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viernes, 13 de noviembre de 2015

13 de Noviembre de 2015

Viernes

   Después de una noche de bastante lluvia, viene un día con niebla, pero que se anuncia de sol. La misa en la parroquia está concurrida y animo a dar gracias a Dios por la experiencia de cada día, sabiendo que estamos en sus manos.
        El profe de lengua me envía un mensaje y me dice que si puedo retrasar la hora de clase. Le llamo y quedamos de tenerla al final de la mañana. Salgo después de estudiar un rato, hago algunas compras, echo carburante y así tengo las cosas listas para la tarde.
        En la clase el profe no tiene las cosas preparadas y soy yo quien le tiene que ir preguntando, pero se va defendiendo en algunos de los tiempos que nos quedaban de ver. Es lo que te encuentras por aquí y no se puede pedir más. Está contento de la conversación que tenemos y busco que se encuentre a gusto, pues el que haya accedido a darme clase ya es algo a tener en cuenta y agradecer.
       También hoy había tratado de estar un rato con el cocinero y acompañarle cuando preparaba unos garbanzos… No está mal para la primera vez, aunque la sopa le ha salido como una pasta que no hay quien la coma, pues los fideos se han espesado y no quedó nada de caldo y los garbanzos están un poco tiesos, pero se pueden comer. Lo mejor la carne que está bien cocida y tiene buen sabor. La próxima estaré más cerca y espero que nos mejoremos.
       Como y duermo un ratito, pues la tarde se presenta larga y el camino está cada vez peor, pues sigue lloviendo. Siempre hay quienes se apuntan a viajar y es que la gente sigue recorriendo distancias grandes a pie y a los que te encuentras por el camino, especialmente si son mujeres y van cargadas, les das una alegría inmensa.
      Ahora se dan chaparrones muy locales, de forma que vas de un sitio a otro y en el espacio de dos kilómetros puedes pasar de una lluvia intensa a un sol radiante y eso me ha pasado hoy en el camino dos veces.
      En Cassama la gente va viniendo y hay ya quien me esperaba en el camino, algunos que vienen de otro pueblo. La reunión sigue su curso y, como estamos al final del año litúrgico, hablamos de balances y de si estamos preparados para cuando el Señor nos llama… Me llama la atención lo espontáneos que son y cómo me dicen que tienen miedo de la muerte y que son temas que entre ellos no se hablan. Creo que es una de las cosas en las que debo insistir en la catequesis, el vivir la vida para estar disponibles para cuando nos vengan a llamar.
      Al salir siempre hay gente que se apunta al viaje y estamos casi completos, pero cuando hemos recorrido alrededor de un kilómetro de la vuelta, algo pasa en el vehículo que nos deja en el camino. Pienso que no es grave, pero allí nos deja tirados.
       Por suerte viene una moto y le convenzo de que me traiga a Bo. No hay cobertura en los teléfonos y no hay nada que hacer. La noche nos envuelve y emprendemos el viaje. Se apunta una señora que viene a acompañar a su padre que está enfermo y los tres en la moto, cosa normal por aquí, que también las hay que llevan cuatro, recorremos el camino sin mayor problema. Cuando llegamos a Tikonko seguimos sin cobertura y a la llegada a Bo contacto con el mecánico, que viene a su taller y me dice que prefiere ir ahora mejor que mañana.
      En la moto que me ha traído a mí emprende el mecánico el camino de vuelta. No merece la pena que le acompañe porque no le voy a solucionar nada y él se las puede apañar para hacer venir el vehículo, o por lo menos es lo que me dice.
        Vengo a casa y nada más entrar comienza una abundante lluvia… Parece que hubiera estado esperando a que entrara en casa para descargar. Mientras venía por el camino pensaba en la suerte de viajar sin lluvia…
      En casa me encuentro que ha venido un salesiano de la capital y varios trabajadores sociales que están haciendo un recorrido para la reintegración de algunos de los muchachos que tienen recogidos de la calle. Hablamos un rato, cambiamos impresiones y nos despedimos hasta mañana.
       Hay luz, pero no conexión. Estoy un buen rato con Stephen en la lectura del catecismo y se le ve interesado en aprender y conocer muchas cosas. También pensamos que sería un buen método para los estudiantes de la uni que quieran hacer catecismo o formarse un poco más y tratamos de pensar cómo nos vamos a organizar para hacerlo.

          Estoy cansado del traqueteo de la moto y lo incómodo del viaje, pero en buena forma y, después de leer un rato en el libro electrónico que me regaló Loli, me entrego a un agradable sueño, pues la lluvia, que ha caído abundante, ha refrescado el ambiente.

jueves, 12 de noviembre de 2015

12 de Noviembre de 2015

Voy a decir la misa en la parroquia. Hay bastante más gente que ayer, pues hoy hace sol y el tiempo es muy bueno. Les hablo de lo que nos dice el evangelio, de la presencia del Reino dentro de nosotros y de la necesidad de descubrir esa realidad y vivirla cada día.
      Después del desayuno y un rato de estudio voy a la escuela de Balei, donde me encuentro que los críos mayores no están en clase… Ha habido uno de ellos que se ha roto un pie y los maestros le han acompañado a su pueblo y los demás críos se han ido para casa… Me doy cuenta de que se debe estar continuamente presente si quieres que las cosas se hagan con seriedad y de la paciencia que tienes que tener cuando por cualquier motivo se dejan las clases, algo a lo que están muy acostumbrados.
         En el camino me encuentro en Nagoyon con un vehículo que ha traído a un grupo de gente, personal médico, que están tratando a los niños pequeños… La situación médica después del fin del ébola deja mucho que desear y han venido porque ha muerto la pequeña Ann… Por lo menos se ve algún gesto de atención por parte de las autoridades. Esperemos que las cosas vayan a mejor.
      También me encuentro con la agradable sorpresa de que el puente que tenía un enorme agujero ha sido reparado y se puede pasar sin problemas, algo que no me esperaba que fuera a tener tan rápida solución.
      Después de comer y hacer un poco de siesta, me voy a Mattru y, de paso, dejo a Stephen en la iglesia donde han vuelto a empezar con el catecismo. He ido a llevarle para saber el sitio en el que se encontraba, pues aunque había estado antes, no la ubicaba en su lugar.
     En Mattru he vivido la situación de cada jueves. Visito a las personas enfermas, el viejo que está en situación terminal sigue en su estera. Incluso a la hora de rezar le cuesta seguir. Les llevo algunos víveres. También visito otros más, alguno está en Bo y otros han vuelto después de pasar por el hospital. Con todos me entretengo un rato y rezamos.
       Me ha llamado Uba y me hace saber que el salesiano que esperábamos que iba a venir para hacer de párroco, es posible que no venga… No me sorprende viendo su situación y lo que me había comentado cuando nos encontramos en el verano. Rezaremos para que Dios nos ayude a encontrar una solución aceptable a este problema.
       Con Stephen rezamos las oraciones de la tarde y hoy la catequesis va sobre las diversas formas de oración y cuales son las más importantes oraciones en las que podemos participar. Le llama la atención el que le hable de la misa y el oficio divino, pero se da cuenta de las motivaciones y eso nos ayuda a celebrar la oración del oficio con una mayor motivación.

        Hemos estado todo el día sin conexión y así seguimos. La lluvia nos ha acompañado de forma fuerte varias veces durante la noche y ha refrescado y se puede dormir sin sudar.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

11 de Noviembre de 2015

Martes

Ha llovido bastante por la noche y lo sigue haciendo por la mañana. Voy a decir la misa en la parroquia y se nota que hay menos gente a causa de la lluvia. Al final de la misa sigue lloviendo, pero ya la cosa se va calmando. Hay ambiente fresco y agrada el que no sudas.
       Estudio un rato después del desayuno y a continuación salgo al banco y a hacer algunas compras. Hay mucho movimiento y se nota que lo del éboa se ha dado por terminado. Antes de comer todavía tengo tiempo de dedicarle otro rato a los verbos y hoy tenemos lentejas que el coci sabe preparar con bastante buen gusto.
       Como cada miércoles por la tarde, voy a decir misa a los universitarios. Hay un grupito no tan numeroso como otras veces, y creo que los jaleos que ha habido la semana pasada en el campus se hacen notar. Habrá que dar tiempo para que llegue de nuevo la normalidad.
      Después de las oraciones de la tarde y la cena, Stephen viene de nuevo a encontrarse conmigo para trabajar juntos en la lectura del catecismo que tiene. Veo que le agrada el encuentro y lo ve positivo. Yo también me alegro de ver cómo disfruta y el interés que tiene en aprender. Ha habido unas cuantas palabras que ha tenido que buscar en el diccionario y como que le sorprende que yo sepa tantas palabras que él tiene que consultar.

         Tenemos luz, pero no hay conexión a internet. Hago la crónica esperando a ver si por casualidad… Pero creo que habrá que esperar a ver si mañana tenemos más suerte…Hoy he hecho una colada, ropa de dos días, y es que como ha llovido no he sudado para empapar tantas camisetas.

martes, 10 de noviembre de 2015

10 de Noviembre de 2015

Martes

 un poco de lluvia. Rezo con Stephen y luego cada uno vamos a nuestro trabajo. Dedico la mañana a estudiar y leer, de forma particular trato de apañármelas con los verbos en mende para ver si me familiarizo con los diferentes tiempos.
       Me viene a ver una monja para invitarme al lanzamiento de la radio de la diócesis que va a tener lugar este sábado por la mañana. Le prometo estar presente si no tengo profesor de lengua, pues suele venir los sábados por la mañana.
       Para la comida hemos abierto una lata de alcachofas de las que vinieron en el contenedor, pero para Stephen ya le he dicho al coci que prepare arroz, pues por aquí no están acostumbrados a tomar verduras de esta manera. Por lo menos las prueba y no le hace ascos.
       Después de comer y dormir, sigo con el estudio y la lectura. Leo el evangelio en mende de forma que el domingo lo pueda tener bien preparado. A la gente le encanta oírme leer en su lengua pero me lleva su tiempo el prepararlo.
       Cuando salimos de la oración de la tarde me vienen a pedir si puedo decir la misa en la parroquia los próximos días. Es algo para lo que siempre estoy disponible, pues ya deberíamos habernos encargado de ella y todavía estamos esperando al que será el párroco. Esperemos que no tarde en venir.
       Stephen viene de nuevo a lo del catecismo. Hoy está más en forma que ayer y también aprovecho para hablarle de liturgia y de la vida religiosa en la iglesia, cosas en las que está bastante pez. Por ello utilizo cualquier momento para ayudarle a que sepa algo más y le animo a que lea todo lo que pueda.

        Hoy le ha llamado la atención cuando me ha visto estudiar, el que tenga unos cuantos libros y que me maneje con ellos. Es que ellos suelen tener un libro o un cuaderno de apuntes y no llegan a poder consultar mucho más. Le digo que es la forma normal de estudiar, hacerlo con diversas fuentes y un libro ayuda al otro y así vas viendo las cosas en diferentes ángulos y perspectivas.

lunes, 9 de noviembre de 2015

9 de Noviembre de 2015

Lunes

La noche ha sido tranquila y el reposo aceptable. Después de la oración y el desayuno voy a buscar a Andreas, el encargado de proyectos de desarrollo a la “torre del reloj” y desde allí venimos a casa, donde mano a mano nos pasamos cuatro  horas enteras trabajando en la cuestión de los proyectos de desarrollo. Es la primera vez que ha venido y ha presentado lo que hasta ahora ha estado haciendo. Promete ser regular a partir de enero en sus venidas y que juntos podamos ir viendo los pasos a dar en el tema, siempre contando con la presencia de los demás miembros de la comunidad.
      Cuando acabamos la reunión sale rápido, ni si quiera se está para comer, pues me dice que alguien le estaba esperando y quería ir hacia la frontera lo antes posible, pues se dirigía a Liberia. Creo que ha sido un encuentro provechoso y que nos ha puesto en comunicación y en sintonía y esperemos que la cosa sea una tónica que ocurra a lo largo del trabajo que realicemos juntos.

      Después de comer y un poco de siesta, de nuevo me meto con los libros y estoy un rato trabajando y leyendo. Luego viene Stephen y hablamos un alrededor de una hora. Nos visita una lluvia copiosa y después de la cena y la oración tenemos un rato de catecismo, como ayer. Hoy no estaba en muy buena forma y lo hemos cortado antes.

domingo, 8 de noviembre de 2015

8 de Noviembre de 2015

Domingo

Salgo a la seis y estoy en Nagoyon para las siete. Hoy hay ambiente más tranquilo que la semana pasada y en la misa recordamos a Ann, la niña de menos de dos años que se nos ha ido. Sus padres rezan en la oración de los fieles y a algunos se les escapan las lágrimas… En el cementerio hay tres tumbas recientes, una de un anciano y dos de dos niños… Aquí mueren más niños que personas mayores…
      En Tikonko hay menos gente que de costumbre… Luego sabré que hay gente que ha estado celebrando el fin del ébola y después no ha tenido fuerza para venir a rezar por la mañana.
      En Towama pasa algo parecido y aquí se nota más, pues hay mucha menos gente que otras veces y el motivo es el mismo. Han estado de fiesta toda la noche y luego no tienen fuerzas para venir a rezar.
        La sensación es un tanto contradictoria. Se ha vivido mucho tiempo bajo el miedo y ahora se desata el deseo de disfrutar o celebrar algo que pensamos que haya terminado, pero ante lo que no hay que bajar la guardia, pues puede reaparecer en cualquier momento.
      Por la tarde voy a Mattru y no encuentro a ninguno de los que me habían prometido estar, pero por lo menos visito al señor que está enfermo y hoy se encuentra bastante peor, pues ni siquiera es capaz de seguirnos en el momento en que rezamos.
     Por la noche Stephen me pide si podemos volver a ver juntos lo que habíamos hecho antes, leer juntos un catecismo que le había dado para que leyera. Ha tenido tiempo de ver una gran cantidad de páginas y me hace muchas preguntas a las que voy respondiendo con ayuda de lo que hay escrito en el texto y que volvemos a releer. Se le nota el interés por saber cosas y le animo a seguir en el empeño, pues es la forma de conocer y poder tomar una decisión en su vida de forma seria y responsable.
     Mientras estamos en nuestra charla, una abundante lluvia nos acompaña. Es lo que suele pasar a finales de la estación de lluvias, que nos visita durante un rato por la noche y así refresca para poder dormir sin sudar demasiado.

sábado, 7 de noviembre de 2015

7 de Noviembre de 2015

Sábado

La noche ha sido tranquila y he podido dormir, pues ha llovido y se nota en que el ambiente refresca. Ha venido a verme Stephen, un estudiante de la uni que tiene un trabajo que hacer y necesita tiempo de preparación y una cierta tranquilidad. Es también un candidato a la vida salesiana. Me ha dicho si se puede quedar unos días aquí y, como estoy solo, me ha parecido que es bueno para él y para mí, así estaremos acompañados los dos.
       Poco después del desayuno, se presenta Paul, que trabaja durante un buen rato, lo mismo que intento hacer yo componiendo el esquema de los verbos en mende. Hay algunas cosas que todavía no tengo muy claras, pero en general veo que lo voy comprendiendo.
     Se suma un hermano de Paul que viene al final de la mañana y comemos juntos, pues además alguien nos ha traído una cesta con una comida para varios. Esto es algo que suele pasar con cierta frecuencia, que la gente prepare de comer para el cura y es lo que regularmente hacen en dos pueblos cada domingo.
       Cuando estoy dispuesto a salir para el pueblo para la reunión de parejas me llama Daniel, que está en Bo y quiere ir al mercado a comprar cosas. Le digo que se dé prisa, pues miro el reloj, pero bien me doy cuenta que tocará esperar y llegar tarde, algo que no me gusta, pero a veces las circunstancias mandan más que lo que tú quieres.
      Cuando ya va mucho rato de espera, decido dar una vuelta por el mercado, donde me ha dicho que está comprando… Hoy hay la gente que no ha habido en muchos meses anteriores, pues como acaban de declarar el país libre de ébola, todos han salido a la calle a celebrarlo y no hay forma de avanzar, todo está invadido de gente y vehículos, motos en especial.
       Por fin salimos con más de una hora de retraso. En el camino hacemos de samaritanos para unos cuantos que van a pie y que están encantados de que se les transporte. Y siempre hay candidatos.
       La reunión de las parejas, hoy es muy especial, pues el hecho de que una haya enterrado a su hija ayer, es algo que pesa sobre todos nosotros; aunque veo la aceptación que tiene de lo que ha ocurrido y se ponen en las manos de Dios… Yo me doy cuenta de la enorme necesidad que tenemos de una presencia de religiosas que hagan el trabajo de estar cerca de las mujeres y trabajar con los niños… Y se lo sigo pidiendo al Señor.
       Voy a ver la tumba donde han sepultado a la niña. Está cerca de la que han hecho para el señor mayor que ha muerto hace poco y también hay otra de un bebé que ha muerto hace pocas semanas. Aquí mueren más críos que ancianos…

      La vuelta a casa es tranquila. Hay luz y conexión y se desata una lluvia torrencial que dura un buen rato. Por la noche tendremos cierto frescor y se podrá dormir sin sudar demasiado.

viernes, 6 de noviembre de 2015

6 de Noviembre de 2015

Viernes

    Me quedo a rezar en casa, pues no estoy seguro que los estudiantes lo hagan en la universidad. Me han invitado a una reunión para sensibilizar sobre ecología, pero también tengo clase con el profesor y aprovecho para ver de hacer un esquema de los verbos. Entre el esquema que le he dado y las preguntas que le voy haciendo, las cosas se van componiendo. Espero en casa poder hacer el esquema y corregirle la próxima vez que nos encontremos.
       Paul está en casa y trabaja, pues la semana que viene tiene exámenes, pero se ha quedado un poco más para acompañar a su padre. Come con nosotros y después de la siesta me acompaña a los pueblos. Hoy en Cassama, donde nos lleva casi dos horas llegar, hay una pareja del pueblo más cercano y ha venido con su mujer por primera vez y ha traído además a otro señor que dice ser católico y que también promete venir regularmente. Aunque hay algunas parejas que faltan, por lo menos las que están participan activamente y las cosas van marchando, aunque sea lentamente.
        A la vuelta intento llevar a los que han venido a pie desde el otro pueblo, pero a mitad de camino, me dicen que me pare que hay un puente por el que no se puede pasar… Me acerco andando y compruebo que quizás haciendo equilibrios y con mucha suerte pueda pasar, pero como no estoy apretado, lo dejo para la próxima vez, pues pasar con la rueda entre dos troncos es peligroso y no tengo quien me pueda sacar del atolladero si me salgo del raíl.
      Paul está encantado de la experiencia de los pueblos. En Hbalehun habla a los críos que son muchos y aprovecho para animar  los que se sientan llamados. Hay varios que levantan la mano diciendo que están disponibles.
       Volvemos a casa rezando el rosario y trayendo a gente que viene de las granjas. Siempre, aunque sea de noche, hay gente dispuesta a subir al vehículo y, si a veces no haces mucho en lo que es catequesis, por lo menos ya haces algo bueno transportando a los que van a pis y generalmente bien cargados, las mujeres en particular.

      Tenemos luz y conexión y me entero de las noticias que hay por el mundo.

jueves, 5 de noviembre de 2015

5 de Noviembre de 2015

Jueves

Me cuesta mucho dormir. Me levanto tempano y voy a rezar con la gente de Mattru, como suelo hacer cada jueves. El camino está deteriorado y los que transportan cosas en la  cabeza para vender en Bo están presentes en el camino y son numerosos.
       La oración se hace como de costumbre. Al final leo el evangelio, que alguien traduce a la lengua local y el grupo, una docena, está contento de mi presencia. La vuelta a Bo es acompañada por quienes están dispuestos a encontrar un viaje gratis.
       Estoy organizando las cosas de la clase de lengua y me llama Daniel por teléfono para decirme que su hija de dos años acaba de morir en el hospital… Hacía una semana que estaba enferma y la había visitado un par de veces, pero nunca pensé en que las cosas iban a pasar tan rápido… Me dice que viene a retirar el cuerpo del hospital.
         Son esas experiencias dolorosas que vives y no sabes qué hacer ante una tal situación. Aquí tener hijos es muy corriente, pero perderlos es algo por desgracia también muy de las experiencias de cada día…
        Les acompaño a buscar a familiares y unos cuantos nos encontramos en la morga. Allí nos hacen esperar y dar vueltas, para al final llamar a los que se encargan de enterrar (seguimos con los protocolos del ébola a la hora de entierros) y dos coches realizan los trámites y el transporte hasta el pueblo. Por lo menos eso es lo que nos dicen que harán.
       Como ya se ha pasado mucho tiempo y allí no hago nada, sugiero que puedo llevar a los que quieran venir hasta el pueblo, pues en los coches del ébola no viaja más que el cadáver y así emprendo la marcha con la comitiva, que cuando llegamos es recibida por los lamentos de las mujeres y todas unidas manifiestan su dolor con la madre que acaba de perder a su hija.
       No veo la hora en que van a llegar los que traen el cadáver y como los trabajos para cavar la fosa han comenzado, me vuelvo a casa, pues también tengo trabajo por la tarde.
        Ha venido a verme Paul, salesiano cuyo padre está enfermo y que me acompaña en la comida. Después de un rato de siesta voy a Mattru, donde me espera una reunión y donde visito al matrimonio de ancianos cuyo marido tiene problemas serios de salud. Están encantados con la visita y les llevo algunos víveres, pues no tienen mucho que comer.
         La reunión no se celebra, pues los responsables no se presentan. Parece ser que es algo que sucede con una cierta frecuencia. Me pongo de acuerdo con los que han aparecido y que transmitan a los demás que estoy disponible para rezar con ellos el domingo por la tarde, algo que imagino que nos les agrada mucho, pero no puedo hacer otra cosa, pues por la mañana estoy presente en otros tres sitios y no hay espacio para un cuarto.

       La lluvia amenaza, pero por el momento se contiene. Hay electricidad, pero hoy no toca conexión, esperemos que mañana la conexión sea mejor que hoy.  

miércoles, 4 de noviembre de 2015

4 de Noviembre de 2015

Miércoles

También ha llovido por la noche y refresca un poco, pero la humedad y el calor siguen presentes y nos hacen sudar. Me suelo encontrar con unos ocho a diez camisetas que uso cada día a cuenta del sudor.
         Voy a rezar con la gente de Towama y allí están constantes los miembros del grupo de san Judas Tadeo. El que los dirige tiene buena voluntad, pero necesitaremos tiempo para ponernos de acuerdo en las formas y modelos. Por lo menos hay vida y movimiento, cosa muy interesante y a tener en cuenta.
        Voy a ver al profe de lengua que ayer no estaba disponible y hoy sí tenemos la clase. Veo que tiene buena voluntad, pero se ven los problemas a la hora de concretar cosas. Intento ayudarle y al final esperemos que acabemos haciendo el esquema que necesito de los verbos en lengua mende.
         Por la tarde voy a encontrarme con los universitarios para la oración, pero no se presentan. Parece ser que ha habido algún problema y la cosa está un poco espesa. Habrá que tener paciencia y seguir la evolución de las cosas.
       También me doy una vuelta por el pueblo y hoy el sitio de encuentro de la gente joven de otras semanas, está animado, pues la gente baila y se entretiene con cierto ruido y desenfado.
       Tengo problemas para llegar a casa, pues hoy los chinos se han puesto a concluir las zanjas que habían abierto y una coincide con la entrada que tenemos en casa. He dejado el coche al lado de la zanja y cuando he salido por la tarde me dicen que van a acabar, pero veo que a la vuelta todavía no han acabado y cuando ya estoy resignado a dejar el coche en la calle, los trabajadores de forma generosa, cubren la zanja y me dejan venir con el coche hasta casa.

       Rezo un buen rato y trato de tener presentes a todos y cada uno de los que me son cercanos, aunque estén lejos… La lluvia comienza y seguimos refrescando a ratos y calentando el ambiente y sudando en cuanto deja de llover.