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sábado, 29 de noviembre de 2014

29 de Noviembre de 2014

Sábado

  La noche ha sido tranquila aunque me haya despertado varias veces por el calor. El día está despejado y los muchachos tienen las mochilas preparadas. Uba les lleva a la estación al tiempo que nos despedimos con un buen recuerdo.
      Creo que hemos vivido una experiencia agradable e interesante con los chavales, la mayoría de ellos musulmanes, que han estado aquí con nosotros. Han venido por mediación de Uba y entre todos hemos tratado de hacer que su estancia les resulte positiva. Cada uno tiene su experiencia personal a la espalda y con todos hemos tratado de tener una buena relación. Ellos han manifestado su agrado por la experiencia vivida estas semanas entre nosotros.    
       Por la tarde voy a la reunión con las parejas. Hoy hay un nuevo matrimonio y se van sumando alguno más de los anteriores. La cuestión del ébola hace estragos en las relaciones, pues la gente ha cortado mucho su vida social, pero por suerte nosotros no tenemos casos en la zona y esperemos que dure, pues en otros sitios del país la cosa es seria.
        En la reunión les hablo de la colaboración que tienen los pájaros migratorios en el vuelo que hacen juntos, cosa que les llama la atención, pero les sorprende más la aplicación que luego hacemos del ejemplo de los pájaros a la vida de las parejas y al grupo en su conjunto. Veremos si la semana que viene el ejemplo ha dado fruto.
        Cuando vamos por la pista nos sorprende gratamente que hay una máquina para nivelar el piso de la pista. Y es que hay un hospital en la zona interior y es la pista la que permite llegar hasta él. Con la cuestión del ébola y de los enfermos, parece ser que arreglarán un poco el camino, cosa que a nosotros nos viene muy bien, pues nos ayuda en el recorrido.


viernes, 28 de noviembre de 2014

28 de Noviembre de 2014

Viernes

Seguimos yendo a la granja a trabajar, aunque hoy me quedo en casa esperando al profesor de lengua, que al final no llega. Por lo menos aprovecho el tiempo, pues ha venido a verme el constructor y nos pasamos el rato intercambiando informaciones. Siempre es interesante ver lo que otro piensa y ver de qué forma reacciona. Hoy me ha preguntado cosas acerca de la construcción de una puerta y le ha llamado la atención ver que tengo fotos de muchos modelos.
      También voy a sacar fotocopias de un libro de oraciones y después de comer es el turno de ir a los pueblos que están lejos. La pista está en mal estado y nos lleva mucho tiempo el recorrerla, pero hay que armarse de paciencia.
      En Cassama la gente está, pero viene con cierta parsimonia. Al final el mismo número que la semana precedente. Hoy ha venido un matrimonio de Nyargorhun y les ha hablado. Están contentos de escuchar a otros hablar y se muestran interesados en el tema, que les explicaré con calma en otros encuentros.
        En Valehun es Uba quien dirige la oración y dividimos a los adultos y a los críos. La noche es ya cerrada y hay un buen rato de animación, mientras los críos lo hacen a la parte de fuera de la iglesia.

       Es tarde y el camino es malo, lo que nos hace llegar a casa más de las nueve y media. Nos están esperando para cenar, que se suele hacer a las cocho y la gente tiene hambre, pues mientras comemos no habla nadie. Al final la cosa está tranquila y los muchachos que están con nosotros  han hablado de su intención de partir a sus casas, cosa que Uba les recomienda hacer el sábado.

jueves, 27 de noviembre de 2014

27 de Noviembre de 2014

Jueves

     Como cada mañana vamos a trabajar a la granja. La cosa va avanzando, Hay quien se queda en casa con paludismo, pues es la enfermedad de todo momento. Pero también a eso estamos acostumbrados.
       Por la tarde voy a Mattru en moto, como los demás que me acompañan. Los monaguillos están presentes y comienza a venir gente a ver al cura. Hoy ha venido una señora a saludar. También luego se ha presentado un señor mayor que luego he sabido que es el jefe del pueblo. Habla un poco de inglés y ha venido para confesarse. Me ha dicho que fue bautizado en un pueblo no lejos de aquí en el cuarenta y siete. Luego ha venido un crío que me traía como regalo tres naranjas y un pepino. Se lo he agradecido y hemos estado hablando un poco.
       En casa nos hemos enterado de que el médico que nos atendía en la capital, especialmente a los niños de la calle, ha dado positivo de ébola… Esperemos que sea de los que se salven… Y recemos por él.

      Se hace sentir el calor y la humedad, lo que te produce una sensación de estar empapado y tener poco espacio para respirar, pero a la hora de dormir, eso se soluciona con echarte en el suelo. Por lo menos si hoy tampoco el suelo no está muy fresco, lo está más que la cama que te da la sensación de calor en cuanto la tocas.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

26 de Noviembre de 2014

Miércoles

Lo  del contenedor ha ido bien, pero se han quedado a dormir en la capital porque era muy tarde para volver, lo que han hecho es madrugar y han llegado lo antes que han podido, pues había quien esperaba para trabajar en la granja, cosa que han hecho, aunque sea con retraso.
      Aquí hemos hecho un poco de trabajo alrededor de la casa, arreglando los sitios que la lluvia ha cegado y preparando para si hay otra. El día es tranquilo y no muy caluroso. Todavía se nota el efecto de la lluvia de ayer.
       Voy a sacar fotocopias, hay trabajos que quiero hacer y, hay que tomarse las cosas con calma y me hacen volver por la tarde y, por suerte, las cosas estaban hechas.
       Vuelven los del contenedor y del trabajo de la granja. Parece que la cosa avanza. Y por aquí por suerte lo del ébola parece ser que es materia pasada. No así en otras zonas del país, capital incluida, donde las cosas siguen siendo serias.

        Lo del paludismo hoy ya es un recuerdo, o por lo menos eso es lo que quiero que parezca. He acabado de tomar los medicamentos y las sudadas también han disminuido. Esperemos que nada se manifieste de nuevo.

martes, 25 de noviembre de 2014

25 de Noviembre de 2014

Martes

La noche ha sido tranquila. He dormido, aunque me he despertado varias veces bañado en sudor. Se van a limpiar a la granja y lo primero que hago en meter en la lavadora la ropa para que esté pronto seca si es necesario.
        Al poco tiempo empieza a llover con intensidad y se pasa la mañana lloviendo. Pienso en los que están en la granja que finalmente vuelven a desayunar a casa. Están empapados y cuando llegan la lluvia se desata con mayor intensidad. Yo creía que la estación de lluvias había acabado, pero aquí las cosas son mucho más largas que lo que tengo de costumbre. A estas alturas en Cinkassé o en Kandi ya hace semanas que tienen el polvo del desierto como norma general de cada día.
          En la comida avisan que un contenedor ha llegado al puerto y Uba sale de estampida a ver de hacer las gestiones para sacarlo cuanto antes. Le acompañan dos ayudantes, siempre acompañado es mejor.
          La tarde es tranquila y no sudo tanto. Kasimu, uno de los jóvenes con los que estuve ayer, viene a verme con el libro y  nos pasamos un rato leyendo. Le cuesta mucho entender, pero la verdad es que el párrafo que nos ha tocado es difícil. Por lo menos el interés que pone es encomiable.


lunes, 24 de noviembre de 2014

24 de noviembre de 2014

Lunes

Van a trabajar a la granja, pero hay varios que nos quedamos. Todos andamos con el paludismo, pero las cosas van a su ritmo mejorando.
       Viene a verme el catequista, que piensa en darme clase y, aunque indispuesto por el paludismo, estoy disponible, pues no es algo que encuentre todos los días. Y en cuanto empezamos, se presenta el constructor de la comunidad de Mattru con planos del terreno y queriendo saber algo más sobre lo que necesitamos, pues le he pedido un presupuesto, algo que veo que es complicado, pero que trato de explicarle que es lo primero que necesitamos si queremos construir un edificio, tener un cálculo de lo que nos puede costar.
        Creo que ha comprendido y me promete hacer lo posible por conseguir lo que le pido. Me pide también un calendario de María Auxiliadora, y le doy unos cuantos de los que me quedan que llegaron en agosto  y que están en francés, pero no importa, los calendarios le llenan de alegría.
       No sé por qué hoy, 24, la cosa ha aparecido así, pero por lo menos ya le he dicho a Ella que haga su trabajo y parece ser que hoy, su día, me está diciendo que quiere estar presente entre la gente y por eso le he dado varios calendarios y lo mismo he hecho luego con el catequista. Sé que Ella hará bien su trabajo y se lo pido en especial en su día.
      Vuelven del trabajo de la granja y yo sigo un rato con el catequista y con la clase de lengua. Después hablo un momentito con Samuel, el salesiano joven, quien me hace ver que la cuestión de leer no es lo que les interesa a los jóvenes que están con nosotros. Me preocupa porque es la realidad, pero no encuentro una solución fácil a ese problema del que hemos hablado varias veces.

      Después de la comida y la siesta me paso un rato leyendo y Samuel viene para dar su clase y hacer que los muchachos lean un rato. Estoy presente y veo las dificultades enormes que tienen para leer y trato de volver a leer los párrafos con ellos y buscamos comprender las palabras y al final de la clase dos de los más problemáticos se quedan un rato conmigo y me hacen ver su interés, pero la realidad es que en la escuela lo que les pasa es que el que no sabe leer, lo pasa mal porque los otros se ríen de él… Les hago ver que aquí no estamos en la escuela, estamos para ayudarnos y para aprender. Se sienten confiados y leemos y les encanta lo que hemos hecho y se llevan el libro y me prometen que vendrán a verme para que les ayude.
       Me encuentro contento de la reacción y creo que es lo que me faltaba de comprender en ellos, que a pesar de que yo me esfuerzo en hacerles comprender la necesidad de la lectura,  su experiencia negativa de la escuela pesa mucho, y llegar a romperla y ver las cosas en positivo no pasa la primera vez… Y también en eso trato de ver la presencia de la Madre en su día y le agradezco el trabajo que ha hecho entre nosotros, pues creo que es el principio de un camino muy importante para los jóvenes que están con nosotros, tener una experiencia positiva de la lectura.

       Sigo tomando las medicinas para el paludismo y sigo sudando abundantemente, lo que acumula camisetas para lavar, pero no me siento mal ni muy cansado.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Una Imagen vale mas que...

La Iglesia de Tikonko avanza a buen ritmo

Sombrero y Mochila compañeros inseparables en la escuela de Cassama

Secadero de Gari 

Planta de mandioca ya crecida cuyas raices darán el Garí

Poniendo el Tejado en la Iglesia de Tikonko

Otro secadero de Gari

23 de Noviembre de 2014

Domingo

La noche ha sido tranquila, aunque me he despertado varias veces bañado en sudor. A la máquina de lavar han ido las existencias de camisetas y sábanas mojadas mientras salía hacia Mattru a decir la misa. Uba ha ido a los otros pueblos.
      Cuando vuelvo de la misa saco las cosas de la lavadora y meto las nuevas que tengo empapadas, alba incluida. Por lo menos he podido celebrar la misa sin mayores dificultades y con mucha gente. Hoy los niños han ido a una de las salas de clase durante la homilía, acompañados por los animadores. Creo que ha sido una buena experiencia, pues la homilía ha sido para los adultos y todos nos hemos sentido más a gusto con la situación que se ve necesaria.
      Sigo tomando comprimidos para el paludismo y sigo sudando, aunque hoy también hace tanto bochorno que ya no sabes por qué sudas. La lluvia acaba viniendo al final de la tarde y refrescando un poco el ambiente.

      Estoy  flojo, pero participo en la oración de la tarde y, aunque sigo sudando, por lo menos las sensaciones son buenas. No hay el cansancio de otras veces y el estar con los otros es agradable.

sábado, 22 de noviembre de 2014

22 de Noviembre de 2014

Sábado

   Me levanto con ánimo, pero me doy cuenta que el cansancio que tengo es grande. Uba va a Kenema para resolver algunos asuntos y nos quedamos haciendo labores alrededor de casa. Yo duermo un rato y cuando me despierto me encuentro más recuperado, pero busco una moto y me voy a la farmacia a comprar un antipalúdico, antes de que sea más complicado, pues tengo fiebre. Y es que ahora en cuanto hay fiebre, lo primero en que se piensa es el ébola… El de la moto es muy amable, vamos hablando de muchas cosas y nos encontramos con una manifestación. Unas cincuenta motos recorren el camino gritando algo sobre el ébola. Detrás viene una furgoneta con altavoces y sensibilizando a los que escuchan.
      Comienzo el tratamiento del paludismo y por lo menos no tengo problemas con las pastillas, pues si espero más tiempo, después mi estómago no acepta comprimidos.  Duermo un rato y lo mismo hago después de comer sudando abundantemente.
       Voy a los pueblos para la reunión de las parejas y pasamos por Tikonko, donde están poniendo las chapas del tejado al edificio de la iglesia que estamos construyendo. Las obras van a buen ritmo y esperamos inaugurarla en diciembre.

      Las parejas están presentes y activas, aunque la cosa avanza lenta. Hay alguien que está enfermo y rezamos por él, lo mismo por los que no han venido, a la vez que prometemos ir a visitar a los ausentes.

       A la vuelta a casa no tenemos luz y sí complicaciones con el grupo electrógeno, además de problemas con la leña que está mojada y ahúma mucho, por lo que la cena se retrasa un rato, pero al final todo tiene solución. Yo estoy cansado y con ganas de dormir, pero sin mucha fiebre, por suerte.

viernes, 21 de noviembre de 2014

21 de Noviembre de 2014

Viernes

Ha llovido por la noche y el terreno está mojado. Pero nada impide el que realicemos el trabajo y a medida que sale el sol se va secando. También me dedico a cortar maleza con los chavales y al final estoy más cansado que ayer… Esperemos que no venga le paludismo, pues suele aprovechar los momentos en los que estás bajo de defensas para atacar.
      Estamos un rato con los chavales en clase. Vemos en Google la finca en la que trabajamos y alguien me pide que les enseñe mi pueblo… Se quedan sorprendidos de ver que es más pequeño que uno de los de aquí, pero sobre todo lo que les llama la atención son las fotos que hay con el paisaje nevado.
      Después volvemos a nuestro trabajo de los días anteriores, identificar los países de África en un mapa mudo, cosa que les sigue costando y que me prometen que intentarán conocer mejor.
      Durante la noche duerno a ratos y creo que tengo algo de fiebre, pero no mucha.