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martes, 18 de noviembre de 2014

18 de Noviembre de 2014

Martes

De nuevo vamos a trabajar a la finca y de nuevo aparecen las avispas, pero al poco rato se sigue el trabajo sin problemas. El ambiente es pesado y esperamos que llueva, pero acaba volviendo el sol.
        Tengo que hacer unas fotocopias y me lleva a la ciudad Coco en su moto. Mientras estamos esperando que nos hagan las fotocopias, pues lo llevan con lentitud, se desata la lluvia y durante casi una hora está lloviendo intensamente. Son los chaparrones del fin de las lluvias que a veces son muy locales, pero que donde te pilla te moja en pocos segundos.
       El rato que estamos esperando, Coco, me dice que tiene decidido pasar unos días donde las monjas en Lunsar, tratando de ayudar a los afectados por el ébola en aquella zona. Me parece una cosa muy interesante y que puede hacer un gran servicio y el trabajo que se propone hacer entre nosotros no tiene prisa y puede esperar un par de semanas. Por ello le animo a que vaya donde las monjas y que ayude en todo lo que pueda. En esa zona hay muchos más casos de  la enfermedad y necesitan asistencia. Le digo que nosotros le estaremos esperando, pues las escuelas no tiene prisa y lo podemos realizar más tarde sin problemas.

       Después de cenar seguimos con el pelo de Moisés y hoy viene alguno más. Tampoco llegamos al final. Lo dejaremos para otro día porque hoy es tarde.

lunes, 17 de noviembre de 2014

17 de Noviembre de 2014

Lunes

La noche ha sido tranquila. Además llovió y refrescó, permitiéndonos un mejor sueño. La mañana amanece medio lloviendo, pero no nos impide ir a la finca a trabajar y, aunque caen unas gotas, el sol acaba imponiéndose y brilla. El trabajo se sigue de forma normal hasta que en un momento un grupo sale corriendo, y es que las avispas estaban en su nido y se las ha molestado. Cambiamos de sitio y seguimos el trabajo.
       Viene un grupo de chavales de paso y me entretengo hablando con ellos. Son del pueblo y andan sin rumbo fijo. No hay clase y vienen a ver qué pasa. Nos hacemos amigos y me preguntan qué vamos a hacer en la finca. Les digo que algún día habrá espacio para que puedan venir a jugar y se ponen contentos.
      Por ellos sé que ha habido dos muertos en el pueblo, un niño de corta edad y un chófer de la ambulancia. No me saben dar más detalles, pero sí me confirman algo que ya sabía, que hay varias casas en cuarentena. Creemos que es el único pueblo de nuestra zona que tiene gente en cuarentena. Parece que las cosas van pasando de esta zona a otras que tienen muchos más casos. Esperemos que se acabe la situación cuanto antes.
       Cuando volvemos del trabajo voy a comprar a la ciudad cosas de aseo que necesito y por la tarde tengo un rato de clase formal con los chavales que tenemos en casa. El nivel formativo es bajo, pero intento meter en ellos el interés por la lectura o por alguna actividad de tipo intelectual. Por lo menos no lo rechazan. Esperemos que lo que prometen se haga realidad.

        Siguen con sus actividades y entrenamientos y después de oraciones de la tarde y la cena, les empiezo a pasar la peli sobre Moisés. Hay quienes siguen con mucho interés y quien se queda dormido porque está cansado. Mañana seguiremos, pues no es para acabar en un día.

domingo, 16 de noviembre de 2014

16 de Noviembre de 2014

Domingo

La noche ha sido tranquila y un chaparrón acompañado de viento y aparato eléctrico se ha encargado de refrescar el ambiente que nos ha permitido un sueño agradable y reparador.
     Voy a Mattru mientras Uba va a Tikonko y me acompaña Coco, el cooperante que saca muchas fotos. Me lleva en su moto y me resulta muy dura la suspensión, de forma que la espalda se resiente y vuelvo en una moto-taxi, que es mucho más blanda.
      La realidad que vamos viviendo con esta comunidad de Mattru es muy positiva. Ellos se encuentran a gusto con nosotros y nosotros también con ellos. Intento estar un buen rato antes del comienzo de la misa y saludar a los que llegan. Es una alegría grande el volverse a ver y se sienten muy complacidos del encuentro. Yo voy identificando fisonomías y ellos van teniendo confianza conmigo, los niños en particular, aunque por la cuestión de la enfermedad nos mantengamos distantes y no nos demos la mano…
       
El hangar de la misa y el catequista


Está lleno y hay gente que sigue desde fuera

Las Ofrendas


Van trayendo los bancos de la escuela para la misa

Al final de la misa, en los anuncios dan las estadísticas del domingo pasado y dicen que había ciento noventa y dos personas. Hoy son alrededor de los doscientos cincuenta, pues le he pedido a Coco que cuente y es la cifra que me ha dado. Ellos mismos son conscientes de cómo aumentan y están alegres sabiendo que algo nuevo se está produciendo en la comunidad.
       La procesión de ofrendas es tan vistosa como otras veces y al final hay dos sacos llenos de víveres, desde agua a mandioca, pepinos, plátanos de varios tipos, pomelos, naranjas, limones... Todo el muestrario de lo que se produce en sus campos. Traen las cosas en pequeñas bolsitas y en la procesión se van añadiendo nuevos oferentes y al final hay una multitud alrededor del altar que esperan la bendición del cura antes de retirarse a sus sitios respectivos.
      En los anuncios la gente aplaude cuando dan el número de los presentes la semana pasada y yo les animo a que sigan aumentando y les propongo que nos ayuden a limpiar el terreno que tenemos en Towama que no está lejos de allí y nosotros nos interesaremos por conseguir fondos para la construcción que tenemos entre manos. Me dicen que estarán dispuestos a partir de la semana que viene.
        Para volver a casa no hay problema, pues aparece una moto de forma inesperada y, aunque acabó pinchada, por lo menos apareció otra que esta vez sí me trajo hasta casa sin novedad. Coco me pasó las fotos y disfruté un buen rato viendo las caras de felicidad de los participantes.
      Creo que se encuentran muy a gusto con nuestra presencia y cuando le comento a alguno el hecho de que queremos estar cercanos a ellos y trabajar juntos, me  dice que están contentos, pues hacía unos cuantos meses que no les visitaba ningún cura y ahora que estemos con ellos cada domingo les parece una gran cosa y les llena de alegría el pensar que muchas cosas van a cambiar en poco tiempo.
      Por lo pronto la cuestión de los terrenos es algo que está en marcha y esperamos el resultado de las gestiones esta misma semana y, una vez que sepamos el terreno con el que podemos contar, procederemos a planificar las construcciones empezando por la sala que servirá como iglesia.

      La tarde es tranquila. Después de una buena siesta, me dedico a poner cosas al día y a leer un libro sobre Don Bosco, a la vez que intento responder los correos que tenía atrasados, pues hay electricidad.

sábado, 15 de noviembre de 2014

15 de Noviembre de 2014

Sábado

Nos levantamos un rato más tarde y hoy el trabajo lo hacemos en casa, limpieza y ordenar los diversos sitios. Después del desayuno viene la luz y puedo consultar el correo y la prensa, que ayer no pude. También tengo tiempo para dedicarle un rato a la limpieza del cuarto que va viendo cómo llega el polvo.
        Hacia el final de la mañana tenemos con los chavales una reunión de evaluación. Se prolonga más de lo que esperábamos pero es muy positiva y agradable. Se encuentran a gusto con la estancia aquí y con lo que hacen. A nosotros  nos preocupa un poco el tema del estudio, cosa que no sienten demasiado cercano. Tratamos de motivarles para que por lo menos lean.
       Con la misa y la mesa acabamos la mañana y después de una breve siesta salimos hacia los pueblos, pues hay reunión de parejas.
       Nos acompaña Coco, el cooperante, que va en su moto. Nos paramos a saludar al jefe tradicional y a presentarle al cooperante. Se queda con él hablando de los planes que tiene y al volver a casa me comenta muy contento que ha visto en el jefe a una persona muy abierta, lo mismo que a su mujer, pues con los dos ha estado hablando y que le ha encantado el encuentro.
        En el pueblo, después de saludar a unos y otros, me he dedicado a hacer fotos, pues estaban haciendo el gari (mandioca rallada) en varios sitios y cuando estaba en plena faena, un señor se ha puesto el arnés para subir a una palmera y he aprovechado para sacarle todas las fotos que he podido.
        Hoy la reunión de parejas ha contado con más gente que los otros días, pero ha habido de todo un poco, desde los matrimonios bien centrados y con las ideas claras, hasta la mujer que ha traído a su marido, musulmán, y que le ha dicho delante de los demás que no quería saber nada con la reunión… Son cosas que ellos saben resolver y a ellos les digo que lo hagan, pues aún no conozco suficientemente las costumbres y no quiero intervenir sin saber.
        También había otro matrimonio que el marido había prometido venir hace tiempo y hoy finalmente se han decidido. Con estos la cosa fue más sencilla. También había otro a quien la esposa le ha dejado y se ha vuelto a casa de su madre… Otro tema para tratar con calma y ver de parlamentar para encontrar una solución viable. Como no es la primera vez que algo así sucede, también ellos saben los pasos a dar.
       Por lo menos hoy hemos visto nuevas caras y que el grupo de las parejas, a pesar de los inconvenientes del ébola, puede seguir aumentando.

        También hemos tenido la noticia que no hay elementos en cuarentena en los pueblos a los que vamos y que parece que por aquí la situación de la enfermedad está bajo control. Veremos si el tiempo nos dice que es así, pues las noticias que se oyen de otros sitios no son tan alentadoras.

viernes, 14 de noviembre de 2014

14 de Noviembre de 2014

Viernes

Uba y Coco, el cooperante van a Lunsar a un encuentro para ver qué se puede hacer con afectados por el ébola, especialmente niños desubicados, Tienen una experiencia bonita al ver a gente de iglesia, religiosos especialmente, que dan testimonio de lo que tratan de hacer en estas circunstancias tan especiales. Además de la certeza de que la situación está fuera de control y no sabemos por cuanto tiempo.
        Nosotros hacemos trabajos de limpieza en casa y también viene a verme el catequista de Mattru que me ayuda en la lengua mende, Estamos viendo lo que podemos hacer para mejorar la pronunciación y tratamos de hacer un programa de encuentros regulares, pero no es fácil, pues la semana que viene habrá unos días de toque de queda y no se podrá desplazar… Veremos después si se puede organizar algo regularmente. Por lo menos la impresión que tengo es que podemos trabajar.
       Después de comer estamos sin luz, pero es que ahora no hemos pagado el recibo y cuando van a pagarlo hay tanta cola que después de esperar largo tiempo, tienen que abandonar. Mejor intentarlo mañana.
       Cenamos con la luz del grupo y después paso una peli a algunos que vienen. Intento hacerles ver películas de forma reflexiva y buscando lo que quieren decir, no sólo por divertirse. Les llama la atención, pues no suelen hacer las cosas de esta forma.

        La lluvia, que durante la tarde había amenazado, se nos presenta de la misma forma que ayer, una tormenta con viento y truenos que nos deja un rato envueltos en el ruido que hace el agua al caer en las chapas del tejado. Después de la tempestad viene la calma y el ambiente fresco tan agradable después de hacer sudado durante todo el día.

jueves, 13 de noviembre de 2014

13 de Noviembre de 2014

Jueves

Hoy celebramos Artémides Zatti, el patrono de la Inspectoría. Vamos por la mañana a trabajar a la finca, como todos los días. Sigue sin llover y se nota que la pista está seca y empieza a haber polvo, cosa que hasta ahora no  ocurría. Celebramos la misa en honor del patrono y después de comer voy con uno de los chavales a Mattru, él para la reunión con los monaguillos y yo para encontrarme con los que quieran venir.
      Es algo que tratamos de hacer para que la gente se vaya acostumbrando a vernos en la nueva presencia y que sepan que queremos estar con ellos. Hemos llegado con bastante tiempo y nos damos un paseo por las casas de los alrededores. Muchos están aún en el campo y los monaguillos van viniendo con parsimonia.
      Estoy leyendo un libro mientras los monaguillos ensayan las ceremonias de la misa. Después de un buen rato vienen a verme el catequista y el constructor para informar de los pasos que están dando en relación a la obtención de nuevo terreno para la parroquia. Están animados y tienen buenas perspectivas, pero por ahora nada hay de concreto aún.
      La vuelta a casa sigue siendo problemática a la hora de encontrar la moto-taxi que nos conduzca, pues a esa hora ya no circulan.
      Después de la oración de la tarde celebramos la fiesta en la cena, algo especial que han preparado entre varios de los chavales. El ambiente es agradable y la celebración se vive con alegría.

       La luz, que había estado presente la mayor parte del día, se va y nos visita la lluvia con viento. Tiene el aspecto de las últimas lluvias de la estación, pero aquí estoy poco acostumbrado a esto, pues llueve más del doble que en los sitios donde he estado antes y eso me tiene un poco descontrolado. Por lo menos refresca y puedes dormir.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

12 de Noviembre de 2014

Miércoles

Como los chavales están cansados no vamos a trabajar en la finca, pero sí lo hacemos en cosas de los alrededores de la casa. Uba va a llevar a los que trabajan en la iglesia en Tikonko, pues han tenido problemas con su vehículo, y nosotros percibimos bien el cansancio de los chavales, pues incluso aquí se sientan a veces a descansar.
      Por la tarde vamos a los pueblos, Cassama y Valehun. Hace dos días que no llueve y la carretera comienza a secarse. Como hemos salido pronto, llegamos a destino antes que otros días y vemos a la gente volver del campo y prepararse para venir a rezar. Me doy una vuelta por la escuela, aulas abiertas, buena construcción, pero sin mobiliario. El ébola tiene todo paralizado y no sabemos hasta cuando.
       Poco a poco van llegando y nos reunimos en el aula de clase. El número es el mismo, una veintena en total, y nos vamos conociendo y tratamos de hacer que el encuentro sea algo agradable y ameno. Hay gente que no ha venido porque están en el campo acabando de recoger la cosecha.
       En Valehun el que tiene la llave de la iglesia no ha vuelto del campo y estamos un rato esperando a que nos abran. Por fin nos juntamos y tratamos de recordar el evangelio que han leído por la mañana en la oración que hacen cada día, pero les cuesta acordarse.
       Les invito a rezar en cada casa, marido y mujer con los hijos. Hay varios que lo prometen y veremos a ver si la semana que viene lo han hecho y podemos pensar en comenzar la reunión con las parejas también aquí.
       El hecho de esperar, nos ha retrasado y llegamos a casa muy tarde, casi las nueve, pues el camino está en mal estado. Aquí nos encontramos con Coco, el cooperante que había ido la semana pasada a ver los sitios en los que ha trabajado y que ha vuelto y está dispuesto a trabajar con nosotros.
       También se han reintegrado los muchachos que habían ido a la capital a cuenta de los problemas de alojamiento del barrio enfrente de nuestra casa. Parece ser que las cosas se han calmado y no habrá desalojos, al menos por ahora.

       Después de cenar estoy hablando un rato con el cooperante  y manifiesta su preocupación por la situación que se vive en el país, pero sus ganas de trabajar en ayudar a los que pueda están muy presentes y le animo a hacer lo que pueda por unos y por otros.  

martes, 11 de noviembre de 2014

11 de Noviembre de 2014

Martes

   En la fiesta de san Martín vamos a trabajar al terreno. Seguimos limpiando la maleza. Lleva tiempo y vamos despacio, pero por lo menos se ve lo que hacemos y los chavales están orgullosos del trabajo que hacen. Acabaremos pidiendo ayuda a la gente de los pueblos, pero más adelante, pues aún está lloviendo y los campesinos están en sus granjas haciendo la cosecha.
      Por la tarde estoy un rato con los chavales y me percato del bajísimo nivel que tienen, pues leen con dificultad. Alguno incluso hablar inglés le resulta muy difícil, pero es que tampoco ha ido a la escuela… Y entre todos nos proponemos hablar en inglés en nuestra conversación ordinaria, pues eso  nos ayuda a mejorar una lengua que necesitamos y luego intentar cada día tener un poco de trabajo intelectual, en especial ahora que no hay clase.
       Después de cenar nos juntamos los que queremos y vemos lo que les queda de ver de la película “Los diez mandamientos” que habían comenzado a ver la semana pasada. Cuando acaba, nos retiramos cada uno con nuestro calor a tratar de dormir, pues mañana nos espera otro día de trabajo.

       Trato de escribir la crónica de lo que ha pasado cada día, o de lo que hemos vivido y también al final acabamos preocupados por las noticias del ébola que sigue aumentando y parece que no hay camas suficientes en el país para acoger a los enfermos. Y también nos llega la noticia que alguien ha muerto en uno de nuestros pueblos…

lunes, 10 de noviembre de 2014

10 de Noviembre de 2014

Lunes

La noche ha sido tranquila y cálida, pudiendo sudar ampliamente. Por la mañana temprano vamos al campo con los chavales a trabajar. Uba se va a llevar a los obreros de la construcción, pues tienen el vehículo averiado, pero está a la hora para volvernos a casa, haciendo la limpieza, y con la misa y la comida ponemos fin a una mañana intensa de trabajo.
       Por la tarde vienen de Mattru el catequista y el contratista de las obras. Nos encontramos durante un buen rato con ellos intercambiando ideas y al final llegamos a la conclusión de que necesitamos buscar más terreno para la nueva parroquia y que lo que tenemos que hacer en principio no es la iglesia, sino una construcción que sirva para celebrar la misa esperando a que sepamos cómo evolucionan las cosas y tengamos idea del número de fieles que tendremos para poder pensar en construir una iglesia de las dimensiones adecuadas a las necesidades.
       Uba se va a buscar a los trabajadores a Tikonko y nosotros nos despedimos sabiendo que por una parte van a dar los pasos para saber si se puede obtener más terreno y por otra nos presentarán presupuesto para la construcción de una sala grande para celebrar la misa en espera de que un día se construya la nueva iglesia.

       El calor húmedo sigue y la lluvia no acaba de caer. Duermo una buena parte de la noche en el suelo, pues como está fresco, no sudas y puedes dormir, cosa difícil en el colchón que está muy caliente.

domingo, 9 de noviembre de 2014

9 de Noviembre de 2014

Domingo

Uba se va pronto a los pueblos y yo voy a Mattru en taxi-moto. Llego con antelación y veo lo que pasa antes de la celebración y a la hora a la que la gente llega nos vamos saludando y voy tratando de estar cercano a ellos.
       La misa transcurre por los cauces normales y al final les anuncian la reunión que tuvimos el jueves. Después de la misa tengo un momento de encuentro con el catequista. Hablar es bueno y a todos nos gusta que nos escuchen y me hace falta estar cerca de la gente y que vean que quiero estar con ellos.
       También hoy hay problemas con las motos a la vuelta y junto con el catequista nos recorremos un buen trecho del camino antes de encontrar una, pero hemos podido hablar un buen rato de muchas cosas, lo que nos ayuda a los dos en nuestra relación personal.

       Hay luz y he logrado lavar la ropa en la lavadora. Por lo menos el domingo parece que la corriente está mejor y hasta la lavadora funciona, cosa que durante la semana no logra encenderse a cuenta de la poca potencia. También hace calor suficiente como para pensar en una lluvia, lo mismo que hizo anoche dos veces.