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sábado, 1 de noviembre de 2014

1 de Noviembre de 2014

Sábado

En la fiesta de Los Santos vamos a decir misa a Tikonko y lo hacemos pronto por la mañana, pues han pedido que sea luego para después poder ir al campo. Están en las labores de la recolección. También vamos a Mattru a la hora de otros días.
       En Tikonko a la gente le cuesta un poco llegar a la hora, pero al final el número es casi el mismo que los otros días de fiesta. Nos tomamos el tiempo necesario para la misa, sin prisa y vivimos lo que estamos celebrando.
       En el momento de la homilía presento al cooperante llegado ayer y que hoy ha venido con nosotros a la misa. Es un español que ya ha trabajado en Sierra Leona anteriormente en un programa de escuelas, construcción de edificios  y ayuda a los maestros auxiliares y está dispuesto a ayudarnos, si es que se puede, en lo que llevamos entre manos… Y si las condiciones del ébola lo  permiten.
      Me ha parecido una persona muy interesante y comprometida en su trabajo, así como alguien que busca servir a la gente. El plan que me ha explicado que tiene con una cincuentena de maestros en otros sitios en los que ha trabajado me parece muy interesante y pienso si los que tenemos nosotros en la parroquia en las mismas circunstancias y otros nuevos, no serían también los destinatarios de su acción… Veremos lo que se puede hacer y el tiempo irá mostrando a lo que se pueda llegar.
       Por lo menos por ahora las actividades escolares están paradas y no se ve cuando pueda cambiar la cosa, sabiendo que ahora parece que el ébola está cebándose de manera muy particular en la capital, Freetown.
        Uba ha ido a Mattru y la gente estaba a la hora y en número como los otros domingos y por la tarde ha visitado la construcción de Tikonko, pues necesitaba algunas precisiones en la obra.
      Por la tarde también tenemos tiempo de entrar en contacto con un grupo de chavales que han llegado del centro juvenil de la parroquia que tenemos en la capital.  La mayoría son gente que ha sido integrada a través del trabajo que se hace con los niños de la calle en Freetown. Hay varios que no son cristianos, pero que han venido a vivir una experiencia con nosotros, ahora que no hay clase y que están en situación de riesgo, pues hay entre ellos quienes han tenido contactos cercanos con el ébola, familiares o amigos que han fallecido. Queremos que estén con nosotros y vivan algo diferente, por lo menos es nuestro deseo el ofrecerles una estancia aquí que les sea formativa.


La reunión de los monaguillos de Mattru "vista por la mochila"

Hoy he tenido un viaje que no me esperaba. Cuando estaba tan tranquila en mi estantería pensando en el fin de semana que se nos presenta, mi dueño entró en la habitación, dejó el libro que acaba de comenzar a leer encima de la mesa y se dirigió a mí, me tomó con decisión y me puso sobre la cama.
Yo entre sorprendida y contenta, me preparé para salir. Mi dueño metió en mí unos libros, una linterna, una camiseta de repuesto y la cámara de fotos; luego me uso a la espalda y salimos andando, pues el coche está de viaje.
En cuanto llegamos al cruce del camino, tomamos una moto y mi dueño le dijo: “vamos a Mattru”. El de la moto no sabía muy bien el camino, pero siendo un viaje aceptó encantado y mi dueño le iba indicando el camino.
Cuando llegamos había un grupito de niños y niñas que vinieron a saludarnos y luego fuimos a la tejavana, el sitio donde ya me habían llevado otra vez a misa y allí empezaron los que iban con mi dueño a hablar con los muchachos y a  explicarles cosas  de ceremonias que se hacen en la iglesia y también les hacían preguntas. Yo estaba interesada en aprender los nombres que les iban explicando a los monaguillos, pero mi dueño me llevó a dar una vuelta por los alrededores.
 Primero estuvo haciendo fotos de lo que es la iglesia que está en construcción. Le vi que tomaba medidas y hacía cálculos; y cuando acabó allí se fue a unas casas cercanas y allí había un grupo de niños a los que había saludado antes y les invitó a venir con él. Los niños obedientes como corderitos, le siguieron en silencio hasta que llegaron al sitio donde estaban los otros y se sumaron al grupo. Ahora sí daba la impresión de que eran muchos, pues habían aumentado con las recientes incorporaciones.
Iglesia de Tikonko en construcción
Mi dueño siguió dando vueltas por el terreno y haciendo fotos mientras los otros estaban con los monaguillos. El tiempo se nos pasó muy rápido, pues estábamos todos atentos a las explicaciones que se daban y luego seguían los ensayos de lo que se había explicado.
Se puso muy oscuro y acabó rompiendo a llover y lo hizo durante un buen rato. Yo seguía a la espalda de mi dueño y veía cómo ensayaban primero un grupo, luego otro, las ceremonias de la misa. También había sitios donde había goteras.
Cuando acabamos había oscurecido y se dieron cuenta de que ya no había motos para hacer de taxi, pero alguien nos dijo que había un taxis cerca y acabamos yendo y nos pusimos de acuerdo en el precio que nos iba a cobrar para llevarnos a casa.
Como era de noche no pude ver todo lo que pasaba detrás del coche, pues mi dueño se había colocado en el asiento al lado del conductor y los otros detrás, pero alguien le dijo que el chófer llevaba a miembros de su familia en la parte de atrás del coche. Como era de noche no podía ver lo que pasaba, pero tenían conversación animada que llegaba a través de la música muy alta de los altavoces del coche.
Los Monaguillos en clase de preparación para las ceremonias

La salida fue original, pues pasamos por un camino que acababan de preparar y como la tierra estaba blanda y acababa de llover, nos deslizábamos por todas partes. Y mi dueño dijo que era una lástima que era de noche y no salían bien las fotos…
Empezamos a recorrer el camino lentamente y evitando los muchos baches llenos de agua y en un momento dado, no lejos de la llegad al asfalto el chófer dijo que ya no nos podía llevar más. Había llegado hasta un sitio que me pareció que era su casa y ya no quiso ir más lejos. Los que estaban con mi dueño le preguntaban cosas en voz alta, pero mi dueño llamó a uno y le dijo que no discutieran, que ya habíamos tenido mucha suerte encontrando quien nos sacara hasta allí y empezamos un recorrido a pie en la noche. Había muchos charcos, pero había dejado de llover y a la luz de la linterna se podía recorrer bien el camino.
Los Monaguillos ensayando las ceremonias litúrgicas

Por fin llegamos al asfalto y allí se pasaron un buen rato con el chófer de otro taxi para arreglar el viaje hasta casa, pero llegado cerca de casa, donde se acababa el asfalto, el taxista dijo que el trozo que quedaba estaba en mal estado y que él no se metía por allí. Nos bajamos y volvimos otra vez a recorrer el camino lleno de charcos hasta que llegamos a casa.
Yo estaba contenta de la salida y de ver a los que venían con mi dueño que estaban contentos y hablaban de lo que habían hecho con entusiasmo y a mí me pareció muy bonito el que estuvieran satisfechos del rato que habían estado con los chavales.
Cuando llegamos estábamos a oscuras. Mi dueño encendió la linterna para entrar, me dejó encima de la cama y enseguida oí el ruido del grupo electrógeno y se encendió la luz. Se pusieron a cenar y pude seguir la conversación porque la puerta de la habitación estaba abierta.
La conversación era animada y hablaban de lo que habían hecho con los chavales, del viaje y las aventuras con los taxis, de lo importante que es leer libros y se estuvieron un buen rato en animada conversación, aunque a alguno se le cerraban los párpados.

Yo seguía con interés lo que decían  y escuchaba a ver si decían algo de una nueva salida, pero acabaron hablando de cómo vivir mejor la misa de mañana y después de lavar los platos se fueron y apagaron el generador y ni dueño, a la luz de la linterna sacó lo que había metido en mí y me volvió a mi estantería. Desde allí pude ver que estaba escribiendo en el ordenador y que de vez en cuando me echaba una mirada complacida. Luego apagó el ordenador y se fue a dormir y más tarde, cuando vino la luz, se levantó de nuevo y siguió escribiendo durante un rato y como había llovido hacía fresquito y no se sudaba y mi dueño me dirigió una última mirada y se fue a dormir de nuevo. Yo desde mi atalaya, sigo su sueño y me prepara para la salida del fin de semana.

viernes, 31 de octubre de 2014

31 de Octubre de 2014

Viernes

La noche ha sido buena y se ha podido dormir. Es el último día del mes y en la oración nos acordamos de Don Bosco. En la misa trato de hacer las cosas diferentes. Empezamos preparando la celebración y leyendo personalmente las lecturas antes de la celebración y ensayamos los cantos. Una vez las cosas listas comenzamos y lo hacemos lentamente para poder vivir cada momento. Durante la homilía intervienen, lo mismo que en la oración de los fieles. Los cantos salen mejor que otros días y al final de la misa el comentario es que les ha gustado y lo han vivido mejor.
      Durante el tiempo de clase nos entretenemos en ver el mapa de África y seguimos identificando países, cosa que les cuesta. También leemos un poco en un libro que estoy leyendo. Aquí me doy cuenta de lo poco que conocen del inglés y de lo nada que saben de historia… Se desaniman porque les mando leer y no logran saber lo que leen. Les animo a que se lo tomen con empeño y a seguir adelante en el esfuerzo de conocer la lengua y lo que no entienden que me lo pregunten.
       Por lo menos al final de la clase me dicen que les ha gustado, que ha sido positiva, a pesar de que les ha sido difícil comprender muchas palabras que aparecen en el libro del que hemos leído.
       Después de clase preparan la comida mientras yo me dedico a leer y preparar la misa de mañana y a lavar ropa a mano, que hoy se ha ido la luz y la lavadora no funciona.
        Por la tarde nos visita de nuevo la lluvia, un buen chaparrón que hace correr el agua por los regueros. Yo sigo leyendo mientras los chavales preparan la cena y luego escuchan música o la radio en mende.
       Finalmente llama Uba que llegan, pero lo hacen más tarde de las ocho. Viene con el otro clérigo que ha estado hasta ahora en Lungi y un cooperante español que estará con nosotros un tiempo. Le saludo y quedamos que mañana seguiremos hablando, pues hoy está cansado del viaje.
       Traen la furgoneta bien cargada con cantidad de cosas desde comida a instrumentos musicales. Todo lo ponemos en el pasillo de entrada y lo colocaremos más tarde.
       Nos repartimos las misas para mañana. Yo iré a Tikonko para las misa a las siete y Uba irá a Mattru a las nueve.
       Después de estar todo el día sin conexión, finalmente la tenemos y trataré de enviar la crónica que queda.

         Que Dios nos bendiga a todos y nos ayude a afrontar otro nuevo mes con serenidad ante el problema del ébola.

jueves, 30 de octubre de 2014

30 de Octubre de 2014

Jueves

Uba y Donald se van a Lungi y nos quedamos los chavales y yo. Vienen a vernos la madre de Daniel y una amiga, pero como vamos a comenzar la clase, se van pronto.
       En la clase nos tomamos las cosas con calma y al mismo tiempo que identificamos países de África en el mapa mudo, también tratamos de otros temas y me van haciendo preguntas. Por lo menos así van teniendo la sensación de que la clase es más interesante y participada.
      Después de clase me dedico a lavar la ropa en la máquina, ya que hay luz y ellos van preparando la comida y haciendo limpieza, hasta la hora de comer. Han preparado unos macarrones que están bien adobados y un poco picantes, pero muy aceptables.      
      Por la tarde vamos a Mattru para una reunión con los monaguillos, Hay un grupito y los aspirantes les dan conocimientos teóricos y luego hay ensayo de ceremonias. Los monaguillos están atentos y siguen con interés.
       Nos pilla la lluvia y lo hace con disposición un buen rato, de forma que al final es de noche y la vuelta la hacemos en un taxi que apareció y nos sacó del apuro, pues volver si no, sería problemático; pero tuvimos aventura, ya que el taxista no nos trajo más que un trozo del camino, pues llegó a su casa y ya no quiso ir más lejos. Anduvimos un rato a la luz de la linterna y tomamos otro taxi que nos trajo hasta cerca de casa, donde llegamos andando, pues dijo que el estado del camino era malo para entrar.
        Cenamos con la luz del generador, tuvimos un buen rato de conversación y finalmente apagamos el generador y nos fuimos a dormir a la espera de que venga la luz a cierta hora de la noche y podamos trabajar un rato.
       De nuevo nos visitó la lluvia cuando estábamos en la sobremesa de la cena y es que aunque haya acabado la época de lluvias, aquí sigue lloviendo regularmente, cosa a la que no estoy acostumbrado, pues en los otros sitios a estas alturas ya había acabado la lluvia formalmente.

       Tengo una impresión agradable y positiva del trabajo de los aspirantes con los monaguillos y también la conversación con ellos durante la cena y después es fluida y familiar.

miércoles, 29 de octubre de 2014

29 de Octubre de 2014

Miércoles

      Anoche llovió y el ambiente se refrescó un poco. Hoy la clase sigue con los mismos derroteros y trato de hacerles intervenir y que hagan preguntas, cosa que les cuesta mucho. Están muy acostumbrados a la pasividad.
        Por la tarde vamos  a los pueblos. El camino está malo y nos lleva mucho tiempo. Pasamos por Tikonko donde se está construyendo una iglesia. Las obras van a buen ritmo y se ve que la cosa avanza.
        Al pasar por el camino hay unas casas que tienen una cinta roja alrededor, el signo de la cuarentena por el ébola. Esperemos que no vaya más lejos la cosa.
        Vamos a Cassama y nos recibe un buen chaparrón. Si la lluvia es siempre una bendición, esperemos que lo sea para este pueblo donde estamos en los comienzos de la actividad. Había al final diez adultos que participaron en la oración. Rezamos el rosario y al final les di la bendición y les repartí una estampa de María Auxiliadora y también les dejé un calendario que recibieron con alegría.
       Volvimos a Valehun y la gente nos estaba esperando ya en la capilla. Una veintena de adultos y número  doble de críos. Nos saludamos, estuvimos intercambiando noticias y rezamos una parte del rosario, pues ya se habían reunido y rezado ellos el rosario por la mañana.
       Nos prometimos ser fieles al encuentro de los miércoles por la tarde en la medida de nuestras posibilidades y nos despedimos. Eran las siete en punto. Algunos de la comunidad nos acompañaron hasta el cruce de Tikonko, pues iban a Lembema.
       Volver a casa desde este pueblo nos llevó más de una hora y es que el camino está en muy mal estado.
       Cenamos y me puse a trabajar en el ordenador. De nuevo nos visitó la lluvia lo que nos permitió dormir sin sudar.


martes, 28 de octubre de 2014

28 de Octubre de 2014

Martes

Hemos tenido luz durante la noche, pero por la mañana se ha ido. Esperamos al profe de lengua que tampoco ha venido. He aprovechado para leer unas cosas y otras y consultar el correo un momento que se ha encendido el generador.


      He tenido una clase con los muchachos que les ha gustado… Hemos hecho algo tan simple como reconocer unos cuantos países en un mapa de África… Así de bajo está el nivel educativo, pues no saben decir ni una docena de países africanos y menos situarlos en el mapa. Como lo hemos hecho de forma activa y en el ordenador, estaban encantados.


lunes, 27 de octubre de 2014

27 de Octubre de 2014

Lunes

Lunes normal y corriente. Durante la mañana hay un grupo de los muchachos que nos han acompañado hasta ahora que vuelven a sus casas. La experiencia ha sido positiva y agradable, pero también volver a su sitio es algo que aprecian. Les deseamos buen regreso y buena suerte.
       El que se vayan a sus casas también a nosotros nos quita una responsabilidad, pues el ébola sigue fuera de control y las noticias es que hay cada vez más casos de gente infectada y en los pueblos a los que vamos es una realidad que está bien presente.
       Los que están con nosotros también están tranquilos. El que sean menos nos permite tener una relación más próxima y sentirnos más cerca y en familia. Es algo que ellos mismos han destacado desde el momento en que los otros se han ido.
        Al mismo tiempo que unos se van, otros están pidiendo venir. Y eso es algo que tenemos que pensar y decidir, pues si las cosas siguen adelante, el peligro de poder contagiarse estando con nosotros es algo muy real…

        Hoy también hemos tenido noticias del contenedor que se prepara y hoy también he podido enviar fotos a Loli para que las ponga en el blog, cosa que ha hecho inmediatamente, pues ya las he podido ver. Y luego he podido comunicarme por skype con el padre de Loli, que suele estar siempre en la radio. El me ha dicho que Loli ya dormía, pues mañana tiene que madrugar. 

domingo, 26 de octubre de 2014

26 de Octubre de 2014

Domingo

Como cada domingo salimos temprano y pasamos a recoger a la señora Cecilia, la madre de un salesiano, que nos suele acompañar a los pueblos. No solemos meter a gente en el vehículo como antes por temor al contagio de la enfermedad, lo que nos pone en una situación incómoda, pues la gente está acostumbrada a ver el vehículo y a subir, pero las recomendaciones y las precauciones son importantes y a observar y a tener en cuenta.
       Nos pasa lo mismo con los niños en los pueblos. No llegan a acostumbrarse a vernos y no tocarnos y agarrarnos de la mano, cosa que hacían siempre… Pero ahora nos sugieren no contacto con los demás y, a pesar de que nos cuesta, lo hacemos para evitar posibles contagios.


Los Niños siempre sonrientes
       Llegamos pronto a Nyargorhun, el pueblo del catequista y también la gente va llegando poco a poco. Hace buen día y tenemos la misa fuera de la iglesia, ya que dentro es pequeña, a pesar de que la han agrandado y le han puesto chapa de segunda mano en el techo, pero fuera a la sombra siempre es más agradable y hay menos contactos personales.  La cantidad de gente se va recuperando, aunque no llegamos a los números de meses anteriores, pero nos vamos encontrando a gusto en la celebración y sintiéndonos comunidad que se reúne y reza.
       Acabada la misa en este pueblo vamos a Tikonko, donde la comunidad nos espera reunida y cantando. También aquí la sensación es agradable de encontrarnos y de celebrar la fe juntos, aunque nos falten muchas cosas por hacer, pero la comunidad está viviendo una experiencia muy agradable que es la construcción de una nueva iglesia en el terreno que tenemos en el pueblo y donde pensamos instalarnos sin tardar mucho y eso se nota en lo que se vive también en la celebración del domingo.
       También aquí hay nuevos miembros que se juntan a nosotros para rezar y también hay gente que vive de cerca los problemas de la enfermedad, pues en este pueblo ha habido varios muertos y hay unas casas están en cuarentena.
       Después de la misa vamos a dar la comunión a una señora mayor que tiene dificultades para venir y me acompañan varios de la comunidad, La señora está muy contenta de la visita y nos pide que si es posible lo hagamos cada domingo.
       
Los de la bata blanca,
hoy sin bata, termómetro-pistola en mano...
En el control...

Tanto al ir como al volver pasamos por el sitio de control de la policía y donde hay también un control de sanidad. Se trata de bajarse del coche, lavarse las manos con agua clorada, y te toman la temperatura… No he visto lo que puedan hacer con alguien que tenga fiebre…

        Al llegar a casa me ducho, pues estoy mojado en sudor, lavo la ropa y la tiendo en la habitación, pues amenaza lluvia, que tarda en llegar, pero al final viene y refresca un poco el ambiente.
        Tenemos el rato de adoración en la capilla y veo como todos rezamos por los que sufren los efectos de la enfermedad y le pedimos a Dios que nos ayude a todos.
        Seguimos sin luz, pero hemos encendido el grupo y las cosas funcionan y la comunicación es muy buena. Esperemos que nos dure.

     

LA SEGUNDA SALIDA DE LA MOCHILA.

Esta vez no era domingo ni día de fiesta, sino un día ordinario, miércoles por la tarde. Yo estaba muy tranquila reposándome en mi estantería a la que ya me voy acostumbrando y, de repente, mi dueño entró en la habitación, me sacó de la estantería, me puso de nuevo encima de la cama y metió en mí unos cuantos libros, una máquina de fotos, una linterna, un mazo de estampas de la Virgen, una camiseta que le oí decir que era de repuesto, y un aparatito, una especie de radio que vi que tenía escrito en su parte alta “proclaimer” y en otra cara, en pequeñito “Faith comes by hearing”. Y sin esperar más, me echó a la espalda, se puso el sombrero y salimos de casa.
 El vehículo estaba esperándonos y listo para el camino, que era el mismo por el que habíamos ido el domingo. Hoy nos acompaña el grupo de gente joven que está con nosotros y desde la parte trasera nos animan porque están siempre cantando. El camino está en mal estado y al vehículo le cuesta mucho avanzar a cuenta de los continuos baches, pero con paciencia todo se alcanza, dice la santa de hoy… Cuando llegamos al puesto de control, todos nos bajamos, fuimos donde los enfermeros, nos tomaron la temperatura con los termómetros que son como pistolas y volvimos al vehículo.


La Mochila, testigo de lo que le pasa a su dueño
Pero hoy no fuimos al pueblo donde estuvimos el domingo, hoy fuimos a visitar un sitio en el cual había gente en plan de construir, por lo que comprendí será una iglesia, y estaban comenzando con los cimientos. Allí nos entretuvimos un rato, mi dueño me llevaba a la espalda, sacó la cámara, tomó unas cuantas fotos y luego nos fuimos por otro camino bastante largo y que yo aún no conocía.
 Primero llegamos a un pueblo. Nos paramos, saludamos a los que estaban presentes, como se hace ahora, sin tener contacto físico, pues hay una enfermedad que asusta mucho a la gente y que mata a muchos, que se llama “ébola” y por eso no se tiene contacto físico unos con otros; pero pude percibir la alegría que la gente del pueblo, los niños en particular, tenían al ver de nuevo a mi dueño y le deseaban la bienvenida y sonreían y manifestaban alegría de verle y yo me sentí muy orgullosa de pertenecer a alguien con quien la gente se pone tan contenta cuando le ve.
 Mi dueño les dijo que quería ir a otro pueblo y que se prepararan, que vendría luego para rezar juntos. Ellos le dijeron que lo harían, pero que aún había muchos que estaban en el campo y que cuando volvieran se lo dirían.
Así emprendimos de nuevo el camino, que ahora seguía siendo bastante difícil, pero el vehículo respondía bien y avanzamos sin problemas. Acabamos llegando a otro sitio en el que también algunos nos recibieron con alegría, pero se veía que estos estaban menos familiarizados con mi dueño, pues no veía las expresiones de alegría en los rostros de todos como en el pueblo anterior. Mi dueño hizo el comentario “tengo que venir también aquí regularmente, como lo he hecho en el otro pueblo, pues aquí hay una comunidad de gente que buscan a Dios y necesitan un guía”
Fuimos a saludar a la jefa del pueblo que es una señora que habla muy poco inglés. Después nos acercamos al río. Este pueblo tiene un río enorme y en la orilla había unas canoas y los que iban con mi dueño se acercaron y tenían ganas de montar en ellas. Y luego subimos por una pendiente hasta donde está la escuela, que ahora está vacía y una de las aulas sirve de sitio para reunión de los que rezan.
Una persona explicó que se les había caído la iglesia que tenían por causa de las lluvias y que ahora se reunían en esa aula esperando que construyan otra iglesia. También dijo que la gente estaba en el campo y que no era posible encontrarlos sino más tarde.
Mi dueño les dijo que no se preocuparan, que la primera vez había venido a saludarles y que ya nos encontraríamos regularmente más adelante. Juntos rezamos una decena del rosario y al finalizar, mi dueño les dio la bendición y sacó las estampas que yo le guardaba y les dio una a cada uno de los presentes y les dijo que en el mes de octubre los cristianos solemos rezar a María el rosario y les animó a hacerlo y se despidió hasta la próxima vez.
Ahora sí que vi las caras de los pocos presentes que estaban contentos y sobre todo cuando les prometió que vendría de forma regular para que rezáramos juntos, mientras se despedían hasta el próximo miércoles.
Volvimos por el camino que ahora ya me resultaba más familiar y llegamos al pueblo donde habíamos estado antes. Aquí la gente seguía siendo la misma y los que esperábamos no habían vuelto aún del campo. A pesar de todo nos reunimos en la iglesia, una salita pequeña y ordenada, después de haber saludado a los que estaban en las casas y ver la alegría que tenían de ver a mi dueño de nuevo y que le recibían como alguien de casa y le hacían muchas preguntas y sonreían.
Juntos rezamos una parte del rosario y lo mismo que en el otro pueblo, les bendijo y sacó de mi interior las estampas y se las distribuyó animándoles a rezar el rosario como lo solían hacer también juntos en el mes de mayo.
Cuando volvíamos por el camino ya era de noche. Se puso a llover y los que nos acompañaban que estaban detrás en el vehículo abierto, se pusieron a cantar canciones a la Virgen. Yo me sentía muy a gusto de haber visto nuevos pueblos, conocido nueva gente y saber que mi dueño me va a emplear más de lo que yo me había podido imaginar, pues en el recorrido he visto que mi dueño señalaba otros pueblos y decía que aún no los había visitado, pero que sin tardar lo haría.
De nuevo cuando volvimos, que ya era noche cerrada, me desocupó de los libros y estampas, echó una mirada al proclaimer y dijo “hoy no te hemos utilizado, pero la próxima vez lo haremos para que proclames lo que tienes dentro, la Palabra de Dios”.

Y sin más me volvió a mi sitio de costumbre, me dejó y salió. Durante la noche he visto cómo se pasaba largo tiempo en el ordenador escribiendo lo que habíamos vivido por la tarde y disfrutando mientras escribía  tratando de contárselo a los demás.

sábado, 25 de octubre de 2014

25 de Octubre de 2014

Sábado

  Como es último sábado de mes hasta las diez de la mañana no se puede circular. Todo el mundo está limpiando el barrio y lo mismo hacemos nosotros con los alrededores de la casa. Después Uba lleva a los obreros al trabajo en Tikonko y nosotros estamos un rato reunidos viendo lo hecho durante la semana y preparando el trabajo de la que viene.
       Por la tarde preparamos las cosas para mañana en los diversos sitios y vamos a la reunión de las parejas, que se hace un poco acelerada, pues también nos esperan los trabajadores para traerlos, pues no se quedan en Tikonko, ni se mezclan con los del pueblo por miedo al ébola.
      Por lo menos la reunión de parejas va marchando. El número de los que participan se va recuperando y han logrado resolver el problema que tenía una de las parejas la semana pasada, que no es poca cosa.
       También me hacen ver que las visitas a otras parejas no son cosa fácil, pues las relaciones y encuentros se restringen todo lo que se puede por temor al contagio, lo que hace que se viva la cosa muy de casa al campo y del campo a casa y poco más.

      Por la noche de nuevo llueve y nos permite dormir sin sudar.