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domingo, 8 de febrero de 2015

8 Febrero de 2015

Domingo

Hemos tenido luz porque funciona el generador, que la luz sigue ausente. Nos levantamos temprano y el señor Samba me acompaña a los pueblos. También viene la señora Cecilia, que me acompañó ayer. Uba ha ido a Mattru y Towama. En el primero el número de asistentes desciende. Quizás hay que pensar el por qué. En el segundo la cosa está mucho más firme, y es que han tenido un cura, el capellán de la universidad, y se nota el trabajo que ha hecho con ellos.
         En Nyargorhun, aunque llego con bastante tiempo, a la gente le cuesta llegar, y es que hoy además, está nublado y cuando no hay sol, perece que se queden sin reloj.
         Van llegando con cierta parsimonia, pero al final de la misa hay más de la centena entre niños y adultos y el ambiente es muy bueno. Alguien me ha dicho al final de la misa “ahora que tienes nuevos pies (se refiere a que tengo el vehículo) nos visitarás con más frecuencia”. He comprendido lo que me dice y le he prometido estar regularmente con ellos.
          En Tikonko la nueva iglesia es una realidad muy atractiva y cada semana hay nuevas caras en la celebración, aunque hoy había menos niños que otras veces. La celebración ha sido animada y la gente participa. Finalizada la misa hemos ido a ver a la mujer del jefe, pues ayer hablamos con ella y hoy no la hemos visto en misa. Está en cama con problemas en una pierna. Rezamos un momento y le deseamos una pronta recuperación.
        En casa se ha quedado Stephen, que nos ha preparado un buen arroz, que hemos comido antes de que los que fueron a la misa con los jóvenes vengan, pues siempre esos encuentros suelen ser largos. La realidad es que llegaron a media tarde y que ya habían comido. La ceremonia fue larga, pero están contentos de haber participado.
       En la cena, Uba nos dice que cambiaremos el horario, que nos levantaremos una hora antes para poder estar disponibles para el trabajo que se va a hacer en nuestro terreno y que tendremos la misa al medio día.


sábado, 7 de febrero de 2015

7 de Febrero de 2015

Sábado

La oración de la mañana es un poco más reposada, pues no tenemos prisas que nos agobien. Después del desayuno se presentan las Clarisas de Mille 91. Nos llamaron ayer que iban a venir a buscar cosas del contenedor.
Las Clarisas vinieron y se llevaron el vehículo lleno
 de lo que les servía para el hospital y con comida...

El vehículo corgó todo lo que pudo...
Estamos muy contentos de compartir con quien lo necesita y va a repartir a quien le haga falta...

       Es la hermana Adriana la que viene, con un chófer. Primero desayunan, pues han salido muy temprano de casa. Luego les presentamos las cosas que hay para el hospital y las reciben muy contentos. Después, el espacio que queda en el vehículo lo llenamos con víveres y otras cosas de lo que ha llegado. Compartir es la mejor forma de hacer las cosas y es lo que queremos que pase. Estamos contentos de dar lo que tenemos y sabemos que las hermanas hacen un trabajo muy bueno en las varias presencias que tienen en el país, tanto en el terreno de la educación como en el de la sanidad, y se lo agradecemos al tiempo que las felicitamos.
       Donald y los demás tratan de poner orden en lo que queda del contenedor y llevan algunos objetos a Towama. Vienen a la hora de comer y después salgo con la señora Cecilia hacia los pueblos para la reunión con las parejas.
       Como tengo tiempo suficiente, me doy una vuelta por cada una de las casas, saludando a todos y cada uno. Veo al anciano que está solo. Hoy está más animado y nos sonreímos, ya que no hablo su lengua para poder intercambiar su estado, pero por lo menos la sonrisa ya es algo. El se siente contento de la visita y yo también de poder estar a su lado un poco de tiempo.
        Hay otro señor mayor que tiene serios problemas de salud y me dice que si le puedo llevar mañana al hospital. Le digo que no hay problema para llevarle, que el vehículo está disponible.
         Luego descubro que el problema no es el transporte, sino lo que hay que pagar en   el hospital y parece que la familia no está por la labor… Y ante tales situaciones, debes dejar que la familia decida y cuando vengan a buscarte, estar disponible, pero no te puedes poner por delante, pues no te va a seguir nadie. 
         La reunión de las parejas ha sido el resumen del mes que no he estado con ellos. Ha habido dos parejas y dos medias; y los problemas que han vivido durante mi ausencia no los han logrado afrontar para resolverlos… Tiene que pasar mucho tiempo antes de que sean capaces de decirse las cosas unos a otros abiertamente y luego llegar a tomar decisiones responsables. Al lado de días en que tienen actuaciones fuera de lo corriente, te encuentras con otros días en que lo corriente está fuera de su alcance y… A tener paciencia y esperar que el Espíritu sople y nos convierta.
       En casa están a punto de comenzar la oración y me uno a ellos. Mientras rezamos el rosario viene  Samba,  el señor  que lleva las cuentas en Freetown. Le acogemos con cariño, pues es alguien que hace su trabajo con competencia y no es la primera vez que nos vemos, pues él ya nos conoce cuando nos presentamos.

       Mañana habrá un encuentro de jóvenes de la diócesis. Creemos que es una buena ocasión para participar y ver el ambiente, cosa que harán los jóvenes, pues los curas tendremos nuestras misas de cada domingo en los pueblos.

viernes, 6 de febrero de 2015

6 de Febrero de 2015

Viernes

Volvieron más tarde de las cuatro. Les estuve esperando largo rato, pero al final decidí dormir, pues si no estaría al día siguiente como ellos, muerto de sueño, y creo que no es plan.
      Algunos logran estar presentes en la oración de la mañana, aunque cargados de sueño. Habrá que recuperarse en la siesta. La experiencia ha sido positiva, Se han encontrado con niños y jóvenes que al principio estaban recelosos, pues la experiencia que tienen de la policia y de otros es que les buscan para echarlos de donde están y lo suelen hacer con violencia.
        La primera vez y el desconocimiento de unos y de otros hace que se piense que en próximos encuentros las cosas vayan siendo más fáciles y que la corriente pase con mayor fluidez que ahora.
       Mi profe viene y tenemos la clase correspondiente y después visitamos el centro de pastoral para ver cómo organizar las cosas que quedan e irlas dando su acomodo.
      En la comida el tema estrella es la visita de ayer y unos y otros comparten lo que han vivido y hablan con entusiasmo de la experiencia que todos están deseando poder repetir. Se han repartido más de cien raciones de comida y esperamos poder seguir haciéndolo regularmente.
      Hoy también voy por primera vez este año con el coche a los pueblos para el catecismo. Las otras veces me han llevado, hoy soy yo quien conduce y voy con la señora Cecilia, la madre de Daniel, el salesiano que está en Liberia y que me ha acompañado otras veces.
      Para empezar, me voy acostumbrando al nuevo vehículo, que me resulta muy manejable. La primera parte de la pista está en buen estado y hay mucho polvo. La segunda deja ya mucho que desear y nos lleva más tiempo el recorrerla, pero la alegría es grande cuando llegamos a Valehun y nos reciben contentos.
      En Cassama visitamos a la gente en las casas. La mayoría no están presentes y como hace más de un mes que no venimos a rezar con ellos, no nos esperaban. Llegamos hasta el río, que ha bajado considerablemente el nivel del caudal y donde siempre hay actividad, unos que se lavan, otros en las piraguas, algunos que nos muestran el fruto de su pesca y otros que hacen huertos cerca del agua, todo un mundo alrededor del río. Veremos cuando empiece lo de los minerales.

Preparando las redes ara la pesca en el río SEWA

El río, mucho más tranquilo, las piraguas en descanso
 y los niños disfrutando del agua...

       Cuando volvemos a la escuela para la oración, están un par de mujeres y una niña. Les dejamos el calendario que nos ha llegado en el contenedor, rezamos un poco con ellas y les prometemos que estaremos regularmente cada viernes con ellos para rezar. Ellas nos dicen que avisarán a los que hoy no están en el pueblo.
        Como no hemos tardado mucho aquí, eso nos permite volver de día al pueblo siguiente y hacer el recorrido por las casas saludando a la gente. Aquí las cosas son muy diferentes, pues nos conocemos de mucho más tiempo y unos y otros nos sentimos cercanos.
       En la iglesia hay una cincuentena de personas, la mayoría niños que están animando al ritmo de los tantanes. Antes de que caiga la noche comenzamos la oración y me doy cuenta que cada mañana se encuentran para rezar, pues  cuando les pregunto, algunos recuerdan el evangelio que leen por las mañanas. Es la forma de crear comunidad. La oración acerca y une mucho a los que participan en ella.
       Tenemos un rato de conversación sobre diversas cosas, en particular sobre la oración que hacen cada mañana y les animo, después de leer el evangelio del domingo, a que cuando se reúnan, vean lo que de bueno pueden hacer por alguna persona en concreto. Me prometen que el domingo lo harán y después de la oración es el momento fijado para realizarlo. Quedamos que la semana que viene seguiremos hablando de la experiencia que tengan de servir a los demás.
        Cuando acabamos ya es noche cerrada y nos despedimos con alegría. Me encomiendan dar saludos a los que otras veces venían desde Bo, cosa que hago al llegar a casa, donde acaban de rezar y se preparan para la cena.
        Estoy contento de la experiencia, del comportamiento del vehículo, que creo que es algo muy útil, de la presencia de la señora Cecilia que  me quiere acompañar a los pueblos siempre que pueda y de volver a iniciar la presencia regular en los pueblos para hacer catecismo.
        Después de cenar también tenemos tiempo para hacer un rato de clase de francés que he comenzado esta semana con Donald. Está interesado en aprenderla y siempre logramos sacar un rato dentro de las actividades diarias para dedicarle a la lengua.

      Me siento cansado del viaje, pero muy contento de haberlo hecho, de cómo responde el vehículo y de que mi espalda no se haya quejado del camino y le doy las gracias a Dios que me permite recomenzar este contacto con los pueblos.

jueves, 5 de febrero de 2015

5 de Febrero de 2015

Jueves

La mañana se dedica a los preparativos de lo que se va a hacer por la tarde. Habrá un grupo de gente joven que va a preparar comida para repartir a los niños de la calle.


Raciones de comida preparada pra los niños de la calle...
Hay también para los niños del horfanato, los presos, los ancianos...

Raciones de comida preparada para los niños de la calle...

Varias bosas, un ciento de raciones a repartir esta noche
 entre los niños de la calle...

Las raciones de comida empaquetada y lista para ser llevada a destino.

       Por la tarde vamos a Mattru a una reunión. Por una parte están los monaguillos que se reúnen cada jueves y por otra parte voy para encontrarme con los responsables de la comunidad.
       Cuando llegamos hay algunos monaguillos. Otros van viniendo más tarde y también aparece el catequista que ha estado visitando a gente por las casas. Estoy hablando un buen rato con él y me presenta planes para la comunidad. Le animo a que la cosa sea en equipo. El tiempo se va pasando y no vemos que haya movimiento. Los adultos se hacen de rogar y algunos aparecen más de una hora después de la hora de la reunión. Tendremos encuentro otra vez, pues hoy hay otros compromisos que nos esperan.
       En casa hay ambientillo. Varios del grupo misionero que han venido, se están empleando a fondo en la preparación de la comida que se va a distribuir por la noche a los niños de la calle. Como el ébola disminuye, se pueden realizar ciertas actividades que antes no era pensable tenerlas, y una de ellas es el encontrar a la gente en la calle por la noche.
       Los que van a participar están ilusionados preparando todas las cosas con detalle. Hay un gran movimiento de unos y de otros de la cocina al comedor, donde se preparan las raciones que se van a repartir y la música anima el ambiente. La salida será más tarde de la media noche, pues es el momento de encontrar a los niños en los sitios en los que duermen.

      Cuando todas las cosas están preparadas, unos momentos de silencio y una oración para pedir a La Virgen su ayuda, nos llevan al coche y a la calle. Buena suerte en la aventura y mañana escucharemos la experiencia.

miércoles, 4 de febrero de 2015

4 de Febrero de 2015

Miércoles

   Seguimos la monotonía de la vida diaria. Oración, desayuno y limpieza. Viene el profesor y tenemos clase intensa e interesante. Seguimos trayendo cosas del contenedor para intentar vaciar los locales prestados, en particular hoy vienen sillas y colchones que quedaba.
       Usman, el carpintero que vino ayer desde la capital, se esfuerza en reparar cosas que no funcionan y poner algunas mosquiteras en puertas y ventanas de la casa, pues los mosquitos son una plaga y el paludismo se hace notar.

martes, 3 de febrero de 2015

3 de Febrero de 2015

Martes

   Para la hora del desayuno ya tenemos animación en casa y es que hay una reunión de un grupo de gente del grupo misionero que programan actividades a realizar en los días sucesivos. Iremos viendo cada vez.
      Me paso la mañana estudiando lengua y leyendo. Me ha llegado el nuevo documento vaticano sobre la homilía, en francés, y trato de leerlo, pues me resulta interesante.

      Por la tarde sigo leyendo y estudiando, además de alguna otra actividad, lo mismo que están haciendo los demás. También ha venido Usman.

lunes, 2 de febrero de 2015

2 de Febrero de 2015

Lunes

Es el día de la vida consagrada y tendremos la misa por la tarde en una parroquia, por lo que por la mañana nos levantamos un poco más tarde y después de la oración y el desayuno, cada uno vuelve a su trabajo, unos tratan de seguir colocando cosas del contenedor para vaciar los locales que nos han prestado y yo espero al profesor que viene puntual y tenemos la sesión de clase.
       El profesor sigue cada vez más interesado en la clase y yo me encuentro muy a gusto con lo que hace y las explicaciones que me da. Veo que una sesión con él vale la pena, pues siento cómo avanzo en el conocimiento de la lengua y ayer cuando leía el evangelio en los pueblos, yo mismo notaba la diferencia con semanas anteriores.
       Después de comer y un ratito de siesta, vamos a la parroquia de san Carlos Lwanga, donde no había estado nunca antes. Es una parroquia en una barriada pobre de la ciudad y este año las cosas son más simples y sencillas que el anterior. Hay un nutrido grupo de gente de la parroquia y los religiosos y religiosas, además de algunos más representando movimientos e instituciones.
      Preside el señor obispo y se hace cercano y ameno. La ceremonia empieza a una cierta distancia de la iglesia y llegamos en procesión por el camino polvoriento. En la iglesia se suda abundantemente, pues el calor se deja sentir.
       Finalizada la ceremonia, cada uno vuelve a su sitio sin la comida que prepararon el año anterior, cosa que creo muy acertada la supresión.

       En casa sentimos de nuevo el ambiente de pequeño grupo que acabamos de recuperar, pues los días anteriores hemos sido alrededor de la veintena a la mesa.

domingo, 1 de febrero de 2015

Domingo de Misas estrenando Coche

EL COCHE. Esta mañana en Mattru on the Rail

EL COCHE.... Esta mañana en MATTRU

El COCHE... Esta mañana en misa... Y el coche estaba cerca...

EL COCHE  Esta mañana en TOWAMA . No tenemos iglesia, pero tenemos a la gente que se reúne en el sombrajo...

EL COCHE en Towama. La iglesia es pequeña y estamos fuera...

1 de Febrero de 2015

Domingo

Domingo y levantarse pronto suelen coincidir. Voy a Mattru y Towama, mientras Uba lo hace a Valehun y Tikonko.
       Como estrenamos la llegada del coche, es algo nuevo, que nos permite desplazarnos sin estar preocupados de conseguir que las motos-taxi nos lleven de un sitio para otro si es que las encontramos.
      En Mattru el personal no está a la hora. Como hemos faltado alguna vez, se han acostumbrado a tardar y comenzamos la misa con retraso. El ambiente es bueno y los presentes se alegran de nuestra presencia.
      Hay menos afluencia que otras veces y me dicen que es que la gente venía porque tenían miedo del ébola, pero ahora que por aquí se ha pasado, que ya no sienten la necesidad de venir a rezar… Sin tiempo para ir más lejos, les pregunto si hace falta que vuelva el ébola para que la gente vuelva a rezar y, se quedan sin respuesta.
       Les hago ver que venir a misa el domingo es bueno, pero en palabras del papa no es suficiente, esto para animarles a comenzar actividades durante la semana. Me da la impresión de que también en esto hay que proceder con calma y paciencia.
       Terminamos con tiempo para el desplazamiento y en el siguiente pueblo las cosas son diferentes. Han preparado un sombrajo y hoy la gente, que no cabe en la capilla, está al exterior, donde nos vemos todos y disfrutamos de lo agradable del clima matinal a la sombra de las hojas de palmera mientras rezamos.
       Habrá unas trescientas personas presentes y han organizado todo al exterior, sonorización incluida y además funcionando, cosa que no sucede todos los días. Incluso, como se han enterado de la fiesta de D Bosco y nos conocen muy poco, nos presentan al final de la misa unas escenas con los niños para resaltar la fiesta. Les damos las gracias y reconocemos su buena organización.
       El coche nos ha permitido movernos con comodidad y sin los agobios que otras veces nos presentaban las motos, si es que aparecían en el horizonte.
      En casa nos encontramos con los monaguillos que han venido para un encuentro que se les había preparado y compartimos un rato con ellos. Comemos con los jóvenes que han venido de la capital para celebrar D Bosco (son musulmanes, pero participan con nosotros sin problemas) y pasamos una sobremesa agradable.
       La tarde se vive a ritmo de despedida, pues los que han venido desde la capital se preparan para partir, así  como dos de los muchachos que han estado entre nosotros. Les deseamos buen viaje de regreso.

1 de Febrero de 2015

Domingo