Vistas de página en total

martes, 3 de noviembre de 2015

3 de Noviembre de 2015

Martes

   Ha llovido durante la noche y el ambiente es un poco más fresco, pero seguimos sudando. Me paso un buen rato en la capilla y durante el desayuno trato de contactar al profesor de lengua, pero el teléfono no está disponible. Sigo trabajando en la lectura del evangelio del domingo y cuando pienso salir a cortarme el pelo, aparece Paul, el salesiano que tiene a su padre enfermo y estamos un buen rato hablando y compartiendo noticias y cómo ve la evolución de la enfermedad de su padre. Comemos juntos y luego sale a encontrarse con algunos conocidos.
        Yo me voy a cortar el pelo… No se trata de enviar fotos, pero hoy el peluquero estaba inspirado y me ha dejado que no creo que tenga necesidad de cortarlo de nuevo antes del año que viene. Y es que cuando se les presenta un blanco en la peluquería, creo que no saben qué hacer.

    

lunes, 2 de noviembre de 2015

2 de Noviembre de 2015

Lunes

Ha llovido varias veces durante la noche, pero por la mañana el ambiente está calmado y el suelo seco. Me levanto temprano y voy a rezar con los estudiantes a la universidad, pero la realidad es que hoy nadie aparece. Espero pacientemente y me pongo en contacto con la monja y juntos vamos a Tikonko, donde nos esperan para la misa, aunque eso de nos esperan es un decir pues cuando llegamos cerca de la iglesia nadie está por allí.
      Después de dar un poco de tiempo, vamos hacia el cementerio, que está muy cerca de la casa del jefe y allí vemos que tienen las cosas preparadas para la misa. Vendremos en procesión desde la iglesia. Hay una tirada, pero es factible, y hacerse ver en procesión por el pueblo es interesante de vez en cuando.
         Para la hora prevista han ido llegando algunos feligreses. Otros se han unido a lo largo de la procesión y al final somos unos ochenta. La misa transcurre por los cauces normales y al final hay una aspersión de agua bendita sobre las tumbas, en la que todos quieren participar, comenzando por el jefe.
      Con la misa y las ceremonias del cementerio terminadas, me vuelvo con la monja hacia la universidad, pues tiene una clase y no quiere llegar tarde. Leo y estudio un rato antes de comer y por la tarde sigo haciendo lo mismo, pues preparar las lecturas del domingo es algo que suelo hacer desde el lunes, de forma que me vaya acostumbrando a la lectura del evangelio en la lengua local para que la gente me pueda entender.

       Estamos a media luz. Se ha acabado el crédito en uno de los dos edificios y mañana habrá  que pagar para poder seguir disfrutando de los ratos de luz que solemos tener. Te puedes quejar de ellos, pero encender un generador resulta cinco veces más caro que la luz de la ciudad y lo encendemos cuando no tenemos otra posibilidad.

domingo, 1 de noviembre de 2015

1 de Noviembre de 2015

Domingo

Crónica del día de “los santos”
      Me levanto temprano y salgo de casa poco más de las seis. Llego a destino una hora más tarde, teniendo en cuenta el estado de los caminos y que he recorrido diecisiete kilómetros, atravesando el puentecito del agujero de marras...
     En Nagoyon la gente me espera, aunque  hoy hay algo muy especial. Han vivido una noche de fiesta, celebraban el aniversario de la muerte del un viejo del pueblo, un musulmán; y lo importante es que es alguien del pueblo, y aunque estuviera viviendo solo, a la hora de la fiesta todos se suman.
      El detalle que me dice que ha habido movimiento es ver el estado del césped que hay en lo que es la zona cercana a la iglesia. Se ve que ha habido “mucho juego”. Y creo que  es una de las cosas admirables de la gente de por aquí, el saber sumarse a la fiesta y disfrutar en ella todo lo que se pueda.
       Pero la resaca también se hace presente y es lo primero que noto cuando llego. Me saludan, pero se les nota mucho que no han dormido. No tienen la viveza de otros días y la gente menuda en especial están gruñones e importunos.
      A pesar de esto, se guardan las formas y en la misa, que también nos cuesta comenzar, los del coro tienen voces muy cascadas, pero están presentes y cantan como mejor pueden; lo mismo que los que leen, a los que también se les nota la afonía; pero todos mantienen la compostura y no veo a nadie que cabecee o se duerma.
       También es verdad que, consciente de la circunstancia, trato de hacer las cosas fáciles y una homilía “light” de forma que la cosa resulte más llevadera y que todos podamos salir del paso sin mayores complicaciones. Cuando acabamos, pienso que cada uno habrá intentado ir a recuperar las horas de sueño, pues hoy nadie se ha apuntado para entrar en el vehículo y esto creo que es la primera vez que me sucede.
       Bastantes de estas cosas las sé además de porque las veo, porque tengo la confianza suficiente para preguntar a los que tengo más cercanos y me contestan con la mayor naturalidad del mundo. Uno me ha dicho que se retiró más tarde de las cuatro. Fue a dormir a su pueblo distante un kilómetro, y para las siete ya estaba de nuevo de vuelta para la misa… Me explico que no le salieran bien las frases de la lectura que hizo… 
     En el pueblo siguiente las cosas son muy diferentes. Han llegado a tiempo y no han tenido celebraciones, aunque sí que hay algunos con catarro, pero es de la lluvia que les pilló hace unos días en el camino de los campos a casa. Les hablo de la esperanza que nos hacen vivir lo que nos han precedido y la invitación a que con nuestra manera de vivir seamos dignos de reunirnos con ellos un día y, sí parece que lo entienden pues por lo menos han logrado repetir las ideas que les he dicho. Aquí lo he hecho en inglés y nadie me ha traducido, como sí lo han hecho en la misa precedente.
        Miro el reloj, pero me da margen bastante de llegar al otro pueblo  con tiempo suficiente, y me permito el transporte de los que van andando por la pista.
       En el pueblo siguiente ya me están esperando y comenzamos la celebración. Son bastante numerosos y celebran la fiesta patronal un grupo de oración que tiene por patrono a san Judas Tadeo, cuya fiesta ha sido el miércoles, pero la celebran hoy, domingo. Tienen un paño especial para la fiesta y han preparado los cantos con la coral y las lecturas con el grupo de la liturgia. Creo que es una buena cosa y les animo a seguir en la brecha. Como sé que se reúnen para rezar de forma regular, trataré de encontrarme con ellos de vez en cuando.
         La fiesta también se nota a la hora de las ofrendas, donde los miembros del grupo se presentan ataviados con sus trajes y trayendo cada uno un presente en la procesión que de forma parsimoniosa y acompañada por el canto de la coral, recorre el pasillo de la pequeña iglesia.
        También le he hecho el comentario a la monja que reparte las comuniones, que se puede hacer ayudar de este grupo  para que la acompañen. Hoy he querido hacerlo yo para que por lo menos de vez en cuando, las personas mayores a las que se les lleva la comunión me vean y sepan que me acuerdo de ellos. Y me ha sorprendido la alegría que han manifestado al verme.
      Con todo esto, el tiempo se ha ido pasando y cuando vuelvo a casa es más de la una y media. Creo que la mañana ha sido completa y bien empleada.
       El domingo la comida nos la suelen preparar en alguno de los pueblos a los que vamos a decir misa y hoy no ha sido menos. El grupo de san Judas de Towama ha preparado un buen cuenco de arroz blanco y otro con su salsa correspondiente con carne y pescado juntos. Es algo típico de aquí el juntar así las cosas, pero creo que eso también lo había visto en ciertas comidas inglesas. Tenía hambre y no me hice de rogar. Comí el arroz con la salsa y la carne, lo primero que me salió, y me eché la siesta, pues más tarde todavía tenía camino que recorrer.
        Preparé las cosas para la salida y me fui a Mattru, el pueblo con el que he tenido varios intentos de reunión con los líderes y que hasta ahora no hemos logrado encontrarnos. Y cuando llego al pueblo, lo primero que me encuentro es el control de la policía. Un poli musulmán que me pide una biblia… Si saber cómo, me le encuentro metido en el coche y, como ya tengo mucha experiencia en el asunto, le llevo sin pestañear hasta lo que sirve de iglesia y desde allí empezamos el recorrido que suelo hacer de visitar a los enfermos. Lo hago como de costumbre, con calma y rezando con ellos. Creo que al poli le ha llamado la atención y no se lo esperaba. Juntos volvemos hasta el puesto de control donde entró en el vehículo y nos despedimos con un apretón de manos… Por lo menos creemos que lo del ébola y lo de no tocarse, es algo que se puede considerar pasado.
       Vuelvo visitando a otras familias y haciendo tiempo para la hora del rosario, que es a las siete y ya es noche oscura. Hay un nutrido grupo de gente y me dicen que aunque el mes de octubre ha acabado, han decidido continuar unos días más con el rezo.
       Finalizado el rosario comenzamos la reunión que habíamos concertado y ninguno de los líderes de la comunidad está presente. Me lo tomo con calma y veo lo que se puede hacer. Me vuelven a preguntar por qué no vengo donde ellos el domingo por la mañana a rezar y les explico, lo que ya les he dicho en otras reuniones, que ha habido quien se les ha adelantado, que otros tres pueblos han venido a pedirme que vaya a rezar con ellos.
        A estas alturas, llegan dos de los líderes de la comunidad y tratan de justificarse. No le doy ninguna importancia y mantengo la calma. Me vuelven a presentar los mismos argumentos y volvemos de nuevo sobre  lo mismo tratado antes. Y finalmente me sugieren volvernos a encontrar el próximo jueves, cosa que acepto y les digo que no es la primera vez que me pasa que vengo y no les encuentro. Hoy me han prometido y asegurado que estarán presentes.
        También le hago saber a uno de los dos que han venido, que espero que se presenten en buena forma y no como han venido hoy, por lo menos uno de ellos que tenía más alcohol en el cuerpo de lo necesario, algo que por lo que voy viendo no es raro en el personal.  De vuelta a casa pido por ellos a Dios mientras rezo el rosario, pues creo que un poco de oración a todos nos viene bien.

        Son casi las diez y el día ha sido largo, pero creo que ha merecido la pena y estoy contento de pensar en lo que he vivido hoy y en lo que me espera mañana, que también tengo la celebración de los difuntos en otro pueblo. Y le pido al Señor la fuerza para continuar con el trabajo, a la vez que le doy las gracias por lo que me permite vivir con ellos y por poderlo compartir con vosotros. Gracias. Antonio.

sábado, 31 de octubre de 2015

31 de Octubre de 2015

Sábado

    Último día del mes y memoria de D Bosco. Después de rezar hago un rato de limpieza, pues es el día en que también se hace en la ciudad y espero al profe de mende, que al final no se presenta. Por lo menos he estudiado un buen rato y he tenido tiempo para leer.
       El coci ha preparado unos plátanos fritos y, después de la siesta, salgo para la reunión con las parejas. Me encuentro con gente que me esperaba y vamos a saludar a dos de las parejas que están en la ciudad, uno porque está enfermo y la otra porque quien está enferma es la hija, que ya lleva una semana. Ambos se alegran mucho de la visita y juntos rezamos y les doy la bendición.
      La llegada al pueblo es un poco justa y ya ha gente que nos está esperando. La reunión de las parejas es una experiencia agradable y un momento en el que se comparte lo que se ha vivido durante la semana.
      Además de la reunión, voy a visitar a gente del pueblo. El jefe, que ha estado bastante enfermo, hoy se pasea por la calle y nos saludamos con gran alegría de que esté recuperado. Voy a ver a una de las chavalas que van a la escuela. Está tumbada en la estera con un serio paludismo y no se puede levantar. Rezamos un momento y seguimos visitando a otras personas. El cansancio del trabajo en las granjas es manifiesto.
        Además están preparando la función que van a tener esta noche, con motivo de los cuarenta días de la muerte de uno de los ancianos del pueblo. Es el musulmán que vivía solo y que murió durante mi estancia en vacaciones.
      La alegría, los preparativos para la fiesta, el cansancio por el trabajo, la enfermedad que afecta lo mismo a grandes que a pequeños, son realidades que se viven continuamente y juntas y a la vez; y es en este medio donde nos movemos y así es como nos encontramos con la gente en los pueblos, tratando de estar cercanos a ellos y viviendo su día a día juntos.
       Tengo un encuentro con el catequista y algunos más, que por falta de tiempo propongo que sigamos la semana que viene, pues está a punto de anochecer y no quiero pasar el puente del agujero de noche, no sea que entre en el hoyo.
       Esto me permite estar en Tikonko a la hora de rezar el rosario. Hoy lo hacemos en casa del catequista y la mayoría están con catarro… La última lluvia les pilló de camino a casa y ahora pagan las consecuencias. Y para finalizar, vamos como ya hemos hecho otras veces a rezar un momento a casa de Thomas, cuya mujer es musulmana, pero con quien hemos comenzado a rezar en casa, para que acaben rezando juntos.
        Llego a casa y no hay luz, por lo que la cena es con la linterna y después me echo un rato en espera de que la luz venga. Hacia media noche la luz se hace presente y aprovecho para ver las noticias y escribir la crónica.

        Hace poco más de tres semanas que llegué y ya me parece un largo periodo de tiempo que llevo por aquí. Las experiencias vividas son muchas y el tiempo se pasa rápido. Espero que tenga fuerzas para seguir en la brecha y caminar al lado de esta gente tan extraordinaria con la que me ha tocado vivir y que podamos seguir soñando con Don Bosco en hacer algo bueno y grande para ellos.

viernes, 30 de octubre de 2015

30 de Octubre de 2015

Viernes

   Temprano voy a rezar a la capilla. Después estudio un rato y voy a ver al profe de lengua local que me espera en la uni. Nos pasamos el rato viendo el esquema de los verbos en inglés que le he presentado y me promete tener algo parecido para el próximo encuentro que tengamos.
      Llamo a la señora Cecilia para ver si me acompaña como suele hacer otros viernes a Cassama, pero me dice que está ocupada, lo que me hace ir solo. El camino es largo y complicado, pero el pensar que me voy a encontrar con la gente que me espera, me anima en el recorrido.
      Ha habido una lluvia local bastante abundante y los efectos se hacen notar. Me lleva dos horas recorrer los veinticinco kilómetros que nos separan. No hay mucha gente, pues algunos están enfermos y otros participan en una ceremonia por un familiar difunto. Pero por lo menos los que están se alegran de verme, lo mismo que yo con ellos. La reunión de las parejas pasa sin grandes confidencias y esperando que la semana que viene seamos más numerosos.
      En la vuelta, cuando llego a  Gbalehun, la lluvia cae con cierta intensidad. Es de noche y busco donde están rezando, pues lo hacen por las casas. Hay un grupo que se cobija de la lluvia en la entrada de una casa y allí me junto con ellos y rezamos.
       Cuando terminamos ya ha dejado de llover y emprendo el camino de vuelta, pero siempre acompañado, porque hay gente que a pesar de la lluvia y la noche, sigue andando por los caminos y se alegran de que les lleve hasta el pueblo en el coche.

      En casa, después de cenar y rezar y leer un rato, me voy a dormir, que el esfuerzo del viaje se hace notar. Por lo menos tenemos luz.

jueves, 29 de octubre de 2015

29 de Octubre de 2015

Jueves

Conmemoramos a D Rua. Llevo a Samuel a coger un vehículo para ir a la capital, que se va a un encuentro de trienales y después voy a Mattru. Ya han acabado la oración, pero yo voy a dar la unción de enfermos a un señor que me dijeron ayer que no está bien. Es la persona a la que sigo hace tiempo y que se debate contra la enfermedad y a quien trato de acompañar de la mejor forma que puedo estando un buen rato con él, llevándole víveres y dinero, pues pasan necesidad, y haciendo lo que puedo por acompañarle en estos momentos.
       Paso la mañana leyendo y estudiando y por la tarde tenemos un encuentro para ver de organizar la presencia en la nueva parroquia que nos han confiado mientras el salesiano que va a ser el párroco se hace presente, pues ha perdido a su madre y vendrá con cierto retraso.
       Vuelvo de nuevo a Matru, donde estuve por la mañana y ahora le llevo al enfermo unos víveres y un poco de dinero, a la vez que trato de estar con él un tiempo para acompañarle y también rezar juntos.
      A la hora del rosario hoy hay bastante más gente que ayer y algunos están especialmente cansados, fruto del trabajo agotador que hacen en las granjas. Cuando concluye el rezo, les hablo de la disponibilidad que tengo para poder rezar con ellos los domingos por la tarde. No es algo que les entusiasme, pues prefieren las mañanas, pero visto que no hay otra posibilidad, aceptan el que vaya a rezar con ellos por la tarde, así que espero que el domingo nos encontremos para rezar por la tarde con ellos.

       Hemos tenido luz y conexión todo el día, raro fenómeno que no se daba hace tiempo de forma tan continuada. Esperemos que dure.

miércoles, 28 de octubre de 2015

28 de Octubre de 2015

Miércoles

    La oración es lo primero que hacemos. Nos encontramos en la capilla, pero la misa la tendremos por la tarde con los universitarios. Samuel va a comprar cosas al mercado y yo me paso el rato estudiando y poniendo en orden los apuntes de las clases que he recibido.
       Se nos ha ido la luz desde la mañana y estamos esperando a ver si viene, pero vamos a la misa con los estudiantes y todavía no ha venido. Hay un buen grupo y participan en los cantos y oraciones. Con la misa concluida, Samuel se queda saludando a algunos estudiantes y yo voy a rezar el rosario en el pueblo en Towama, donde vamos a visitar a una familia en un barrio alejado de la capilla. Les llevo en el coche y nos encontramos en la casa una decena de personas. Algo es para empezar, pues en mayo no iban por las casas.

       Desde aquí nos vamos a Mattru para rezar el rosario también con la gente. Hay muy pocos adultos y unos cuantos niños. Se hace en la iglesia que está a medio construir y en plena oscuridad, a la luz de una vela. 

martes, 27 de octubre de 2015

27 de Octubre de 2015

Martes

Rezamos por la mañana y en el desayuno tratamos de programar lo que vamos a hacer. Llama Uba pidiendo ayuda para la parroquia y le digo que estoy disponible. Vendrá Edwin y tendremos una entrevista para ver de organizar cómo podemos responder a lo que nos pide la parroquia hasta que el párroco venga.
       Voy a clase. Me he encontrado un profe en la uni y parece que tiene buena pinta. Hemos estado trabajando un par de horas y por lo menos me ha hacheo ver algo de la gramática que me resultaba difícil de comprender.
       La reunión con Edwin nos entendemos para tener un encuentro con los responsables de la parroquia de Santa Teresa el jueves por la tarde. Allí aceptaremos lo que nos propongan, que puede ser las misas de la mañana entre semana y alguien que vendrá a decir las misas del domingo. Es posible que se nos pida que nos encarguemos también de un sierto horario d despacho parroquial.
         Samuel se va con Edwin y yo, después de un rato de descanso, salgo hacia los pueblos. Quiero ir a visitar Nagoyon, pues tienen catecismo… Pero seguimos con el trago de pasar el puente con el boquete… Cosa que hasta ahora no me ha causado problemas. Les veo, se alegran de mi llegada. Daniel está con paludismo y le animo a prepararse unas hierbas y los demás empiezan el catecismo.
     El cielo se está poniendo oscuro y sigo pensando en el puente que debo atravesar de nuevo y me decido a hacerlo antes d que anochezca. Rezo en rosario en Tikonko y vengo a casa con una señora que me ha cargado tres sacos de gari (tapioca). Como el cielo amenaza lluvia le hago el comentario de qué hacer si llueve, pues el gari no se debe mojar.. Me dice con toda confianza: vamos a rezar para que no llueva… Y creo que lo hizo con fe, pues la lluvia llegó después de haberla dejado en destino y con el gari a techo.

      Hoy ni luz ni conexión a internet.

lunes, 26 de octubre de 2015

26 de Octubre de 2015

Lunes

    Samuel va por la mañana a rezar con los estudiantes de la uni y luego tenemos la misa juntos. Un rato de reunión nos ayuda a ver lo que vamos a hacer durante el día y luego salimos juntos a llevar los sobres de la colecta del domingo de misiones que nos han dado más tarde y a cambiar algo de dinero. También pasamos por el supermercado, pero no hay género.
       Se ha ido la luz y hoy durante el día ya nos falta. A lo bueno nos acostumbramos pronto. Vamos a saludar a la monja, sister Angela,  que trabaja en la uni y desde allí tenemos ánimos de ir a rezar el rosario en dos comunidades, pero una abundante lluvia nos devuelve a casa, pues cuando llueve no suelen venir a rezar… Lo bueno es que cuando venimos a casa por aquí apenas han caído unas gotas. Y ya tenemos luz, pero no hay internet. Una abundante lluvia en varios momentos de la noche nos acompaña y refresca el ambiente, lo que nos permite también un mejor sueño.

domingo, 25 de octubre de 2015

25 de Octubre de 2015

Domingo
Salgo temprano hacia los pueblos. Samuel se queda para asistir a la misa en la parroquia. De nuevo me enfrento al paso del puente con problemas y de nuevo logro salir airoso. Algunos de los que estaban lavando ropa aplauden cuando he pasado…
       En Nagoyon la gente va llegando con parsimonia, pero al final los números llegan a los normales de cada domingo. En Tikonko ha subido el número un poco y también están presentes el jefe y su esposa. En Towama hay mucha gente retrasada y algunos de los que tienen que intervenir no están. Quizás hay que retrasar un poco la hora de la misa.

      Samuel está hablando largo rato con un par de jóvenes y yo, después de la siesta voy a Towama, visito algunas familias y rezamos el rosario antes de ir a Mattru, donde de nuevo rezamos el rosario y tengo una reunión con los responsables de la comunidad. La realidad es que han invitado a todos los que quieran venir y la reunión  no es muy de su agrado, pues les hago ver que pienso que están mucho más interesados en dinero que en lo que de espiritual les pueda traer un cura; y se lo digo con un ejemplo del evangelio de hoy, el ciego pide a Jesús no unas monedas, sino un milagro, que es mucho más complicado y nos pide tener fe. No estoy convencido de que me hayan entendido, pero por lo menos yo se lo he dicho y hemos quedado de encontrarnos de nuevo el domingo que viene.