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jueves, 30 de enero de 2014

30 y 31 de Enero de 2014

Ayer se fue la luz y en estos dos días no ha venido. El jueves lo hemos pasado poniendo cosas en su sitio. Los nuevos muebles que nos han llegado y acomodando los anteriores. La casa, que es pequeña, se va llenando de cosas y a veces hay poco sitio.
       Pensamos construir un almacén en el patio que nos permita guardar los trastos que no nos caben en casa, pero por el momento estamos ordenando lo que tenemos y dando sitio a cada una de las cosas. Tenemos un grupo electrógeno, pero ahora no tenemos al electricista que nos haga los empalmes necesarios. Habían prometido traernos uno de la capital, pero al final no vino y aquí no conocemos a una persona que sea capaz de hacer bien el trabajo. Esperemos encontrarle.
        El viernes, fiesta de Don Bosco, el obispo nos llama por la mañana y nos invita a encontrarle en su despacho. Pasamos un rato agradable y nos desea un buen comienzo oficial de nuestra estancia en la diócesis. Todos los conocidos que encontramos nos felicitan por el día de nuestra fiesta.
         En la misa, que tenemos por la tarde, vemos que Don Bosco nos ha precedido en su llegada a la diócesis. Hay un señor que se llama Juan Bosco y tiene una granja que también funciona como escuela y ha organizado no sé cuantas actividades bajo la batuta de Don Bosco. Ha venido el vicario de la diócesis a presidir la celebración de la misa y nos ha dado un sermón sobre la vida y actividades de Don Bosco bastante completo.
       Después de la misa hay mesa. Para los que tienen carta de invitación algo preparado como en los caterings y para los otros comida al estilo africano. Al mismo tiempo saludo al señor John Bosco y le digo que le traigo un regalo de la parte de Don Bosco. Le llama la atención y no se lo espera, pero le hago saber que le voy a marcar el sitio de la finca en el que puede encontrar agua abundante, pues tiene una piscifactoría y el agua escasea. Cuando hemos concluido el trabajo, está más que contento con el regalo que ha recibido.
       En casa y con la tranquilidad que da la noche y no tener luz, pensamos en lo que hemos vivido y en cómo verdaderamente Don Bosco nos ha precedido, pues no es sólo este señor, sino que los jóvenes de la diócesis le tienen como patrono y han organizado una semana de actividades en su honor y han venido con el programa invitándonos también a participar.

       Como no hay luz y el ordenador se ha quedado sin batería, no hemos podido abrir para ver el correo, pero a  simpatizantes, amigos y conocidos les deseamos muy buena fiesta de Don Bosco, lo mismo que hemos tenido nosotros aquí .

miércoles, 29 de enero de 2014

29 de Enero de 2014

       Temprano, antes de que la ciudad se despierte, abandonamos Freetown, pues más tarde sería complicado salir y, acompañados por el provincial, Jorge Crisafully, nos dirigimos a Bo, nuestra residencia. Ahora mismo estamos en una casa provisional a la espera de ver qué hacer con el terreno de unas quince hectáreas que tenemos a medio camino entre la ciudad y los pueblos en los que vamos a trabajar.
       Para las nueve y media estamos de vuelta. Hablamos con el provincial, nos preparamos para el comienzo oficial de la presencia, que será el día de Don Bosco. Jorge pensaba estar con nosotros, pero le han surgido compromisos que no le reclaman en Ghana y así tenemos una comida de presentación en la que están presentes el obispo, el vicario y el cura que vive a nuestro lado y que nos ha preparado la albañilería de la casa en la que estamos.
        El encuentro es agradable, La comida está bien preparada. Nos la han traído desde el centro de pastoral que ya nos lo han hecho otras veces antes. El ambiente es bueno y todo nos deseamos un buen comienzo y una actividad apostólica fructífera.
        Finalizada la comida los invitados se despiden, el camión de D Bosco de la capital llega con algunos muebles que faltaban y Jorge regresa con el camión para mañana tomar el avión que le lleve a Ghana.
       Estamos instalándonos. Tenemos ya unas cuantas cosas. Nos faltan unas cuantas más. Hay algunas que no encuentras fácilmente, pero te vas haciendo a lo que tienes y lo que necesitas y no encuentras, quiere decir que si no lo hay es porque no se utiliza por aquí, aunque sea algo tan corriente como las sábanas para las camas, pues la gente sigue durmiendo en esteras.

        Con lo que queda de la batería del ordenador, logro enviar algunos mensajes. Cuando hay luz a veces internet no funciona y a veces sin luz, ves que funciona mejor. Se hace lo que se puede. La crónica cuando no la puedo escribir en el ordenador dejo el borrador escrito a mano  para hacerlo cuando haya luz.

lunes, 27 de enero de 2014

27 y 28 de Enero de 2014

Pronto por la mañana viajamos a la capital. Mañana tendremos un encuentro-retiro con las otras comunidades y estará presente el provincial. Será en Lungui, cerca del aeropuerto, lo que requiere toda una ceremonia para llegar, pues hay que ir a través del ferry. La ciudad de Freetown está en la parte derecha del río Sierra Leona y el aeropuerto en la parte izquierda y la forma de llegar de la una a la otra es el ferry que pasa varias veces por día. Quizás mejor dejar para una explicación particular los detalles bastante pintorescos de un viaje que hay que hacer sin prisa.
       Nosotros nos hemos desplazado pronto para llegar a la capital y tener tiempo de hacer compras, pues en “Bo” no se pueden encontrar muchas cosas que en la capital hay y que para la casa nos hacen falta. También tenemos tiempo para saludar a los niños de la calle con los que hemos establecido contacto en nuestra anterior estancia en la capital. Ahora nos saludan cariñosos y nosotros nos mostramos encantados con ellos.
       En Lungui hay otra presencia salesiana que ya lleva unos cuantos años, fue la primera que se empezó en el país y ya tiene bastante historia vivida. Hay un colegio, escuela primaria, parroquia, aspirantado…
       Para ir salimos en coche y vamos hasta el ferry. En el ferry hay que bajarse del coche y entrar con los pasajeros de a pie. Es una experiencia interesante, pues el ferry es como un taxis de la “brousse”, pero a lo grande. Entran unos cuantos vehículos, entre 40 y 60 y el resto es para viajeros y mercancías y las hay de todo tipo, tamaño y color.
       La travesía es agradable y como es temprano y el sol no es muy fuerte, me paso un buen rato en la cubierta alta contemplado el panorama. Después bajo hacia el vehículo en el que está Uba dormitando. Me cuesta entrar, pues los vehículos están tan juntos el uno al otro que ni se pueden abrir las puertas para entrar.
      Una vez en destino, tomamos la ruta del aeropuerto que está en bastante mal estado y después de un cuarto de hora entramos en la presencia salesiana donde somos recibidos por los salesianos con efusivos saludos. Ya conocía a casi todos, pues una u otra vez se han desplazado a la capital.
       Tenemos el saludo del provincial, la charla, la reflexión, la misa, la comida, la reunión posterior de programación y previsión de objetivos para los diversos sectores y casa y… En marcha, el tiempo se nos ha echado encima y la hora manda,  de nuevo hacia la capital en el ferry.
        Como llegamos un poco con el tiempo justo, resulta que no hay sitio para el vehículo, lo que quiere decir que hay que esperar varias horas para el siguiente. En lugar de esperar todos, pensamos que uno se quede con el vehículo y los demás al llegar a la otra parte buscarán la forma de llegar a casa.
        Se va a quedar Uba solo y, como tampoco tengo nada que hacer en casa, me quedo con él, así el tiempo se hará más corto y podremos estar hablando un rato en español. Uba es el superior de la comunidad de Freetown, su nombre completo es Ubaldino y es venezolano. Una persona muy abierta y amable, que se hace querer, especialmente por los críos de la calle.
        El tiempo de espera da para todo, desde comprar un poco de fruta hasta hablar con gente joven que pasa, algunos de los cuales conocen a Uba porque ya lleva muchos años por aquí, hasta compartir muchas de las cosas que se han dicho en el retiro y él, con su experiencia y sus conocimientos me va poniendo al corriente de cosas que todavía se me escapan. Compartir siempre es interesante.
        Llegamos a casa casi a media noche, pues aunque el viaje no ha sido muy complicado, al salir, ya en la ciudad, una calle está cortada y eso quiere decir que el tapón que se ha formado se va deshaciendo empezando los vehículos atascados en el triple carril a dar marcha atrás y saliendo por la calle más cercana por detrás del atasco… Operación que se va haciendo con paciencia y que me recuerda las maniobras que se hacen también para la entrada y salida de los vehículos en el ferry.
       Todo esto se va haciendo con calma y a medida que se va haciendo sitio. Dar la vuelta de esta forma no es nada fácil, si además tiene al lado un camión, que necesita mucho espacio para revolverse, pero acabamos saliendo del atasco, y sin la presencia de la policía.

       La jornada ha sido completa y mañana nos espera el viaje de vuelta, lo que nos hace irnos a la cama lo antes posible, pues hay que madrugar y estar en forma para la vuelta a casa.

domingo, 26 de enero de 2014

26 de Enero de 2014

       Este domingo presido yo la misa en los pueblos. Tikonko y Valehum. En el primero empiezan a venir críos, pero seguimos preguntando a los mayores donde están los pequeños; mientras que en el pueblo siguiente pasa lo contrario. De 116 presentes, 99 son niños o jóvenes y aquí nos preguntamos donde están los padres… La realidad es que en el pueblo hay una escuela y los niños que vienen a la escuela vienen también a misa, aunque muchos de ellos tenga padres musulmanes.

       La experiencia es bonita, pues nos vamos conociendo mutuamente y nos vamos encontrando a gusto unos con otros y rezando juntos a Dios que nos ha reunido.

sábado, 25 de enero de 2014

25de Enero de 2014

       Amanecemos sin luz y después de desayunar nos proponemos salir a ver una ciudad que está cercana y así pasar la mañana. Cuando estamos en el coche, se acerca el “boy” de nuestro cura vecino y nos recuerda que es último sábado de mes y hay limpieza general, lo que quiere decir que a nadie le está permitido circular en la ciudad, sino que debe estar en casa y en el barrio haciendo limpieza. Resignados posponemos nuestra excursión para otra fecha.
       Me doy cuenta de que han salido los mensajes que había en espera. Ahora espero que lleguen. En algunos había fotos que al final de mes, espero que estén en una página que podré dar a conocer a todos los que quieran visitarla.

        Como no ha habido luz, he ido haciendo la crónica esquemáticamente en un papel y ahora trato de pasarla aquí, mientras dure la batería del ordenador porque otra vez estamos sin luz.

viernes, 24 de enero de 2014

24 de Enero de 2014 SanFrancisco de Sales

       Amanecemos con luz, pero pronto nos abandona. Viene un poco al mediodía y no la volvemos a ver en todo el día. Cuando hay luz cargamos las baterías del ordenador y la cámara de fotos y a ver lo que sale.
        Hoy hemos festejado en la misa a nuestro patrón, San Francisco de Sales y como es 24 tenemos también presente a María Auxiliadora. Después del desayuno vamos a visitar dos escuelas. Les hemos prometido que vamos a aparecer en cualquier momento y hemos creído que hoy es el día, pues parece que hay una cierta costumbre de que los alumnos se toman el día como fiesta…
        Lo primero que nos sorprende es ver que al empezar la pista hay el polvo de todos los días, pero pronto no hay polvo y al final hay charcos, lo que quiere decir que ha llovido. A mí esto me sorprende por mi costumbre de vivir el harmatán sin lluvias, pero eso es algo que pasa mucho más al norte. En donde estamos ahora puede llover en pleno momento de sequía, o por lo menos eso es lo que me hacen ver cuando comento mi sorpresa por el agua.
        Por aclarar las cosas, para los que conocen Benín y Togo, estamos ahora entre siete y medio y ocho grados latitud norte y entre once y medio y doce grados longitud oeste. He vivido el harmatán a once grados latitud norte y bien en el interior del continente, lo mismo en Kandi que en Cinkassé y ahora nos encontramos no muy lejos del mar y a la altura de Dassá o Atakpamé, lo que quiere decir que el polvo del desierto es mucho menos intenso, lo mismo que la sequedad del ambiente, y la influencia del viento del norte llega con mucha menos fuerza.
       En una escuela hay una cincuentena de alumnos de un total de más de cien en las listas. No sabemos si es hoy por ser viernes o es que aún no se han integrado después de vacaciones. En la otra hay unos ochenta sobre una inscripción de alrededor de ciento cincuenta, y se quejan de lo mismo, la enfermedad de los viernes.
       Las escuelas es uno de los centros de interés que tenemos entre manos y queremos ayudar a que las cosas cambien, pero hay que saber por dónde empezar y qué problemas atacar primero. Seguimos teniendo necesidad de conocer gente y recoger información para no equivocarnos en las soluciones a proponer y eso nos pide ir con calma y dedicar tiempo a buscar y a rezar, pues la oración pidiendo a Dios su ayuda en estos momentos es de mucha importancia.
       También he ido a la biblioteca por dos veces para ver si logro encontrar algún libro sobre la historia local o sobre la lengua, pero me piden que regrese y no veo que haya mucho que pueda encontrar. Por lo menos me han dado una dirección y un teléfono y me han orientado hacia los metodistas, que son los primeros que hicieron algo por la lengua y cultura mende. Seguiré insistiendo en los metodistas a ver si doy con la persona adecuada, pues he ido y me he encontrado en la escuela con un maestro, pero es musulmán y no ha sabido dar respuesta a mis preguntas.
       Por la tarde vemos que el obispo nos ha enviado un mensaje felicitándonos por el santo de nuestro patrón y vamos a hacerle una visita para presentarle también algo de lo que vamos haciendo en los pueblos. Nos recibe amable y compartimos lo que hemos hecho durante la semana. Él ha estado reunido en la conferencia de obispos y nos habla de planes y propuestas que tienen pendientes y nosotros pensamos mucho más en particular en nuestro pequeño mundo de los pueblos. Pasamos un rato agradable antes de volver a casa.

       No tenemos luz y la conexión a internet es tan baja que no salen las fotos que quiero enviar a Loli. Esperemos a ver si mañana…

lunes, 20 de enero de 2014

20, 21, 22 y 23 de Enero de 2014

Como no hay cosas muy importantes, he preferido dejar unos días el diario y hacer varios días juntos.
       La luz se va y viene, pero viene cada vez menos tiempo. Cuando la hay tratamos de cargar las baterías para luego poder usarlas en el momento necesario.
       Hoy me he puesto al volante del coche por primera vez. Hasta ahora me he dejado conducir, pero el cocinero necesitaba ir al mercado y Jos estaba entretenido con ls albañiles y he salido yo con él. Las sensaciones han sido buenas. Tiene el volante muy suave y se conduce bien. Por otra parte, ir al mercado con el coci me ha hecho recuperar sensaciones, olores y colores que hacía tiempo no tenía. Me ha llamado la atención que no hay tomates en el mercado, algo que en Benín y en Togo es muy corriente, aquí la salsa no suele llevar tomate y la comida que ves en todos los sitios es arroz. También hay pescado de varias clases tanto ahumado como congelado. Tampoco hay variedad de fruta, pero la gente no está acostumbrada a ello, los plátanos y las naranjas son lo normal.
        En casa los albañiles están reparando la fosa séptica. Hemos querido poner baños en las habitaciones y cuando se ha tocado la fosa, hemos tenido que vaciarla y cambiar las paredes que estaban en mal estado. Cuando te metes en una obra no sabes hasta donde vas a llegar y lo que se te va a pedir. Por lo menos los albañiles trabajan bien y son serios en lo que hacen. Lo mismo podemos decir de los fontaneros. Son de aquí en las soluciones, pero lo hacen bastante bien y con dedicación
      Los albañiles trabajan desde muy pronto por la mañana y en el calor del día les solemos dar agua de vez en cuando y al mediodía compartimos con ellos la comida. Hay suficiente para todos y el cocinero lo hace bastante bien.
      Esperamos que nos vengan las cosas que nos faltan para la casa desde la capital, pero parece que se retrasan. Hoy he estado en la biblioteca y no he encontrado nada que valga la pena en mende o sobre la historia. Me han dicho que vuelva el viernes y que puedo también ver si los metodistas tienen algo.
       He ido donde los metodistas. Tienen al lado de la iglesia una escuela y una imprenta. La imprenta no funciona. De la escuela salen unos cuantos alumnos. Hablo con un profesor y me dice que vuelva más tarde. Cuando vuelvo y hablamos me dice que si encuentra algo que me lo hará llegar mañana. Es menda, se llama Mohamed y es musulmán, dando clases en la escuela de los metodistas. No he preguntado más cosas, pues tampoco tengo la confianza para ir más lejos. Por lo menos si me consigue algo ya estaré contento.
       Me doy cuenta de que en casa hay polvo, ahora que tenemos muebles, se ve mucho más, antes se percibía en el suelo, pero ahora los muebles te hacen ver que hay mucho polvo y te piden que los limpies, tiempo que antes dedicaba mucho más a leer, cosa que siempre es interesante. Mientras espero tener algo sobre la etnia local, ha caído en mis manos la historia de los salesianos en la India. Son dos volúmenes de más de mil páginas. Como el otro que está conmigo es indio, le he animado a leer y los dos hemos comenzado a leer. Yo he empezado por el segundo volumen porque hablada de Don Carreño, el gran misionero español que pasé la mayor parte de su vida en la India. He acabado el volumen y he comenzado el otro. Siempre es interesante cuando estás en una situación de comienzo, poder comparar y ver lo que otros han hecho en las mismas circunstancias. Para mí también es interesante abrirme a la historia de la Congregación en la India vista por alguien de allí.
      Hoy funcionaba internet y he recibido un correo de Loli. Me envía un “link” en el que he podido ver que ha puesto la crónica de forma que se pueda ver… He enviado todo lo que tenía hasta hoy para que lo pueda añadir y así no tengo necesidad de enviarla cada vez. También he tratado de enviar fotos, pero no he logrado hacer que salgan. Paciencia, algún día de estos lo lograremos.
       Jos está poniendo cortinas en las ventanas de la casa. A mí no me gustan mucho, pero siempre estás  más aislado de miradas indiscretas, aunque también te quitan el aire que te agrada que llegue.
        Nos han venido a ver la gente que prepara la fiesta de D. Bosco. Un joven que nos trajo el programa de actividades. La diócesis tiene a Don Bosco como patrono de los jóvenes y suelen honrarle en su fiesta. Nosotros, que acabamos de llegar nos uniremos a las celebraciones que podamos.
       También la monja que suele venir a vernos nos invita a una reunión que van a tener sobre la organización del día dos de febrero, la fiesta de la vida consagrada. Como llega mientras estamos comiendo, compartimos con ella la comida.
       Esperábamos que el provincial estuviera entre nosotros un día de estos, pero hemos recibido un correo en el que nos dice que sigue a la espera del visado para poder venir. Cuando pueda venir le recibiremos con gusto y compartiremos nuestra experiencia en los pueblos.
      Los días son soleados, pero por la mañana hay nieblas que desaparecen con la llegada del sol. El cielo está nublado con frecuencia y de noche no te permite ver las estrellas. Alguna vez incluso han caído algunas gotas, pero no se puede decir que es lluvia, pues no llega a mojar en serio el suelo. Sí se ve por la mañana cuando sales que ha habido agua, pues quedan marcadas en el suelo las huellas de las personas que han pasado.
        Además de la falta de luz, como internet funciona muy débil, tengo también problemas pues hay muchos correos que me han enviado y tengo dificultad para recibir y enviar respuestas. Esperemos que se vaya normalizando la cosa.
        Hemos participado en un encuentro preparatorio de la jornada de la vida consagrada que se celebrará el dos de febrero. Es la primera vez que nos encontramos y siempre está bien conocer caras nuevas y ambientes.
        Con el trabajo de hoy podemos decir que los albañiles han dado por finalizad, por ahora, el trabajo en casa. Esperamos que podamos disfrutarlo.
    La luz va y viene y el calor se hace sentir, pero a veces se nubla e incluso hasta han caído algunas gotas, que no se le puede decir llover.

       He intentado enviar las fotos de la crónica a Loli, pero no hay manera, la cosa no pasa hoy. Paciencia, que si no es mañana, será al siguiente.

domingo, 19 de enero de 2014

19 de Enero de 2014

Seguimos sin luz y sin acceso a internet.
      Después de desayunar vamos a decir misa a Tikonko, nuestro pueblo de referencia. Aunque llegamos con tiempo, a la gente le cuesta llegar a la hora y hoy no son numerosos, treinta, y pocos niños. Les animamos a reunirse y preparar la misa para la próxima vez
.
En el camino, al lado de Tikonko...
Hay arbolitos monumentales...



        Luego vamos al pueblo siguiente, todavía no estoy seguro de su nombre, me parece que es Niagorhun. Allí la situación es diferente. Hay una iglesia tan pequeña que está a rebosar y hay gente fuera. Son unos noventa en total y de ellos dos tercios son niños.
      El ambiente es agradable. Hay quienes vienen de pueblos vecinos y parece que hay interés en hacer algo. Educar, estando con ellos, es lo primero en lo que pensamos. Veremos lo que podemos hacer, pues parece que la gente está dispuesta a colaborar.
       En las dos misas en el ofertorio ha habido dones, en la primera ha sido unos ñames y en la segunda unos plátanos y un poco de arroz de la producción local, pero han traído también en la procesión un recién nacido, cosa muy bonita, pues al mismo tiempo que es presentado a Dios y el cura le bendice, lo es también a la comunidad.

       Seguimos sin luz y sin conexión a internet, así que paciencia y así también tengo más tiempo para leer.

sábado, 18 de enero de 2014

18 de enero de 2014

Se nos ha ido de nuevo la luz… Ya me parecía que todo no podía ser completo… Esperemos que vuelva sin tardar. Y estamos sin conexión a internet.
      Después de la oración de la mañana esperamos a los fontaneros para acabar el trabajo de ayer, pero no llegan. Nos vamos a un pueblo donde nos ha invitado la monja a ver un proyecto de trabajo con mujeres en un campo. Los discursos, las presentaciones y la comida, son buenos. Veremos a ver el desarrollo posterior. Por lo menos les deseamos suerte en el intento.

jueves, 16 de enero de 2014

16 y 17 de Enero de 2014

He tenido la batería del ordenador descargada y, como hemos estado sin luz hasta hoy, casi tres días seguidos, pues no he podido escribir la crónica. No importa, hoy hago lo que no he hecho ayer.
       El jueves fuimos a rezar a un pueblo, donde se reúnen por la mañana temprano. Nosotros dijimos la misa a las cinco y media y salimos hacia el pueblo. Cuando llegamos nos dijeron que ya habían acabado de rezar, pero que volvían a la iglesia con nosotros… Lo hicimos y comenzamos a rezar. Es el pueblo de Bartolomé, el catequista. Parece ser que se reúnen regularmente para rezar, pero son un grupo muy pequeño, entre todos no llegan a una docena.
       Creo que es una experiencia interesante y fundacional. Nos toca tener la paciencia de ir buscando uno tras otro los que quieran venir a rezar y que han estado largo tiempo abandonados. Que el Señor nos dé la fuerza para estar con ellos.
        El coci sigue sorprendiéndonos con sus guisos. Hoy ha sido  ñame cocido y la salsa, cebolla con aceite y carne de pollo, estaba rica  y comimos con gusto. Se echa en falta el frigo y el agua fresca, pero, por ahora paciencia y a esperar que uno y otra vengan.

Cocina

        Por la tarde vienen Cecilia, la madre del salesiano Daniel y el sastre. Tratan de recomponer lo que cortó mal, pero no sé si tiene mucho remedio.
             Seguimos sin luz y a la espera de que venga, la esperanza es lo último que vamos a perder, pero hoy tampoco nos toca la luz. El clima es de lo más agradable, entre veinticinco  y treinta y cinco grados con un porcentaje de humedad todavía muy alto que te hace sudar en cualquier momento, pero soportable, más que el frío del que disfrutan por otros sitios.
       El viernes nos levantamos pronto, rezamos laudes y vamos a decir la misa a un pueblo donde nos han prometido que nos esperan. La misa estaba prevista para las ocho. Una hora antes ya estamos presentes en el pueblo y saludando a la gente. Se hacen de rogar y tardan, pero  logramos comenzar la misa y algunos van viniendo. Tenemos prevista una reunión con los padres de los alumnos de la escuela, que también se hacen esperar. Nos invitan a desayunar, mandioca cosida y salsa picante con pescado. Agradable.
      En ese momento nos llaman por teléfono. Lotar, viene desde Freetown y nos trae muebles en un camión. Como la gente se va a hacer esperar y a nosotros nos esperan les decimos que nos encontraremos otro día, cosa que no les agrada mucho, pero no podemos hacer otra cosa, ya que Lotar quiere marchar otra vez pronto para no tener problemas a la entrada de la capital de noche.
        La casa hoy es un prodigio de movimiento. Al mismo tiempo que han llegado los muebles, están también los fontaneros que nos van a instalar un servicio en el espacio de la ducha, es la única solución a viable a la que hemos llegado, y mientras se van descargando los muebles y se van intentado poner en cada sitio que les corresponde, los fontaneros entran y salen haciendo su trabajo.
       La experiencia se nos hace llamativa. Después de haber visto la casa vacía, ahora verla llena de piezas que poco a poco se van ensamblando y forman los muebles, mesas, armarios, estanterías es agradable. Para la cocina, también hay frigo, congelador, cocina de gas, lavadora y dos armarios. Como todo no entra, vamos haciendo sitio en el comedor y a ver lo que podemos ir metiendo. En el comedor hay una mesa y seis silla, en las habitaciones cama, colchón, mesa y estantería, armario abierto y mesilla… Podré finalmente pensar en deshacer las maletas y que mi peregrinación empezada en julio se asienta provisionalmente, pues estamos en una casa de paso, pero para estar sin prisa, ya que tenemos un terreno fuera de la ciudad, pero por ahora es sólo eso, el terreno y sin prisa de construir.
        Como alguno de los armarios es a fijar en la pared, nos hace falta la corriente y vamos a buscar un grupo electrógeno. También aprovechamos para cargar las baterías de la cámara que están descargadas y poder sacar unas cuantas fotos del momento del cambio de look de la casa.
       Y ahora que tenemos las baterías cargadas, por la tarde nos viene la luz. Nos da alegría poder disfrutar de lo que nos ha faltado, pero nos damos cuenta de que no hay acceso a internet… Donde pensábamos tener noticias, habrá que esperar a ver si más tarde hay algo mejor, porque ahora nada de nada.
       El coci también ha estado a la altura. Hoy ha preparado comida para todos los que estábamos en casa, que éramos muchos. Lo hemos hecho por turnos. Primero hemos comido Lotar, Jos y yo, los salesianos. Los otros seguían trabajando cada uno en lo suyo .Luego han venido los ayudantes de Lotar que han venido con él desde la capital y están montando los muebles. Luego se suman los fontaneros y el que ha venido con el grupo electrógeno. Para todos hay n plato y todos dicen que está bueno. Ha preparado unos espaguetis con pescado que, como tiene mucho aceite, sirve da salsa al ñame que ha cocido y ha puesto así, pelado en la mesa.
      Cuando acaban de montar los muebles los de la capital se van y nos prometen volver el lunes con lo que queda, entre ello el grupo electrógeno, así que no hemos desempaquetado aún los electrodomésticos, que esperarán hasta que tengamos seguridad de que nos van a dar servicio, incluso si la luz se va.
       Los fontaneros han trabajado bien y rápido, pero tendrán que volver mañana, pues son muchas cosas y no les ha dado tiempo a todo.

      Mientras estoy escribiendo, disfruto de lo agradable que es estar sentado en una silla, algo que hacía varias semanas no tenía en casa. Y me imagino la experiencia que tendré luego cuando me vaya a acostar, tener una cama y un colchón, que tampoco hemos tenido en este tiempo. Pero creo que son experiencias muy agradables y que nos acercan a los que tienen mucho menos que nosotros y nos ayudan a compartir lo que tenemos.