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sábado, 1 de junio de 2019

1 de Junio de 2019


Sábado

Empezamos mes y  hoy sábado es jornada de limpieza, lo que quiere decir que de seis a doce de la mañana no se permiten desplazamientos en vehículo. Voy antes de las seis a la finca donde me entretengo entre otras cosas en ver el vivero de anacardos para que no se salgan mucho las raíces y remover el compost para cuando haya que plantar los árboles. Me doy una vuelta por toda la finca, que es grande y veo que han plantado maíz y que va creciendo. Hay otro sitio reservado para plantar arroz, pero todavía no está preparado. Veo los pozos a medio hacer y vuelvo al punto de partida, el edificio que están construyendo para procesar la moringa que plantamos y que hoy han acabado de poner las chapas del tejado.

Hace calor y sudo lo que quiero. He cambiado varias veces la camiseta y además tengo tiempo para hablar con varios que han venido en espera de cobrar, pero parece ser que será el lunes.
Vuelvo a casa y estoy cansado, por lo que como y me echo la siesta. Están arreglando la calle y hoy incluso han entrado en casa, pues teníamos un problema de evacuación de agua de lluvia y es posible que nos lo solucionen.

Voy a los pueblos. Empiezo en Nagoyon y veo a las parejas tan sin fuelle como siempre. Les acompaño en los intercambios y les animo a tomarse en serio lo que les propongo. Están más preocupados por la visita del obispo que vendrá mañana a celebrar la misa que por lo que tienen que hacer como grupo que se compromete en acciones a favor de los demás. Por  lo menos les he dicho las cosas como las veo y sin crear tensiones que no llevan a nada, pero con claridad que creo que han comprendido. Otra cosa es lo que vayan a hacer luego.

En Tikonko llego y la iglesia está cerrada. Para mi sorpresa me doy una vuelta alrededor de la iglesia y veo que hay tres que están limpiando de maleza la parte trasera y estos sí que están bañados en sudor.... Les felicito, hablo un poco con ellos, siguen en el trabajo, otros pocos más vienen y al final somos siete, todos hombres, ninguna mujer ha venido para la reunión… Me lo tomo con calma, veo que es mejor animar y les hablo de plantar cosas en el terreno. Parece ser que han decidido hacer algo. Acabamos con una oración y la bendición que espero lleven a casa  y compartan con la familia.
En casa están viendo el partido y cenamos y me voy a ver las noticias y hacer la crónica.

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