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miércoles, 17 de diciembre de 2014

17 de Diciembre de 2014

Miércoles

Me siento cansado, pero tengo ánimos para ir a rezar con los demás y poner en la lavadora los sudores del día anterior. Hay más de una docena de camisetas que han sido empapadas…
       Viene el profe y junto fuerzas para ir a clase. Además hoy me acompaña Donald, que sigue con interés el estudio de la lengua. Primero trabajamos en la traducción de las plegarias de la misa y luego leyendo el evangelio. El tiempo se me pasa sin darme cuenta y logro resistir sin mayor problema. Cuando acaba la clase me voy a la cama un rato y logro dormir y seguir sudando.
       Me llaman para la hora de la misa, que presido, no sin dificultad, porque Uba está en una reunión con el obispo y luego como algo y me acuesto de nuevo. Logro dormir mucho rato y me despierto empapado en sudor. Me ducho, me pongo ropa limpia y, a seguir que  es la forma de pasar el paludismo.   

        Estamos esperando noticias de la llegada de un contenedor que está ya en el puerto, pero parece que ha habido ciertos desajustes y aún no ha salido. Seguiremos a la espera.

martes, 16 de diciembre de 2014

16 de Diciembre de 2014

Martes

Comienzo con síntomas de paludismo. El termómetro me da que la fiebre es alta y comienzo a tomar las pastillas para el paludismo. Desde el primer momento noto la reacción. Comienzas a sudar copiosamente y te sientes cansado y abatido.
      Paso el día entre sueños y sudores y la noche casi en vela, pero por ahora el antipalúdico que tomo parece que resulta eficaz y ya sabes que el tiempo lo tienes que pasar, sudando y adelgazando.

lunes, 15 de diciembre de 2014

15 de Diciembre de 2014

Lunes


Tenemos un lunes tranquilo. Después del desayuno hacemos limpieza. Uba va a Tikonko con alguno más para terminar detalles en la iglesia y yo recibo al profesor, que me sigue dando muy buena impresión y adelantamos en el trabajo. Hemos leído mucho rato en el evangelio y entre lo que sé, lo que me traduce y lo que voy adivinando, llego a entender un poco lo que leo en mende.
      Por la tarde voy a hacer unas fotocopias y también me doy una vuelta por un camino nuevo entre Mattru y Towama que quizás tenga que recorrer si vamos a celebrar la misa en los dos pueblos. La moto que me lleva hace sus piruetas, pero al final acabamos venciendo las dificultades y llegamos a destino. Tengo que valorar lo que merece la pena, pues el camino es difícil y no sé si cualquier moto me va a querer llevar por zona tan despoblada.
      A la vuelta a casa me encuentro con que Donald, el clérigo que ha estado más de un mes con los huérfanos del ébola, que aparece por casa. Nos da a todos una gran alegría y lo celebramos en la cena con pastel incluido, ya que ayer fue su cumpleaños.

       Estamos un rato hablando de la experiencia y me dice que es interesante, pero que hay mucha desorganización y que eso no permite tener las cosas como se podrían tener. Por lo menos habla del contacto con los críos y de la ayuda que tratan de proporcionarles, desde clases de inglés hasta juegos y música, para que vayan poco a poco adaptándose a la mueva circunstancia.

domingo, 14 de diciembre de 2014

14 de Diciembre de 2014

Domingo

Uba va a Tikonko y a Nyargorhun y yo voy a Mattru. El harmatán ha hecho su aparición y la gente lleva ropa que no llevaba antes. Para mí es un buen momento, pues como hace un poco de fresco dejas de sudar; pero también es un momento para tener cuidado, pues puedes pillar un catarro en cualquier momento.
         Hoy en la misa la gente está contenta y a ello les animo, pues es el domingo en que se nos invita a la alegría. El ambiente en la homilía es agradable y van interviniendo, incluso se atreven a hacer preguntas. Los niños han ido a una sala de clase y ello aligera la situación de forma que te puedes centrar en los adultos.
       También tienen el recuerdo agradable del trabajo que han hecho el jueves en nuestra finca y lo comento y se lo agradezco, a la vez que me prometen que nos veremos de nuevo este jueves.
        Hoy no hay tantos como la semana anterior, pero pasan de los doscientos. Nos prometemos estar alegres durante la semana y transmitir la alegría a los que estén cerca de nosotros. Que el Señor nos ayude.
        La vuelta a casa es sin problema, pues encuentro una moto en el sitio de control que ha establecido la policía en el pueblo y luego aprovecho para lavar la ropa que tenía pendiente, así como el alba sudada, pues aunque haya refrescado, el sudar a partir de una cierta hora del día es normal. Por la mañana hace fresco, pero no menos de veintidós grados, y luego suele pasar bien de los treinta, que ya te hace sudar.
        Me viene a ver a casa el constructor de Mattru. Le presento una carta que me han dado en la que una familia del pueblo  se compromete a darnos terreno y me trae el presupuesto de un pozo. Hablamos un rato, le enseño fotos de pozos que tengo en el ordenador y me dice que es más o menos lo mismo que ellos suelen hacer.
       Por la tarde, después de un rato de echar la siesta, leo y estudio la lengua, además de seguir las noticias en el periódico, pues hoy tenemos luz y hay conexión a internet. Ayer envié una corta felicitación navideña y hoy estoy recibiendo muchas de las respuestas, que son de ánimo y de cariño, sabiendo la situación en la que nos encontramos con el ébola.


sábado, 13 de diciembre de 2014

13 de Diciembre de 2014

Sábado

   Celebramos la misa por la mañana y después emprendemos las tareas de limpieza de los sábados. Yo le dedico un buen rato al estudio de la lengua volviendo a ver lo que hemos trabajado junto con el profesor.
      Philip se vuelve a la capital y nosotros esperamos la llegada de Uba, que lo hace casi a la media noche. Contentos de encontrarnos de nuevo y con bien.

           Hoy no he ido a los pueblos, pues no tenemos medio de locomoción y como la reunión de las parejas se hace por la tarde, si espero hasta que acabemos se nos va a hacer problemático volver en una moto, pues no te dejan circular más tarde de las seis. Por ello he preferido estar en casa sin procurarme problemas ni para mí, ni para quien me iba a conducir.

viernes, 12 de diciembre de 2014

12 de Diciembre de 2014

Viernes

Hoy viernes, los jóvenes del grupo misionero van a trabajar a nuestra finca. Hay un grupo numeroso y el trabajo es animado, aunque se nota que no son gente acostumbrada a limpiar como lo hacen los de los pueblos. Por lo menos el ambiente es bueno y están entusiasmados con el trabajo que hacen. Nosotros estamos contentos con ellos y esperamos el día en que los podamos reunir en el sitio donde ahora van a limpiar…
       Por la mañana viene a casa el profesor de mende y nos pasamos más de dos horas trabajando. Da gusto estar con una persona que conoce la lengua y tiene interés en enseñarte. Se me pasa el tiempo sin enterarme. Hemos trabajado mucho rato en leer un trozo del evangelio, pues como es algo que ya sé en otra lengua, al leer en una que no sabes, hay muchas cosas que te ayudan a comprender y eso te anima a seguir en el trabajo.
      Por la tarde es el momento de ir a los pueblos y Philip nos acompaña. Cuando llegamos al primero, Valehun, hay un entierro de alguien que ha muerto de muerte natural en la ciudad y que le traen a enterrar en su pueblo. Hay mucha gente y el pueblo está centrado en la ceremonia, lo que no impide que uno de los maestros nos venga a saludar y nos haga saber que en Cassama ha habido problemas con el ébola.
       Conscientes de la noticia, vamos al pueblo dispuestos a ver lo que pasa y tomando las precauciones convenientes. En el camino montamos en el vehículo a varios que vuelven del campo. Unos están enterados y otros parece que no lo saben.
         Por lo que comprendemos, ha habido una persona que ha llegado al pueblo procedente de otro pueblo al otro lado del río y como estaba enfermo ha ido al centro de salud… Se sospecha si esa persona pueda tener ébola y le han evacuado al hospital y ahora todo el personal del centro de salud está en sus casas en cuarentena, esperando el resultado de los análisis de la persona enferma.
       En el pueblo la gente está muy afectada. Se les ve tristes y, aunque algunos vienen a recibirnos, se ve que la situación que viven les ha dejado profundamente tocados, lo mismo que nos ha pasado a nosotros, pues no nos lo esperábamos.
       La semana pasada habíamos tenido un inicio de un posible oratorio con unos doscientos críos y jóvenes dispuestos a jugar y hoy no hemos encontrado a ninguno, el campo está vacío y nadie aparece en escena.
        Vamos hasta el río, la visita que hacemos siempre. El nivel del agua sigue descendiendo, pues las lluvias parece que se han acabado y también hoy se percibe por primera vez la presencia del harmatán, que aquí es mucho más débil que más cerca del desierto, pero que te da una sensación agradable, ya que ha refrescado y no sudas como lo hacías hasta ahora.

      En la oración estamos cuatro personas y nos prometemos rezar los unos por los otros y a ver qué noticias tenemos la semana que viene. Nos hemos dado una vuelta por el pueblo y hemos visto las casas con la típica cinta roja alrededor que indica la cuarentena… Esperemos que no se confirme la enfermedad y que les liberen de la cuarentena lo antes posible.
      Cuando llegamos a Valehun todavía están los del entierro en plena faena y el pueblo entero está volcado en la función, por lo que ni intentamos entrar. Seguimos nuestro camino hacia casa esperando que la semana que viene podamos hacer lo que no se ha podido esta semana.

        En casa estamos sin luz y, aunque encendemos el generador, tampoco hay conexión a internet. Me da tiempo a escribir una parte de la crónica y el resto esperemos que lo pueda hacer más tarde.

jueves, 11 de diciembre de 2014

11 de Diciembre de 2014

Jueves

Tenemos la misa por la mañana y luego me dedico a estudiar la mayor parte del tiempo, aunque también me las arreglo para consultar el correo y enviar los papeles y el dinero del contenedor a la capital.
        Hoy han ido a limpiar a nuestro terreno la gente de Mattru, el sitio a donde voy a decir misa los domingos. Al final había casi cuarenta y el trabajo que han hecho ha sido muy bueno. Les he felicitado y ellos se sentían contentos con el esfuerzo realizado. El transporte es en el vehículo de Philip, pues Uba está en la capital. Va bien cargado y la gente está contenta de que se les lleve, aunque sea apretados.
        Hoy tenemos luz por la tarde y me permite leer y consultar las noticias del periódico. El calor sigue su racha y nosotros seguimos sudando, pero a todo te llegas a acostumbrar. Aquí nos podemos quejar de calor, pero imagino el frío que están pasando otros…

       El ébola sigue su curso. Hoy ha salido la noticia de que han descubierto un sitio en el que había bastantes cadáveres y piensan que sea de ébola… A veces la cosa no es fácil, pues la gente puede morir de cualquier otra enfermedad, paludismo en particular, y luego piensan que sea ébola… No hay ni medios materiales ni recursos humanos para controlar la situación. Esperemos que con la estación seca la cosa amaine.
Poblados en "Cuarentena" por el ébola


miércoles, 10 de diciembre de 2014

10 de Diciembre de 2014

Miércoles

Tenemos la misa por la mañana temprano y después van a trabajar en la granja. Hoy lo hacen los de un pueblo y mañana irán los de otro. Están ayudando voluntariamente en la limpieza de lo que será nuestro terreno y donde pensamos construir nuestra casa.

       Hoy puedo decir que he tenido una clase de más de dos horas con un profesor de mende. Me le han recomendado y ha sido capaz de explicarme las cosas de la gramática y traducir lo que significan las diferentes palabras, cosa que hasta ahora nadie había logrado hacerlo. Me ha llamado la atención que nos hemos pasado dos horas trabajando y no me he dado cuenta del paso del tiempo. Cuando encuentro a una persona que logra responder a lo que le pregunto, me encuentro a gusto y la clase se me pasa sin darme cuenta. Espero que podamos trabajar juntos por un tiempo y veré los progresos que puedo hacer en la lengua local.
       Por la tarde me he pasado bastante tiempo estudiando lo que me han ensañado por la mañana. Hacía calor y a veces no sabía donde meterme, pero las ganas de conocer la lengua, me ayudan a estudiar aunque sea sudando.
         Ahora ya hace varios días que no llueve y se nota la sequedad en el ambiente, aunque sigue siendo muy húmedo el aire. En la pista el polvo ha aparecido y la sequía se va haciendo notar.

        Me han hecho saber que el contenedor está a punto de llegar y me dan el precio de lo que van a costar los trámites del puerto y el transporte hasta aquí. Esperemos que todo se pase sin problemas.

martes, 9 de diciembre de 2014

9 de Diciembre de 2014

Martes

En el día después, los primeros viajeros salen temprano y un poco más tarde los demás. Uba va a llevar a un grupo y al mismo tiempo se unirá a los que están haciendo ejercicios en la capital. Durante la semana estará con nosotros Philip, el salesiano que se ordenó en el mes de julio y que aprovecha unos días para visitar a su familia a la vez que nos acompaña.
      Sigo buscando una persona que me pueda ayudar en la lengua local y hoy me han presentado a otro más. Hemos quedado que mañana nos encontraremos para ver si la cosa puede ser, pues el problema es que saben hablar, pero no saben la gramática de su lengua y, sigo buscando por si tengo la suerte de encontrar alguien que la sepa. Pasa que incluso profesores que han estado impartiendo clase a alumnos en la escuela primaria, no saben nada de la gramática…
       Esto que nos puede parecer raro, suele ser normal por aquí, pues van a la escuela y no les enseñan nada de la lengua local, sino que empiezan directamente con el inglés y su lengua es algo a lo que nunca han dado importancia. Saben hablar, pero no hay más. Hoy he tenido la experiencia con alguien que está aquí con nosotros, un aspirante. Nunca ha leído nada en su lengua y cuando me ve a mí que estoy estudiando me dice que leer en su lengua es muy difícil. Me pongo a su lado, leo unas cuantas palabras y él trata de leer conmigo… Va identificando lo que lee con lo que sabe hablar y es para él una experiencia que no se imaginaba… Está contento de haber descubierto que leer en su lengua no es difícil y me dice que le va a dedicar tiempo.
       Hablando con él le hago ver que su lengua son sus raíces y su cultura y dominar su lengua quiere decir tener unas raíces y un suelo en el que fijarse. Le lama la atención el que le hable así y no es la primera vez que lo hago con estudiantes,  porque sé que nunca han estudiado su lengua y no la consideran importante. Y hacerles sentir el valor de la lengua materna es darles una clave para que aprecien su cultura y se tomen interés por sus raíces.
      El calor es sofocante, pues aunque no puedes decir que los grados son muchos, sí hay un alto porcentaje de humedad, lo que te hace sudar y estar empapado. Es el momento en el que puedes utilizar más de media docena de camisetas por día y todas bien mojadas de sudor, pero el clima aquí es así y así lo aceptamos.


lunes, 8 de diciembre de 2014

8 de Diciembre de 2014

Lunes

Inauguración de la Iglesia de Tikonko
Primera Página del programa de la ceremonia...


    Tenemos tiempo para hacer los preparativos, pues la misa es al final de la mañana, lo que nos permite no tener demasiada prisa. En varias veces se va llevando a la gente, ya que no hay transportes colectivos, a la vez que se ultiman detalles.
        Cuando llegamos para la ceremonia la gente ya está presente. Han venido a pie de muchos pueblos, algunos bastante alejados, pero se han hecho presentes por el gran sentido que tienen de la fiesta y creo que es una buena cosa el poder celebrar algo así juntos, pues el recuerdo de la guerra sigue presente en el subconsciente y en las fiestas puede salir algo que de otra forma no saldría.
        Voy saludando a unos y otros conocidos y les doy el calendario litúrgico a los animadores de la oración de los pueblos. Eso les permitirá que cada vez que se encuentran para rezar en la capilla, cosa que suelen hacer a diario, se pueda leer el evangelio del día y también sentirse unidos a tantos católicos en todo el mundo que escuchan y meditan el mismo texto.
       La ceremonia de bendición comienza en el exterior. Podemos pensar que haya entre cuatrocientas y quinientas personas. Hoy para empezar la capilla se queda pequeña, pues hay muchos que siguen las cosas desde fuera, cosa que se puede hacer pues hay buenas cristaleras y todo está abierto… Y no se siente que haga mucho calor, lo que quiere decir que la ventilación del edificio es buena y que está bien orientado.


Empezamos la ceremonia presidida por el obispo...

       Estamos en la iglesia tres horas largas, pero aquí las ceremonias se sabe cuando empiezan, el acabar es otra cosa… Por lo menos no se me ha hecho largo, lo que quiere decir que había ritmo y la cosa se podía seguir fácilmente con las explicaciones oportunas.
La iglesia está llena y hay gente fuera... Han venido muchos de otros sitios a la fiesta.
Algunos hasta desde la capital.

       Después de la misa, la mesa. La mayoría de la gente ha comido en un sombrajo que han hecho cerca de la iglesia y otros hemos ido a comer a un edificio cercano. Todo ha estado bien preparado y organizado y la gente se ha ido contenta de la fiesta. Quizás nuestro problema es el no poder volverlos a sus pueblos, pero cuando no hay vehículos, tenemos que aceptar que vuelvan a pie… Creo que están acostumbrados y son bien conscientes de la situación.
       Para nosotros, salesianos la fecha es significativa, pues es la conmemoración del inicio del trabajo de Don Bosco y queremos que también esta fecha sea también un inicio de nuestra obra aquí. Le agradecemos a Dios lo que hemos vivido hasta ahora y le pedimos a su Madre que nos guíe como hizo con Don Bosco.
       La vuelta a casa es complicada, pues tenemos pocos vehículos y mucha gente, pero con paciencia vamos llegando. Acogemos a los que han venido ayer y los llegados hoy. Dormiremos bastante apretados, pero aquí se está acostumbrado y… Mañana se emprenderá el viaje de vuelta con la alegría de la fiesta vivida y compartida.

       Estamos contentos de cómo han salido las cosas. Vemos que el obispo está entusiasmado con el trabajo que vamos haciendo y el jefe tradicional y su mujer se han volcado en todo para que sea un éxito. Les he dado personalmente las gracias varias veces por cómo lo han organizado todo y también mientras estoy escribiendo al final del día le agradezco sinceramente a Dios todo lo que hemos vivido este día y le pido que nos ayude en lo que nos queda por vivir por aquí con esta gente tan agradable.