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martes, 11 de diciembre de 2018

11 de Diciembre de 2018

Martes


Me levanto y hago el aseo a buen ritmo, pues quiero estar en Nagoyon con tiempo, cosa que logro, pues la pista sigue estando en buena forma a pesar del mucho polvo.

Los que trabajan en la finca ya habían emprendido camino, pues después de llamarme repetidas veces y no haber forma de conectarnos, pensaban si iría a decir la misa. Me vuelvo con ellos en el vehículo y junto con otros más que vienen, celebramos la misa, que es algo importante para los que asisten y tomamos conciencia de lo importante que es recibir a Jesús y la vida que nos ofrece.

Vengo con los trabajadores a la finca y les acompaño un buen rato viendo le trabajo que hacen. Se acaba el agua del depósito y seguimos sin encontrar solución a la bomba, pero por lo menos hay esperanza de encontrar alguna solución, aunque no sea de un día para otro.

Vengo a casa, me encuentro con Paul que ha participado en la misa con Christopher y desayunamos juntos. Christopher va a una reunión a Kenema y yo, después de hablar un rato con Paul vuelvo a la finca donde nos encontramos con Mireia y vemos los trabajos próximos a hacer, en particular la preparación de compost como abono orgánico.

Vuelvo con Paul, le acompaño a su casa, saludo a la familia, en particular a la madre y el resto de la mañana preparo correos y felicitaciones para unos y otros.

Vuelvo a pasar por la finca, donde están haciendo acopio de agua para regar y los albañiles en su trabajo. En el camino hacia Balei intento recoger a los que van de camino y en especial a las mujeres, siempre cargadas. Ahora recorrer la pista se hace en minutos lo que antes te costaba mucho tiempo.

Cuando vuelvo a casa me encuentro con el ecónomo de la provincia, los del PDO, Segej, Andreas y otro salesiano de Nigeria. Están cenando y se quedan en el hotel, la casa no reúne condiciones para tantos.

Estamos un momento de comentarios, pero pronto cada uno se retira a su sitio, pues están cansados y mañana espera día intenso.

lunes, 10 de diciembre de 2018

10 de diciembre de 2018

Lunes


Hoy hay luz en casa, pero para mi sorpresa no la hay en la iglesia. Habrá que encontrar el fallo técnico. Los que vienen a la oración de la mañana son poco numerosos, pero a la hora de la misa ya estamos en números de normalidad.

Saludo a algunos después de la misa y tras desayunar me voy a cargar el teléfono porque seguimos sin conexión y se me acaba el crédito. La realidad es que sigo sin poder conectarme durante la mañana.

El fontanero que ayer estuvo conmigo en la finca, viene hoy para ayudarme en la limpieza y poner en orden el almacén que tengo a la entrada de mi habitación. Respiramos polvo a placer a pesar de estar con máscaras, pero al final la pieza queda presentable y ordenada, dispuesta a recibir otras mercancías.

Además de la limpieza también encuentro tiempo para sentarme y leer y preparar la misa de mañana en los pueblos, en especial leer el evangelio en lengua local.

Logro contactar con Mireia de WARC que viene a la finca y quedamos de encontrarnos allí. Aprovecho para ir con el fontanero y tratar de ver de nuevo lo de la bomba, pero no hay nada que hacer, seguimos en las mismas. Así que toca tener paciencia y seguir buscando.

Mireia tiene necesidad de un medicamento y lo compramos en la farmacia en nuestro camino hacia casa. Aquí me encuentro a Paul, el cura de Lungi que ha venido y visita a su madre y está un rato con nosotros.

Por fin a esta hora de la noche hay conexión y funciona. No hay como que te falte algo para que cuando lo tengas de nuevo lo valores al alza.

domingo, 9 de diciembre de 2018

9 de Diciembre de 2018

Domingo


Voy a pueblos, pero no tengo que madrugar, me levanto con calma y preparo lo que necesito, desayuno y voy a ver si han arreglado el puente y todavía está esperando. Me doy la vuelta y voy por el otro camino a Mattru donde la gente no tiene prisa para venir y donde tengo tiempo de darme una vuelta por las casas de los que solemos visitar los jueves.

La gente llega muy tarde a la misa y les sugiero que hagan las oraciones de la mañana primero y así podemos evitar los retrasos.  El camino está muy sucio con la hierba y todavía no se han decidido a limpiarlo, les animo a que lo hagan y me prometen hacerlo durante la semana. Al final el grupo es numeroso.

En Towama tengo tiempo de visitar la finca y ver que el problema del agua sigue. El teléfono del fontanero no funciona y le veo cuando vuelvo de misa. No ha habido luz y no hay forma de cargar las baterías, por eso cuando la gente viene a misa a la parroquia y funciona el generador, aprovechan para cargar los teléfonos. No me da buena impresión, pero sé que no tienen otro medio de cargar las baterías y, contento de que lo puedan hacer en la iglesia.

La gente llega con retraso y en la homilía les hago ver que el objetivo es encontrarse con Dios, no venir a misa y les hablo de lo vivido ayer en la cárcel y con las parejas en otros pueblos, buscando una reacción que no sé si a veces va a llegar. Por lo menos por decirlo que no quede.

Me paso por la casa del fontanero y me dice que tiene el teléfono cargando, pero hay cola y después de comer y la siesta y cuando veo que no me llama me paso de nuevo por su casa y vamos a ver lo que le pasa a la bomba, algo extraño, pues no logra bajar más debajo de donde estaba y el caso es que queda agua abundante en el pozo. Llamo a los que hicieron el pozo y me prometen mañana tomar el asunto en mano. El fontanero ha ido con gente joven de casa y le ayudan a buscar leña que le traigo en el vehículo, así no le pago, pero tienen una fuente de ingresos la mujer que vende la leña en casa.

En casa hay luz pero no hay conexión, me dice Christopher que no ha pagado el recibo de internet y aquí no te avisan, cortan y ya está, así que esperar a mañana para las noticias y las conexiones.

sábado, 8 de diciembre de 2018

8 de Diciembre de 2018

Sábado


Me levanto con la luz de la linterna, lo mismo que en la iglesia hasta que encienden el generador. No hay mucha gente para la misa a pesar de ser fiesta. Hay aspersión del agua como cada sábado y trato de dar un tono festivo a la misa y la conmemoración del comienzo del oratorio.

Voy a rezar a la cárcel, de nuevo problemas para entrar, pero la paciencia todo lo logra y al final entro y me paso un buen rato comentando el evangelio y las experiencias con los presos, con los que reconocemos la presencia de Dios en medio de nosotros y cómo estamos salvados y lo manifiesta el que somos capaces de sonreír y de ver en los demás amigos, mejor que enemigos.

Están arreglando la carretera de enfrente de casa y hay dificultades a la hora de entrar y salir. Todo sea por tener una ruta con menos agujeros.

Me voy pronto a los pueblos y paso por la finca donde están trabajando y tienen algún problema con el abastecimiento de agua, espero que no sea grave.

En Nagoyon espero a los maestros, pero me hacen saber que es la semana siguiente; a veces pierdo la cuenta de las reuniones. Hoy las parejas han sido numerosas y ha habido algunas nuevas. La participación es buena, aunque no haya mucho que decir. Sí les hago ver que en la oración de esta mañana en la cárcel ha habido ambientillo y han sentido que Dios está entre ellos y les salva, lo mismo que hemos acabado reconociendo en la relación entre las parejas.

En Tikonko hay un grupo y otros más que van llegando, contando al final con ocho parejas, algo que no había visto antes. El tiempo que hablamos y presentamos propuestas, nos dan las siete y media, que junto con un poco que me entretuve en la finca al volver, me dan las ocho de la noche para la vuelta. Contento de la experiencia y deseando que siga aumentando.

La luz del generador nos permite leer las noticas, hacer la crónica ver los correos.

Creo que ha sido un día bastante especial en muchos aspectos y sobre todo pensando en la experiencia de don Bosco con María y en el contacto con la gente.

viernes, 7 de diciembre de 2018

7 de Diciembre de 2018

Viernes


Seguimos sin luz y los que  vienen aprovechan cuando el generador funciona para cargar baterías de teléfonos y otros instrumentos. Celebramos a san Ambrosio y están presentes los de los primeros viernes con sus camisetas llamativas.

Después del desayuno me voy a la finca, pues es un día un poco especial y la gente no se espera mi presencia. Eso de que “el ojo del amo engorda el caballo” es una realidad… Lo que ayer creía que el fontanero había hecho, no fue tal, y los que andaban regando tenían que esperar cola para que las regaderas se llenaran… Logro que se preparen los depósitos, pero luego me doy cuenta de que el fontanero no ha preparado la manguera para el agua así que vuelta a empezar.

Vienen los de WARC pero de paso, prometen que vendrán el lunes. Por lo menos hemos ido viendo algunas cosas con respecto a las plantas y al terreno, así como lo de las plagas y el compost, que decidiremos el lunes.

Vengo a casa a la hora de comer y después de la siesta vuelvo de nuevo al tajo. Es interesante ver los que están, los que se han ido, los que realmente trabajan… Y siempre aprendiendo y cuando estás presente las cosas se hacen y cuando no…

Con el guardián me doy una vuelta por la finca viendo los plátanos y las papayas, además de las moringas, atacados por los grillos, la zona donde el guardián ha plantado mijo que no ha salido muy bien, la zona del maíz, que a duras penas está saliendo y para lo que no veo futuro claro y nos metemos por un sendero en medio de la finca en lo que aún hay de boscoso para salir al camino que nos conduce hacia el vehículo. A estas horas ya todos se han ido y estoy hablando un rato con el guardián. Siempre me pide alguna cosa, el otro día era un fusil, hoy es un teléfono, le dije que un arma no está permitido y el teléfono no creo que nos podamos entender porque no habla ni jota de inglés…

En casa la luz del generador nos  ilumina y leo las noticias y hago la crónica.

jueves, 6 de diciembre de 2018

6 de Diciembre de 2018

Jueves


El día de la constitución aquí pasa inadvertido y sin luz para levantarse, me voy con las linternas a Mattru, donde el puente sigue sin servicio para vehículos y voy por el camino alternativo, donde hay maleza, pero puedes pasar y hay algunos sitios que ha sido reparado. He llegado bastante tiempo antes y me dedico un buen rato a ver las estrellas que está el cielo claro.

No hay mucha gente, celebro la misa y después vamos como de costumbre a  visitar casas de gente mayor o de parejas, que es algo que se aprecia y valora.

Vuelto a casa hoy no tengo tiempo de dedicarme a la adoración, me espera el fontanero para ir a trabajar a la finca y tengo reunión con los maestros en Tikonko. Llamo al secretario de enseñanza y acepta venir con nosotros. Voy reuniendo maestros y dejo al fontanero en su trabajo en la finca.

Con los maestros decidimos ir a ver escuelas para que el secretario que no conoce la zona, pueda tener la imagen clara, no algo irreal. Vamos a Nagoyon en primer lugar y vemos la iglesia. Luego a Balei donde estamos un buen rato viendo la escuela y alrededores. Después vamos a Gbalehun. Son dos escuelas  que tienen sus problemas particulares y que queremos que los maestros presenten esos problemas sobre el terreno. Otro día veremos de visitar las otras dos escuelas.

Pasamos de nuevo por la finca donde el fontanero ha instalado el grifo en el tanque y donde parece que las cosas funcionan. Por lo menos le depósito se está llenando y esperemos que desde mañana el agua llegue a las sedientas moringas.

La vuelta a casa es tarde, pues el camino es laborioso, pero estoy contento de lo que hemos hecho por una parte reunir a los maestros y por otra hacer que el secretario de enseñanza conozca personalmente algo que no conocía antes.

Dejo al secretario en su casa y, la comida y la siesta me ponen en forma para la adoración de la tarde, que paso la mayor parte del tiempo solo. Hace calor, se suda y también tengo tiempo de rezar, leer, preparar homilías y pensar ante el Santísimo en qué hacer con unos y otros, además de rezar por todos.

Poca gente a la adoración y pocos para la misa a quienes animo a ser misioneros y traer a alguien con ellos a la misa. Ya lo había dicho anteriormente, pero volver a la carga siempre puede ayudar a tomar una decisión.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

5 de Diciembre de 2018

Miércoles


Celebramos a Don Rinaldi, el sucesor de don Bosco lleno de iniciativas en especial hacia la familia salesiana. Estamos sin luz y la tendremos cuando se encienda el generador. Hay un buen grupo de gente a la misa y después me piden confesiones. Christopher ha ido a Towama.

Salgo con uno de los conectores a buscar materiales para riego y nos pasamos la mañana de tienda en tienda, pero por lo menos encontramos lo que queremos. Por la tarde lo compro y lo voy a llevar a la finca a la vez que visito Nagoyon donde el carpintero y Daniel están fijando los bancos de la iglesia. No me puedo quejar del trabajo que han hecho y les felicito por ello.

Me llaman para bendecir la máquina de cortar madera y lo hacemos en la casa de Daniel y salgo hacia Towama donde ya están haciendo el catecismo, Hay una veintena de personas, la mayoría críos. El responsable de la comunidad tienen la paciencia de reunir a los críos y hacerles catecismo, el catequista no puede, pues su trabajo le impide tener tiempo libre.

Vuelvo a la finca a ver lo que han ido haciendo, les mando vaciar el depósito para que mañana esté listo para el fontanero y poderlo poner sobre una plataforma y que podamos comenzar a regar las moringas cuanto antes.

La pista es un recital de polvo, pero por lo menos puedes circular, y prefiero esto que lo precedente. En casa no hay luz, ponemos el generador, cenamos y acto seguido me entero de las noticias y leo los correos.

Varias veces a lo largo del día le he pedido a don Rinaldi que nos ayude con la familia salesiana en nuestra parroquia.

martes, 4 de diciembre de 2018

4 de Diciembre de 2018

Martes


Suena el despertador y no tenemos luz. Por la noche me he despertado varias veces a cuenta del calor, pero he podido dormir. Voy a rezar a los pueblos y quiero salir pronto para llegar con tiempo, aunque la pista nos permite ciertas alegrías conduciendo.

Me acompaña el constructor que quiere ver la madera que hay en Nagoyon y después de la misa se entretiene un rato con los que llevan lo de la madera. Creo que han llegado a un acuerdo y se verá lo que cada uno aporta.

En el mismo viaje le llevo hasta Bumpe, un pueblo que está en la pista y en el que se puede encontrar arena. Están reparando la pista y todavía no han llegado hasta ese pueblo, por lo que el recorrido es penoso. Esperemos que pronto lleguen reparando la pista hasta ese pueblo y podamos tener arena de calidad y a buen precio.

En la finca están trayendo materiales desde fuera y les pongo el vehículo a disposición, además de traer a varios viajeros que encontramos por el camino, que cuando suben tienen una amplia sonrisa en la cara, me digo que por lo menos ya hemos hecho algo bueno en el día, en especial las mujeres que vienen cargadas con enormes fardos. En el desayuno me siento cansado y me reposo un poco, para luego seguir buscando el libro de catecismo en mende que no logro hacerme con él.

Después de comer y dormir un poco me paso por el mecánico y está ocupado, voy a la finca y estoy un buen rato viendo el trabajo que unos y otros hacen, Con el maíz no hemos dado con la fórmula y esperemos que con las moringas las cosas vayan más derechas. Los de la construcción parece que ahora avanzan levantando muros y que las cosas pueden ir rápido.

Voy a llevar a la gente a su pueblo porque también visito a los que hacen el catecismo y así hago un servicio que les puede ser útil. Hay un maestro que está haciendo el repaso a los que van a pasar examen este año y luego es el mismo quien hace catecismo a una treintena de críos que repiten las oraciones de la misa en inglés. La sensación de la pista es agradable en el tramo que está reparado. Esperemos que sea duradera.

lunes, 3 de diciembre de 2018

3 de Diciembre de 2018

Lunes


San Francisco Javier, patrono de las  misiones, nos levantamos a la luz de las linternas y así es también en la iglesia hasta que funciona el generador. Hay un buen número de gente, pero faltan los hijos y los nietos de los que rezan.

Después de la misa y sin tiempo para desayunar, me planto en la finca donde los de Warc por una parte y nosotros por otra vamos a pagar a la gente que trabaja en la finca. Es algo interesante estar con ellos, animarles y aconsejarles en el uso de lo que van a recibir, rezamos para que Dios nos ayude en lo que hagamos.

Aparece el constructor y por fin tenemos un rato de encuentro con él donde vemos lo que se ha hecho de traer el agua, pero necesitamos una plataforma para posar el depósito y una estructura para el panel solar. Le presento las posibilidades de tener madera y transportistas de materiales, cosa que acepta de buen grado y me dice que aquí se siente más arropado que en otras obras. Planeábamos una visita a ciertos pueblos, pero lo dejamos para mañana y así dejo el vehículo en el taller para que le cambien los amortiguadores y otras piezas.

Vuelvo a casa en una moto y acabo la mañana leyendo y preparando cosas, en especial sobre el compost, pues creo que es algo en lo que debemos insistir a todos y cada uno de los que con nosotros trabajan.

Por la tarde espero el vehículo y no respetan la hora que me han prometido, sigo leyendo y a la hora que vienen ya es demasiado tarde para ir a la granja, así que le llevo al mecánico al su taller y la visita la dejamos para mañana.

Varias llamadas de teléfono intentan organizar el programa para mañana.

domingo, 2 de diciembre de 2018

2 de diciembre de 2018

Domingo


No tengo prisa en levantarme, pues me toca la misa en casa y me puedo permitir un rato más de reposo o lectura. Voy a rezar un rato a la iglesia, la abro y poco a poco va llegando la gente. Me ha llamado la atención que he saludado a varias personas ciegas que vienen a misa.

Bastante gente ha llegado tarde. En la homilía explico lo que es la idea central del día, la esperanza y la espera de la venida del Señor. El evangelio de Lucas sirve de motivo para invitar a conocer mejor la escritura y leerla con atención. Por lo menos esa es la invitación que les hago.

Los anuncios se convierte en un nunca terminar, han tardado más de cincuenta minutos y se nos echa encima la hora para el comienzo de la misa siguiente, que con el calor que hace y lo mojado que estoy me ayuda a que ya durante el día tenga los oídos tapados. Me ha acompañado en la misa un cura espiritano que ayer vino a bautizar a un crío de la familia y que trabaja en Benin. No se esperaba mi experiencia en Benín y me ha contado muchas cosas de lo que vive en su misión.

Para la segunda misa las cosas son más normales, aunque incluso aquí la gente llega tarde. En las dos insisto en lo que no comulgan y les animo a leer la Palabra de Dios y a rezar para allanar el camino a Dios.

Estoy empapado y me cambio a la carrera, pues un grupo de gente joven están reunidos y me han invitado a estar con ellos, y lo hago con gusto, aunque los oídos me dejen poco juego para entender.
Hay arroz que han preparado y también plátanos cocidos y ñame. Opto por lo segundo y, aunque está un poco picante, la cosa puede pasar. Y una buena siesta me permite estar en forma para salir a dar una vuelta a la finca donde está el guardián y uno de sus hijos. Luego aparecerá un segundo hijo y con ellos estoy hablando un buen rato. Te vas enterando de su situación y tratas de ayudarles en lo que puedes, dando trabajo para que luego puedan ir a la escuela. Todos tienen las manos bien callosas, lo que me dice que trabajan el campo con cierta asiduidad.

En casa hay un grupo de gente que viene a rezar a la iglesia, la mayoría son mujeres y no son muchos, pero por lo menos estamos un rato en la iglesia rezando que ya es positivo. La cena, la conexión y leer un rato, nos ponen en plan de dormir y, como estamos sin luz, se puede sudar libremente.