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lunes, 5 de mayo de 2014

5 de Mayo de 2014

Lunes

Amanece nublado, pero el día acaba abriendo, aunque no hace calor y no sudas como otros días. La mañana se pasa entre limpiezas y largo tiempo dedicado a la lengua; además de la visita al pozo, que está tapado para que no entre el agua o se caiga alguna persona o animal, mientras reflexionamos sobre cómo seguir.
        Viene a verme la monja que lleva lo del pozo y hablamos durante un buen rato.  Vemos que lo que hay que hacer es cimentar lo que está ya hecho antes de que la lluvia lo reblandezca y luego esperar a ver de encontrar una solución a la piedra.
       Hoy ha recomenzado las clases el cocinero, pues había dejado las cosas un poco en espera y, hablando con él se ha motivado y va a hacer el trabajo de la cocina y seguir las clases. Está animado y contento y se siente seguro de sí mismo. He hablado con frecuencia con él y le he  animado a hacer todo lo que pueda en su formación y a adquirir todos los conocimientos posibles en diferentes campos, uno de ellos la cocina.

       Cuando le hablo le veo motivado y contento y queriendo hacer varias cosas al mismo tiempo para demostrarse a sí mismo que es capaz de hacerlo y que lo puede hacer bien. Yo le animo y le ayudo a organizarse y eso le da ganas de esforzarse y hacer bien las cosas y noto que sigue mis sugerencias y se siente cómodo en lo que hace, pues se lo toma como un reto que puede afrontar. Me alegro por él porque hace un mes se encontraba en situación bien diferente.

domingo, 4 de mayo de 2014

4 de Mayo de 2014

Domingo

Como cada domingo salimos temprano, pero hoy lo hacemos con lluvia. Ha llovido toda la noche, aunque no fuerte. El camino está mojado y tratamos de hacerlo más despacio, pues te puedes deslizar donde menos lo esperas.
      Dejamos a Jos en Tikonko y vamos a Valehum. El camino está mojado, pero practicable. Hoy les cuesta venir; la lluvia y el estar nublado les cambia el reloj. Seguimos con la misma tónica, se dejan llevar por el no comprometerse en nada y les he dicho que eso no es cristiano, que Jesús cuenta con nosotros para cambiar la situación. No creo que hayan comprendido mucho, pero; por lo menos me dicen que se reúnen para rezar el rosario por las casas y les animo a que sigan haciéndolo.
      Al final de la oración la lluvia ha cesado y tengo candidatos a viajar, unos al mercado y otros a la iglesia de los metodistas. Por lo menos viajas en compañía.
        En el pueblo siguiente también les cuesta arrancar, pero aquí están las cosas preparadas y, aunque unos cuantos llegan tarde, son numerosos los asistentes y siguen las explicaciones con interés, pues tenemos diálogo de forma que participen activamente en la homilía.
       De nuevo el vehículo está lleno de gente, Siempre hay candidatos a viajar, desde la gente que va al mercado hasta los estudiantes que vuelven después de pasar el fin de semana en el pueblo.
       Durante la siesta comienza de nuevo a llover y me pregunto si vale la pena salir a los pueblos con la lluvia. Finalmente me decido a salir y si al principio no llovía, luego se ha ido intensificando y cuando llego a Lembema todo está inundado de agua. Por lo menos me hago ver por el maestro y algunos más y les prometo que si rezan el rosario durante la semana me tendrán alguna vez con ellos.

       La vuelta a casa es una experiencia, pues todo el camino ha estado lloviendo y por todas partes corre el agua. La carretera es como el río por donde corre el agua y tienes que saber por donde andas, pues puedes meterte en algún hoyo. La experiencia me dice que para la próxima lo piense dos veces antes de salir.

sábado, 3 de mayo de 2014

3 de mayo de 2014

Sábado

  La mañana la paso en casa entre labores de preparación, limpieza de insectos, en especial alas, estudiar la lengua y atender a gente que llega. Por la tarde tengo reunión con las parejas y espero encontrarme con ellos un rato más largo que otras veces.
       El tiempo está nublado y amenaza lluvia, pero se mantiene hasta que estando en el pueblo nos llueve un buen rato, lo que hace que la reunión se retrase y que esté pensando en si el personal va a venir.
      Finalmente con mucho retraso comenzamos el encuentro que nos sirve para reflexionar sobre lo que hacemos y el valor que damos a nuestras reuniones. Algunos se muestran desesperanzados, pero les animo a ser realistas y ver que no podemos ir a la velocidad que se propone, sino más despacio y con buen paso. Esperemos que la semana que viene podamos retomar el ritmo de otras veces.

       Después de la reunión tenemos el rosario, pues en el mes de mayo en cada comunidad se reza y se va por las casas. Me llama la atención que es ya de noche y la gente empieza a llegar, de forma que al final éramos más de cuarenta personas y la mayoría adultos, lo que me hace pensar que la oración por las casas es un buen motivo para atraer a la gente y ayudarles a decidirse a venir a rezar con nosotros.

viernes, 2 de mayo de 2014

2 de mayo de 2014

Viernes
Aunque ayer amenazaba lluvia, finalmente no cayó, pero el ambiente es de mucha humedad y a veces está nublado. Hoy voy a ver el pozo y han traído un compresor, que es nuevo, no así el martillo y los buriles, pero  ahí están dispuestos a empezar la tarea.
      Al final de la mañana me vienen a llamar para decirme que lo del pozo no marcha, que no hay forma de romper la roca con el martillo. Voy, veo las cosas y mi impresión es que los que tienen que trabajar con el martillo no dominan el trabajo, pero prefiero esperar a ver lo que pasa. Con la monja nos ponemos de acuerdo que veremos qué decisión tomar y no hacerlo con precipitación.
       En casa hoy nos hemos propuesto con el cocinero hacer unas tortillas, pero el caso es que no sabe qué es una tortilla española. Hemos quedado que comprará las patatas y las cebollas y el resto lo tenemos en casa, así que se presentó esta mañana y lo primero que me trae que había comprado no son patatas son boniatos.
       A pesar del contratiempo, nos decidimos a hacer la tortilla y, bueno, para ser la primera vez que lo hacíamos, no salió tan mal. Por l menos se podía comer. Jos no le puso reparos. El coci también tomó un trozo y quedamos que la próxima lo haremos mejor que esta vez.
       Por la tarde voy a pueblos. Esta vez le toca a Valey. Rezamos el rosario, después de haber recorrido el pueblo saludando a los vecinos, a las familias que han visitado para rezar con ellas, las parejas en particular, para animarles en el camino emprendido.
      Para el rosario hay una treintena de personas, muchos críos pequeños, que acaban durmiéndose, pues está anocheciendo y al estar quietos, no tarda en atacarles el sueño. Los adultos les van retirando y llevándolos a casa a da estera.

       Cuando vuelvo a casa son las ocho y media.


jueves, 1 de mayo de 2014

1 de Mayo de 2014

Jueves

Cuando preparé este documento en el mes de abril, me parecía todavía muy lejana la fecha, pero aquí estamos, y somos conscientes de que todo llega.
        Hemos tenido una lluvia continua y persistente durante toda la noche y la mañana amanece clara y tranquila, aunque nos afanamos en barrer y limpiar alas de insectos que vienen a la luz a miles. Es algo curioso la experiencia de barrer alas con un poco de viento. No sabes para donde barrer o cómo hacer, pues puedes pasar las veces que quieras y sigues viendo alas de paseo por un sitio y por otro.
      He ido a ver el pozo y todavía no hay compresor, pero se me han presentado un par de críos pidiendo auxilio. Los líos que se traen tratamos de resolverlos con un asistente social. Veremos en qué dan, pues las cosas no están claras. Por lo menos hemos tratado de hacer lo que hemos podido con ellos.
      También están aquí los que vienen a recoger y desgranas los granos de las palmeras de aceite. Es algo que nunca había visto, pues en los países donde he estado siempre era mucho más al norte y allí no se dan las palmeras de aceite. Algo interesante ver el trabajo que da y lo que te pide de manipular todo un proceso largo y complicado, pero la gente lo domina y están acostumbrados a ello, desde subir al árbol a cortar los racimos, hasta transportarlos, pelarlos, escoger los frutos…
       Como hoy no tenemos cocinero y no hay mucha comida decidimos salir a comer y vamos al único restaurante que conocemos, pero mira por donde, hoy está cerrado. Seguimos adelante y entramos en el primero que encontramos, que por cierto ni me había fijado en él y eso que habré pasado por delante decenas de veces. La comida es aceptable y el precio razonable.
        Como seguimos sin conexión, después voy un rato a un cíber y veo que no hay noticias de Manoli. Esperemos que todo siga bien.
       Por la tarde aquí los críos están en el oratorio y yo me voy a un pueblo, pues vamos a comenzar el rosario del mes de mayo y les he prometido que estaré con ellos para ayudarles si es que tienen problemas. Pero los que no estaban el domingo, hoy sí que están y entre todos rezamos el rosario, en mende, y me doy cuenta que soy capaz de seguir el avemaría con su ritmo y que me salen las palabras sin dudar… Hasta a mí me llama la atención, pues creo que es una de las cosas que más te suele costar, ponerte al ritmo de rezar de la gente. Crep que también a ellos les ha llamado la atención el que sea capaz de hacerlo. Por lo menos estoy contento de los muchos ratos que le he dedicado a la lengua y a las oraciones y a la misa en particular. Cuando la gente ve que te esfuerzas en cualquier cosa de su lengua, se sienten contentos y te aceptan como uno de ellos con mucha mayor facilidad.

       También estoy contento que mi primera oración del mes de mayo en mende sea para Ella y le pido que nos proteja y nos dirija durante todo el mes  a cuantos vamos a rezarle cada tarde.

miércoles, 30 de abril de 2014

30 de Abril de 2014

Miércoles

Y nos plantamos en el fin de mes sin darnos cuenta. Que Don Bosco nos ayude en su día. En la misa recordamos a Don Bosco y a Nuestra Señora de África, que hoy es su fiesta. La mañana está nublada, pero pronto aparece el sol. Voy a ver a los del pozo y, por el momento, no hay compresor disponible, quizás mañana.
       Me dedico un rato a estudiar lengua y luego salgo a la ciudad. No tenemos internet y trato de saber cómo le ha ido a mi hermana en la operación. Por suerte la información es buena. Hago algunas compras y vuelvo a casa con buen sol y sudando.
        Por la tarde espero mucho rato para renovar la conexión a internet y finalmente llega. Salgo hacia los pueblos, pues quiero aprovechar un buen rato de clase de lengua y allí  nos pasamos el tiempo peleando con libros y traducciones. Vuelvo y aún estoy a tiempo para rezar con Jos vísperas y cenar juntos.
       Después de cenar, mientras pongo la lavadora, intento conectarme a internet para ver las noticias, pero no hay forma, no hay conexión. Para más problemas, cuando trato de llamar al que nos hace el servicio, el teléfono está cerrado… Paciencia y a esperar a ver si mañana…
       La lluvia acaba visitándonos una vez más y refrescando el ambiente, aunque luego cada noche  haya que sufrir la invasión de los insectos y por la mañana barrer para limpiar los efectos de la noche anterior.

Cuando menos te lo esperas ...salta la liebre

Hay cosas que programas de una manera y luego te salen por donde menos lo esperas. Es algo que me acaba de pasar este martes, aunque la cosa venía ya del sábado anterior.
Estoy teniendo encuentros regulares con un grupito de parejas y nos juntamos dos veces por semana para poner en común lo que vamos viviendo y las experiencias que cada uno comparte son importantes para los demás.
Ya van varias veces que había sugerido que podríamos encontrarnos alguna vez con más tiempo para tratar temas que a cada una de las parejas les conciernen y que generalmente no se tratan, pero que a todos interesa ver qué solución dar, pues tarde o temprano cada pareja debe hacer frente a esta situación, como es la muerte de un familiar y las ceremonias que le acompañan, la enfermedad de un familiar cercano a uno de ellos, decisiones de la familia de uno de ellos, que afecta a su pareja…
Propuse que esa reunión fuera el sábado tres demayo, pero parece ser que los elementos estaban en contra, pues para empezar había ciertas ceremonias tradicionales que se celebraban en varios pueblos; también había una reunión de un grupo financiero que funciona en los pueblos y, por si faltaba algo, se añadió el tiempo, que en el momento preciso de la reunión, se descolgó con un buen chaparrón, lo que hizo que la reunión prevista, quedara en nada.
      Ante tal situación lo que tienes que hacer es a mal tiempo, buena cara. Tuve la paciencia suficiente de estar con ellos y mientras llovía nos cobijamos en la iglesia, pero sólo un rato, porque luego empezó a entrar el agua por todos los sitios y tuvimos que refugiarnos cada uno donde pudimos.
       Pasado el temporal, volvió la calma y algunos se presentaron,  con lo que traté de hacerles ver que teníamos que ser conscientes de que si queríamos que las cosas funcionaran, teníamos que estar presentes y traer algo positivo para comunicar.
Entre ellos tampoco se encontraban a gusto, pues cada uno era consciente de lo importante que son estas reuniones y lo que les ayuda  el encontrarse y compartir; pero no llegamos a ningún acuerdo y yo pensaba que el sábado siguiente estaríamos en mejores disposiciones para intentar otra reunión con más garantías, ya que también les había sugerido que el martes lo dedicaran a visitar otras parejas en sus casas.
El martes, habiendo intentado un encuentro para rezar el rosario en Lembemá y con el fracaso más completo, iba hacia el pueblo del catequista pensando en participar en el rezo del rosario que se hace a las siete, ya casi de noche.  Como tenía tiempo abundante, eran las cinco, encontré al catequista y comenzamos a trabajar un poco en la lengua; pero sin tardar, me doy cuenta de que las parejas están presentes y quieren reunirse.
No lo pensé dos veces, dejé de lado el trabajo de la lengua, nos dispusimos para el encuentro y comenzamos con la oración y la lectura del evangelio. Yo no me lo esperaba y estaba admirado de ver los cuatro matrimonios dispuestos y cada uno comenzó a compartir lo que habían vivido. No salía de mi asombro al ver a Daniel que habla con mucha dificultad en inglés, esforzándose por hacernos saber que con su esposa, que está en los últimos días de embarazo, habían tenido una experiencia agradable. Ella tenía un fuerte dolor de cabeza y no podía dormir y él estaba a su lado, cansado y pensando en el trabajo del campo que le esperaba al día siguiente… Se pusieron de rodillas y rezaron con fe y en unos minutos el dolor de cabeza desapareció y los dos pudieron dormir…
En ese momento me vino a la mente algo ya vivido antes con otra pareja y en situación muy parecida. Fue en Kandi, donde cada semana nos encontrábamos un grupo de ocho jóvenes para leer el evangelio en su lengua. Seis de ellos acabaron sabiendo leer  a cuenta del ejercicio que cada semana hacíamos por leer el evangelio juntos.
Uno dijo: “esta semana tengo un milagrín que contar”. Todos esperábamos su narración. Estaba en la cabaña en la granja con mi mujer y mi hijo, de meses. Era de noche y el niño empezó a llorar y no había forma de hacerle callar. Después de un rato me puse de rodillas en la estera, juntos rezamos con confianza y el niño se calló y pudimos dormir toda la noche y continuar el trabajo al día siguiente… Pienso que bien de cosas admirables se repiten en la vida de muchas personas que son capaces de ver la presencia de Dios en sus vidas.
Otra pareja ha tenido problemas de salud, sobre todo el marido, que ha tenido hipertensión y se ha dado bien cuenta de los problemas que eso le puede causar. Hoy daba gracias a Dios por lo que ha vivido, por las atenciones y el cariño con que su esposa le ha atendido y por la experiencia de gratuidad que están viviendo juntos.
He buscado papayas para que tome regularmente, pues sé que es el mejor medicamento para regular la presión arterial, entre otras cualidades, pues las papayas son la farmacia de la gente pobre que no se puede comprar otros medicamentos. Hoy me han regalado una piña enorme para decirme gracias por lo que se han sentido ayudados.
En el turno de la siguiente pareja, alguien que era musulmán y se ha decidido a ser católico; el joven comenta que está muy contento porque este año tiene independencia en el trabajo que hace en su campo, no como antes que tenían que hacerlo juntos varios de la familia y si además, él y su mujer están de acuerdo y se ayudan, las cosas van viento en popa. Los dos se miran con una sonrisa cómplice y están de acuerdo en dar gracias a Dios por el momento que están viviendo.
La pareja que queda dice que acaban de vivir una experiencia que otros años era muy difícil y que este año ha sido una alegría el vivirla. Comenta que por esta época la mujer suele ir a visitar a su madre en el pueblo y que cada año la cuestión se hacía muy complicada, pues la mujer no tenía ninguna prisa en volver y a veces hasta tenía que ir a buscarla, signo bien claro de que las relaciones entre ellos no pasaban por el mejor momento. Ahora la mujer se ha ido, ha dicho que iba a estar tres días y al cabo de los tres días le ha llamado por teléfono y le ha dicho que su madre está enferma y que necesita un poco más de tiempo. Se han  puesto de acuerdo, ella se ha quedado unos días más, pero la vuelta ha sido una alegría para todos, el encuentro ha sido algo muy esperado por los dos y también por los hijos que se les nota que están muy contentos de la experiencia que están viviendo los padres.
Finalizamos la reunión y les doy las gracias por lo que significa para todos lo que acaban de compartir a la vez que les animo a que en cada uno de los dos pueblos recen el rosario en las casas, con el calendario de María auxiliadora, la única imagen que tenemos de la Virgen en las capillas, presidiendo la oración.
Durante el rosario pensaba… Donde menos te lo esperas, salta la liebre… y a la vez daba gracias a Dios por la experiencia que acababa de vivir con ellos y le pedía que les acompañe y nos ayude a hacer que esto que acaba de empezar sea una realidad que progrese y se extienda como el árbol del que habla el evangelio.

martes, 29 de abril de 2014

29 de Abril de 2014

Martes

Durante la noche ha vuelto a llover y el ambiente es fresco, que da gusto. Voy a ver a los que trabajan en el pozo y están desde muy temprano, pero hoy les ha salido piedra y necesitarán compresor para romperla. Por lo menos han hecho casi nueve metros a mano.
        Por la mañana Jos hace el cambio de aceite del vehículo y también le pilla un chaparrón en pleno trabajo. Yo paso la mañana estudiando, leyendo; también voy a cambiar dinero, aquí se cambia todavía a la antigua usanza; aunque hay bancos, se usan bastante poco para lo de los cambios y tienes en la calle grupos de personas que esperan los clientes que traen dinero de fuera para cambiarlo por los leones del país. 
      Después del chaparrón me viene a ver la monja para comentarme lo del compresor. Le digo que cuanto antes tengan la máquina, antes acabarán el trabajo, cosa que desea con ardor. Por eso se decide a contratar el compresor mañana mejor que pasado.  Esperemos que sea posible.
       Después tengo reunión con las parejas. El camino está muy bueno, pues la lluvia ha hecho que no haya polvo y se puede circular sin problemas. Hoy hay alguno más. Pero los hombres vuelven del campo tan cansados que sentarse y caerse de sueño es casi lo mismo. Es lo normal, pues las lluvias se acercan y los campesinos preparan los campos para sembrar y eso se hace a mano. Aquí no tienen animales para ayudarles en el campo y son ellos con su esfuerzo los que llevan el peso del trabajo.
         Por lo menos tratamos de estar un rato en conversación agradable y todos reconocen que cuando hemos leído el evangelio del día y habla de nacer de nuevo, que la experiencia que ellos están viviendo es un nuevo nacer. Yo les animo a que la vivan en profundidad y que sean capaces de transmitirla a otras parejas, que compartir es importante para todos.

lunes, 28 de abril de 2014

28 de Abril de 2014

Lunes

Durante la noche hemos tenido un poquito de lluvia, suficiente para que se note que la temperatura baja y puedes dormir bien. La mañana está nublada y pesada. Hoy es fiesta nacional, pero la realidad es que es un día ordinario, el mercado funciona y los comercios están abiertos.
       Voy con el coci al mercado y compramos lo que necesitamos. En casa tratamos de preparar arroz a la cubana, pues aquí les encanta el arroz y le digo que hoy hacemos un plato diferente. Nos salió un poco a medias, pero se podía comer. El arroz no era blanco, pues el arroz local con el que trabajamos tiene color jaspeado; la salsa de tomate apenas era roja, pues los tomates naturales no es el punto fuerte de aquí y los encuentras con dificultad en el mercado, por lo que la salsa era un poco descolorida; los huevos, por lo menos eran frescos, pero el aceite ya había sido usado y el color tampoco era el original. Por eso digo que se podía comer, pero los colores trataremos de mejorarlos la próxima vez.
       Por la tarde he dedicado largo tiempo a estudiar lengua, que es lo que ahora tengo necesidad. Es una tarea lenta, pero luego da su fruto, pues hablar algo que ellos comprenden es hacerte uno de ellos.

domingo, 27 de abril de 2014

27 de Abril de 2014

Domingo

Como cada domingo la salida temprano hacia los pueblos es ya la costumbre. Dejo a Jos en Tikonko y voy a Valehun. Me pregunto qué hacer con los que el viernes no estaban presentes para la reunión que me pidieron… Hoy ninguno de los maestros está en el pueblo, por lo que me encuentro solo con la gente del lugar. Empezamos conversando y acabamos bendiciendo el agua para hacer la aspersión a mitad de la conversación. Leemos la primera lectura y hago la explicación de lo que es la comunidad que se reúne para rezar y compartir dirigida por los apóstoles.
         Me doy cuenta de la situación de abandono en que están y veo que tengo que ayudarles en vez de pedirles cuentas. Con ayuda del calendario de María Auxiliadora que tenemos en cada iglesia, vemos que estamos a 27 (les recuerdo que hoy canonizan a dos papas) y nos quedan tres días antes de empezar mayo, mes dedicado a María, pero no saben qué es el rosario, aunque alguien ha oído hablar de eso.
       Quedamos que el jueves vendré, por la tarde, me piden a las siete, y rezaremos el rosario en una casa, así podrán ver y seguir lo que hacemos el primer día y alguien me pregunta ¿Lo haremos todos el mes? La respuesta es: si os parece y estáis de acuerdo, podéis hacerlo. Pienso que Ella os ayudará en lo que necesitéis y nadie mejor que Ella a quien recurrir cuando se tiene necesidad.
        Leemos el evangelio y les hablo de ver la presencia de Dios en nuestras vidas de cada día, que no hacen falta cosas extraordinarias, pues Dios se hace presente en todos y cada uno y le tenemos que reconocer y ser sus testigos.
       Al menos en las peticiones de la oración de los fieles aparece la idea de ver a Dios en las cosas de cada día; y al final nos despedimos con un “hasta el jueves” que espero nos pueda ayudar a vivir mejor nuestra vida de cristianos, con la ayuda de la Madre.
        El vehículo acaba lleno con la gente que encuentro en el camino, unos que van a la iglesia metodista y otros al mercado, y yo que voy al pueblo siguiente donde de nuevo hay gente que se apunta al viaje.
        Hoy es un día un poco especial, pues no están ni el catequista ni el que canta, han ido a otro pueblo y estamos un poco descabezados. Por lo menos las lecturas están bien preparadas y los cantos, aunque no muchos, la cosa es pasable, y la reflexión es la misma, la oración de la comunidad y el ver a Dios en las cosas de cada día.
       Aquí lo del rosario es algo que conocen y tienen la costumbre de hacer y me prometen que en los dos pueblos, Balei y Nyagorehun, rezarán cada tarde le rosario por las casas, teniendo presente el calendario de María Auxiliadora, que es lo único que tenemos como referencia de Ella. Quizás un día podamos tener una estatua, pero por ahora utilizamos aquello de lo que disponemos.
       De camino a casa me paro en una granja, me han prometido que puedo comprar carne, pero la realidad es que no hay tal. Por lo menos hay huevos a buen precio y me prometen encontrar fruta, cosa que ahora al final del tiempo de sequía no es fácil.
       Por la tarde, como cada domingo, me presento en Lembema. Hoy las cosas son diferentes. Los críos siguen viniendo donde mí a montones y andar por el pueblo rodeado de ellos va siendo una imagen ordinaria. Pero los adultos, hoy no encuentro a ninguno de los que otros días se hacen ver, únicamente al maestro que aún sigue con su paludismo a cuestas, pero que me promete venir a rezar.
       Me encamino hacia la escuela con los críos que me siguen y algunos se van quedando por el camino, de forma que al final estamos en la escuela una docena de los más pequeños y luego llega el maestro, quien me explica que en el pueblo hay una ceremonia de iniciación de la religión tradicional y la gente no se mueve de sus casas, sólo los que andan en procesión tocando los tantanes y a los que he encontrado cuando me paseaba con los críos y que me han dado la sensación de estar bien colocados.
       Al maestro le doy un calendario de María Auxiliadora, pues aquí todavía no había traído y le animo a que la lista que tiene de gente, la utilice para rezar el rosario durante el mes de mayo en las casas. Me promete que lo hará y le digo que el domingo que viene me tendrá de nuevo de visita en el pueblo y veremos lo que ha podido hacer.
      Donde no se ha hecho catecismo ni seguido a la gente, hace falta mucho tiempo y paciencia para poder crear algo y aquí es uno de los sitios en los que hay que tener paciencia y esperar a que maduren las cosas, o mejor, hay que sembrar lo que no se ha sembrado antes y en un campo que hay también que preparar para la siembra.
       Vuelvo a Tikonko porque esta mañana me han prometido que me van a buscar fruta, sobre todo papayas, que estoy buscando para alguien que ha tenido problemas con la tensión y sé que las papayas son una fruta muy interesante como reconstituyente. Mira por donde quien me encuentra la fruta es familiar cercano del que la necesita. Qué coincidencia, quien me había pedido que le busque fruta la va a tener en su misma familia… Cuando al venir a casa, le di una papaya y le dije de donde venía, se mostró muy complacido y me agradeció el que le haya encontrado lo que necesita para su salud.
     Cuando vuelvo a casa, Jos ha salido con unos amigos, y yo, después de consultar el correo y rezar un poco, me voy a la cama, pues me encuentro cansado del ajetreo del día y quiero estar en forma para mañana que nos espera una nueva semana en la que espero poder hacer muchas cosas por unos y por otros.
        Que Ella, cuyo mes vamos a comenzar esta semana, nos guíe y nos oriente en las diversas tareas que tenemos que hacer.