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lunes, 29 de diciembre de 2014

29 de Diciembre de 2014

Lunes

 Estamos en el harmatán, tiempo fresco y la cosa se nota por la mañana. La ducha está más fresca que de costumbre, pero la sigo aguantando sin mayor dificultad.
         Mientras Donald y los chavales siguen transportando arroz, estoy en clase con el profesor de mende. Hoy hemos trabajado mucho rato en la lectura de textos del evangelio y me voy dando cuenta que las cosas funcionan, pues leo y comienzo a entender unas cuantas cosas, algo que antes no me pasaba. Sé que es largo el camino, pero también sé que hay que tener paciencia y recorrerlo para poder llegar a conocer una lengua, y estoy dispuesto a tener paciencia y recorrerlo.
       Por la tarde, después de una buena siesta en la que veo que el paludismo va remitiendo, pues ya no sudo copiosamente, leo un rato la prensa y veo los correos, pues tenemos luz y hay conexión, aunque no por mucho tiempo.

       Hay gente de los pueblos que viene a vernos y también tengo tiempo para leer y estudiar un rato la lengua  antes de cenar y dormir. Y del contenedor seguimos sin noticias…

domingo, 28 de diciembre de 2014

28 de Diciembre de 2014

Domingo

Seguimos sin luz, pero ahora es porque no se ha pagado la factura. Aquí tienes un cupo que pagas por adelantado y cuando eso se acaba, te cortan y hasta que vengas a renovarlo. Así que hoy toca sin luz porque la oficina no abre el domingo. Aquí parece que funcionamos de esta forma y prevenir es algo que se hace más tarde…
        Nos levantamos sin luz y salgo pronto para ir a Mattru. Busco una moto y por suerte no tardo en encontrarla. La mañana es fresca, fría para la gente de aquí, y pocos andan por la calle. La moto antes de dejar la ciudad se para y busco otra, que ahora sí me lleva a destino.
       Es muy temprano y una hora de adelanto en la misa y con el fresco, hace que la gente llegue más tarde, pero acaban siendo numerosos. La experiencia es agradable, pues les saludo y ellos se muestran agradecidos por el gesto. Creo que vamos conociéndonos y a medida que el conocerse avanza, también la confianza y la amistad aumentan.
       Día de la Sagrada Familia, les hablo de la familia y les invito a ser parte activa de la parroquia y no ser únicamente cristianos de misa dominical, cosa que hasta ahora han vivido, pero que tendremos que ir pensando en cambiar. La asistencia es buena y numerosa, hay más de doscientas personas.
       Miro la hora y veo que el tiempo se echa encima, pido ayuda si alguien me puede llevar hasta encontrar una moto y nadie aparece. Por suerte una moto deja a alguien en el camino y me lleva hasta la ciudad, donde me encuentro con los que me vienen a buscar, como me habían prometido, pero se les ha averiado la moto…
      Con todo ello tenemos tiempo justo para llegar a destino y la gente está ya esperando, la iglesia está llena y hay gente fuera… Han preparado la cosa con solemnidad, pues hasta tienen incienso, pero veo que hay que ensayar con los monaguillos, pues te hacen cualquier cosa, como poner el incienso ellos, antes de darle el incensario al cura…
       La misa transcurre por los cauces normales. Veo que la gente se siente contenta, me siguen en la homilía, donde les hablo de la familia y les animo a la experiencia de rezar marido y mujer juntos cada día durante unos minutos. Me prometen que lo van a hacer y les digo que les preguntaré por la experiencia la próxima vez que nos encontremos.
         Al acabar los que han ido a Tikonko me están esperando, pues es el mismo camino, cosa que agradezco, ya que las ofrendas que han presentado son numerosas y tienen peso. Hay dos cestas que han presentado con comida preparada y tres paquetes de bolsas de agua, además de otros frutos del campo, que si no es en un vehículo no podría transportar.
       También hoy he tenido un momento de conversación antes de comenzar la misa con el responsable de la iglesia y he visto su actitud abierta, lo mismo que él ha visto en mí un interés en estar con ellos y ayudarles, que a ambos nos ha complacido.
      La tarde la paso entre libros y papeles, además de leer las noticias y responder los correos que tengo pendientes. En un momento que hay conexión salen los correos que tengo escritos y entran otros, uno de ellos me dice que en el contenedor que ha salido para las monjas clarisas viene un compresor para Bo.

      Seguimos sin luz, pero encendemos el generador durante la cena, lo que permite cargar baterías y tener conexión, leer noticias y enviar correos.

sábado, 27 de diciembre de 2014

27 de Diciembre de 2014

Sábado

Donald se dedica a repartir arroz. Queremos dejar libre el contenedor en el que descargamos las cosas lo antes posible, y hay quienes vienen a agradecer el don recibido. Hoy habrá limpieza especial en la ciudad desde las doce hasta las cuatro. Otros sábados solía ser por la mañana, pero las cosas cambian sin mucho aviso.
      En espera de que venga el contenedor, tengo prevista una sala para descargarle en el centro de pastoral. Me he entendido con la monja encargada y tendremos un almacén que nos permitirá dejar lo que no podamos transportar de otra manera. Hoy lo he visto y me parece una buena solución, pues en casa no tenemos sitio donde guardar lo que nos llega.
       Viene a verme el constructor de Mattru. Es un señor entrado en años y católico convencido, que se ha tomado las cosas en serio y quiere que encontremos el terreno para la futura parroquia cuanto antes. Él mismo ha ofrecido unos terrenos que tiene, si es que no se puede encontrar algo mejor y más cercano. Hablando con él veo su buena voluntad y disponibilidad y le animo en el trabajo que está haciendo. Esperemos que podamos conseguir el terreno que necesitamos.
       Por la tarde se sigue repartiendo el arroz y no puedo ir a la reunión con las parejas, pues no hay vehículo. Otra vez será.

        Hemos estado todo el día sin luz y al final encendemos el generador y podemos cargar las baterías y enviar y recibir correos. El palu se va mejorando y siento cada vez menos los efectos secundarios.

viernes, 26 de diciembre de 2014

26 de Diciembre de 2014

Viernes

Para nosotros el día después es tranquilo. Después del desayuno y un tiempo de limpieza, dedico un buen rato a la lengua. El profe no ha venido, pero ya tengo la experiencia de lo que hace y trato de adelantar por mi cuenta leyendo lo que ya hemos hecho juntos y revisando apuntes.
         La experiencia en la calle ayer fue interesante. Se repartieron todas las raciones de comida que se llevaban, había más de ochenta, y los comentarios eran positivos. Uba ha ido por la mañana con los chavales a repartir arroz y vuelve por la tarde.
        Los efectos del paludismo se siguen notando, pues tengo ganas de dormir y cuando lo hago durante un rato me despierto bañado en sudor, pero sé que es la forma de curar la enfermedad y tengo que ser paciente.
        Después de comer vuelvo a dormir un buen rato la siesta y de nuevo me despierto bañado en sudor, lo que quiere decir que vamos por buen camino. Además hay los efectos secundarios de calambres musculares y zumbidos de los oídos que espero que pronto se pasarán.
      Donald se ha pasado la mañana preparando adornos para diversos sitios de la casa, la capilla en particular. Es admirable su iniciativa y su empeño en las cosas que hace.
         Aunque no hemos ido a los pueblos, acabamos sabiendo que los que estaban en cuarentena en Cassama han sido liberados, pues parece ser que el enfermo que apareció en el pueblo no tenía ébola… Y digo “parece” porque seguimos moviéndonos en el campo de las posibilidades y no de las certezas, pero aquí las cosas son así.

        Cuando hay conexión envío los correos que he escrito y leo el periódico para enterarme de las noticias. Las locales son más o menos las mismas. Estamos en una situación de encierro que desde las seis de la tarde a las seis de la mañana se está en casa y las fiestas y los mercados están cerrados. No sé lo que piensa la gente ni cómo lo vive, pero sí tiene una gran capacidad de aguantar lo que se les eche sin protestar.

jueves, 25 de diciembre de 2014

25 de Diciembre de 2014

Jueves

Por la noche vino la luz y cuando me desperté trabajé un rato en el ordenador, pero no había conexión. He dormido mejor que ayer, pero también he estado muchos ratos despierto, tiempo que dedico a rezar.
         Por la mañana tenemos luz, lo que nos permite hacer las cosas con cierta normalidad y dedicación, antes de salir hacia los pueblos para la misa.
         Empezamos por que no hay conexión telefónica y la moto que ayer me prometió venir no llega y me tengo que buscar otra. Aparece un chaval amable que me lleva a Mattru y me promete estar de nuevo para llevarme al pueblo siguiente, cosa que no sucede y que me hace buscarme la vida de nuevo.
       A todo esto hemos adelantado la misa una hora y si además contamos que estamos en tiempo de harmatán, para ellos es un esfuerzo grande el venir a la misa temprano, pues aquí es invierno para ellos; pero están presentes y les felicito.
        Al final de la misa reparten los regalos a los niños, pero yo tengo mi preocupación en encontrar el medio de locomoción que me lleve al otro pueblo. Uno de los que han venido a misa y que tiene moto me ve que estoy buscando y me ofrece llevarme hasta que encuentre la moto que me lleve. Le pasa la moto a un joven y emprendemos viaje, que en el camino se corta porque la moto se para. Después de varios intentos al final acaba marchando de nuevo y me conduce al sitio donde encuentro otra moto que me lleva al pueblo siguiente.
        Llego con el tiempo justo, saludo a la gente que ya está en la capilla, abarrotada, y empezamos la misa. Es la primera vez que estoy con ellos para la misa.  Towama también es el pueblo donde nosotros tenemos nuestro terreno y donde pensamos construir algo sin tardar. En el interior de la capillita hay unos ciento cincuenta bien apretados, sobre todo los críos, y al exterior puede que haya otros tantos.
        Aquí, en Towama, pueblo que tiene la universidad que por el momento está cerrada, están acostumbrados a la celebración de la misa del gallo, pero anoche no la hubo porque el gobierno ha prohibido todas las fiestas de fin de año con la intención de controlar el ébola; aunque los comentarios de la gente al respecto son bastante críticos. No sé qué se podrá controlar. Por lo menos las fiestas a las que están acostumbrados por ahora no han tenido lugar. No sé si estas cosas puedan tener sus “efectos secundarios”.
     La misa transcurre por sus cauces normales y al final aparecen con las bolsitas de los regalos que tratamos de repartir a los niños. Por lo menos que tengan una ilusión cumplida por Navidad. En las bolsas hay algunas chucherías, una bebida refrescante, una muñeca para las niñas, un coche para los niños y unas gafas de sol para todos. Se dan regalos a más de cien niños que han participado en la celebración. Todos estamos contentos y tratamos de transmitir alegría, a los niños en especial, en momentos en los que el ébola puede sentirse más presente…
       Por la tarde lo primero duermo una buena siesta, pues aún se notan los efectos del paludismo. Después trato de organizar fotos y crónicas en el ordenador y más tarde me entretengo en lavar la ropa a mano, ya que la lavadora hoy está ocupada por otros y el turno es largo. Como hay mucho tiempo sin luz, luego se nota cuando quieres utilizar la lavadora, pues somos muchos y la luz a veces no es potente para hacerla funcionar y nos quedamos a la espera del buen momento que funcione.    

       Después de cenar preparamos unas cuantas raciones de comida en recipientes de aluminio y pensamos llevarlo a los niños y adultos que duermen en la calle. Cuando estamos preparados, comienzo a recibir correos de alguien que me manda datos técnicos sobre construcciones y, como hay mucha gente, prefiero quedarme y atender a los correos que voy recibiendo. Ya me contarán luego la experiencia.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

24 de Diciembre de 2014

Miércoles

  Hoy, 24, de forma especial tendremos presente a María Auxiliadora y le pediremos que nos ayude en lo que necesitamos en nuestro trabajo.
      Donald desde temprano va a repartir el arroz que llegó ayer, Se trata de hacerlo tan rápido como se pueda para que todos tengan algo para festejar la Navidad. Todo el día está repartiendo arroz. Por lo menos ha llegado a los más numerosos. Aquí se siguen preparando regalos para los críos que se repartirán mañana después de la misa en los diferentes sitios. Yo dedico un buen rato a estudiar y a preparar las lecturas que mañana haré en lengua local, pues la cosa no me resulta fácil.
        Con una monja que trabaja en el centro de pastoral, trato de buscar un sitio donde se pueda descargar el contenedor que esperamos, pues no tenemos sitio donde poner las cosas que nos llegan y trataremos de distribuir lo que recibamos lo antes posible con la gente que lo necesita. Ahora esperemos que nos llegue.
         Hemos estado todo el día sin luz y he logrado enviar algunos correos gracias a que se encendió un momento el generador.

         Una sencilla cena y unos cantos nos ayudan a vivir el ambiente de Navidad. Me encuentro cansado y pensando en lo que me espera mañana me voy pronto a dormir, mientras los otros siguen con la fiesta, algo que se puede hacer en casa, no fuera.

martes, 23 de diciembre de 2014

23 de Diciembre de 2014

Martes

La noche ha sido larga y he dormido poco, pero no me encuentro muy cansado al despertar. No ha habido luz y la claridad del día nos ilumina a la hora de despertar. Una llamada avisa de que un contenedor con arroz llega y se descarga en la finca en el contenedor que tenemos allí. En unos días estará repartido. Donald se encarga de seguir la descarga.
       Yo estoy en casa y no me siento muy bien, pero tampoco tengo mucho tiempo de pensar en ello. Se han ido a la estación los dos jóvenes que están con nosotros y quieren viajar a pasar navidad con sus familias a Freetown. Vienen los albañiles que van a hacer algún trabajo en una habitación y esto me mantiene entretenido, además de algunas otras tareas domésticas. Voy a la granja en una moto para ver lo del contenedor, pero ya han finalizado la descarga. Sí tengo tiempo de comprobar la cantidad de polvo que he respirado en el camino y sus efectos, pues me puede venir un catarro y un paludismo como continuación…
       Cuando vuelvo los que pensaban ir de viaje están de vuelta y no es que no haya vehículos, es que para viajar hace falta un salvoconducto o permiso. El gobierno ha tomado la decisión de controlar los desplazamientos de la gente en particular en estos días y ver si se puede así controlar la enfermedad. Veremos a  ver si da resultado. Los jóvenes no parecen muy afectados y se reintegran a su labor. Veremos a ver si se les puede conseguir un salvoconducto para otro momento.
        Cuando estaba intentando trabajar un poco en la lectura de la lengua aparece “Coco”, Marcos, el cooperante que trabaja con nosotros, pero que está ahora ayudando con las monjas clarisas en las labores del ébola en otros sitios y que está de paso por aquí. Me da mucha alegría el verle y salimos a la ciudad para estar un rato juntos y compartir la experiencia que está viviendo. Creo que está realizando una gran labor y resulta de mucha ayuda lo que hace. Se siente muy bien y me alegro por lo que está haciendo.
    Después de comer me echo un rato la siesta y sudo abundante, efectos del palu, pero por lo menos duermo. Fuera hay un ejército de gente que ha venido a preparar palomitas que van a dar a los niños el día de navidad y se oye la algarabía. Al final de la tarde han preparado unas quinientas bolsitas para repartir.
      Seguimos sin luz y se acaba el agua. Encendemos el generador para bombear agua y aprovecho para conectarme y enviar los correos que esperan salida.

        Uba vuelve de su viaje. Cansado y contento de lo realizado. Nos alegramos de su vuelta y todos, cansados vamos a descansar.

lunes, 22 de diciembre de 2014

22 de Diciembre de 2014

Lunes

Como había luz y conexión, me levanté y en un rato logré enviar unas cuantas fotos y luego, después de dormir un rato, volví de nuevo a la tarea y logré enviar la mayoría. Con la crónica y las fotos la gente puede estar al día. Así se podrán ver en el blog, si es que Loli tiene tiempo de colgarlas, pues esta vez pude enviar una cincuentena, aunque en varias tandas.
         Nos anuncian que hay un contenedor que viene, pero no es el que espero. Así que tendremos que seguir esperando.
        El profesor viene y dedicamos todo el tiempo a leer los evangelios de los próximos días. Cada vez que leo de nuevo una página me doy cuenta de que voy comprendiendo un poco más y eso me ayuda a seguir adelante en el camino.
        Tardamos mucho en comer y no puedo echar la siesta. Vamos a la catedral a participar en la misa de apertura del año de la vida consagrada y el obispo me dice que está contento de la visita de ayer. Yo le quiero agradecer el que haya venido y es él quien me dice gracias por lo que estamos haciendo con la gente. Me deja sorprendido, pero es así de sencillo y cercano.
        La misa es larga y cuando salimos son las seis, momento en que todo está cerrando en el mercado, pues no hay toque de queda, pero todo tiene que estar acabado para esa hora.
         Seguimos a la espera del contendor y Uba viaja a la capital, pues hay asuntos que tiene que resolver. Veremos a ver cuando llega el contenedor, pues aunque tengan un pase especial, siempre es posible que se entrampen en algún control.
           Un rato hay luz, aunque débil y hay conexión. Luego se va la luz y esperemos a ver cuando vuelve.

            En varios momentos me he sentido cansado e incluso con fiebre. El paludismo tiene efectos secundarios por lo menos una semana. Los oídos me zumban y no oigo bien; tengo mal gusto en la boca y sudores de forma inesperada, además de sentir deseos de retirarte y no ver a nadie, pero ya sé que son efectos que se pasan en unos días y que tienes que pasar por ellos.

domingo, 21 de diciembre de 2014

21 de Diciembre de 2014

Domingo

  He pasado la noche regular y no he dormido mucho. La cabeza me resulta pesada y los oídos me zumban, pero sé que son los efectos del os antipalúdicos. A pesar de ello me siento bastante bien y estoy dispuesto a afrontar el domingo con ilusión. Como hay harmatán, hace fresco. La ducha ahora es fresca y te hace despertar… Seguimos sin luz y esperando a que amanezca para ver para hacer algo.
      Uba sale temprano para Tikonko y Paul, que ha venido de Lungi, va a decir la misa en Towama, el sitio que se supone que me tocará a mí después de Mattru. Yo espero al obispo, que viene puntual conduciendo su coche y juntos vamos hacia el pueblo que ya conoce porque ayer se dio una vuelta para conocer in situ los terrenos.
        La llegada es unos minutos antes de la hora. Nos reciben amables. No hay una enormidad de público, pero el hangar que hace de iglesia está lleno. La gente aplaude y canta. Nos presentamos, les saludamos y vamos a revestirnos en las mesas que han preparado al efecto.
       La misa comienza a la hora, en lengua local y el obispo de forma muy sobria y llana se expresa con la gente, que varias veces le aplaude cuando habla. Las lecturas las han hecho hoy en inglés y lo que les sorprende es que yo he optado por leer el evangelio en su lengua y hoy lo hago por primera vez. Su sorpresa es grande, lo mismo que su alegría y repiten los aplausos en el momento en el que el obispo hace el comentario elogioso a la lectura que he hecho.
       Creo que es un momento importante para la vida de la comunidad la vista del obispo y le doy las gracias por su presencia, a la vez que hablamos de que se trata de pensar en una nueva parroquia y la necesidad de terrenos y otras provisiones que corresponden a la diócesis.
      La misa acaba, el obispo nos trae de nuevo a casa. Nos da las gracias por el trabajo que hacemos y nos anima a seguirlo. Nosotros le agradecemos su presencia, su cercanía y su interés por lo que hacemos en la diócesis y nos despedimos hasta mañana, pues tendremos juntos una misa en la catedral para comenzar el año de la vida religiosa.

En la Consagración con el obispo


En la oración

         Un rato después de nosotros llega Uba y me invita a ir a Towama, donde Paul está diciendo la misa, así puedo conocer a la gente y pensar en el encuentro que tendremos el día de navidad con ellos par la misa, pues la de la noche no tendrá lugar, ya que el gobierno ha dicho que todas las celebraciones acaben antes de las cinco de la tarde y nos ha parecido que como no tienen costumbre, que es mejor dejarlo por este año.
         Paul está aún diciendo la misa y esperamos un rato a la sombra de un árbol, pues ahora ya calienta bien el sol. La iglesia es pequeñita, ya hay otra en los cimientos, prevista para sustituirla, pero está llena hasta los topes y después de acabada la misa cuento los que salen y hay más de un ciento. Luego nos dicen que suelen ser alrededor de ciento veinte, ahora que no están los de la universidad, que es el pueblo en el que está la universidad, pero como ahora todo lo que es enseñanza está cerrado, los estudiantes no han venido.
        Me siento a veces cansado, pero no demasiado. Después de comer me echo una buena siesta y despierto bastante más en forma, lo que me permite leer la prensa digital, los correos y hacer la crónica. Ha venido la luz, pero también se   va de vez en cuando, lo que no te da ninguna seguridad de cuanto tiempo vas a disfrutar de ella.

        Seguimos esperando noticias del contenedor, pero por ahora nada sabemos. Esperemos que no tarde mucho.


sábado, 20 de diciembre de 2014

20 de Diciembre de 2014

Sábado

    No duermo mucho, pero como tampoco hace calor, no hay los sudores de otros momentos. Hacemos la oración de la mañana y Uba sigue con los problemas estomacales. Limpio un rato la habitación y trato de hacer lo mismo por los alrededores de la casa. Me siento cansado muy fácilmente, pero es lo normal después de la malaria.
       El obispo habla con Uba y le confirma que mañana estará en Mattru conmigo. Me llama por la tarde y me dice que me viene a buscar a casa.
       La mañana la paso entre el ordenador, escribiendo correos a unos y otros y limpiar cosas de la casa, además de leer y sentarme de vez en cuando para no olvidar que he tenido paludismo.
         Después de la siesta, leo un rato y vamos a Nyargorhun para la reunión con los matrimonios. El estado de la pista es bueno y nos lleva menos tiempo, lo cual se agradece, aunque el polvo es cada vez mayor a cusa de la sequía.
        En el pueblo la gente nos recibe con alegría. Voy por las casas saludando a la gente y hago alguna foto de lo que están haciendo, los niños en particular, mientras vamos haciendo tiempo para que las parejas se reúnan.
       Hoy están bastantes y me dicen que la semana pasada, en mi ausencia, han hablado de la cuestión del terreno para edificar la iglesia. Por una parte es un avance, pero por otra es una huída, pues se reúnen para hablar de la vida de las parejas. Se lo hago ver y les animo a seguir adelante.
           Les he leído el evangelio en su lengua. Es la primera vez que me oyen leer el evangelio y están admirados y contentos, tanto que al acabar aplauden y se muestran admirados de que pueda leer así. Ellos van a la escuela y les enseñan inglés y su lengua raramente tiene la “calidad” que pueda tener en inglés… Como conozco la situación en otros sitios, me he esforzado en aprender y mostrarles la dignidad de su lengua y que merece la pena leerla y escribirla, no sólo hablarla.
          No tienen mucho que comentar y por eso les digo si no estamos dormidos en la estera en vez de estar trabajando en el campo. Creo que comprenden la imagen y me prometen que para la semana que viene veré si están despiertos. Les recuerdo que es la fiesta de la Sagrada Familia y la fiesta de las parejas… No creo que este año celebremos la cosa con grandes festejos, si además la administración está alertando de no hacer reuniones…
         Uno de los maestros se acerca y me dice que tenga cuidado con Cassama, pues ha habido muertos. Me sorprende, pues hemos estado ayer y no supimos nada… Y es que la defunción debió ser por la noche y los musulmanes entierran rápido y lo hicieron esta mañana. La noticia ha corrido y me la cuentan. Esperemos que sea muerte no confirmada de ébola porque si no la cuarentena va a ser larga.
         Y aquí vemos la “inseguridad e intranscendencia” de unas noticias y otras. Lo que ayer era cierta seguridad de no ébola, hoy parece ser todo lo contrario. Y la cuestión es a qué carta te quedas. Esperemos que a la no ébola…

         La vuelta a casa es tranquila, pero en el control de la policía a la salida de Tikonko está también el ejército. Hay unos cuantos militares, fusil en ristre, que se ve que están dispuestos a pasar la noche de guardia. El gobierno quiere evitar los contagios y pone los medios que puede para controlar los desplazamientos. Por la tarde a partir de las siete ya no se circula si no tienes permiso. Como nuestro coche tiene el permiso, nos dejan pasar sin problemas, pero en todo el camino encontramos únicamente una moto, que imaginamos que tendrá sus problemas a la hora de pasar el control.