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jueves, 7 de mayo de 2015

7 de mayo de 2015

Jueves

 Antonio va pronto por la mañana a rezar con el grupo de Mattru y Uba va después del desayuno a visitar escuelas. Hoy toca Valehun. Va reuniendo datos y pensando en un plan de actuación. 

Seguimos esperando la llegada de dinero al banco y por el momento se hace de rogar.

Por la tarde Vamos a Mattru, donde Samuel trabaja un rato con los monaguillos y la gente de las parejas no se presentan, por lo que visitamos a algunos en sus casas, en especial los que están enfermos y luego tenemos el rosario en una casa, bastante concurrido, más de sesenta personas. Uba ha ido a Nagoyon y Donald a Tikonko y la gente estaba presente.

miércoles, 6 de mayo de 2015

6 de mayo de 2015

Miércoles

Fiesta de Domingo Savio que destacamos en la misa de la mañana. Uba va a trabajar con los que el miércoles vienen a la granja y la mañana se nos pasa en pequeñas labores de la casa, además de estudiar un rato la lengua.

Por la tarde salimos pronto hacia Towama, vamos primero a la universidad, donde las cosas no están preparadas para la misa y habrá que esperar por el momento a que se vayan organizando mejor.

En el pueblo las cosas no van mucho más lejos. Las parejas no aparecen y a la hora del rosario un reducido grupo se hace presente. Están muy contentos cuando reciben la oleografía para que la guarden en casa y le recen. Uba estuvo en Mattru.

martes, 5 de mayo de 2015

5 de mayo de 2015

Martes


En la oración de la mañana ponemos nuestras visitas a los pueblos y el trabajo del día entre las manos de María. Antonio dedica un tiempo a estudiar la lengua y luego los trienales vienen para trabajar un rato en francés. Después tienen el encuentro semanal con el director y al acabar va a buscar a Philip que viene desde la capital. Ha muerto una tía y viene para estar con la familia.

Antonio va a Nagoyon para la oración, pero la realidad es que van a un pueblo nuevo, Sogbehun, donde alguno viene a rezar los domingos. El ambiente es bueno, Saludamos a los que están por el pueblo y a las seis comenzamos el rosario. Al principio tímidamente, pero luego van viniendo y al final hay más de treinta presentes, muchos de los cuales no saben rezar, pero están atentos y devotos escuchando a los demás.

La estatua de María Auxiliadora que les hemos llevado desde el otro pueblo, es un punto de atracción y de interés y las oleografías que nos han enviado desde Pamplona y que repartimos al final son la alegría de los que han participado. Les invitamos a tenerla en casa y rezarla cada día. En el pueblo hay una construcción sencilla que hace de iglesia para un grupo que se llama neoapostólico y hasta el pastor viene a rezar el rosario. Tratamos de atraer a la gente más que de separar y rezar juntos más que resaltar a los de nuestro grupo.

Acabada la oración volvemos al pueblo y voy a Balei para rezar con ellos. Están preparados cerca de la escuela y la estatua de la Virgen preside. Esperamos un poco y luego se van sumando a los presentes algunos más. Acabamos siendo una veintena y de nuevo las imágenes de María Auxiliadora que repartimos les llenan de alegría. Les invitamos a rezarla cada día, lo que nos prometen gozosos.

Uba ha ido a Tikonko y además de la oración ha averiguado las escuelas que hay y la situación en la que están cada una.


Esto lo compartimos durante la cena. Tenemos luz y hasta la máquina de lavar funciona, lo mismo que la conexión a internet, pero no dura mucho tiempo, La noche la pasamos sin luz.

lunes, 4 de mayo de 2015

4 de mayo de 2015

Lunes

Tuvimos luz durante la noche, pero se fue antes de las seis, lo que nos hizo encender el generador para la oración. Después del desayuno Donald y Samuel se esfuerzan en poner al día las cuentas que van a presentar por la tarde en la reunión, mientras Antonio estudia la lengua local y Uba va a hacer una visita a una escuela, Lembema. Lo que ve no es muy interesante, tres maestros, uno de los cuales no está, para seis cursos. Habrá que ver qué se puede hacer con las escuelas, pero no es un problema fácil ni rápido en la solución.
      Por la tarde tenemos la reunión comunitaria en la que se abordan muchos temas además de la economía, proyectos, forma de conseguir entradas para la comunidad, pastoral en los pueblos… Hasta que pasadas las seis salimos hacia los pueblos. Uba y Donald van a Towama y Samuel va con Antonio a Tikonko y luego a Cassama, el pueblo alejado y que tienen problemas para rezar el rosario y a quienes acompañamos llevando a los de Tikonko que les ayudan.
        Volvemos a casa muy cerca de las diez, pues el camino es largo y su estado no es bueno, pero a pesar de ello, estamos muy contentos de encontrarnos con la gente para rezar y del interés que muestran, de la acogida que nos dispensan y del número que vienen a rezar.

Que madre nuestra es...

  QUE MADRE NUESTRA ES…         

Todos recordamos mayo y el mes de las flores y cada uno tenemos nuestra experiencia personal de poesías, cantos, ejemplos leídos o recitados y del rezo del rosario. Creo que todo ello nos trae a la memoria una rica experiencia de vivencias personales y comunitarias, de recuerdos de lo que hicimos y que ahora de forma distinta intentamos volver a vivir con respecto a la “que madre nuestra es…” 

Como sabemos lo que D Bosco nos dijo de la devoción a María, tratamos de extenderla porque estamos convencidos de sus saludables efectos y lo hacemos de forma particular en los meses de mayo y octubre.

El año pasado lo único de lo que disponíamos como imagen en los pueblos, era el calendario de María Auxiliadora que me habían enviado desde Pamplona. Esa imagen nos sirvió para ir rezando el rosario por las casas en los pueblos y para hacer ver su efigie entre la gente que no la conocía.

Este año las cosas espero que sean muy diferentes, pues he encontrado un generoso colaborador, Javier, que me ha regalado las estatuas de María Auxiliadora , que han llegado en el contenedor y que hoy hemos entregado en un encuentro que hemos tenido todos los pueblos en Tikonko, nuestro punto de encuentro en la zona.

De siete pueblos posibles, seis han sestado presentes y el que faltaba era porque el que tenía que venir estaba indispuesto. Además se han sumado los jóvenes universitarios que acaban de comenzar el curso y que se reúnen para rezar regularmente y a quienes gustosos les hemos dado también una estatua.

La experiencia ha sido bonita, pues Uba les ha presentado la figura de María al pie de la cruz a quien Juan lleva a su casa. Jesús se la ha dado como madre. Ahora nosotros hacemos lo mismo, nos llevamos a María y nos ocuparemos de Ella…

Al final de la misa uno de cada pueblo vino a recibir la estatua. Me llamó la atención la delicadeza y el cariño con que la trataban los que la recibieron. La tenían entre las manos como se tiene a un recién nacido y estaban llenos de gozo con el regalo recibido.


Las estatuas cerca de la gran estatua...
 y la caja donde llegron bien envueltas y resguardadas...

Nos hemos propuesto estar con ellos en el rezo del rosario y así hacerles ver nuestra cercanía y nuestra devoción a María. Este mes visitaremos regularmente los diversos pueblos para rezar el rosario y para acompañar de forma especial a los que tengan necesidad.

Esta mañana, concluida la celebración en Tikonko, fui a ver cómo va el trabajo en el pozo que estamos construyendo en Nagoyon. Los que habían venido a pie, encontraron sito en el vehículo para volver a sus pueblos y llevaban la estatua entre los brazos como si llevaran a un bebé, con todo cuidado.
La estatua ...cerca del pozo

Cuando llegamos al pozo, todos los presentes se arremolinaron en torno a quien portaba la estatua y las mujeres se encargaron de hacerla ver a todos pasando de mano en mano y con los correspondientes gritos de alegría.

El que había venido del otro pueblo era un maestro y al llegar a la escuela nos salieron al encuentro los alumnos que habían venido para limpiar los alrededores de la escuela y era lo mismo, todos querían verla y tocarla y, las exclamaciones de “qué bonita es ” se les escapaban de los labios.

Esta tarde he estado en dos pueblos para la oración. En el primero, distante quince kilómetros de Tikonko, había dos que han hecho el camino de ida y vuelta a pie y transportando la estatua. Todos estaban entusiasmados con el regalo recibido y, aunque tienen dificultades para el rezo del rosario, pues hasta ahora no lo habían hecho, están dispuestos a aprender lo antes posible para rezarle a María.
Juntos y contentos antes de partir cada uno a su destino.

Aprendiendo a recitar el rosario...


En el segundo pueblo, eran los que no habían venido. Cuando les expliqué cómo habíamos dado las estatuas a los otros, me preguntaron qué iban a hacer ellos. Y cuando vieron que de mi mochila salía la estatua que ellos esperaban, estallaron en aplausos y todos alegres prometieron que rezarán el rosario todo el mes cada día en una casa.

Las promesas son muchas. Las realidades habrá que irlas viendo, pues donde no hay costumbre, se trata de crearla, y para eso estamos, para acompañarles en el camino que a veces les puede resultar difícil y que nosotros trataremos de hacerlo fácil estando con ellos.



Al final del mes esperamos convocar también una reunión y tratar de ver lo que ha ido saliendo. Creemos que las cosas saldrán bien y que iremos tomando conciencia de que no somos un reducido grupo insignificante, sino muchos que honran a María y la tienen como la “que madre nuestra es”.

El momento de la entrega a cada pueblo...


Al exterior de la iglesia listos para la vuelta y dejando el recuerdo...

Dando las instrucciones antes de la bendición...


domingo, 3 de mayo de 2015

3 de mayo de 2015

Domingo


Domingo. Uba va a Mattru y Towama y Antonio a Valehun y Tikonko. En ninguno de los sitios hay mucha gente por diversos motivos, un funeral y una acción de gracias en otros sitios, hacen que no estén muy concurridos hoy nuestros sitios para la oración.

Por la tarde vamos a acompañar a la gente en los pueblos. Samuel ha ido a jugar a basket con un grupo de la uni y Antonio va a Towama para el rosario. Poca asistencia y la lluvia que se hace presente hacen que la cosa se acabe cada uno saliendo como puede del agua que nos cae.

sábado, 2 de mayo de 2015

2 de Mayo de 2015

Sábado

Antonio va a rezar a Nagoyon y luego va con los matrimonios a visitar a uno del grupo que está en tratamiento médico en Kenema y allí tienen la reunión de parejas este sábado. Es una experiencia bonita el participar con ellos y animar a quien está con problemas de salud.

Samuel ha ido a Makeni a encontrarse con un cura que será su director espiritual y Donald está tratando de poner los papeles de las cuentas al día para la reunión del lunes.

Por la tarde Antonio va a Valehun a rezar el rosario y después con varios de allí va a Cassama, que rezan más tarde. La realidad es que no se esperaban la visita y están sorprendidos, pero muy contentos con ella. El camino es largo y el día lo ha sido también, pero merece la pena recorrer el camino para rezar con quienes tienen ganas de aprender y te reciben alborozados.



Una lluvia nocturna refresca el ambiente y nos hace sudar menos.

UN DÍA A LA CARRERA....


UN DÍA A LA CARRERA… 2-5-15

Esta mañana me levanté sin necesidad de despertador. Parece que el cuerpo tiene su reloj que me despierta cuando es necesario. Antes de las seis ya estaba a unos veinte kilómetros de casa rezando con la gente en Nagoyon. Después fui a Balei y allí empezamos el viaje para ir a visitar a uno de los componentes del grupo de parejas que está enfermo y que está siendo tratado en Kenema, a unos cincuenta kilómetros de aquí.

El viaje no es muy largo y hay buena carretera asfaltada. No lo es tanto el camino de la pista desde los pueblos a Bo, pero a todo hay que hacerse.

Se respira un ambiente festivo, por parte de los niños en particular, y la alegría de visitar a alguien cercano nos anima en el viaje. Por la mañana hace fresco y el hecho de ir detrás en la furgoneta y sin protección, se convierte para ellos en frío intenso, pero al llegar un desayuno caliente anima a todos.

Sin dilación comenzamos nuestro encuentro y compartimos las experiencias que están viviendo. La más gozosa es la del encuentro con alguien que nos es cercano y a quien echamos en falta. El hijo del que visitamos, que es pastor metodista, participa en la reunión con su esposa y se muestra interesado por una experiencia que le resulta una novedad.

El tiempo se nos echa encima y tenemos que volver, no sin antes darnos una vuelta por la catedral de la ciudad, edificio interesante y digno de verse.


En el camino de vuelta la cosa es distinta, ahora hace sol y se agradece la brisa o el viento que provoca la velocidad.

Vuelvo a la gente donde les recogí esta mañana y vengo con el hombre que trabaja en los pozos que ha concluido su labor. La experiencia para los que hemos viajado ha sido positiva y los efectos los esperamos en reuniones próximas en que nos vayamos dando cuenta de la necesidad de abrirnos a los demás y al ambiente y tratar en la medida de lo posible de transformarlos.

En casa, después de comer y echarme un rato la siesta, veo la necesidad de ir a rezar el rosario con los de los pueblos y en el primero que pienso es en Cassama, donde no saben rezar bien el rosario y donde me han dicho que rezan a las ocho de la noche. Es lejos y el camino es complicado, pero es el reto que empuja a que vean que queremos estar con ellos y que lo sientan desde el principio.

Voy al pueblo anterior que sé que rezan a las siete y, cuando acabamos, les propongo a algunos si quieren acompañarme al otro pueblo, distante ocho kilómetros, cosa que hacen encantados.

Cuando llegamos, no nos esperaban y están muy gratamente sorprendidos y muy contentos de vernos con ellos y, sin demora, llaman a la gente que se reúne en la casa del que trajo la estatua y en plena noche y a la luz de una vela y de una potente luna casi llena, rezamos el rosario alrededor de cincuenta personas.

Los que han venido del otro pueblo les dirigen y todos les seguimos en las respuestas. Es algo que trataré de hacer varias veces esta semana para ayudarles y afianzarles, pues viniendo de un ambiente protestante, no están acostumbrados a rezar el rosario.


Dejo a los que me han acompañado en su pueblo y trato de volver a casa lo antes posible. Cuando llego son las nueve y media. Esta mañana salí poco después de las cinco y volví para comer y echar un poco la siesta. Después volví a salir de nuevo para estar con los de los pueblos. El día se me ha pasado en el camino; pero creo que es la forma de hacer camino con esta gente y mostrarles que queremos estar con ellos y vivir cerca de ellos, comenzando por la oración, aunque a veces tengamos que andar un poco a la carrera…

Compartiendo mi experiencia de hoy, os invito a agradecer a Dios el día que me ha permitido vivir y a pedirle que me ayude a vivir muchos días semejantes en la entrega a los demás.


viernes, 1 de mayo de 2015

1 de mayo de 2015

Viernes

Comenzamos un nuevo mes y para nosotros, salesianos, muy especial, pues en él celebraremos la fiesta de la Madre y durante todo él la prepararemos.

Antonio va a acompañar en la oración a los que se reúnen en Towama, pues no les ha visitado hace tiempo. Hay un grupito y el catequista hace una celebración con cosas muy interesantes, pero también algunas a reorientar. El primer día no le ha dicho nada, pero ya iremos viendo cómo hacer.

A las nueve tenemos misa y encuentro con gente de los pueblos en Tikonko, donde damos una estatua de María Auxiliadora a cada pueblo para que recen el rosario y lo hagan por las casas y así atraer a otros.

La experiencia es extraordinaria, pues la gente no se esperaba unas estatuas tan bonitas. Cuando las reciben, las tienen en las manos como si tuvieran a un recién nacido y todos prometen rezar el rosario por las casas. La realidad es variada, desde pueblos en los que rezan el rosario cada día, a otros en los que casi ni saben el avemaría… Lo que nos pide paciencia con ellos y acompañarles cuando duden.

Hay un grupo de estudiantes de la uni que dan el tono en la iglesia y esperemos que con ellos podamos hacer un buen trabajo de semillero.



Por la tarde Antonio va con Samuel y la señora Cecilia a los pueblos. Samuel se queda en Valehun organizando juegos para el oratorio y Antonio con la señora Cecilia va a Cassama. Se trata de estar con ellos y ayudarles a rezar el rosario, cosa a la que no están acostumbrados.

Aniversario y día lleno



Hoy hace treinta y seis años que fui ordenado cura. Recuerdo con una cierta precisión muchas de las cosas del día, en particular la ceremonia en la iglesia del colegio de Santander, la escolanía cantando y una iglesia llena de gente. Recuerdo algunos detalles más de aquél lejano último día de abril del setenta y nueve.


Hoy, un día normal y corriente entre los demás, ha sido bastante lleno para mi experiencia. Empezando por que mi hermana la monja se ha adelantado para felicitarme en su nombre y en el de los otros hermanos, no sea que se les olvide. Y lo agradezco sinceramente.


La jornada ha comenzado temprano, a las cinco de la mañana. He hecho unos minutos de gimnasia, lo justo para tener la espalda en forma y, como había luz, cosa que no sucede con frecuencia, he podido asearme viendo lo que hacía, no a tientas como otros días. Luego he ido a rezar con un grupo de gente a un pueblo, Mattru, distante menos de diez kilómetros de casa y donde he encontrado a una veintena de personas que estaban orando devotamente. Después de rezar el rosario, les he leído el evangelio del día y les he invitado a vivirlo durante la jornada.


Vuelvo a casa a tiempo para unirme a la oración de la mañana que comienza a las siete y en la misa trato de vivir el recuerdo del día de la ordenación, algo que le pedía al Señor, que no me acostumbrara a decir misa, sino que cada día sea una experiencia nueva.


Después del desayuno tengo tiempo para echar un vistazo al evangelio del domingo en lengua local, que trato de leer y preparar para que el domingo la cosa vaya con una cierta soltura, pero pronto se me echa la hora encima y me voy de nuevo al mismo pueblo, pero ahora se trata de la reunión de los padres de los alumnos de la escuela primaria. Hay un grupo de unos cincuenta y allí estamos dos horas y media hablando. Dirijo la oración al comienzo cuando me invita el director y el resto del tiempo permanezco escuchando y viendo intervenciones y formas de reaccionar de la gente y de los maestros, a quienes he visto hoy por primera vez, pues acabamos de comenzar la escuela.


La hora se echa encima y el almuerzo espera. Traigo a la ciudad a dos maestras que de otra forma tendrían que buscar una moto, cosa no fácil en estos momentos. Por el camino encontramos un maestro más y ya estamos al completo en el vehículo.


En la comida hablamos largamente sobre pozos y decidimos que el de nuestra finca es algo que tenemos que comenzar cuanto antes y veremos si los que hacen pozos en Lunsar nos aceptan la oferta y quieren venir a realizar el trabajo aquí, pues está lejos.


Se enciende un rato el generador y me puedo conectar y ver las noticias de los periódicos y después de un rato de siesta, estoy listo para volver de nuevo al mismo pueblo, pues tengo reunión con la gente que aparezca, parejas en un principio, pero dispuesto a lo que venga.


Cuando llego a destino no hay nadie en el barracón que hace de iglesia y, como ya voy conociendo a gente, me dirijo a la casa de un señor mayor que tiene problemas de asma y me entretengo con él durante un rato. Habla bastante buen inglés y, después de conversar durante unos minutos, acabamos rezando juntos con los críos que se han ido juntando a nuestro alrededor.


De allí me voy a saludar a otros en sus casas y así van saliendo y vienen a la iglesia, donde nos encontramos al principio unos cuantos hombres y luego van llegando las mujeres. Los otros días solía ser lo contrario, las mujeres estaban las primeras y las más numerosas, pero hoy las cosas han cambiado.


Rezamos para comenzar y vengo a la cuestión de las parejas, preguntando a algunos de los hombres si rezan con sus esposas, cosa a la que a los dos primeros que pregunto, me responden que no.


Me armo de paciencia y les digo que esa no es la respuesta que me esperaba, que la respuesta que me esperaba es “todavía no”. Creo que ellos también están sorprendidos, pero tampoco les doy mucho tiempo para que reaccionen y antes de que me digan nada, ya les advierto que la semana que viene les espero en la reunión y les repetiré la misma pregunta y que espero que entonces la respuesta no sea “todavía no”.


Se crea un cierto ambientillo entre los demás y aprovecho para preguntar a quien me dijo la semana pasada que desde que reza con su mujer no discuten, cosa que me vuelve a confirmar esta semana y les devuelvo la pelota a los que aún no rezan juntos para preguntarles a qué esperan para que sus vidas cambien…


Cambiamos de tercio y hablamos del terreno que estamos buscando para la parroquia y les animo a escucharse unos a otros y presentar propuestas para al final poder elegir la que más nos convenga. Hay cierta falta de costumbre de hacer esto, pero se van abriendo a las diferentes propuestas.


Alguien saca el tema de la malaria y les pregunto por los remedios caseros que conocen, pero ellos piensan que los remedios mejores están en la farmacia. Les hago saber que con frecuencia las soluciones que ofrecen los curanderos tradicionales, especialmente cuando se trata de productos locales, son bastante más interesantes y el precio suele ser asequible, algo que lo de la farmacia pocos se lo pueden permitir.


Me da la impresión que no conocen muchas cosas de los curanderos tradicionales, o por lo menos no me lo dicen a primera vista. Sí les explico que nuestra forma de comer debería ser más sana, especialmente tomando fruta que tiene en abundancia, pero me reconocen sin problema que no están acostumbrados a tomar fruta. Les hago el correspondiente panegírico ensalzando la fruta y me prometen que van a cambiar la forma de alimentarse. También les he dicho que tengo semillas de fruta y les prometo traer la próxima vez que venga y ellos me dicen que las van a plantar ahora que la estación de lluvias se acerca.


El tiempo pasa, pero veo que se van sintiendo a gusto y que la reunión ha sido positiva. Alguien que ha llegado tarde quiere volver a temas tratados antes y le sugiero que hablemos luego, pues las mujeres tienen que preparar la cena. Y volvemos a lo del terreno y vuelvo a sugerirles que lo hablen entre ellos y que lleguemos a una decisión mayoritaria.


En el camino de vuelta me encuentro a un policía que a la ida, en el control, me había pedido dinero y le dije que de eso no llevo; pero ahora me pide si le puedo traer a la ciudad, cosa que hago encantado. Ahora no me pide dinero, pero se le ve que ha cargado bien y aunque la lengua se la traba algo, está bastante locuaz. Le llevo hasta la puerta de su destino, pues no estoy seguro que dejándole en la otra acera acierte a cruzar la calle con una cierta soltura.


He comprado unos frutos de esos enormes (jackfruit), que tiene una señora mayor en el camino y que hoy me ha dado lástima, pues no me parece que haya vendido nada. Mientras rezamos, el coci los ha preparado y tenemos una buena ración de fruta para la cena.


Hoy hay luz y conexión a internet, pero tanto una como la otra son tan débiles que poco podemos hacer, pues ni internet in Skype funcionan. Toca paciencia y a ver si más tarde aumenta la potencia de la luz y acaba habiendo conexión y si no, a ver si mañana hay más suerte.


Estoy contento del día. Creo que ha estado lleno sin mucho recargo y sobre todo lo que me agrada es la relación próxima y de confianza que vamos teniendo con la gente que nos va viendo asequibles y cercanos y en eso son los niños los primeros que lo descubren, pues se te acercan y te rodean y se cuelgan de tu mano, cosa que con lo del ébola hemos tenido que tener alejado, pero que vamos recuperando, pues el ébola hace tiempo que por aquí ya no se sabe nada del tema.


Me ha llevado un buen rato poner esto por escrito, pero creo que merece la pena poder compartirlo y animar a los que lo lean a dar gracias a Dios por el día, por el aniversario y por todo lo que nos permite vivir en nuestra vida de cada día.


A todos, gracias. Antonio.