Vistas de página en total

sábado, 7 de marzo de 2015

7 de Marzo de 2015

Sábado

  Hay trabajo en la finca. Hoy van los jóvenes del grupo misionero y nosotros nos unimos a ellos. Hay mucho que hacer y queda aún la mayor parte del terreno, pero se hace algo, por lo menos. También la impresión es que se cansan pronto y no rinden más por estar más tiempo.
      Al final de la mañana tenemos la misa y la gente se duerme, señal del cansancio que tienen del trabajo que han realizado o de no haber descansado suficiente por la noche.

      Los niños del orfanato vienen, como cada día, para la cena y Antonio y Samuel van a los pueblos. Samuel tiene reunión con los monaguillos en Tikonko y Antonio con la gente en Nagoyon para ver de comenzar el trabajo de un pozo.

viernes, 6 de marzo de 2015

6 de Marzo de 2015

Viernes

Una vez más han ido al encuentro de los niños de la calle y la experiencia ha sido positiva para los que han participado. Ya se toma como algo normal y no se comenta como una actividad  extraordinaria.
       Uba sale temprano para una reunión en Lungi y poco después le sigue Antonio que va a rezar con la gente de Mattru.
       La mañana es tranquila. Se sigue el horario, se acaba con la misa y la mesa, a la que también hay varios invitados de los jóvenes que vienen para otras actividades.
       Por la tarde Antonio y Samuel van a los pueblos. Cassama y Valehun. Hoy encuentran poca gente en los dos sitios.

       Las actividades con los niños del orfanato se siguen normalmente y Uba regresa de Lungi.

jueves, 5 de marzo de 2015

5 de Marzo de 2015

Jueves

Antonio va a la oración a los pueblos, en concreto a Nagoyon a las seis y después en Bali se entienden sobre la ubicación a dar a los baños que se piensan construir en la escuela, para que no estén cerca del pozo. En casa las oraciones de la mañana y el desayuno y luego las actividades musicales se siguen.
       En la misa hay una veintena de jóvenes que nos acompañan y en la que se participa en la homilía respondiendo a las preguntas que nos hacen.
      Por la tarde se prepara la comida para los niños del orfanato y para los niños de la calle que a la noche se distribuirá, mientras Antonio y Samuel van a Mattru donde tienen reunión el uno con los monaguillos y el otro con los adultos que preparan el matrimonio.

      Uba en las buenas noches nos anuncia que irá a Lungi. En la cena somos también numerosos, pues nos acompañan los que luego prepararán la comida para distribuir a los niños de la calle.

miércoles, 4 de marzo de 2015

4 de Marzo de 2015

Miércoles

Recuperamos una cierta normalidad en casa con un intento de horario y actividades culturales, además del trabajo en la finca. Mi profesor viene puntual y seguimos la clase y los comentarios que me hace.
        Las actividades de música organizadas por Donald y los niños del orfanato por la tarde son las cosas más a destacar.
         Uba nos da unas buenas noches en las que nos hace ver la estructura organizativa de los salesianos y nos recuerda la visita que el provincial nos va a hacer pronto. Ha llegado esta mañana a Freetown.

      Seguimos sin luz y con dificultades en el generador, pues tampoco hay gasolina en la estación.

martes, 3 de marzo de 2015

3 de Marzo de 2015

Martes

Por la mañana después de las oraciones y el desayuno hay sesión de música para los interesados que vienen del movimiento de jóvenes misioneros y Donald lleva la dirección. En la tarde las actividades con los niños del orfanato nos ocupan el tiempo.
       Vuelve Antonio y cuenta su experiencia en la parroquia del padre Pepe, donde hay bastantes casas en cuarentena por problemas de ébola y donde la necesidad de agua en algunos pueblos en particular se hace muy patente. Esperemos que los sitios que ha marcado, sean sin tardar un punto de agua abundante y que la gente se vea aligerada en su labor de encontrar agua potable.
Pepe está dando la bendición...
 Y todos son musulmanes, pero lo aceptan con alegría,
ya que es Pepe quien se ha ocupado de ellos durante la cuarentena...


      Seguimos sin luz y con problemas para encender el grupo, pues no hay gasolina en la gasolinera y cuando la hay, se forman las colas correspondientes que te hacen esperar una cantidad de tiempo increíble.

lunes, 2 de marzo de 2015

2 de Marzo de 2015

Lunes

Bien pronto por la mañana Antonio acompañado de un joven va hacia la parroquia de Mange Bureh a marcar sitios para hacer pozos. El párroco, un mejicano le ha pedido si puede ayudarle, pues la gente sufre la falta de agua.
       Los demás van a trabajar a la finca y vuelven cansados. La misa la tienen por la tarde, pues no hay tiempo por la mañana. Los niños del orfanato se hacen presentes en la tarde y las actividades con ellos y la cena se siguen normalmente.

       La reunión de la comunidad se tiene y se tratan diversos temas, entre ellos el horario y la llegada del provincial y ver de tener las cosas preparadas para que las pueda ver. Seguimos con serios problemas de fluido eléctrico. Hoy no ha habido luz en todo el día.

Pequeños problemas con el vehículo... Un tornillo se aflojó en la pista...

Unas manos hábiles reparan lo que se había dañado..

UNA SALIDA A MARCAR POZOS..

  Desde varios sitios me han hablado de la necesidad que tienen de agua, pero nadie me ha propuesto venir a marcar un pozo hasta ahora si no es Pepe, el cura mejicano que está en Mange Bureh. Ese es el nombre de un pueblo que ni siquiera encontré en internet, pero que existe, porque he estado allí el lunes por la tarde y el martes por la mañana.
       Nos puso en comunicación Coco, el cooperante que está ayudando a los que están en cuarentena a causa del éboa, pues suele pasar de vez en cuando por su parroquia y le dije que estaba disponible, que bastaba que nos pusiéramos de acuerdo y que aparecería por allí sin tardar.
        Un día me llamó y quedamos en que el lunes y el martes próximos nos veríamos. Sugirió que fuera con mi vehículo y que él vendría a buscarme cuando estuviera cerca para enseñarme el camino.
       El lunes, temprano, me puse en camino y fui hasta Mile 91, a unos cien kilómetros, donde hay un hospitalito dirigido por las Hermanas Clarisas. Hasta allí me llevó mi coche. Allí se paró y entonces llamé a Pepe para que me viniera a buscar.
       Mi vehículo tenía el problema de un tornillo que se aflojó y provocó una avería en el alternador. El mecánico de las monjas se lo tomó en serio y acabó arreglando la avería en unas cuatro horas. Pero es que el coche está pensado para andar por las pistas y en el asfalto no te puedes mover a más de sesenta, lo que hace que los desplazamientos sean muy lentos.
       Pepe tenía un retiro con los catecúmenos y no podía venir a buscarme de inmediato, lo que me permitió dedicar un buen rato a estudiar la lengua, cosa que siempre me acompaña para estas circunstancias.
       Conocí a Pepe en ese momento, pues antes sólo le había hablado por teléfono o en los e-mails que me había enviado. Me dio una impresión muy agradable y le sentí muy cercano desde el primer momento. Me habló de varios sitios para lo del agua, pero en especial en un pueblo que está rodeado por la marisma y que cultiva mucho arroz, pero que tienen falta de agua potable y cada vez que cavan un hoyo les sale agua salada.
       El lunes cuando llegamos era ya demasiado tarde para pensar en ir a los pueblos, así que nos encontramos tranquilamente, compartimos un buen rato de charla y la cena. Estuvo presente Coco, el cooperante que conocí hace unos meses y que trabaja con la gente que está en cuarentena por el ébola, y es que también ha estado haciendo ese trabajo en la parroquia de Pepe, pero como ha visto que Pepe está bien organizado, ha preferido ir a otros sitios donde hace más falta y que están peor abastecidos.
      Tuvimos un agradable momento en la cena en el que hablamos de muchas cosas y en especial de la situación de los pueblos que no tienen agua y de los que están en cuarentena a cuenta del ébola. Parece ser que el número de casos está aumentando y que el gobierno está pensando en volver a las restricciones para viajar a fin de poder controlar la situación.
        Con Pepe preparamos sobre el plano la estrategia a seguir el martes y nos fuimos a descansar para estar en forma para lo que nos esperaba.
        Nos levantamos temprano, celebramos la misa con la gente en la parroquia, rezamos un rato en casa, desayunamos y salimos hacia los pueblos. 
        El primer sitio que visitamos es el terreno que han aplanado para la construcción de una escuela y allí marqué un sito favorable para escavar un pozo. No es algo que vayan a hacer de inmediato, pero puede esperar el momento oportuno.
Otro sitio para buscar un pozo...
 Cerca de la escuela del pueblo.

Otro punto donde se puede encontrar agua...
 Esperemos que tengan agua suficiente...

        Después me dijo Pepe que tenía también en programa visitar algunas de las familias que están en cuarentena. Me pareció muy interesante el poder estar cerca de esos que han tenido una experiencia fuerte en sus vidas.
        Estuvimos en varias casas y en todas estaba el cordón que indicaba el aislamiento. En la mayoría de ellas había militares que vigilaban. Me imagino que tienen poco que hacer cuando hay alguien que decide escapar, pues se han dado varios casos y la realidad es que no los llegan a controlar, con el riesgo que implica de contaminación una persona que huye en esas circunstancias…
       Y es que nos resulta difícil comprender, pero nos tenemos que meter en su mentalidad para ver que no tienen la misma idea que nosotros de la enfermedad. Muchos piensan que es algo que envían los espíritus y que no hay nada que hacer contra eso… Y a ver quién logra cambiar esa forma de pensar…
      Recuerdo ahora cómo cada vez que moría un joven en el norte de Benín o Togo, los demás jóvenes del pueblo, huían durante una semana al bosque y se rapaban la cabeza… Para que la muerte que se había llevado al compañero, no se los llevara a ellos…
      La realidad aquí es que la gente no está convencida de que se trata de una enfermedad, cree que es algo mágico, y no admite fácilmente que el tratamiento es el que les sugieren, y se puede esperar cualquier reacción, una de las cuales es la huida y el consiguiente riesgo de que si el que huye está infectado, pueda provocar cientos de nuevos casos… Y con eso vivimos y en ese ambiente nos movemos.
      Después de haber visitado varias casas y rezado con ellos, te vas acostumbrando a la situación que al principio resulta muy impactante. Yo había vivido esto ya hace unos meses en nuestra parroquia y me parecía algo muy lejano. Ahora lo he visto de nuevo muy de cerca y me ha recordado que estamos en una situación nada segura y que tenemos que seguir haciendo todo lo posible por sensibilizar y educar a la gente con la que estamos.
      Y volviendo a nuestro tema del agua, por fin llegamos al pueblo, donde también hay varias casas en cuarentena… Allí empezamos por saludar a los de la cuarentena y luego fuimos hacia el sitio que habíamos marcado en el plano. Apareció el punto y pusimos el hierro correspondiente como testigo. La gente nos miraba incrédula, pero al mismo tiempo esperanzada. Yo le pedía a Dios, que lo mismo que Pepe rezaba con los de las casas en cuarentena, también pudiera un día hacer lo mismo cuando hayan encontrado el agua que tanto necesitan.
Esta familia ha estado en cuarentena
 y ya hace días que salieron de la prueba.

Rezando con la gente que está en cuarentena... Era su último día...

Hablando con uno que está en cuarentena..

      El pueblo es grande y esparcido en el arrozal inmenso y pintoresco. Después del primer punto, pasamos al lado de la escuela, que ahora está cerrada. Allí también encontramos el sitio que habíamos buscado en el plano y pusimos nuestro hierro como señal. Allí les hice un juego de magia para que vieran que lo que les parecía imposible, era posible y, espero que se lo creyeran también con respecto al agua.
      El tercer sitio fue ya más de lo mismo, y luego ya hablaban de comenzar a trabajar en los tres sitios a la vez. Pepe les sugirió que uno a uno las cosas irían más seguras y mejor organizadas. Sueño con que la realidad sea despertar de una pesadilla a un “tenemos el agua que necesitamos”.
      Volvimos a casa donde el coci ya había preparado la comida y nos regalamos con un cocido con pollo al que añadimos el arroz. Me resultó agradable, así como la conversación que mantuvimos todo el rato.
      Acabada la comida subimos al coche y pusimos rumbo a Mile 91, donde me esperaba mi coqueto Suzuki, que me trajo a casa a paso lento, pero seguro. Vine con Iván, el muchacho que me acompañaba y a quien dejé con las Clarisas porque más que para viajar, estaba para reponerse de una infección que tenía y quien estaba muy contento de la experiencia que había tenido del encuentro con un grupo de críos que hacen el catecismo donde las hermanas y se preparan para el bautismo en pascua.
       En el camino hacia Mile 91, compartimos muchas cosas, lo que me ayudó a comprender formas de hacer y actitudes de unos y otros. Me sentí muy relajado y a gusto en el viaje y le agradezco a Dios el que me haya dado la oportunidad de salir, de compartir y de disfrutar con gente tan estupenda.

      Desde casa, con un cierto reposo y tranquilidad, y en un momento de la noche en el que ha venido la luz, escribo esto para compartir con tanta gente que nos sigue, a la vez que agradezco a Dios la experiencia que me ha permitido vivir y le pido que tenga compasión de Pepe y de esa gente que sufren tanto la falta de agua, que su cuaresma de sufrir acabe en una pascua de gloria llena de su agua que da vida.

domingo, 1 de marzo de 2015

1 de Marzo de 2015

Domingo
Comenzamos el mes con la visita a los pueblos para las misas del domingo. Voy a Valehun y Tokonko y Uba lo hace a Mattru y Towama. Tengo la sensación de que algo está cambiando y me lo confirma el comentario de un maestro en el primer pueblo: “tenemos que abrir de nuevo la escuela, cueste lo que cueste”. Esto me hace ver que la situación está muy deteriorada. Ya he hecho algún comentario sobre las muchas niñas en edad escolar que han resultado embarazadas y que será un problema a la hora de volver a clase. Pero es que ahora también te das cuenta de que los pequeños que estaban callados y sosegados en la iglesia, están muy revoltosos, y es que se nota el que no están acostumbrados a estar un rato sentados y escuchando, están a falta de tiempo en la escuela y no pueden parar quietos y, explicar cualquier cosa es un problema, pues no te siguen y distraen a los otros. Esperemos que el comienzo de las clases nos traiga buenas soluciones.
        Por otra parte también he notado hoy la presencia menos numerosa en las misas. Parece ser que hay otras actividades que atraen la atención de los asistentes a la oración el domingo.

        Hay una cierta sensación de que las cosas no acaban de marchar con respecto a los casos de ébola que han vuelto a aumentar de forma considerable y que el gobierno está de nuevo tomando medidas restrictivas para poder atajar los contagios.

sábado, 28 de febrero de 2015

28 de Febrero de 2015

Sábado

Vienen a visitarnos la comunidad de Lungi. La realidad es que vienen      porque Paul, el hermano de la fallecida, va a decir una misa en casa de sus padres. Les acompañamos al mismo tiempo que lo hacemos con la familia.
      Una treintena de jóvenes del grupo misionero van a trabajar a nuestro terreno en Towama. Seguimos limpiando una superficie inmensa, pero que tenemos que tener lista para la época de lluvias poder sembrar.
       La comunidad de Lungi se vuelve a su destino mientras los jóvenes de aquí trabajan en la finca. Por la tarde están cansados y hay un cierto ambiente de tomar las cosas con calma. La misa es a última hora d la tarde, pues antes no ha habido tiempo.
          Antonio va a la reunión de los sábados en los pueblos, pero hoy no son las parejas, sino que es el jefe de la tierra quien habla a la gente, a las mujeres en particular para explicar que el terreno que se ha dado a la diócesis será utilizado para hacer algo bueno para el pueblo, cosa que acaban aceptando.

        Último día de mes y nos acordamos de D Bosco. Le pedimos que en el doscientos aniversario de su nacimiento, nos bendiga y nos acompañe de manera especial en nuestro trabajo.

viernes, 27 de febrero de 2015

27 de Febrero de 2015

Viernes

El despertador me pone en alerta y, como estamos sin luz, como pasa casi siempre, me toca la “toilette” a la luz de la linterna. Y sin hacer mucho ruido, salgo hacia Mattru para la oración de la mañana.
       Hoy me entretengo en el camino, en contar la gente que viene hacia la ciudad cargada con cosas para vender. Hay ciento catorce personas que me encuentro en el trayecto que vienen con carbón, leña para el fuego o palos que se usan en la construcción de las viviendas, además de algunas mujeres que traen productos hortícolas. Estamos entre las cinco y media y las seis menos cuarto de la mañana, totalmente oscuro y la pista está recorrida por toda esta gente que viene a vendar un poco de lo que encuentra para sacar el dinero que le permitirá comprar lo que necesitan para lo ordinario de cada día.
       En la oración hay un grupito, muchos menos que el miércoles de ceniza, pero bastantes más que los que antes se reunían para rezar. Están sorprendidos de verme y se alegran de que esté presente y yo también estoy contento de encontrarme con ellos.
       A la vuelta, que está ya amaneciendo, me encuentro con la misma situación de la ida, gente que sigue transportando cosas a cuestas para vender. De nuevo cuento casi un centenar, la mayoría gente joven, que me hace preguntarme cómo viven y cómo se las apañan para vivir… Es verdad que no hay clase y que es posible que muchos de ellos sean los estudiantes que ahora no tienen nada que hacer, pero la forma de vivir esto no me parece ni fácil, ni cómoda. Y de nuevo habrá que estar con ellos y con paciencia ver lo que con ellos se puede hacer por cambiar esta dura situación en la que viven.
       En casa la cosa está en silencio y, como aún me queda tiempo, duermo un rato sobre la estera. Antes de las ocho desayuno y voy al sitio donde me han dicho que me encontraré con tres personas que vendrán para hacer la topografía del terreno que dos pueblos dan para la Iglesia.
       Aquí el terreno es abundante y las familias que lo tienen lo dan sin problemas para la Iglesia, pues saben que es un potente agente de desarrollo y que tarde o temprano las condiciones de la gente se van a mejorar.
        Puntuales a la cita, me encuentro con tres señores a los que no conozco, pero que desde el comienzo tenemos una buena sensación y a los que llevo en mi pequeño vehículo al pueblo, Baley, donde empezamos marcando un amplio terreno en el que hay una escuelita y donde pensamos que se hará algo más en condiciones y favorecerá el que todos los niños del pueblo y de los pueblos de los alrededores puedan frecuentar la escuela.
       Nos lleva bastante tiempo, pues aunque el trabajo lo hacen con un GPS y las coordenadas las busca con rapidez, la superficie del terreno es grande y hay que ir limpiando la maleza antes de pasar la cinta métrica.
       Finalizado el trabajo aquí vamos directamente al pueblo siguiente, Nyargorhun, donde se nos da una superficie de terreno para la construcción de una iglesia. La realidad es que pensamos en un sitio donde la gente del pueblo pueda encontrarse y en un centro de cultura y desarrollo. Esperemos que pronto sea una realidad. Queremos comenzar por construir un pozo y estamos sensibilizando a la gente al respecto.
       La cantidad de terreno que nos dan es también bastante grande y eso nos permitirá pensar en diversas posibilidades ara el pueblo y los otros de los alrededores.
       Finalizada la operación, volvemos a la ciudad, les dejo en su oficina y vengo a casa. Es más de las dos y aún no han dicho la misa. Me uno a los demás y después de misa y la comida me dispongo a salir a los pueblos.
       Durante la mañana han estado preparando las bolsas de comida que darán a las personas mayores que están necesitadas y que se repartirán por la tarde.
       En los pueblos, Cassama y Valhun, hoy no hay mucha gente. En el primero insisto en la oración de los matrimonios juntos y me prometen que lo harán. En el segundo los maestros han ido a otro pueblo y los adultos son muy pocos. Se hace lo que se puede y la semana que viene esperemos que haya más afluencia.
       La vuelta a casa más de las nueve, pero todavía no han cenado. Están esperando la vuelta de Donald que ha ido a repartir las bolsas de comida a la gente mayor necesitada.

       Seguimos sin luz y el generador nos permite estar en contacto con el exterior y enterarnos de las noticias, así como enviar y recibir correos.