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sábado, 18 de febrero de 2017

18 de Febrero de 2017

Sábado

La luz vino más tarde de media noche. Me levanté e hice lo que me permitía el no hacer ruido para no despertar a los demás… Por la mañana costaba levantarse y la oración estaba un poco mermada. La misa bastante concurrida y al final confesiones.

Después del desayuno organizo aún algunos paquetes de comida de la antesala de mi habitación, recibo a un grupo de una guardería que pide ayuda, preparo temas para el consejo que vamos a tener inmediatamente y comenzamos sin dilación, trabajo que nos lleva toda la mañana hasta la hora de comer. Hay buena asistencia y participan positivamente. Me hace ver que hay gente muy buena en la parroquia.

Después de comer tengo un rato de charla con Christian. Me da las cuentas de lo que lleva de las formas y hablamos un buen rato de diversos temas, así también cumplimos en encuentro que debo tener con él por estar en formación.

Se me ha echado el tiempo encima y no puedo dormir un poco. Salgo hacia los pueblos y siempre hay gente que se apunta a viajar, en especial los que están andando el polvoriento camino a pleno sol. Ver su sonrisa en el retrovisor es una bendición de Dios.

Los maestros están presentes y participan con interés en la reunión. Ven lo positivo de los encuentros y lo bueno que es la motivación de los alumnos. Le sigue el rato de catecismo que lo hacemos leyendo el libro que les he dado y que les gusta leer. Las parejas hoy no son muchas y sí hay una que se han peleado… La causa es que no rezan juntos, por lo que pido a otra pareja que esta semana les acompañen en la oración.

En Tikonko las cosas están flojas, por una parte porque sigue habiendo propaganda política y hay gente que sigue los mítines que dan los partidos, pero también porque han pedido que se les construya un jardín de infancia y les pido la colaboración correspondiente, cosa que no se esperaban, aunque al final ven que es lo que hay que hacer y las promesas están, esperemos que en la realidad se haga verdad.

Sigo con gente que se apunta al viaje y también me paro en Towama donde el coro se ha preparado a conciencia y tienen el programa para la misa de mañana. Les felicito por el trabajo y me entretengo un rato con ellos.

En casa hay luz y aprovecho para aclarar y tender la colada, cenar, intentar ver las noticias y ya se ha vuelto a ir la luz, así que paciencia y a ver cuando volverá, si es que lo hace.


viernes, 17 de febrero de 2017

17 de Febrero de 2017

Viernes

Amanecemos sin luz y en la iglesia llega la del generador. Hoy hay más gente que otros días, se han sumado los de los viernes y al final piden una bendición especial y aprovecho para invitarles a venir también mañana.

Tratamos de organizar el boletín parroquial a la vez que en el despacho recibo a algunos que vienen por asuntos personales, antes de participar en una reunión diocesana de desarrollo donde intervienen los organismos de la diócesis y varias comunidades religiosas. Interesante ver lo que se hace y también intento resolver el problema de los libros que quiero conseguir desde Nigeria. Por lo menos me han dado indicaciones que espero que nos den los resultados apetecidos. También he colocado un paquete de gafas que vino en el contenedor para un hospital de la diócesis que se muestra interesado.

Estoy en tratos con uno de los que conozco en Cassama, que suele buscar diamantes en el río y a quien ayudo a la hora de conseguir tener el equipo necesario. Espero que los que vengan a verme tengan también una experiencia de lo que se hace en el trabajo de los diamantes.

La ida a Cassama es con el vehículo lleno de gente, entre otros alguien que iba andando y le quedaban treinta kilómetros a destino. Por lo menos ya le disminuimos en diez la marcha y se mostraba muy contento.

En Cassama están haciendo la estructura tradicional de una sala que será el sitio de oración y rezamos a la sombra de un mango cercano. Los que han estado trabajando se quedan dormidos en cuanto se sientan, señal de que lo han hecho con intensidad durante el día. Las parejas siguen con su ritmo lánguido y sigo azuzando para que se lo tomen más en serio, lo que me prometen hacer esta semana. También he tenido tiempo de visitar un sito en el que hacen ladrillos de tierra prensada, método que conozco por haberle utilizado hace tiempo, y el huerto en el que planeamos hacer un pozo. Las verduras van creciendo.

En Gbalehun seguimos con la misma tónica. La gente menuda que va a la escuela viene a rezar y los maestros, además de unos pocos adultos. La vuelta a casa también tiene a los que vienen del trabajo en el campo, ya de noche. Su alegría de entrar como sardinas en el vehículo se nota porque acaban cantando en cuanto arrancamos.





Seguimos sin luz, pero las baterías me permiten conectar y enterarme de la salud de mi hermano que está en el hospital.

jueves, 16 de febrero de 2017

16 de Febrero de 2017

Jueves

Voy a rezar a Mattru y seguimos con la situación de siempre y la lista de la gente que no me ha llegado… Por lo menos veo un rato las estrellas, a pesar de que hay bastantes nubes, pero algunas se dejan ver.

Vuelta a casa con los estudiantes que vienen a clase y en casa la gente esperaba a la puerta de la iglesia. Empezamos la adoración y la combino con visitas a los despachos del centro de pastoral donde intento tener noticias de cómo podemos pedir libros religiosos y también ver cómo va lo del que estamos haciendo en lengua local.

También me vienen a ver los maestros de la escuela de al lado que están organizando la participación que les he pedido para el pozo y otro asunto menos amable, un entierro que quieren hacer hoy de una persona que murió ayer en accidente de tráfico. Lo haremos por la tarde y espero que me digan la hora.

Sigo en la iglesia y sigo la experiencia de rezar ente el Santísimo, que creo que es algo que vale la pena. También vienen a verme el que se encarga de preparar a las parejas para el matrimonio y tenemos un provechoso intercambio; además el líder de la coral con quien trato de ver si se puede mejorar la preparación que hacen de los cantos.

Por la tarde vamos al entierro. Han sacado a la señora de la morga y encuentro la comitiva entrando en el cementerio. Hay bastante gente, pero no tantos como podía pensarse porque no ha habido tiempo de que se enteren, murió ayer y se la entierra hoy. Una señora que el domingo estuvo en misa y el miércoles viajaba hacia la capital para comprar suministros escolares. Parece ser que un camión hizo una mala maniobra y su carga aplastó al vehículo que estaba cerca, muriendo varias personas en el acto y otros lo harán en el hospital, pues las condiciones son tan ínfimas, que…


Eran las cuatro de la tarde y el sol quemaba con intensidad. La fosa estaba cavada en la tierra. El cementerio tiene buen orden y el cadáver estaba envuelto en una sábana y se le podía ver la cara. Rezamos, las mujeres lloraban y los hombres serenos, pusieron el cadáver en la fosa, cubierto con maderas y paja y luego la tierra encima. Una última bendición y vuelta a casa donde espera la bendición, la misa y el encuentro con otras dos personas que vienen por asuntos personales.

Seguimos sin luz, la cena a oscuras, viene un rato la luz, trato de cargar las baterías, pero hoy no hemos llegado a la mitad y ya se nos ha ido…

miércoles, 15 de febrero de 2017

15 de Febrero de 2017

Miércoles

Amanecemos sin luz. Voy a misa a Towama, donde hay el grupito de siempre y después vuelvo a casa, pero como el pueblo no está lejos, hoy vengo a tiempo y celebramos la misa con la luz del generador. Hay bastante gente.

Después de desayunar estoy un rato en el despacho. Casos de gente que viene a buscar papeles y quien pide ayuda, entre ellos el fontanero, que tiene problemas de salud y no tiene para ir al hospital. Le doy lo que tengo en el bolsillo y se va encantado.

Sigo organizando las cosas del contenedor y la antesala se llena cada vez más, pero sigue habiendo sitio para algo más.

La tarde la paso en el despacho también con gente que viene a verme y aprovecho para leer y preparar la lectura del evangelio en lengua local.

martes, 14 de febrero de 2017

14 de Febrero de 2017

Martes

Antes de las cinco salgo de casa y voy a Nagoyon, donde ya me espera la gente rezando el rosario. Digo la misa y quiero volver cuanto antes, pues me queda otra misa en casa… Pero me encuentro el vehículo cargado de sacos de gari y de carbón… Cuando llego a casa un poco tarde les digo que les traigo la sonrisa de las señoras que tenían sacos que transportar… Hay bastante gente, pues han venido varias parejas que se habían casado el año pasado por esta fecha y rezamos por ellas.

Viene el carpintero y sigue reparando mesas y demás cosas deterioradas y luego seguimos organizando paquetes de la comida del contenedor. La antesala de mi habitación se va llenando de víveres que iré repartiendo a unos y otros.

Estamos haciendo preparativos para la construcción de una iglesia en un pueblo y los planes de trabajo siguen llevando tiempo y contactar a los que serán los proveedores nos va ocupando el tiempo. Por la tarde hay un encuentro de jóvenes con motivo de san Valentín y hay varios matrimonios que les hablan de su experiencia de parejas. Uno de los que vienen a hablar es de los que se reúnen conmigo cada semana y al final les vuelvo a su pueblo, pues es de noche y está lejos y no encuentran quien les lleve. Nos acompaña otro que ha pasado el día tratando con los proveedores, así vamos informándonos de los hecho durante el día mientras volvemos a su pueblo.

Para variar la luz y la conexión dejan que desear, pero al final hablo con mi hermana un rato y me entero de salud del hermano que está en el hospital.

lunes, 13 de febrero de 2017

13 de Febrero de 2017

Lunes

Nos ha llovido durante mucha parte de la noche. Ha sido una lluvia abundante y persistente. Todo está mojado… Algo que no es normal en este tiempo, o que por lo menos no nos lo esperábamos, pues sí que había oído que en enero solía llover alguna vez. Por lo menos hemos vivido un refrescar del ambiente y poder dormir y sin sentir el polvo que nos invade por todos los sitios. Los árboles están limpios y ofrecen una imagen muy agradable frente a lo polvoriento de otros días.

Para la misa hay poca entrada, pues siempre que el tiempo refresca se duerme mejor y la gente no controla mucho la hora porque no se rigen casi por el reloj. En el desayuno sigo gustando el jamón que me han enviado desde España y hago planes de salir, no sin antes preparar la lavadora para cuando venga la corriente del generador que lo hace a las nueve.

Salgo a varios recados. Empezando por que las fotocopiadoras están averiadas y el mecánico no está disponible, pasando por la conversación con un comerciante libanés para ver la cuestión de suministros cuando vayamos a construir… Y como colofón me voy a cortar el pelo, aventura para vivir. No estaba el que me lo ha cortado otras veces y he ido a otro que nunca había cortado el pelo a un blanco… Ha tenido buena voluntad y he logrado que al final no me afeite la cabeza… No sé si se apreciará dentro de unos días en las fotos… Pero no me preocupa porque además unas señoras me han dicho que con poco pelo estoy más joven, cosa ya no real a estas alturas.

He dedicado un buen rato a organizar cosas en la habitación, pues voy haciendo sitio para lo que vino en el contenedor que aún nos queda por ubicar, y pienso en lo que nos va a venir en el siguiente. También he hablado un rato en el despacho con el presidente del consejo y me he dado una vuelta por el centro de pastoral, pero los que buscaba no estaban presentes.

He tenido tiempo para leer y rezar antes de que cenemos sin luz.

domingo, 12 de febrero de 2017

12 de Febrero de 2017

Domingo

Como no había luz, tuve mucho rato para leer en el libro electrónico y además no tenía que madrugar. He dicho las misas de casa y la cosa ha sido normal, aunque me ha parecido que en la primera misa se han alargado en los anuncios. He tratado de ser amable y no hacer comentarios mientras intervienen y elogiar a los que veo que lo hacen bien.

En la segunda misa hay menos gente que de ordinario y el coro se encarga de cantar casi todo, lo que hace que sea más larga.

Cuando acaba la misa me llama el carpintero que quiere venir a reparar algunas cosas. En mi habitación asegura una estantería. En la de visitas pone un soporte para colocar una cortina y repara las mesas que nos han llegado un poco tocadas en el contenedor a cuenta de la descarga del tractor en el puerto. Mientras arregla las mesas hace ruido abundante, pero eso no me impide dormir un rato, pues estoy acostumbrado. Le llevo un plato de comida de la que nos han traído los feligreses y me lo agradece, pues no había comido nada por la mañana.

Antes de salir para los pueblos se le acaban los clavos y me dice que vendrá mañana a acabar el trabajo. Como me cae de camino, le llevo a su taller y en el camino hay una demostración, pienso que es de una escuela, en la que hay muchos alumnos. Alguien se adelanta por la orilla y le sigo… Suerte que hemos dejado atrás el tumulto y así llegaré a tiempo a destino.

Para la misa la gente está presente y hay buen ambiente. Se motivan para el trabajo y les animo a que sigan con ello, pues tenemos mucho que hacer si queremos construir la iglesia.

En casa encuentro a un catequista que me ha venido a ver y nos ponemos de acuerdo para un funeral de una persona que ha muerto en un pueblo. Seguimos sin luz, aunque ha venido un ratio, pero se ha ido sin tardar.

sábado, 11 de febrero de 2017

11 de Febrero de 2017

Sábado

Para variar, seguimos sin luz. Después de la oración voy a Madonna, donde hay más gente que de costumbre, aunque celebren la fiesta mañana. Tenemos un buen ambiente y cuando acaba la misa salgo, pues me espera el técnico de los pozos. Llego a casa y el técnico está a la puerta esperando y, como no tenemos tiempo que perder, pongo un par de paquetes de galletas en la mochila y salimos corriendo.

Las galletas nos sirven de desayuno y vamos a Lembema, el sitio donde hay una escuela y necesitan agua. Vemos el emplazamiento y el técnico también se fía de mí, pues ya me ha visto que busco los sitios y acierto… Y antes de que aparezcan los maestros, vamos al sitio siguiente, pues el tiempo de que disponemos no es mucho. Vamos a un sitio que se llama Mojigbé y que está bien perdido en el mapa. Por no tener no tiene ni camino… Le están intentando abrir camino y lo hacen a mano… Merece la pena ver la fotos… Es un pueblecito sumamente pequeño, pero que no tienen agua y los habitantes están muy motivados a la hora de participar en actividades que se realizan en la escuela y en la iglesia. Espero que cuando hagamos le pozo pueda hacer más comentarios sobre esta gente,

En casa vamos a ver el sitio donde se hará otro pozo, es una escuela al lado de nosotros y que tiene más de mil críos que vienen a clase cada día y no tienen agua. Los maestros me han venido a ver y me han hablado del interés que tienen en el pozo…

Después voy con el técnico a la catedral, donde también les hace falta agua, pero aquí la cosa es diferente, pues no soy yo quien toma las decisiones, sino los de la Cáritas, y en eso yo fijo el sitio, pero el resto son ellos los que tienen que decidir.

Tengo una reunión también en el mismo sitio y llego un poco tarde, pero el hecho de estar con el técnico de los pozos me da suficientes motivos para llegar con retraso… Y hay queiene llegan más tarde que yo y no veo que están preocupados por ello…


La tarde del sábado toca pueblos y reuniones. Empezamos con los maestros que hoy están casi todos. Hablamos de motivación y exponen cómo motivan a los alumnos. Veo que siguen las cosas con interés y que hacen lo que pueden, que a veces no es mucho. También leemos un rato el catecismo y sigo viendo la pobreza de vocabulario que tienen y la necesidad de tener diccionarios a mano… Y a ver si los puedo conseguir, pues en las escuelas no hay ninguno.

Para las parejas hay un buen número, pero siguen estando muchos sin pareja y los otros les van preguntando por los ausentes y cada uno intenta dar la justificación que puede.

Veo que el trabajo de quitar raíces para donde vamos a construir no ha avanzado mucho, pero es que han estado trabajando en el camino al pueblo y las herramientas que tienen dejan bastante que desear. Por eso les he traído un pico para que puedan seguir mejor el trabajo.

En Tikonko seguimos con la lucha por que la gente rece y se haga un grupo unido… Sé que es algo que cuesta tiempo y esfuerzo y que no se consigue en un día, pero también sé que es el trabajo que tengo que hacer: insistir, animar, recordar, y a ver hasta donde vamos yendo. Por lo menos hay un grupo que parece que tienen voluntad de hacer las cosas y creo que también ven que yo estoy con ellos.

En Towama me paro, como voy haciendo varias semanas antes y hoy están lo del coro y arreglamos la cuestión de los cantos. Les digo que cada sábado hacia esta hora (son las siete y cuarto, pero es noche cerrada), puedo venir y estar un rato con ellos…

En casa ni luz, ni conexión. Paciencia y a ver qué nos toca mañana.

viernes, 10 de febrero de 2017

10 de Febrero de 2017

Viernes

He dormido bastante bien. Seguimos sin luz y, después de la oración en casa, me voy a Madonna, donde siguen la novena y la preparación para la fiesta.

Hago la colada y limpio la habitación. Seguimos con polvo en cantidad. Después salgo con Christian, el clérigo y le acompaña a emigración. Se le ha caducado el visado y está preocupado a ver qué le pueden hacer, pero aquí no están bravos como en Freetown. Nos acogen con amabilidad y además le dicen que el visado para los de Nigeria es gratuito… Y luego me dice Christian que el funcionario le ha susurrado que si le puede dar alguna cosa… Y ya que hemos salido, pasamos por el mercado, la catedral para consultar algo con el cura, la madre de un salesiano a la que llevamos cosas del contenedor y compro un pico para los que trabajan en Nagoyon. En casa me da tiempo a organizar algunos paquetes de comida del contendor y después de comer voy a los pueblos, donde sigo visitando los huertos, que van avanzando, el río, que va disminuyendo el caudal muy sensiblemente, la casa del jefe que va a venir, que avanza a buen ritmo y luego las parejas, que siguen lánguidamente instaladas en no sé que situación, que no avanzan.

En Gbalehun la tónica es la misma, floja entrada, muchos llegan tarde y hay pocos adultos, pero ello no impide que hagamos catecismo y oración un rato.

A la vuelta me paro en Tikonko. El jefe me tiene preparadas las motosierras para enviar fotos y pedir una hoja más grande, si es posible.

En casa, sin luz, me espera el técnico de los pozos, con quien ceno, y después le llevo a su habitación en el centro de pastoral. Mañana veremos los sitios a cavar los pozos.

jueves, 9 de febrero de 2017

9 de Febrero de 2017

Jueves

Voy temprano a rezar a Mattru. Sigo esperando la lista, pero la realidad es que la tiene el señor que fue a hablar con ellos y por eso le voy a ver a su despacho con el catequista. Esperemos poder organizar el catecismo cuanto antes.

Desayuno cuando vuelvo de la oración y me voy a la iglesia a estar con el Santísimo, que no esté solo, al menos mientras pueda estar acompañando.

El hecho de que esté en la iglesia no quiere decir que no esté disponible, y hoy hay varios que vienen a verme y les invito a que desde la parte de atrás de la iglesia, sigamos la adoración y la conversación entre nosotros. También me da tiempo a leer, preparar la homilía del domingo, pensar en las reuniones que tengo que programar y rezar por los d cerca y los de lejos.

Por la tarde viene un grupito que organiza un rato de adoración y a una cierta hora les dejo, pues me toca decir la misa en la otra parroquia y también hay adoración, que además está amenizada por la novena que hacen a la Virgen de Lourdes. Hay un poco más de gente que otras veces y se muestran contentos.

En casa seguimos sin luz, luego viene un rato y pronto se va y la paciencia también es algo que hay que tratar de aprender y ejercitarse en ello.