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viernes, 11 de enero de 2019

11 de Enero de 2019

Viernes


Después de dormir bastante bien, me levanto con ánimo de hacer algo bueno, pasando por la ducha refrescante y entrando en el vehículo para ir a Tikonko donde hay algunos que se han adelantado y otros que van llegando. No puedo decir que son pocos en número, pero sí les pregunto por las esposas, pues lo que me habían dicho es que querían una misa para las parejas y al principio todos los presentes eran hombres. Al final ya había algunas mujeres y la cosa parecía más equilibrada.

Aún al final de la misa en este momento no es de día y vuelvo hacia la finca con los que van a trabajar. Cuando llegamos se ponen alrededor del fuego que han hecho el guardián y otros que allí están. Los conectores llegan a tiempo, pero hablando con ellos veo una actitud más de defenderse que de aportar algo positivo…

Voy a ver las escuelas, en Lembema han dado vacaciones porque han oído por la radio que es vacación, según lo que me dice el director. Hablo un ratito con él y veo que tiene interés en lo que hace; otra cosa es a lo que se llega en la realidad, pero por lo menos el interés está.

En Balei la cosa sigue igual que los otros días, el maestro jubilado está en clase y los otros maestros no aparecen. Hablo con alguno en sus casas… Cada uno justifica su actitud, pero creo que debo intervenir y poner un cierto orden en lo que sucede. Mañana tendremos reunión y veremos lo que sale.

Vuelvo a pasar por la finca y vuelvo a ver a los conectores. Me da la impresión de que no saben qué hacer o no quieren saberlo mucho…

En casa leo y descanso un rato después de desayunar muy tarde y a la hora de comer no tengo demasiado apetito y sí echo una siesta que me recupera y luego voy de nuevo a la finca para ver lo que pasa. Los trabajadores hace rato que se han ido me dice el guardián y me quedo un buen rato viendole plantar la citronela que llevé ayer y siguiendo el trabajo de los albañiles.

Vuelvo y me paso por la casa del catequista, rezamos juntos y me da citronela que llevo a la finca para plantar. Llego a casa y el generador nos da la luz para cenar y conectarnos, después, aunque sólo sea a ratos.

jueves, 10 de enero de 2019

10 de Enero de 2019

Jueves


Ha hecho fresco y se nota por la mañana, el agua está más fresca que de costumbre, pero no por eso me quedo sin la ducha tonificante. Voy a rezar a Mattru, sigo yendo por el camino alternativo, pues el puente sigue sin ser reparado. Muy poca gente, quizás por el fresco, que no se puede llamar frío. Voy a la finca y hoy sí que la gente aparece a la hora. Estoy hablando un rato con los conectores y trato de ser amable, pero decirles que deben hacer su trabajo con seriedad.

En casa, después del desayuno me paso la mañana en la adoración. Estamos en la misma situación, no hay gente que venga ni por la mañana ni por la tarde. Para la misa hay unos pocos jóvenes.

Tengo problemas con el whatsapp y al final tengo que cambiar el número que utilizaba. Lo hago saber a los interesados y poco a poco me van respondiendo y establecemos nueva conexión. Hoy funciona a ratos internet.

miércoles, 9 de enero de 2019

9 de Enero de 2019

Miércoles


He dormido regular, pero no me puedo quejar. Voy a rezar a Towama y antes de entrar me paso un rato contemplando las estrellas, aunque hay demasiadas nubes y contaminación para poder observar algo que preste. Por lo menos lo he intentado.

Después de la oración vuelvo a casa y tras el desayuno me planto en la finca, tengo la sensación de que la puntualidad en los que dirigen no es mucha y estoy en lo cierto. El que me vean cuando  no se lo esperan ayuda en los buenos propósitos. Voy también a dar una vuelta por las escuelas de Lembema, Gbalehun y Balei. Diferentes situaciones y diferentes cosas, pero el comienzo se nota. Les he llevado unos balones, lo que hace la alegría de los alumnos que están, que no son todos, lo mismo que algunos maestros.

Vuelvo a visitar la finca y veo el trabajo que están haciendo y me da la impresión de que hay que darles más orientaciones en lo que hacen y estar más cerca de ellos. Lo haré ver en los comentarios que haga a los encargados.

Vuelvo a ver al mecánico. Hay algunos detalles en el vehículo, pero quedamos de hacerlo mañana porque hoy está ocupado en otro trabajo.

De nuevo vuelvo a la finca y de nuevo percibo la cuestión de los trabajadores. Hablo con algunos y veo que hay varias cosas que se juntan, una de ellas es la distancia del lugar de trabajo desde casa. Alguna vez si puedo llevarles en el vehículo lo hago, pero no puedo hacerlo de forma regular. Tendremos que buscar solución a algo que ellos mismos no son capaces de resolver y que me parecía que debería ser más fácil de lo que aparece. Otros temas también aparecen, pero serán para tratar con los responsables.

Vengo a Towama para el catecismo, que está comenzando, les doy una estampa a los presentes y voy a ver al catequista que está en su casa. Rezamos un momento él y su mujer y les animo a que lo hagan juntos siempre que puedan. Me entretengo con ellos podando unos arbolitos que tienen en el patio y luego vengo a la oración de uno de los barrios. Hoy hay celebraciones con los críos, pero unos pocos adultos me sugieren un sitio sin bullicio y allí rezamos el rosario los pocos que estamos.

Después de cenar hablo con Andreas, Jose Mari, Carlos… El contenedor se perfila y a ver qué van metiendo en él y qué esperamos para otro posible.

La conexión hasta ahora brilla por su ausencia. Esperemos más suerte más tarde.

martes, 8 de enero de 2019

8 de Enero de 2019

Martes


He logrado dormir y me levanto bastante en forma, voy a rezar a Nagoyon y se siente el fresco en la iglesia. Hay una veintena de gente que siguen con devoción en la oscuridad de la noche, pues ahora amanece más tarde de las seis y media.

Vienen conmigo los que van a trabajar en la finca y pronto comienzan a regar y siento un cierto problema de ver que están haciendo algo que deberíamos programar mejor…

Voy al mecánico a dejar el coche y me paso la mañana entre el taller siguiendo lo que hacen y ver a quien tiene compost para proponer de comprar y poner en las moringas que vamos a plantar. Y la final de la mañana me vuelvo a casa esperando que no tarden mucho con el vehículo.

Viene el masajista y me da una sesión que noto, pues tengo el cuerpo lleno de calambres a cuenta de los efectos secundarios de las medicinas para la malaria. Me dice el mecánico que hay más trabajo en el vehículo y me preparo para pasar la tarde estudiando lengua local, pues veo que no van a acabar con los arreglos.

Por suerte a finales de la tarde, cuando anochece, se presentan con el vehículo y parece que han hecho un buen trabajo.

José se ha ido a Lungi y cenamos Christopher y yo unos plátanos fritos que la coci ha preparado

lunes, 7 de enero de 2019

7 de Enero de 2019

Lunes


He dormido regular, pero no me encuentro mal por lo que me levanto para la misa y participo sin mayor problema. Hay muy poca gente, entre el fresco de la mañana y que es lunes, creo que se pegan las sábanas.

Después de desayunar llamo al mecánico y me pide que le lleve el coche al taller, cosa que hago y vuelvo y me paso la mañana en la habitación leyendo y descansando, pues sigo con lo de la malaria.

Después de comer me  han pedido que lleve a alguien a casa desde el hospital, pero como el vehículo no está disponible, les ha parecido larga la espera y se han ido. Cuando tengo el coche me voy a la finca a ver lo que han hecho los que trabajan y a estar un rato lejos de casa, del polvo y de los efectos de la malaria.

Vuelta a casa a la hora de cenar, y conexión a ratos a internet, me permiten saber lo que pasa por fuera y enviar algunos mensajes.

domingo, 6 de enero de 2019

6 de Enero de 2019

Domingo


He dormido bien y me levanto con ganas. Voy a los pueblos a decir la misa y lo hago con tiempo. Busco al maestro que no puede caminar y venimos en el vehículo bien cargados, lo que nos permite comenzar el rosario antes de la misa. Se siente el fresco en el ambiente. La iglesia está limpia y parece otra cosa la celebración. Veo la lista de los comulgantes y los padrinos y la cosa está muy bien, lo que me anima a felicitarles. Volvemos con el maestro a su pueblo y camino hacia el siguiente pueblo.

Hay algunos presentes, pero se hace la hora y son muy pocos, mientras que al final hay cuatro veces más. Tras hablarles de la luz que debemos ser para los otros, les animo a venir a tiempo a la celebración y a rezar las oraciones antes de la misa. Creo que hay interés, pero alguna cosa falla en el conjunto y ver cómo atacar la causa es lo que debo hacer.

Vuelvo a casa con viajeros y me paso por la finca donde los obreros están trabajando en la construcción, como son musulmanes, ni domingos ni reyes… Por lo menos que sepan que estamos con ellos durante unos minutos.

Cuando llego a casa como y me voy a descansar. Durante la mañana he sentido el cansancio o la flojera, pero me he mantenido y ahora quiero descansar lo que haga falta. Me paso la tarde leyendo, respondiendo correos y haciendo la colada, que se me ha juntado mucho material después de los sudores de la malaria. Sigo con algunos efectos secundarios, pero con menos intensidad. La conexión funciona a veces y he podido hablar con la familia a través del whatsapp.

sábado, 5 de enero de 2019

5 de Enero de 2019

Sábado

He dormido bastante bien y parece que estoy en forma. Me levanto tarde, pero no importa porque hoy es primer sábado de mes y toca limpieza del barrio y nadie viaja. Rezo un buen rato en la iglesia y comienzo a sentir efectos secundarios no muy agradables, calambres, sudores fríos, mal sabor de boca… Me tomo algo de desayuno y me paso la mañana en la habitación entre la cama y labores de limpieza y lectura.

Como y descanso un rato y me llaman que cuentan con mi transporte, el marido de la mujer que está en el hospital con el bebé recién nacido y otros que han venido por otros asuntos. Son del grupo de las parejas y estoy encantado de hacerles el servicio.

Mientras viajamos ya tenemos la costumbre de rezar y creo que a todos nos viene bien la cosa para ponernos a tono y estar disponibles. Llegamos a Nagoyon y hoy han lavado la iglesia. Por lo menos no hay polvo. Las parejas van viniendo, bastantes tarde. Hay siete enteras y varios medios que dan sus explicaciones. Me parece que van tomando conciencia poco a poco de su responsabilidad y que quieren ser actores de su vida de cada día. Ocasiones para ello no faltan. Ahora mismo hay varios metidos en un jaleo sobre la desaparición de un joven del pueblo, parece ser que muerto para hacer ceremonias rituales y están  muy interesados en que aparezcan los implicados…

En Tikonko me encuentro también con siete parejas, alguna que viene por primera vez, otra de un matrimonio, ella es ciega, el marido es musulmán y hoy les han traído en una moto y yo les vuelvo a casa en el vehículo… Parece que las cosas van prendiendo y esperemos que permanezcan.


Tras cenar, sigo con los malestares y me vengo a la habitación, pero no por ello dejo de hacer lo que debo, porque pienso que cuanto más caso hago a los efectos secundarios, peor me encuentro, y si puedo esquivarles, o por lo menos intentarlo, acabarán cesando.


jueves, 3 de enero de 2019

3 y 4 de Enero de 2019

Jueves y Viernes


Me levanto a la hora de todos los días, pero hoy tengo tiempo de preparar las cosas del viaje, ya que salimos a las siete. Viajo con los que regresan a su país, España y Togo, Carmen y Santos a España y Fidele, su ahijada de Togo.

He comenzado la narración, pero estoy bajo los efectos secundarios del medicamento de la malaria y lo dejo para más tarde, a ver si me aclaro un poco más, que ahora.

Viajamos a Freetown, una vez que se viene merece la pena conocer la capital, vamos a la presencia salesiana y nos reciben con delicadeza. Después de comer nos enseñan lo que hay del hogar de los chicos, pues la mayoría están reintegrados en familia, vemos también el barrio en construcción enfrente de casa, que se hace con la ayuda y el apoyo de la comunidad; nos llevan después a ver el hogar de las chicas y se nos hace la hora para ir hacia el ferry, aventura de atascos en la ciudad que no se esperaban, pues cruzar a esta hora nos lleva más de hora y media, pero siempre algo interesante para vivir y aprender, aunque me dicen que no quieren repetir la experiencia del atasco. No les importa la del viaje por barco que les ha parecido agradable, ver a tanta gente y vehículos abigarrados y a los vendedores dando vueltas y más vueltas y el bullicio de la entrada y la salida de las que sacan fotos numerosas.

En Lungui nos reciben amablemente, vamos a cenar fuera como despedida y después preparan las maletas y les dejo en el aeropuerto sin mayor dificultad mientras me vuelvo a casa a dormir y sudar antes de salir temprano hacia Bo, donde me presento sin problemas y dispuesto a viajar a Kenema donde tenemos el funeral por el obispo de la ciudad que ha fallecido.

Es un acontecimiento en el que está presente hasta el presidente del gobierno y representantes  de muchas instituciones del país y delegaciones del extranjero. La ceremonia está bien organizada y llevada con ritmo hasta que en las despedidas alguien de la familia se pasa más de media hora hablando, pero es lo que pasa por aquí. Estamos más de tres horas y nos volvemos con hambre y con sed y contentos de haber participado en la ceremonia.

He olvidado las luces del vehículo encendidas, pues había niebla, y el mecánico me ayuda a arrancarle de nuevo y voy a ver lo que pasa en la finca donde los albañiles trabajan y el agua está de nuevo en precario, pues se ha roto el grifo en el cambio que han hecho de apoyos  del depósito.

Los viajeros me comunican que han hecho un buen viaje, aunque han perdido una conexión y han llegado más tarde de lo previsto, pero todo ha llegado bien a destino, maletas incluidas.

Sigo sudando y bajo los efectos secundarios de la malaria, pero eso es lo que pasa cuando tomas pastillas.

miércoles, 2 de enero de 2019

2 de Enero de 2019

Miércoles


Cuesta levantarse, no he dormido bien y el polvo está haciendo su trabajo en el cuerpo, me siento cansado y con muchas posibilidades de pillar un catarro o paludismo a cuenta de la cantidad de polvo del ambiente, en especial de la carretera de enfrente de casa.

Después de desayunar estoy un rato leyendo, pues me siento cansado y luego vamos a llevar a la finca los materiales que había tomado del contenedor y a buscar una muestra del agua del pozo que queremos analizar en España.

Santos me acompaña y a la vuelta vamos a buscar citronela, la hierba que quieren llevar para sustituir a la que tenían que se les ha perdido.

Después de comer y un poco de siesta me llaman del hospital, la niña estará unos días más, pero llevo al padre y traigo ropa para la madre que se quedará con la hija. Tengo problemas de circulación, pues el presidente del país, que es de esta zona ha decidido venir a su pueblo y las medidas de seguridad pertinentes te hacen modificar recorridos.

Tengo malaria y me tomo las pastillas. Duermo un rato y sudo y creo que haberlo cogido a tiempo me hará no pasar muy adelante en el tratamiento y estar mañana en forma para viajar.

Vamos a una comunidad de barrio a rezar y a Carmen le gusta mucho y también a casa de una señora mayor del barrio que nos lo agradece. Salimos a dar una vuelta y tomar una bebida y a prepararnos para el viaje de mañana. Una cierta nostalgia se apodera de nosotros, pero nos animamos pensando en la próxima vez que nos vamos a encontrar.

martes, 1 de enero de 2019

1 de Enero de 2019

Martes

Me levanto sin luz, pero la linterna funciona. Voy a rezar a Nagoyon donde Hay un buen grupo que llega tarde. Hay niebla y es difícil calcular la hora cuando no se ve el sol.

Como no tengo prisa, hoy hago una homilía más larga y alguien me traduce. Desciendo a detalles concretos de la vida de cada día de la comunidad y animo  a cada uno a tomar sus responsabilidades. Por lo menos han escuchado lo que les digo, otra cosa será lo que intenten hacer y lo que les salga. Voy a buscar al maestro de Balei y le reintegro a su sitio al finalizar la misa.

Hay unos cuantos que vienen a Tikonko y me paso por la iglesia pensando en lo del año pasado, que no hubo nadie presente y me encuentro con un grupo de adultos  tratando de rezar y en vista de lo cual celebramos la misa con cierta calma y animado a los presentes a vivir la vida familiar como un reto y a rezar juntos en familia y en comunidad.

En casa me encuentro a Carmen que está un poco triste por el recuerdo de la muerte reciente de su madre y trato de animarla. Después comemos y una buena siesta arregla muchos cansancios.

Me llega la noticia de la muerte de Valerio, el salesiano que ha pasado muchos años en África y con quien compartí seis años en Cinkansé y de quien guardo un muy grato recuerdo. Pedimos por su eterno descanso.

Hay una mujer de Tikonko que ha dado a luz y vamos a verla al hospital, lo que le da una gran alegría. La criatura, una niña, ha tenido algún contratiempo y está en observación, pero es posible que mañana tengan el alta y les he prometido llevar a madre e hija a su pueblo.

Sigo leyendo un rato y luego la salida con Santos y Carmen a tomar una bebida antes de cenar un poco de lo que nos han traído durante el día.

La noticia de la muerte de Valerio nos ha dejado un poco serios, a pesar de que era algo que sabíamos y esperábamos, pero nunca quieres que llegue.

La cena, las noticias y la conexión a internet ponen fin a la jornada primera del año