posibles a tener en el recinto de la parroquia.
        La vuelta a casa es rápida, pues hoy tenemos el coche y llevamos al constructor a su residencia. Así sabemos donde vive en caso de necesidad de visitarle.
         Cenamos a la luz del grupo electrógeno y nos retiramos a la espera de que la luz vuelva, cosa que hace antes de la media noche.


miércoles, 5 de noviembre de 2014

5 de Noviembre de 2014

Miércoles

    Comenzamos ya la monotonía de trabajar en el terreno desde por la mañana temprano, de siete a diez. No hay mucho sol pero al final acaba viniendo. El trabajo que hay que hacer es inmenso, pero por lo menos estamos enfrentados  a un esfuerzo por doblegar a una naturaleza salvaje que se despliega por todas partes.
      A la vuelta tenemos la limpieza, la misa, la comida y la ida a los pueblos de la tarde. Salimos a pronto, pero el camino es malo y nos entretenemos en la construcción en Tikonko, lo que nos hace llegar a destino, Cassama, a las cinco y media.
       Aquí la gente nos va conociendo y se van acostumbrando a nosotros y nosotros a ellos. Hoy nos han traído plátanos como regalo y hemos rezado un rato con ellos. El  encuentro. 
       Les decimos que vendremos los miércoles, pero que ello no quita que alguna vez podamos venir el domingo. Ellos rezan por la mañana temprano, antes de ir a trabajar al campo. Tienen un coro que funciona bastante bien. Preocupados por la hora avanzada para nsotros, reducimos la oración, pero esperamos hacerlo mejor en próximas veces llegando primero.
       En Valehun ya nos esperan y están cantando en la iglesia, aquí ya ha oscurecido cuando llegamos y buen número de los críos presentes dormitan en el banco, pero los adultos están contentos de encontrarnos y de que recemos juntos.

Ellos lo hacen cada día por la mañana. Se reúnen en la capilla antes de ir a trabajar y hoy lo hacen por la tarde porque venimos nosotros. Aquí la relación es mucho más cercana, ya que nos conocemos y nos hemos encontrado muchas veces. Los maestros siguen siendo los animadores de la oración y la comunidad va aumentando en número.

martes, 4 de noviembre de 2014

4 de Noviembre de 2014

Martes

Durante la noche ha habido lluvia abundante casi hasta el amanecer, pero cuando vamos a la finca a trabajar comienza el sol radiante y no nos acordamos más de la lluvia de la noche.
      Los nuevos chavales que han venido se van adaptando bien a la situación. Alguno me ha comentado su experiencia en la calle y la acogida por parte de los salesianos y está muy agradecido.
       Coco ha salido de viaje y me llama por la tarde para decirme que ha logrado llegar hasta el colegio de las monjas… Y es que viajar ahora no es fácil, se hace bajo control de las carreteras y no abren los controles antes de las nueve y se cierran a las cinco de la tarde… Y te quedas a dormir donde te toque si no has programado bien el desplazamiento.
       Hoy el trabajo ha estado más organizado y las cosas han ido mejor que ayer. Los chavales son responsables y el trabajo se hace a conciencia, aunque no son capaces de hacer mucho, pues no tienen experiencia de esta clase de trabajos.

       Las otras actividades se van poniendo en marcha y la situación funciona. Tenemos la impresión que desde el primer momento los nuevos chavales se han adaptado bien y están a gusto en la experiencia que están viviendo con nosotros.

lunes, 3 de noviembre de 2014

3 de Noviembre de 2014

Lunes

Hemos propuesto a los que han venido nuevos participar en la limpieza del campo que tenemos antes de llegar a Bo y así lo hacemos. Vamos por la mañana temprano, así no nos molesta el sol y tomamos el desayuno en una pausa del trabajo.
       Durante un rato del trabajo voy con Uba a saludar al jefe del poblado y al señor que nos cedió los terrenos y allí vemos que el ébola sigue bien presente, pues en el pueblo hay casas en cuarentena y al volver de la finca vemos que la gente se amontona alrededor de una casa donde hay una ambulancia y un vehículo de la cruz roja.
      En casa hacemos la limpieza, tenemos la misa y comemos. Coco ha estado la mañana preparando su viaje al norte, donde ha estado antes también como cooperante. Mañana saldrá para visitar y poner al día asuntos que tiene por allí.

       Por la tarde los chavales hacen deporte y vamos a verlos, están en el campo de al lado de casa, donde los niños huérfanos. También aquí hay efectos de la enfermedad, pues algunos de los acogidos han pasado por la experiencia y la han vivido de cerca.

domingo, 2 de noviembre de 2014

2 de Noviembre de 2014

Domingo

Vamos en las moto-taxi. Me acompañan Coco, el cooperante, y otros dos más. El camino está mojado, pues por la noche ha habido lluvia, pero se hace sin dificultad y aunque llegamos con bastante antelación, ya hay quienes han venido antes que nosotros.
      Coco (Marcos), cámara en mano, va sacando fotos de todo lo que se le presenta por delante, edificios o personas, mientras yo voy saludando a unos y otros a medida que van llegando y también voy viendo lo que tienen preparado como cantos y lecturas para la celebración.
      Voy reconociendo algunos rostros y tratando de familiarizarme con formas de hacer y acercarme a la gente que hoy son más numerosos que la otra vez que estuve. Y  al final de la misa nos reunimos con los responsables de grupos y animadores con el objetivo de pensar en lo que podemos hacer para la construcción de una iglesia.
La situación es que lo que han tratado de hacer como edificio de la iglesia, es algo muy pequeño y que además no tiene una buena orientación, así que tendremos que pensar en qué es lo que se  puede ofrecer como solución.
       Para la vuelta tenemos problemas de encontrar la moto-taxi que nos traiga y andamos un buen trecho del camino, que ahora con el sol ya está seco, y acabamos encontrando primero una y luego, después de un buen rato de andar, aparece la segunda moto que nos trae a casa.
       La tarde la dedico a leer y contestar correos, además de hablar un rato con los chavales que acaban de llegar y con Coco que se va preguntando por su puesto en el nuevo esquema en el que acaba de entrar. Creo que tiene las cosas claras y, después de un momento de duda, se ha decidido por trabajar con nosotros, siempre que no surja algún contratiempo.

     La oración de la tarde es la adoración, como cada domingo, y varios de los chavales recién llegados participan, incluso algunos que son musulmanes, pero es la experiencia que han tenido cuando estaban en el hogar para los niños de la calle, lo que les hace sentirse cercanos a nosotros y rezar con nosotros también. Después de cenar nos visita la lluvia, que ahora parece que viene de forma regular durante la noche; y la luz, que había venido un momento, se vuelve a ir.

sábado, 1 de noviembre de 2014

1 de Noviembre de 2014

Sábado

En la fiesta de Los Santos vamos a decir misa a Tikonko y lo hacemos pronto por la mañana, pues han pedido que sea luego para después poder ir al campo. Están en las labores de la recolección. También vamos a Mattru a la hora de otros días.
       En Tikonko a la gente le cuesta un poco llegar a la hora, pero al final el número es casi el mismo que los otros días de fiesta. Nos tomamos el tiempo necesario para la misa, sin prisa y vivimos lo que estamos celebrando.
       En el momento de la homilía presento al cooperante llegado ayer y que hoy ha venido con nosotros a la misa. Es un español que ya ha trabajado en Sierra Leona anteriormente en un programa de escuelas, construcción de edificios  y ayuda a los maestros auxiliares y está dispuesto a ayudarnos, si es que se puede, en lo que llevamos entre manos… Y si las condiciones del ébola lo  permiten.
      Me ha parecido una persona muy interesante y comprometida en su trabajo, así como alguien que busca servir a la gente. El plan que me ha explicado que tiene con una cincuentena de maestros en otros sitios en los que ha trabajado me parece muy interesante y pienso si los que tenemos nosotros en la parroquia en las mismas circunstancias y otros nuevos, no serían también los destinatarios de su acción… Veremos lo que se puede hacer y el tiempo irá mostrando a lo que se pueda llegar.
       Por lo menos por ahora las actividades escolares están paradas y no se ve cuando pueda cambiar la cosa, sabiendo que ahora parece que el ébola está cebándose de manera muy particular en la capital, Freetown.
        Uba ha ido a Mattru y la gente estaba a la hora y en número como los otros domingos y por la tarde ha visitado la construcción de Tikonko, pues necesitaba algunas precisiones en la obra.
      Por la tarde también tenemos tiempo de entrar en contacto con un grupo de chavales que han llegado del centro juvenil de la parroquia que tenemos en la capital.  La mayoría son gente que ha sido integrada a través del trabajo que se hace con los niños de la calle en Freetown. Hay varios que no son cristianos, pero que han venido a vivir una experiencia con nosotros, ahora que no hay clase y que están en situación de riesgo, pues hay entre ellos quienes han tenido contactos cercanos con el ébola, familiares o amigos que han fallecido. Queremos que estén con nosotros y vivan algo diferente, por lo menos es nuestro deseo el ofrecerles una estancia aquí que les sea formativa.


La reunión de los monaguillos de Mattru "vista por la mochila"

Hoy he tenido un viaje que no me esperaba. Cuando estaba tan tranquila en mi estantería pensando en el fin de semana que se nos presenta, mi dueño entró en la habitación, dejó el libro que acaba de comenzar a leer encima de la mesa y se dirigió a mí, me tomó con decisión y me puso sobre la cama.
Yo entre sorprendida y contenta, me preparé para salir. Mi dueño metió en mí unos libros, una linterna, una camiseta de repuesto y la cámara de fotos; luego me uso a la espalda y salimos andando, pues el coche está de viaje.
En cuanto llegamos al cruce del camino, tomamos una moto y mi dueño le dijo: “vamos a Mattru”. El de la moto no sabía muy bien el camino, pero siendo un viaje aceptó encantado y mi dueño le iba indicando el camino.
Cuando llegamos había un grupito de niños y niñas que vinieron a saludarnos y luego fuimos a la tejavana, el sitio donde ya me habían llevado otra vez a misa y allí empezaron los que iban con mi dueño a hablar con los muchachos y a  explicarles cosas  de ceremonias que se hacen en la iglesia y también les hacían preguntas. Yo estaba interesada en aprender los nombres que les iban explicando a los monaguillos, pero mi dueño me llevó a dar una vuelta por los alrededores.
 Primero estuvo haciendo fotos de lo que es la iglesia que está en construcción. Le vi que tomaba medidas y hacía cálculos; y cuando acabó allí se fue a unas casas cercanas y allí había un grupo de niños a los que había saludado antes y les invitó a venir con él. Los niños obedientes como corderitos, le siguieron en silencio hasta que llegaron al sitio donde estaban los otros y se sumaron al grupo. Ahora sí daba la impresión de que eran muchos, pues habían aumentado con las recientes incorporaciones.
Iglesia de Tikonko en construcción
Mi dueño siguió dando vueltas por el terreno y haciendo fotos mientras los otros estaban con los monaguillos. El tiempo se nos pasó muy rápido, pues estábamos todos atentos a las explicaciones que se daban y luego seguían los ensayos de lo que se había explicado.
Se puso muy oscuro y acabó rompiendo a llover y lo hizo durante un buen rato. Yo seguía a la espalda de mi dueño y veía cómo ensayaban primero un grupo, luego otro, las ceremonias de la misa. También había sitios donde había goteras.
Cuando acabamos había oscurecido y se dieron cuenta de que ya no había motos para hacer de taxi, pero alguien nos dijo que había un taxis cerca y acabamos yendo y nos pusimos de acuerdo en el precio que nos iba a cobrar para llevarnos a casa.
Como era de noche no pude ver todo lo que pasaba detrás del coche, pues mi dueño se había colocado en el asiento al lado del conductor y los otros detrás, pero alguien le dijo que el chófer llevaba a miembros de su familia en la parte de atrás del coche. Como era de noche no podía ver lo que pasaba, pero tenían conversación animada que llegaba a través de la música muy alta de los altavoces del coche.
Los Monaguillos en clase de preparación para las ceremonias

La salida fue original, pues pasamos por un camino que acababan de preparar y como la tierra estaba blanda y acababa de llover, nos deslizábamos por todas partes. Y mi dueño dijo que era una lástima que era de noche y no salían bien las fotos…
Empezamos a recorrer el camino lentamente y evitando los muchos baches llenos de agua y en un momento dado, no lejos de la llegad al asfalto el chófer dijo que ya no nos podía llevar más. Había llegado hasta un sitio que me pareció que era su casa y ya no quiso ir más lejos. Los que estaban con mi dueño le preguntaban cosas en voz alta, pero mi dueño llamó a uno y le dijo que no discutieran, que ya habíamos tenido mucha suerte encontrando quien nos sacara hasta allí y empezamos un recorrido a pie en la noche. Había muchos charcos, pero había dejado de llover y a la luz de la linterna se podía recorrer bien el camino.
Los Monaguillos ensayando las ceremonias litúrgicas

Por fin llegamos al asfalto y allí se pasaron un buen rato con el chófer de otro taxi para arreglar el viaje hasta casa, pero llegado cerca de casa, donde se acababa el asfalto, el taxista dijo que el trozo que quedaba estaba en mal estado y que él no se metía por allí. Nos bajamos y volvimos otra vez a recorrer el camino lleno de charcos hasta que llegamos a casa.
Yo estaba contenta de la salida y de ver a los que venían con mi dueño que estaban contentos y hablaban de lo que habían hecho con entusiasmo y a mí me pareció muy bonito el que estuvieran satisfechos del rato que habían estado con los chavales.
Cuando llegamos estábamos a oscuras. Mi dueño encendió la linterna para entrar, me dejó encima de la cama y enseguida oí el ruido del grupo electrógeno y se encendió la luz. Se pusieron a cenar y pude seguir la conversación porque la puerta de la habitación estaba abierta.
La conversación era animada y hablaban de lo que habían hecho con los chavales, del viaje y las aventuras con los taxis, de lo importante que es leer libros y se estuvieron un buen rato en animada conversación, aunque a alguno se le cerraban los párpados.

Yo seguía con interés lo que decían  y escuchaba a ver si decían algo de una nueva salida, pero acabaron hablando de cómo vivir mejor la misa de mañana y después de lavar los platos se fueron y apagaron el generador y ni dueño, a la luz de la linterna sacó lo que había metido en mí y me volvió a mi estantería. Desde allí pude ver que estaba escribiendo en el ordenador y que de vez en cuando me echaba una mirada complacida. Luego apagó el ordenador y se fue a dormir y más tarde, cuando vino la luz, se levantó de nuevo y siguió escribiendo durante un rato y como había llovido hacía fresquito y no se sudaba y mi dueño me dirigió una última mirada y se fue a dormir de nuevo. Yo desde mi atalaya, sigo su sueño y me prepara para la salida del fin de semana.