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domingo, 20 de julio de 2014

20 de julio de 2014

Domingo

Volvemos a la misma situación de ayer, yo estoy en casa acogiendo a los que vienen a desayunar y Jos con el vehículo levando a un sitio y otro a los que lo necesitan, pero hoy la cosa es mucho más tranquila que ayer.
      Nos presentamos en la catedral, que poco a poco se va llenando de gente. Felicitamos de nuevo al misacantano y comenzamos la celebración que la preside. El obispo está presente revestido de roquete y estola y sigue toda la celebración.            
       Es una primera misa en un domingo, con una celebración festiva, alegre y con buen ritmo, aunque al final fue un poco largo el tema de los discursos de algunos que intervinieron. La homilía compartida y un poco larga, la intervención al final del obispo muy buena y ajustada a lo que conviene. La comida rápida en la residencia de los curas de la catedral y salida hacia casa para preparar las maletas y viajar.
       Hay un poco de lluvia, pero podemos organizar los bultos que transportamos sin mayor problema en la caja del vehículo abierto, pero bien protegidos ara que no se mojen. Se quedan en casa unos jóvenes que han participado en el campamento y que viajarán mañana a su país, Liberia. Cuando salimos nos desean buen viaje.
      El vehículo está completo y el viaje se hace sin contratiempos. Llegamos a la capital y nos reciben con efusión los que están en casa. Mientras hablamos se toma un café y se intercambian noticias. Luego tenemos la oración de la tarde, la adoración y la cena y acto seguido salimos hacia la casa de ejercicios, que está en la capital, pero en lo alto de una colina.

        El camino es regularcillo, hay muchos baches y no está asfaltado, pero pienso que la vista que tendremos mañana será muy bonita y ya disfruto viendo las luces de

sábado, 19 de julio de 2014

19 de Julio de 2014

Sábado

  Nos levantamos un poco más tarde, pues nos espera un día largo y atareado y estar descansados es algo fundamental para hacer bien el trabajo. Jos empieza a moverse con el vehículo llevando gente de un sitio para otro y yo estoy en casa para atender a los que vienen a desayunar, los que han dormido aquí y los que llegan de fuera.
        Nos vamos organizando, el personal desayuna a medida que llega; yo voy conociendo a gente nueva y reconociendo a otros que han venido para la ordenación y en eso se nos pasa el tiempo antes de dirigirnos a la catedral.
        Entre los que llegan están los que vienen de Freetown, Uba, el provincial y otros varios más que traen el coche nuevo para nuestra misión de Bo. Estamos encantados con su llegada y les agradecemos el que nos le hayan traído.
         En la catedral nos vamos reuniendo unos y otros. La misa comienza con un poco de retraso, pero las tres horas y media que ha durado la celebración no se me han hecho largas. Ha habido ritmo y la ceremonia estaba bien preparada. Había unos sesenta curas y por primera vez he visto la catedral llena de gente un día entre semana.
       La comida ha estado bien organizada en diversos sitios. Ha sido un menú común, pero bien distribuido y la gente se ha sentido satisfecha. Los curas comimos en la residencia de los curas de la catedral y luego los salesianos nos unimos a los del campamento que estaban con actuaciones, lo que nos ha hecho llegar a media tarde.
      Vueltos a casa ha comenzado de nuevo el desfile de unos y otros, unos que emprenden viaje y otros que se preparan, pues mañana será la primera misa de los ordenados y después también nosotros partiremos una semana para ejercicios que serán en Freetown.
       Hacer la maleta es algo que no me lleva mucho tiempo, pues no tengo mucho equipaje, pero hay que ponerse y dedicarle el tiempo necesario. Creo que llevaré lo que necesite para vacaciones y ejercicios junto y al final de ejercicios haré la selección de lo que me llevo de vacaciones y lo que vuelve a casa esperando mi vuelta.

      Por lo menos tenemos luz, cosa que no todos los días sucede y hoy nos ha respetado el tiempo, no ha llovido como lo hizo ayer todo el día.

viernes, 18 de julio de 2014

18 de julio de 2014

Viernes

Hoy la cosa va mucho más organizada que ayer con la gente. Estamos en misa con ellos y en el desayuno. La lluvia nos acompaña a lo largo del día en muchos momentos y con frecuencia con bastante intensidad.
       Vienen dos salesianos de Liberia, uno Daniel, cuya madre me acompaña a los pueblos y otro de la India, Linus, bastante mayor que ha pasado mucho tiempo en la provincia trabajando en varias naciones. Celebran la misa en casa y les acompaño en la celebración.
      La lluvia sigue y el provincial, que nos había prometido venir, nos llama para decirnos que vendrá mañana, lo que hace que cambien nuestros planes de los pueblos, pero prefiero mantener los encuentros para rezar con ellos, en especial el de Gbalehun, pues tengo presente las promesas de la gente de Casama.
       Aunque algunos me desanimaban de ir a los pueblos a causa de la lluvia y pensaban que no iba a tener gente, me llevo la agradable sorpresa cuando llego a Gbalehun de que la gente de Casama ha venido. A pesar de la lluvia, han hecho siete kilómetros a pie para venir a encontrarse con nosotros, cosa que a mí me llama la atención y me llena de alegría el verlos, pero lo mismo sucede con la gente de Gbalehun, están sorprendidos de que hayan venido.
       Nos saludamos, rezamos, intercambiamos noticias, los de Casama repiten lo de los treinta años que los curas no han venido a verlos y al final de la oración, como sigue lloviendo, les invito a entrar en el coche y les vuelvo a su pueblo, algo que a todos los presentes les llena de alegría.
        Está lloviendo y la pista está difícil, pero la alegría de encontrarme con gente que ha hecho un esfuerzo por verse con nosotros, me hace olvidar la dificultad y estoy contento de llevarles de nuevo a su pueblo. Ellos lo están también y me dan varias veces las gracias.
       A la entrada del pueblo me muestran el sitio donde se reúnen para rezar, un edificio pequeño, pero exteriormente agradable a la vista. Hoy no me entretengo, pues ando con el tiempo justo y ya lo veremos despacio otro día.
        Llegamos al centro del pueblo y los que nos ven llegar nos dan la bienvenida. Los que llegan están rebosantes de alegría y les hablan a los demás del viaje que han hecho. Creo que es la mejor forma de hacerse conocer, por lo que haces por los demás y el hecho de haberles vuelto a su pueblo es algo que ellos no se esperaban y la gente que les ve llegar tampoco.
           Estoy contento de la respuesta de esta gente, lo mismo que de haberles podido volver a su pueblo y creo que a partir de ahora podemos contar con una nueva presencia donde encontrarnos con cristianos y rezar juntos. El tiempo irá diciendo lo que pasa. Por lo menos creo que se puede repetir lo que hicimos en Gbalehun en la oración: dar gracias a Dios por la nueva realidad que se abre ante nosotros y pedirle que nos asista en el trabajo en la nueva comunidad en Casama.
        Me lleva un buen rato volver, pues los caminos están mojados y es difícil transitar. Cuando llego a Nyagorhun hay unos cuantos que nos esperan. Explico que el provincial no ha podido llegar, lo mismo que lo he hecho antes y rezamos los que estamos en la capilla y algunos que van llegando. Les hablo de lo vivido en el pueblo anterior y en un momento aplauden todos, signo de que están contentos con la noticia.
      Al salir algunos me vienen a despedir, pues son conscientes de que no nos volveremos a ver hasta después de mis vacaciones. Por lo menos les animo a rezar y a que nos tengamos presentes en la oración mutuamente. La madre de Daniel, el responsable de la comunidad, la señora mayor que me ha dicho que quiere recibir el bautismo, me viene a despedir personalmente y me encarga de transmitir sus saludos a mi familia.
       En todos los tramos del camino he tenido pasajeros y hoy de manera especial algunos me lo han agradecido, pues la lluvia era intensa y no tenían paraguas. Creo que es uno de esos días en que te agrada ver a la gente que entra en el vehículo y sonríe a pesar de que estén calados y tiritando, pues aunque haya veinticuatro grados, para ellos es fresco. Hoy se han sumado hasta los polis del control, pues cuando nos ven pasar en el otro sentido, ya cuentan con nosotros como vehículo seguro para desplazarse a la ciudad.
       Volvemos a tiempo de cenar con los del campamento y así no tenemos que ir al restaurante. Hay arroz con pollo bien condimentado y un poco picante, pero que como hay hambre, entra bien.

       En casa, trato de poner las ideas en orden y organizarme, pues mañana será otro día de movimiento con las ordenaciones en particular.

jueves, 17 de julio de 2014

17 de Julio de 2014

Jueves

   Hoy comienza el campamento de la juventud misionera salesiana. Pasamos la mañana en preparativos y por la tarde vamos recibiendo primero algunos salesianos y luego a los jóvenes que han venido en dos vehículos. Para mí es una experiencia nueva y voy viendo lo que pasa. Estoy en casa para recibir a los salesianos que vienen y voy conociendo por una parte viendo lo que acontece por la otra.
       Los diáconos salesianos que el sábado serán ordenados por el obispo, pasan el día con él en un retiro-encuentro, que por los comentarios que han hecho ha sido muy positivo y agradable para todos.

        Tenemos el día pasado por agua, pero estamos en época de lluvias y que llueva es normal. Aunque a la gente no le afecta mucho, pues cuando llueve se ponen a techo y sigue la cosa.

miércoles, 16 de julio de 2014

16 de Julio de 2014

Miércoles

   Hoy el día está un poco más despejado, aunque hay niebla que acaba desapareciendo a medida que se levanta el sol, aunque hay nublados y caen algunas gotas.
       Ayer tuve problemas con el vehículo y hoy me paso un buen rato en el taller con el mecánico. Cambiamos varias cosas y algunas más que habría que cambiar, pero, esperemos para mejor ocasión.
       De vuelta a casa me paso por el centro de pastoral para negociar con la monja aspectos de nuestra comida y al final vemos que es mejor ir al restaurante, pues en el centro van a estar de vacaciones, así que desde mañana, que vamos a recibir gente, iremos a comer al restaurante, que es mucho decir, pues es un chiringuito donde por poco dinero puedes comer; aunque también los hay de más calidad y precio, pero a nosotros nos vale con lo sencillo.
       Jos se ha pasado la mañana preparando cosas en el sitio donde van a reunirse los que vienen para el campamento del fin de semana y está cansado.
       Pronto por la tarde salgo hacia Gbalehun y me acompaña la madre de Daniel, pues hemos decidido volver a Casama, el pueblo al lado del río Sewa. Hoy el vehículo está en forma y hace buen tiempo, aunque la pista está bastante deteriorada por las lluvias, pero se puede pasar.
      Nos acompaña un maestro de Gbalejun, José, pues el otro está esperando la visita de un coordinador de escuelas que va a venir y está también preparando las estadísticas de la escuela y los boletines de algunos alumnos.
      En Casama tenemos distinto recibimiento que el día anterior. Hoy no han aparecido los de las sectas del otro día y sí varios que nos han dicho que son católicos, pero que hace treinta años que ningún cura les ha visitado… Sigo estando sorprendido de la situación y escucho lo que nos dicen, a la vez que les propongo que si ellos son formales y se reúnen, yo me encontraré regularmente con ellos a partir del mes de septiembre.
       Me prometen que lo harán y para empezar me han dicho que el viernes piensan venir a vernos a Gbalehun, pues tendremos una reunión con motivo de la venida del provincial que quiere visitar los pueblos. Ello nos permitirá ver el interés que tienen en que les visitemos.
        Vamos a ver a la autoridad el pueblo, que es una señora, que nos recibe amablemente. Allí me entero que la escuela es una de las cosas que los católicos gestionaban y que esperan que volvamos para encargarnos de ella de nuevo. Es algo que no les puedo dar respuesta y que tengo que consultar con los responsables y ver lo que se puede hacer.
         Me acerco de nuevo hasta el río, que ahora va más crecido que hace dos semanas, pero me dicen que en agosto suele estar más del doble. Hoy lleva un buen caudal y las piraguas están en la orilla. A lo lejos puedo ver una pequeña catarata, lo que hace que el agua pase a cierta velocidad por donde nosotros estamos.
        De vuelta a Gbalejun comentamos las posibilidades que se abren para una nueva comunidad en Casama, pero les digo que es mejor esperar acontecimientos y ver la reacción que tienen y lo serio de sus promesas. Por lo menos en la oración rezamos por ellos y por que el Señor les conceda hacer realidad las promesas que nos han hecho.
         En el camino de vuelta hay viajeros que vienen de las granjas, así como en el de ida una docena de críos que habían traído verduras para el mercado. Unos y otros están contentos de montar en el vehículo y los que vienen de los campos están sorprendidos de vernos rezar el rosario y que lo hacemos en su lengua.
       La madre de Daniel está muy contenta de lo que ha visto y ya le he dicho que si está dispuesta, que en el mes de septiembre cuento con ella para ser la primera catequista de una comunidad largo tiempo abandonada y que necesita alguien que la acompañe. Y los dos pensábamos eso de ir a buscar a las ovejas… y le pedíamos a Dios en el rosario y a la Virgen del Carmen en su fiesta que nos guíe en nuestro trabajo con ellos.


martes, 15 de julio de 2014

15 de Julio de 2014

Martes

Seguimos con los días nublados. Paso la mañana leyendo y estudiando. Por la tarde voy a rezar a Balei, pasando por el pueblo del catequista, donde me paro un rato a saludar a la gente y conversar con unos y con otros, pues el catequista aún no ha venido.
        Hablo con Daniel quien me dice que va a ir a visitar a las parejas que no vinieron ayer a rezar, al mismo tiempo que yo voy al otro pueblo a rezar.
       Cuando llego me encuentro con la gente que vuelve de los trabajos de los campos. Se lavan y algunos se presentan para rezar. Aprovecho ese momento para recomendar a una pareja la nueva que acaba de llegar. Ya lo había hecho anteriormente, pero ahora cuando los dos están juntos, lo escuchan y será más fácil el encuentro posterior.
       Un maestro está en la entrada de la escuela rellenando los boletines de notas de los alumnos que mañana acabarán las clases. El agua ha entrado en las salas de clase y están inundadas. Los pupitres están fuera en el pasillo y allí rezamos los pocos que estamos presentes.

       Seguimos en la misma tónica, tanto a la ida como a la vuelta hay gente en el camino a la que invito a subir al vehículo y me lo agradecen, pues es el ahorro de una buena caminata y en especial ahora que vuelven de los campos cansados del trabajo del 

lunes, 14 de julio de 2014

14 de Julio de 2014

Lunes

  Amanece día lluvioso y gris. Jos  con unos cuantos que vienen, se pasa la mañana limpiando la casa de al lado en previsión de que haya salesianos que vengan para las ordenaciones y el campamento juvenil.
       Voy a pueblos pues quiero estar cerca de las parejas en los últimos momentos que tengo con ellas. En el camino me encuentro con un maestro de Balei y le llevo hasta su pueblo para así poder saludar a la pareja que traje ayer. Ella está en la casa de al lado y él llegaba en ese momento del campo. Les he prometido que mañana nos encontraremos en el pueblo para rezar juntos.
        En el pueblo donde toca la oración hoy hay dos parejas que andan un poco por libre, pero que por lo menos ayer estuvieron en misa. Hoy hemos estado en su pueblo, pero no les hemos visto. Paciencia y esperar que las cosas vayan mejorando. Otras parejas intentarán seguirlos y hacerles ver la importancia de rezar juntos y encontrarse con los demás.

      Lo mismo a la ida que a la vuelta he tenido viajeros y en general están muy contentos, pues como amenaza lluvia en cualquier momento, viajar es complicado, pues te puedes calar en poco tiempo y encontrar un vehículo que te lleve es un gran alivio.

domingo, 13 de julio de 2014

13 de Julio de 2014

Domingo

   Es domingo y desde la mañana las cosas van rápidas. Vamos a Tikonko y dejamos a Jos. Hoy viene con nosotros la madre de Daniel, el salesiano cura, que nos ha acompañado otras veces y que nos echa una mano con los cantos y también interviene a veces ayudando en la traducción o con comentarios.
           Hoy cuando íbamos a Valehun me ha hecho un comentario que me ha llamado la atención, y es que no coja en el vehículo a quien lleva un machete en la mano… Está pensando en mi seguridad y me hace ir hacia atrás a los tiempos vividos de la guerra. Yo le agradezco el comentario y le pido que me haga todos los que le parezca, que cuando me habla me estoy imaginando que ella habla a su hijo y yo también trato de recordar los consejos que me daba mi madre.
       Luego, en el pueblo, mientras estamos saludando a la gente le hago ver que cuando alguien entra en el vehículo es generalmente una gran alegría y eso es un predisponerse favorablemente a que un día vengan a la iglesia. Le hago ver que es lo mismo que hago en el pueblo al pasar saludando a la gente. Primero nos conocemos y puede que más tarde vengas a ver lo que se hace en la iglesia, en particular en un pueblo donde hay muchos de religión tradicional, que son los más dispuestos. Ella comprende la situación y prometemos seguir con nuestra comunicación.
       Como de costumbre les cuesta venir a la hora, pero al final hay un buen número y cada vez hay más adultos. Hoy para ilustrar las lecturas les cuento un cuento que siguen todos con mucho interés y me prometen que van a venir a rezar el miércoles y el viernes.
        Al finalizar la oración descubro que lo que habían prometido la semana pasada se cumple, el maestro está esperándome con su mujer y sus pertenencias y los traslado a su pueblo de residencia. Para mí es una alegría el ver que lo que el maestro esperaba se empieza a realizar. Ahora encargaré a otra pareja que les siga de cerca y les ayude a rezar juntos.
       En el segundo pueblo la lluvia amenaza y acabamos teniendo que entrar en plena celebración en la pequeña capilla. Por suerte no va muy lejos y luego luce el sol, pues hay gente que está al exterior.
         Repetimos el mismo esquema de celebración y el cuentecito que la gente sigue con interés, lo mismo que prometen rezar y escuchar la Palabra de Dios durante la semana. Aquí sigue aumentando el número de adultos que vienen y se ve que las cosas van progresando.
        Al final de la celebración el vehículo está lleno y es que hay una reunión de los líderes de las comunidades en Tikonko y se han puesto de acuerdo para que los traslade. Me da gusto ver cómo son capaces de organizarse y de responder a sus compromisos.
        Volvemos a casa, comemos, echo la siesta y rápidamente me vuelvo para participar en la reunión, al menos que me vean y que sepan que estoy con ellos. La lluvia es persistente e intensa y el camino complicado, pero la alegría de estar con ellos merece la pena y el ver que se sienten apoyados también es algo a tener en cuenta.
        Acabada la reunión voy a Lembema, el pueblo de las sorpresas y hoy el maestro está indispuesto y no viene a rezar, pero yo me paseo por el pueblo cuando la lluvia ha cesado y los críos me acompañan saludando a la gente. Como ha venido el catequista, es él quien dirige la oración y juntos leemos la Palabra de Dios. De nuevo les cuento la historieta y todos siguen con atención, prometiéndome que van a rezar y leer la Palabra de Dios durante la semana.
       A la vuelta de nuevo está lloviendo. En camino cogemos a los que vienen a pie y mojados, cosa que agradecen y, llegados a destino, dan las gracias efusivamente. De vuelta a casa estamos en las mismas, llueve abundantemente, el camino está difícil, pero por suerte nada hay que me impida llegar a casa tranquilamente.
          En casa, cansado y contento del día doy gracias a Dios por la experiencia vivida en todos y cada uno de los diferentes encuentros que he tenido, por tantas personas con las que me he cruzado hoy y por todo lo que hemos compartido y vivido juntos y le pido que así como lo hemos hecho hoy aquí, un día todos juntos lo hagamos con Él.


sábado, 12 de julio de 2014

12 de julio de 2014

Sábado

  Después de desayunar Jos va a Tikonko y yo hago la limpieza y de los sábados y pequeñas cosas de la casa. A su vuelta voy a buscar dinero al cambista. Aquí se cambia dinero en el banco, pero también lo cambian en la calle y la proporción es mucho más interesante en la calle. Al principio me parecía imposible, pero las cosas funcionan así por aquí.
       Después de comer y echar la siesta, voy a los pueblos. Hoy toca reunión con las parejas y para comenzar me llevo a unos cuantos críos que vuelven del mercado donde han llevado verduras para vender. Tienen los canastos donde las han traído.
       Empezamos con dos muchachas, pero ellas me van diciendo a lo largo del camino los que vienen delante para que les recoja, hasta que el vehículo está lleno… Es una alegría para ellos que vuelven cansados y para mí el poder llevarles después del esfuerzo que han hecho para venir cargados hasta el mercado.  
       En la reunión de parejas primero me lo tengo que tomar con clama. Hemos ido a buscar a las granjas a los que la semana pasada no vinieron. Uno había ido de viaje y el otro estaba secando gari (mandioca rallada) en la granja, en plena faena, sudando la gota gorda, pues el trabajo se hace sobre el fuego y en una gran masera metálica, se trata de remover la masa de forma que el calor seque la mandioca que está totalmente llena de agua. Por supuesto no puede venir.
      Para la reunión estamos tres parejas y media. Rezamos y comienza la sesión con comentarios sobre los que hemos visitado y la conciencia de saber que cuando yo no esté, pues iré de vacaciones, les toca a ellos continuar las reuniones, cosa que me prometen y yo les recuerdo que prometer parece ser la especialidad de aquí, para luego no hacer. Ellos me aseguran que con ellos no va a ser así.
        Por lo menos hay algo de positivo, pues una pareja hace el comentario sobre cómo ha visto que otra pareja, en el momento en el que el marido estaba dispuesto a comenzar una pelea, cosa que se suele dar con cierta frecuencia, la mujer le persuadió de que no se peleara y él hizo caso y ahora en la reunión comentaban que estaban muy contentos de ello, tanto el marido por no haberse peleado, como la mujer por haber sido escuchada por el marido.
       También las otras parejas decían lo mismo, que el rezar juntos les ayuda a comunicarse y eso es importante, pues en momentos en que uno puede hacer algo que está mal, el otro le puede aconsejar y hacerle cambiar de parecer. Esto lo reconocen como un logro importante y que se está haciendo cosa corriente en ellos.
         Para finalizar rezamos y les doy la bendición. Les deseo que se tomen las reuniones en serio en el tiempo de mi ausencia y me prometen que lo harán y que a mi vuelta serán más numerosos. Por lo menos algo tiene de positivo el deseo, esperemos que se haga realidad.

       Mi sensación es que hay que tomarse las cosas con calma, pero la realidad es que para ellos el cambio que se está produciendo es muy significativo. Quizá me gustaría que las cosas fueran más rápido, pero sé que tengo que adaptarme al ritmo de cada pareja y apoyar y acompañar los esfuerzos pequeños o grandes que hacen y siempre reconocer como una auténtica gracia de Dios el que pueda vivir con esta gente una experiencia tan singular para ellos y tan interesante para mí; y, por supuesto, agradecer a Dios el que pueda estar disfrutando de su presencia con estas parejas.