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domingo, 1 de junio de 2014

Un quad que..

Si es que tengo una familia…Que no me la merezco...

Hace ya unos cuantos años, más de seis seguro, me paseaba por Chipiona. Había ido a visitar a la familia que estaban de vacaciones y, un primo, me ofreció un quad, algo que me dijo había comprado como regalo de primera comunión para su hijo, pero que luego no le había sido útil. Si lo podía utilizar en África, me lo regalaba.
Mi interés por las motos es muy pequeño y cuando vi esta, me pareció que era algo que no me serviría para mucho, pero antes de dar una respuesta rápida, decidí esperar un momento y, mira por donde, me vino la idea de para qué podía servir…
En esos momentos estaba conmigo Valerio, un salesiano de más de setenta y cinco, a quien desplazarse le costaba mucho y lo hacía en una bici de ruedas pequeñas. Pensé que era la solución ideal para Valerio y una forma válida de emplear lo que me ofrecían, y dije que sí que me serviría.
Ahora el problema era el enviarlo. Pero para un problema siempre hay una solución posible y, mira por donde, salió que las monjas de la Doctrina Cristiana de Sevilla tienen una presencia en un sitio de Togo que no está lejos de donde residimos y reciben contenedores un par de veces por año.
En uno de esos contenedores viajó la moto y allí, a Defalé, fui a buscarla. La monté en la furgoneta y cuando llegamos a Cinkassé, el norte del Togo, la ciudad de la frontera en la que se venden motos a cientos, fue una sensación, pues entonces no había ninguna moto como ella y ver a Valerio pasearse por cualquier sitio era el espectáculo que todos sorprendidos contemplaban.

Varias personas vinieron a pedirme que se la vendiera, que la querían tener. Yo, con gesto serio y decidido, siempre les dije que no, que la moto era del viejo y que el viejo tenía necesidad de ella y que por eso se la había traído. (Notemos que la palabra “viejo” tiene un valor muy positivo por aquí, no así entre nosotros que ya hemos encontrado el eufemismo “mayor”)
Convencidos o no con el razonamiento, se fueron acostumbrando a ver a Valerio desplazarse en la moto de un sitio para otro y, con el tiempo, el quad era un paisaje familiar en la ciudad y Valerio, el “chekorobá” (viejo en lengua bambara) que la llevaba, una persona respetada y admirada en el ambiente en que se movía.
Hoy Valerio con 83 cumplidos, sigue con su moto y haciéndola servir para muchas cosas, desde ir a decir misa a los pueblos, visitar a gente en sus casa, hasta hacer las compras en el mercado o transportar lo que se necesite de un sitio a otro. La moto ha servido para  alargar una vida y llenarla de actividad.

Le doy gracias a Dios que me permite vivir esta experiencia gozosa, le agradezco el que haya personas generosas que posibilitan estas cosas y le pido que bendiga a todos y cada uno de los que en ello intervienen.

Algo está cambiando en el ambiente....

Ayer en la reunión con las parejas hicieron  variados comentarios, pero hubo algo que me llamó la atención y que voy a compartir. Me hicieron ver que hay un nuevo ambiente en el pueblo y que la relación entre las personas está cambiando mucho.
Estoy acostumbrado a escuchar comentarios y lo que suelo hacer es preguntar las razones por las que afirman tal cosa, y me han hecho ver que es una realidad que se percibe poco a poco, pero que muchos comportamientos están cambiando.
Creo que la cuestión empezó porque una pareja hizo el comentario de que el marido había prestado a la mujer diez mil leones. (En la tradición marido y mujer tienen economías aparte, nunca juntas). No es una cantidad importante, al cambio no llega a dos euros, aunque sea el mayor billete que existe en el país; pero tiene su valor, y el que el marido le preste eso a la mujer, no parece ser moneda ordinaria, lo que me hizo ver que las relaciones entre ellos están cambiando positiva mente.
Otro comentario que han hecho es que ahora las mujeres te invitan a comer, que comparten la comida que tienen, cosa que hasta ahora no se hacía de ninguna manera. Yo escucho lo que hablan y trato de situarme en el contexto en el que lo dicen y comprender lo importante que es para ellos lo que me están haciendo ver y, además, percibir el ambiente que ellos me están transmitiendo, que es la forma de estar con ellos y ayudarles a cambiar.
 Añaden que el hecho de que estén haciendo un nuevo camino para tener acceso a la iglesia, es fruto de este mismo espíritu, que si la gente está dispuesta a colaborar es porque han visto que hay cosas que están cambiando y se sienten a gusto con la situación que se está produciendo.
Escucho complacido y admirado los comentarios que se van haciendo y también intento ver signos de lo que ellos me dicen en mi relación con los demás y creo que es verdad, que las cosas están cambiando, pues cuando llego al pueblo suelo darme una vuelta por todas las casas saludando a la gente y lo que al principio era un simple trámite, se va convirtiendo en un encuentro agradable donde la sonrisa está presente y el aprecio que me muestran es la respuesta al saludo que les he dirigido.
También creo que les ha llamado la atención el verme ir por los senderos, pues no hay camino ni para motos,  a visitar a la gente de otros pueblos y al encontrarme con ellos en los campos donde están trabajando, se sorprenden y me saludan contentos de verme.
Hoy en la misa también me llamó la atención el que había un buen número de adultos a los que he tratado de identificar con cada uno de los pueblos que hay alrededor. Había gente de siete pueblos diferentes, lo que muestra la diferencia, pero también la variedad y riqueza de los presentes. El ambiente era agradable y la homilía, dialogada con ellos, también me ha ayudado a comprender que lo que ayer me decían en la reunión de las parejas, parece ser una realidad que se va imponiendo y que aceptan complacidos.

También creo que su trabajo ha hecho el que en cada pueblo se rece el rosario por las casas en el mes de mayo y Ella, presente en la imagen del calendario, que estaba con los discípulos que esperaban la venida del Espíritu, se hace presente en medio de nosotros y nos acompaña.

1 de Junio de 2014

Domingo

Domingo y salir temprano hacia los pueblos va unido, así que vamos hacia Tikonko. Hoy nos acompaña Agustine, el salesiano coadjutor que hará los votos perpetuos en julio y que está de vacaciones con su familia. Se queda con Jos en Tikonko.
       En Valehun me encuentro con un buen aforo. Las mujeres que la semana pasada no estaban, hoy han venido, además de unos cuantos alumnos de los pueblos que visitamos durante la semana, lo que hace que nos acerquemos a la centena de asistentes, entre los que dominan los críos de la escuela.
        Volvemos a lo que les dije la semana pasada. Algunos recuerdan la imagen del lápiz y, juntos, tratamos de verificar si esta semana hemos dejado huellas de Jesús con nuestra vida.
        Alguien dice que la oración del rosario por las casas ha sido algo que a la gente le ha hecho ver que rezamos y quizás por eso hay más gente hoy en la iglesia. Les hago ver que las visitas que personalmente he hecho a los otros pueblos de alrededor buscan la misma cosa y todos convenimos en que esta semana tendremos que seguir tratando de dejar huellas y de manera especial rezar para preparar la venida del Espíritu Santo.
          En las ofrendas hoy traen dos recipientes, unos seis litros, de aceite rojo. Es la primera vez que me encuentro con una cosa así, pero sé que el cocinero lo usa y lo hará servir en el menú.
        En la pista seguimos encontrando caminantes a los que invitamos a subir al vehículo y la cara de alegría que muestran es algo que merece la pena ver y que compensa lo que de problema te puedan causar.
        El siguiente pueblo está preparado, la gente va viniendo, algunos con retraso, pero al final hay unos ochenta y la mitad son adultos. Volvemos a los mismos temas en la homilía y llegamos a la misma conclusión: dejar huellas con nuestras acciones de la presencia de Jesús.
       Puesto que he visitado varios pueblos de los alrededores y voy identificando rostros de un sitio y de otro, hoy he preguntado cuantos hay de cada pueblo y lo primero que he encontrado es que hay gente de siete pueblos diferentes, lo que nos muestra la variedad y lo dispersos que están, pero creo que es una riqueza que nos permite también sentir lo que es la unidad cuando nos encontramos para rezar.
         He tratado de animarles a que recen durante la semana como manera de prepararse a la venida del Espíritu y me han dicho que lo harán. También como el mes de mayo se acaba les he sugerido que nos encontremos una vez por semana para rezar en cada pueblo. Me dicen que están interesados en ello y les pido que además del día de la semana y la hora que me sugieren, quiero tener una lista con los nombres de las personas que vendrán a rezar. Esperemos tenerla y poder ayudarles y acompañarles en el camino de Jesús.
      Lo que sirve de iglesia en este pueblo es un edículo tan pequeño, que no cabemos y por eso decimos la misa en el exterior a la sombra de unos árboles, pero hoy amenaza la lluvia y en un momento me sugieren si entramos en la iglesia… Espero un poco y pronto las nubes cesan y acabamos teniendo un radiante sol que nos alegra a todos.
        Al finalizar la misa hay varias personas que vienen a hablarme, entre ellas una chica de unos doce años que entre medias palabras en inglés me dice que quiere el bautismo. Le pregunto de qué pueblo viene y hablo con el encargado, que me dice que sus padres son musulmanes. Visto lo cual, le digo que cuando estemos en su pueblo, trataremos de ver la situación.
         Como de costumbre, el vehículo es solicitado por mucha gente y está abarrotado, aunque algunos se bajan en el primer pueblo, lo que nos permite estar un poco más holgados en el coche.
        Dejamos a Agustine en su casa y venimos a comer. Durante la siesta hay un chaparrón, pero es algo muy local y las nubes también dejan después ver el sol, lo que me permite ir a Lembema.
          El catequista que ha venido esta mañana me dice que quiere comprar un saco de arroz para una señora mayor en el pueblo, que se lo ha pedido y vamos al mercado antes de salir hacia Lembema.
       En el camino nos encontramos con un buen número de gente que va a ese pueblo y les ofrecemos el servicio de llevarles. Están muy contentos, en particular varias mujeres, que como de costumbre, transportaban pesadas cargas.
        En el pueblo las visitas y los saludos se repiten y al final acabamos rezando en la escuela una treintena de niños y media docena de adultos, entre los cuales hoy hay tres mujeres. Les invito a rezar y a juntarse, lo mismo que hacen en los otros pueblos para preparar la venida del Espíritu, y me dicen que lo van a hacer. Les digo que el domingo que viene nos veremos y quiero que me presenten la lista de los disponibles. Esperemos que se haga realidad.
       Les he hecho ver que he oído cómo en el pueblo se quejaban de no tener un cura que se ocupara de ellos y ahora hace tres meses que cada domingo me tienen y yo les puedo decir que soy yo quien se puede quejar de que no encuentro gente que asista regularmente a rezar… Algunos sonríen, otros, guardan  silencio; todos rezaremos…
       He traído dos calendarios para dos personas que me los habían pedido con la intención de entregarlos como ejemplo para los otros y pedirles que recen cada día. Se lo he entregado a uno, pues el otro no estaba presente, y he pedido a los que tiene el calendario, que recen cada día a la Virgen para que sea Ella la que nos guíe en el camino hacia Jesús. Y ahora recuerdo que en el  recorrido que he hecho en el pueblo para saludar a la gente, una señora mayor me ha dicho que quiere un calendario y le he hecho ver que el calendario es para rezar cada día a la Virgen, que si ella aprende a rezarla, yo le traeré el calendario. Intentamos rezar juntos el avemaría, pero ella no me sigue, aunque sí se sorprende de escucharme recitar la oración en su lengua.
       Cuando dejo al catequista en el pueblo, alguien me aborda y me pide dinero. Como nos conocemos, tenemos un buen rato de conversación, y le hago ver que no estoy aquí para dar dinero, sino para acompañar a las personas. Se sorprende de la respuesta y me pregunta qué hago con ellos. Le llama la atención cuando le hago ver que estoy con ellos y les acompaño rezando y tratando de cambiar nuestras vidas y el ambiente que nos rodea. No creo que haya comprendido mucho, pero sí está en silencio.
       Sé algo de lo que pasa entre ellos. Se ha llegado a tal punto de egoísmo que no se piensa más que en lo que puedo sacar para mí, de forma que nadie se fía de nadie y cada uno está a lo suyo. La cantidad que me pide es mínima, por eso le digo que si no logra que algún amigo le preste, es que hay algo que no funciona entre ellos y que estoy dispuesto a estar con ellos y hacer cambiar las cosas, pero que darle yo el dinero no es la forma de resolver el problema.
        Uno de los efectos después de la guerra es que los organismos y ONGés se han volcado con ayudas y la gente se ha acostumbrado a vivir de ayudas y proyectos, con lo que la iniciativa personal y el esfuerzo y la solidaridad son cosas que no abundan, y cambiar mentalidades no es fácil, pero en la tarea estamos.

        Estoy admirado de la electricidad. Estamos teniendo horas como nunca antes habíamos tenido, algo a lo que no estamos acostumbrados. Esperemos que dure, pues la tranquilidad de tener luz sin el ruido del grupo electrógeno añadido, es algo que es de apreciar.

sábado, 31 de mayo de 2014

31 de Mayo de 2014

Sábado

La mayor parte de la noche se ha pasado lloviendo, así por la mañana tenemos niebla y ambiente húmedo. Como es último sábado de mes, toca limpieza en todos los sitios. El cocinero ha venido pronto para hacer también su limpieza más esmerad, pues desde que estudia, con frecuencia no tiene todo el tiempo que quisiera para hacerlo.
       Ha venido la luz y ha estado con nosotros todo el día, algo a lo que ya no estamos acostumbrados. He aprovechado para poner cosas al día del ordenador, pero no ha habido forma de enviar correos con fotos. Por más que lo he intentado, los correos siguen en la bandeja de salida.
       Por la tarde vamos a pueblos. Jos a Tikonko y yo a Nyagorehun, donde hay reunión de parejas. Hoy acabamos siendo tres y media, pues los demás por uno u otro motivo, no están presentes.
        Le reunión se desenvuelve bien. Comenzamos rezando y leyendo y comentando el evangelio del día, hoy fiesta de la Visitación. Y Lo mismo que María va a visitar a Isabel y lleva al Salvador, lo mismo hacemos nosotros cuando visitamos parejas en sus casas, llevarles el anuncio de la buena noticia, que es el evangelio vivido y testimoniado de forma concreta por nosotros en pareja.
        También hay comunicación de experiencias vividas, entre otras cosas el que ahora son capaces de entenderse sin discutir ni enfadarse, cosa que antes era muy frecuente. Y otra de las cosas que hay es que el ambiente en general en los pueblos va cambiando a cuenta de lo que ellos están viviendo, pues donde ellos actúan, las cosas cambian.
       Alguien ha comentado que le ha prestado diez mil leones a su mujer que tenía necesidad, que eso pasa ahora, que antes no había ninguna posibilidad de que una cosa así se hiciera.
       Les provoco para que hablen y se comuniquen y les animo a ver la presencia de Dios, su gracias en todas y cada una de las cosas que nos comunican y les animo a que las compartan con otros, que la gracia de Dios es para compartirla, lo mismo que nos enseña María hoy en su fiesta de la Visitación.
        Acabamos reuniéndonos con los demás para rezar el rosario. Hoy hay mucha gente menuda y estamos cuarenta y cinco alrededor del calendario en la casa de Daniel, al lado de la iglesia.
       Hay quien me sigue en el vehículo hasta Tikonko y en el camino me encuentro con la señora que llevé ayer al hospital, que vuelve a pie y de noche, pero como me paro para saludar, ella se presenta y me da las gracias y me dice que ya está curada.


        A modo de resumen del mes, creo que el rezo del rosario ha hecho cambiar bastantes cosas en las comunidades que se encuentran para rezar y puede ser el principio de un cambio de sentido en la gente. Por otra parte a mí me ha permitido el contacto más cercano con ellos, el conocer pueblos que antes no había visitado, el ver a la gente en sus actividades, pues cuando iba a los pueblos pasaba por las granjas donde los campesinos estaban trabajando, y también darme cuenta de que las mujeres siguen teniendo problemas con el agua, que tienen que ir lejos a buscarla, y que muchos pueblos no tienen camino de acceso. Traer la fe tiene que venir acompañado de otras cosas como son el agua para las mujeres y los caminos para todos. Esperemos que Dios nos ilumine y nos ayude a hacer de esto que puede ser un sueño, una realidad en la que la gente pueda vivir y encontrarse con Dios a su gusto.

viernes, 30 de mayo de 2014

30 de Mayo de 2014

Viernes

Seguimos sin luz y así hemos estado todo el día. Esperemos que no tarden en arreglar la avería del rayo de anoche.
        Jos ha ido a cuestiones del terreno de Tikonko y yo he pasado la mañana estudiando lengua y leyendo. Al levantarme de la siesta veo a Jos que está comiendo. Acaba de llegar.
       Más tarde salgo hacia los pueblos. Hoy voy a ver al catequista y trabajo con él un rato en la lengua. Cuando llego, un buen grupo de gente del pueblo  está trabajando en abrir un nuevo camino que por una parte nos permita ir al terreno de la iglesia sin entrar en el pueblo y por otra ayude a los que quieren construir nueva casa, a tener espacio amplio y despejado para hacerlo.
        He tomado unas cuantas fotos, he animado a la gente en el trabajo que hacen y me he puesto a trabajar con el catequista en la lengua. Le llama la atención que leo el libro y sé por donde andan las cosas, y le hago ver que si quiere dominar su lengua, lo que tiene que hacer es lo que hago yo, sentarse y leer detenidamente las cosas. Me promete que lo hará.
       Después voy al rosario a Balei. Saludo a la gente por las casas, uno de los maestros me acompaña. Estamos un rato con gente joven que está escuchando música después de haber pasado el día en el campo y luego volvemos para el rosario. Hoy no ha habido mucha asistencia, una quincena.
       Al final, antes de dar la bendición les he ofrecido el que podamos encontrarnos quizás una vez por semana para rezar, hacer el catecismo o reflexionar sobre alguna cosa particular. Lo mismo que en otros pueblos, espero respuesta.

      La vuelta a casa, ya de noche, pero siempre acompañado por gente que está dispuesta a viajar. Por lo menos tienes compañía. Entre ellos hay una mujer que me ha dicho que no se siente bien y que viene al hospital.

jueves, 29 de mayo de 2014

29 de Mayo de 2014

Jueves

A cierta hora de la noche la luz volvió. Aproveché para poner la lavadora. Hemos tenido luz toda la noche y por la mañana hasta media mañana. El tiempo va aumentando y te permite más actividades, aunque los insectos también vienen.
        Hoy celebramos la ascensión en un pueblo. Voy con Jos a Tikonko donde ha invitado a la gente a venir a misa. Estamos una docena para empezar y media más al acabar. En los otros pueblos no hemos insistido. Hay que dar tiempo al tiempo y preparar las cosas a través del catecismo.
             Por la tarde me voy al pueblo del catequista, Nyagorehun y, lo mismo que ayer visité pueblos, lo mismo trato de hacer hoy, aunque con la pequeña diferencia de que ayer había pista y se podía ir en coche, pero hoy se trata de ir a pie, pues por aquí los pueblos están sin pista de acceso.
        Hoy me lleva el catequista a Youvyama(lo que aparece en el mapa es Yoviama) . Caminamos veinticinco minutos desde su pueblo y pasamos dos cursos de agua, el primero con maderas para pasar y el segundo a descalzarse tocan y pasar con agua hasta la rodilla.
       A lo largo del sendero me voy encontrando con gente conocida del pueblo, que se sorprenden de verme por allí. Por lo menos me saludan con entusiasmo y yo les respondo de la misma forma. Luego el catequista me confirma que soy el primer cura que llega a ese pueblo. La verdad es que no me anima mucho la idea, pues los de las sectas ya tienen sus iglesias instaladas allí hace tiempo; pero me ayuda el ver que muchas cosas se pueden hacer por ellos. No tienen agua, no tienen camino y un grupo de niños va a la escuela a Barlei, lo que quiere decir que nos podemos entender con facilidad, pues también hay un grupo de adultos que vienen a rezar con nosotros.
         En el pueblo nos reciben con amabilidad. Una señora me da las gracias y, como no comprendo, luego me explican que acaba de llegar su hijo a ese pueblo y que soy yo quien le he traído unos cuantos kilómetros en el vehículo.
        Como las nubes se van poniendo negras, decidimos volver cuanto antes no sea que nos pille la lluvia en el camino. Hay camino de vuelta alternativo y le pido al catequista que me lleve por el nuevo, así tendré para elegir la próxima vez que vuelva.
       La vuelta es acelerada, pues las nubes se ponen cada vez más negras y se levanta el viento, lo que anuncia la llegada inminente de la lluvia. Los campos sembrados de mandioca es lo que predomina. Antes de acabar el sendero y llegar a la pista por la que el coche puede circular, todavía atravesamos otro curso de agua en el que toca descalzarse para pasar.
       Mientras caminamos le pregunto al catequista la situación de los pueblos que nos quedan por visitar y viene a ser la misma o muy parecida, no tienen acceso más que a pie y problemas de agua es la tónica general de todos.
      En cuestión de evangelización hay que tomarlo con calma y en cuestión de desarrollo, creo que habrá que ir haciendo lo mismo y tratar de dar pasos cortos y bien seguros, de forma que no repitamos errores precedentes. Y digo esto porque tengo la sensación de que ha habido proyectos que se han realizado y en cuanto han desaparecido los que los lideraban, la cosa se ha vuelto a como estaba antes, así que habrá que estar atentos y dar lo que necesiten y pedir la colaboración de todos.
       Cuando llegamos al pueblo del catequista se suelta a llover. Cae un buen chaparrón, pero como conozco el camino a casa no me preocupa, decido esperar la hora de rezar el rosario y, con el catequista, voy repitiendo una y otra vez oraciones y cantos en mende.
       En el rosario estamos una veintena, casi todos adultos. Lo rezamos en casa de Daniel  y cuando acabamos salgo lo antes posible para que no se me haga muy tarde en el camino.

        Sigo encontrando gente en el camino a quien ofrezco subir al coche y tengo la sorpresa de que unos pocos kilómetros delante, la lluvia no ha caído y el camino está seco. El chaparrón hoy ha sido muy local, aunque al llegar a casa también el agua ha llegado y tenemos un buen chaparrón con truenos y aparato eléctrico que creo nos ha puesto la luz fuera de combate, pues hoy no hemos tenido luz en toda la noche.  

miércoles, 28 de mayo de 2014

28 de Mayo de 2014

Miércoles

Hemos tenido luz una buena parte de la noche y por la mañana. El hecho es que si hay luz no tenemos el ruido del grupo electrógeno, lo que te permite vivir el silencio de la mañana y los diversos ruidos, entre ellos el canto de los pájaros, cosa agradable  de escuchar.
      Salgo un rato a la ciudad a comprar el gato para el vehículo que el otro se nos ha estropeado y a la vez paso por la peluquería. En tres minutos me han dejado libre de problemas para dos meses, así que ya puedo ir al peluquero para cuando vaya de vacaciones. El resto de la mañana lo dedico a estudiar la lengua.
       Después de la siesta y leer un rato, voy a los pueblos. Hoy he ido a Valehun y he estado un rato desgranando cacahuetes con un señor que lo estaba haciendo. No habla ni palabra de inglés, pero sí un poco de criollo con lo que logro entender algo de lo que dice. También hay un  río de la escuela que sabe algo de inglés y a veces traduce alguna palabra.
      Luego ha aparecido uno de los maestros y nos hemos dado una vuelta por dos pueblos, el primero Mokumba, es como me ha escrito el maestro, Mokambo veo en el mapa, cerca de Valehun y del que vienen muchos niños a la escuela a Valehun, además de un maestro que reside en ese pueblo y da clases en la escuela aquí.
       Es el maestro quien nos recibe y con él vamos saludando a la gente del pueblo. Entre otras cosas me doy cuenta de que tienen problemas de agua y les digo que estoy dispuesto a ayudarles a hacer un pozo, que se presenta fácil, pues no me parece profundo, ni problemática la construcción. Veremos a ver lo que sale.
       Volvemos sobre nuestros pasos y emprendemos una desviación en el camino hacia otro pueblo, un poco más alejado y del que vienen varios críos a la escuela a Valehun. Pelewahun me ha escrito el maestro. Aquí la sensación es bien diferente, pues hay muchos críos que no van a la escuela… Y me dicen que el jefe del pueblo es un maestro que da clases en otro pueblo al que se desplaza cada día.
       Hablo con un grupo de jóvenes que me acompañan mientras vamos saludando a las diversas familias en sus casas. Me piden que les ayude. Sé lo que son esas peticiones y les digo que el maestro que me acompaña está mucho más cerca y que si me quieren contactar puede ser a través de él. La invitación está hecha, esperemos a ver la evolución de las cosas. Lo de ver tantos críos que no van a la escuela me ha llamado la atención. Habrá que seguir la evolución de las cosas y ver cómo hacer que vayan a una escuela.
        También ha venido a saludarme efusivamente una señora, cosa que me ha sorprendido un poco, pero al acercarse he comprendido, ha bebido más de la cuenta. Y parece ser que es uno de los problemas del pueblo, el que mucha gente bebe.
      Volvemos para empezar el rosario que rezamos en la casa de una familia, somos  una docena de adultos y otros tantos niños, la mayoría de los cuales acaba durmiéndose durante el mismo. Al final les digo que este mes me he hecho presente una vez por semana para rezar con ellos el rosario que a partir de la semana que viene que el rezo del rosario termina, si les parece, puedo venir para encontrarnos para rezar o para hacer catecismo una vez por semana. Espero respuesta el domingo.

       La vuelta a casa sin novedad y al llegar estamos con el grupo electrógeno, pues la corriente de la ciudad se ha ido y no ha vuelto desde la tarde.

martes, 27 de mayo de 2014

27 de Mayo de 2014

Martes


Durante la noche llovió y la mañana amanece con niebla que poco a poco se va cambiando en día abierto con nubes. Viene a visitarnos Paul, el encargado de vocaciones y Salomon, uno de los diáconos que se van a ordenar y vamos al colegio de secundaria Cristo Rey y tenemos un encuentro con una clase para hablar de la vocación. La experiencia es agradable y hay gente interesada en conocer mejor a los salesianos. Pensábamos poner una peli, pero no ha habido forma de hacer llegar la corriente. Otra vez será.
        Los dos salesianos comen con nosotros y después Jos les lleva a su casa, mientras yo duermo un rato la siesta y luego me preparo para ir a Lembema, el pueblo en el que no he tenido muy buenas sensaciones en los últimos encuentros.
        Hoy uno de los maestros está disponible, el otro aparece más tarde y finalmente acabamos rezando el rosario media docena de adultos, entre ellos una mujer y dos docenas de críos.
        Como han visto que ha habido dos calendarios que los tienen dos maestros, otros dos me han pedido que les consiga uno para ellos. He pensado en llevarles a María Auxiliadora y encomendarle a Ella el trabajo que no sé por dónde empezar. No es la primera vez y Ella sabe cómo hacer. Me estoy acordando de una vez que me echaron los musulmanes de un pueblo y yo les sembré de medallas de María Auxiliadora diciendo: “son tus hijos, lo que yo no puedo hacer encárgate Tú”. Hoy hay una comunidad floreciente en ese pueblo… Pienso que no sea menos en el caso presente.

      La vuelta a casa ha sido tranquila y sin sobresaltos, sí acompañado de gente que encuentras en el camino y que muestran su satisfacción cuando les invitas a montar en el vehículo y yo contento de poderlo hacer y que sientan la alegría de que les has ahorrado una caminata.

lunes, 26 de mayo de 2014

26 de Mayo de 2014

Lunes

Por la noche ha llovido y la mañana amanece con niebla. Después del desayuno salgo a comprar algunas cosas de comer y luego nos visita un diácono con quien mañana pensamos visitar una escuela. Después una llamada del obispo nos lleva a visitarle. Le hablamos de las fechas de la ordenación de los diáconos y del encuentro de los jóvenes que tendrá lugar en Bo en el mes de julio. Hay mucha gente que quiere visitarle y estamos poco tiempo, otro día habrá más tiempo.
       A la tarde voy al pueblo del catequista. Agustin, el que me ha pedido un encuentro personal, no se ha presentado. Por lo menos he tenido tiempo de hablar un buen rato con el catequista y después cuando ha comenzado la lluvia, me he vuelto para casa, pues no estoy seguro que esperando las cosas se pongan mejor y el camino es mejor pasarle con luz que de noche. Uno de los polis del control me pide si le puedo traer a la ciudad. Por supuesto que se siente a gusto y me agradece el servicio, además ahora que está lloviendo copiosamente

domingo, 25 de mayo de 2014

25 de Mayo de 2014

Domingo

      Domingo y salir temprano van de la mano. Jos se queda en Tikonko y yo voy a Valehun. La pista está mojada, pero practicable. La gente va viniendo, los que vienen, pues hay una ceremonia tradicional con procesión incluida y las mujeres que suelen estar en la iglesia, hoy están en la procesión, lo que nos hace ver que la religión tradicional es algo que aún tira enormemente y que si quieres meter a Jesús en sus vidas, te lo tienes que tomar a largo plazo y con catecismo bien sólido.
      Por lo menos la celebración es alegre y festiva, la homilía participada y los maestros que hoy están presentes, se sienten aludidos en el ejemplo que les pongo para la comprensión de la Palabra, pues les hablo de las características del lápiz, que deja huella; que lo importante es su interior, la mina; que hay que afilarle para que esté en forma; que se deja borrar cuando se equivoca y, que está guiado por una mano, en la que vemos a Dios que interviene en nuestras vidas. Les gusta el ejemplo y lo siguen con interés.
        Pedimos por la iglesia de China y por el viaje del papa a Tierra Santa, así como por la comunidad y los de la procesión de la religión tradicional que pasan haciendo ruido cerca de nosotros mientras rezamos.
        En el pueblo siguiente se repita más o menos la misma cosa, pero con la misa, y la experiencia es la misma. Hoy la misa ha sido en Balei. Estamos apretados porque es en una clase, ya que no hay iglesia y es de reducidas dimensiones, lo que hace que la incomodidad se deje sentir en la atención de los críos.
       Tras varias veces en las que al final de la misa la gente se toma el vehículo por asalto, hoy les he dicho que voy a decidir quién va a entrar y, por supuesto no hay discusión. Entran un señor y una señora mayores y todas las madres que tienen niños pequeños. No sé qué les habrá parecido, pero por lo menos un día les he querido hacer ver que hay algo que se llama respeto a los mayores y a las mujeres. Hay un hombre que ha venido a felicitarme por lo que he hecho. Y, como siempre, el vehículo está lleno.
      Por la tarde, después de la siesta el cielo está nublado y amenaza lluvia, pero se contiene. Voy a Lembema y me acompaña el catequista que hoy ha recibido la confirmación en la parroquia. Hay cosas que te preguntas cómo pasan, pero son así.
      En el pueblo hay organizado un partido de fútbol y el campo es el patio de la escuela, sitio donde nos reunimos para rezar. Así recorremos el pueblo mientras se juega el partido y al final del fútbol rezamos el rosario, pero tres adultos y diez críos. Se hace lo que se puede y se vive la experiencia de cada día. El catequista me hace ver que la bebida es la costumbre en el pueblo y que eso no ayuda mucho en cosas que te piden regularidad y constancia.
      La vuelta a casa sin novedad. Siempre hay viajeros en el camino, hoy en particular un estudiante que había salido de su pueblo por la mañana y que ha caminado varias horas para venir a Bo donde estudia. Está contento de que le hayamos traído y yo también de poder hacerle este servicio.

        Hoy hemos tenido en casa la corriente a ratos, pero por lo menos es algo que nos permite disfrutar de la luz sin el ruido del grupo electrógeno, que también es de agradecer.