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viernes, 28 de septiembre de 2018

28 de Septiembre de 2018

Viernes


Me he levantado sin luz, pero es porque había que cambiar el registro, así que en la iglesia ha habido luz para la oración, que ha sido animada, pero al principio poco concurrida. Para la misa los de siempre.

Después de misa desayuno con una cierta prisa y me preparo para los pueblos y salimos con un cierto retraso, pero soy yo el que lo nota.

Somos seis en el vehículo. Dos trabajadoras de WARC, tres animadores sociales y yo, que voy de chófer. Recorrer el camino lleva su tiempo, pero llegamos a destino, la escuela de Balei antes de que los padres se presenten. Sí están los críos limpiando los alrededores de la escuela, cosa que tienen que hacer cuando no lo hacen los mayores…

Van llegando algunos padres y un rato después comenzamos la reunión. Tenemos los nombres de unos cuantos y al final se han doblado los apuntados. Es un primer intento. Más tarde tendremos las cosas más en serio, pero por algo hay que empezar. Se nos echa el tiempo encima y vamos a otra escuela, Lembema, y cuando llegamos nos dicen que la gente está en otra reunión. Les damos un poco de tiempo para que acudan y mientras vamos a ver la bomba del pozo que tanto nos costó conseguir la temporada pasada. Funciona y está bien limpia.

Cuando comenzamos la reunión no han venido muchos, pero tampoco queremos tardar y otros se van sumando. Mientras estamos hablando comienza la lluvia y nos acogemos en las clases hasta que amaina un poco y emprendemos camino de casa con promesa de encontrarnos en mejor momento y de que nos darán los nombres mañana en la reunión de los maestros.

En la vuelta a casa sigue la lluvia y nos acompaña largo rato después, pues voy a hacer unas gestiones en la ciudad y al banco y llueve y llueve y voy al colegio de cerca del obispado y llueve y llueve y los alumnos se meten en el vehículo, incluso atrás y abierto, que se mojan, pero es la única forma de volver a casa… Y sigue lloviendo y para un momento y sale el sol y vuelve a llover con intensidad y para y vuelve a llover y en la novena no hay mucha gente por lo de la lluvia, pero ha escampado un poco para volver a la lluvia de nuevo y ahora seguimos en las mismas.

Se han ido las chicas de Warc a Freetown y tenemos la sensación de estar en casa sin mayor preocupación o sobresalto. Y es que tenemos una casa que no ofrece buenas condiciones de acogida y esperamos que la podamos reformar un poco y mejorar lo poco que tenemos.


sábado, 8 de septiembre de 2018

8 de Septiembre de 2018

Sábado


Celebramos la fiesta de la Natividad de María. Hay bastante gente para la oración y luego para la misa, seguida de confesiones. Después del desayuno van a la catedral para asistir a unas profesiones de monjas y yo me voy a rezar a la cárcel porque la semana pasada como hubo limpieza en la ciudad y nadie se mueve de casa, no pude ir.

Hay un equipo de gente nueva en el trabajo de la cárcel y me reciben con interés y con amabilidad. Saben de mí por el pozo que tenemos pendiente de acabar y aprovecho también para explicarles los motivos de mi presencia en la cárcel: ayudar a los que están dentro a vivir más llevaderamente su situación y de paso el que a los que están encargados de ellos también les resulten las cosas más fáciles.

Me permiten la entrada sin mayor problema y estoy largo rato hablando con los que han venido y luego de leer el evangelio, comentamos que hoy se cumplen las palabras que acabamos de escuchar y cuando les digo que Jesús abre los oídos del sordo y le suelta la lengua y les hago ver que cuando ellos escuchan a los que llegan y los traen a rezar es en ese momento que estamos cumpliendo el evangelio, les gusta, sonríen y quedamos de acuerdo para seguir haciéndolo durante la semana entrante.

Hago unas fotocopias, echo carburante al vehículo y hablo un momento con una persona que me viene y se hace la hora de comer, que seguida de la siesta y un poco de lectura me da la hora para ir a los pueblos.

El camino sigue en mal estado, pero eso no me impide que lo recorra y recoja a los que van a pie, un grupo que estaba muy contento con el viaje.

En Nagoyon he esperado largo tiempo, he visitado a un amigo mayor que está achacoso y hemos disfrutado un ratito juntos, he saludado a algunos más y cuando han venido las parejas, nos hemos juntado y rezado y compartido la experiencia que tienen. Han sido pocos, pero ha estado animado.
La vuelta pasada por agua y en casa la luz del generador primero y luego la de la ciudad me han permitido leer las noticias y ver os correos.

Gracias en el día de la fiesta de la natividad de la Virgen.

martes, 28 de agosto de 2018

28 de Agosto de 2018

Martes


Los viajeros llegaron, pero lo suficiente tarde como para decir que fue ya hoy… Por lo menos llegaron sin novedad.

Por la noche llovió y la temperatura por la mañana es fresca, quizás más la humedad que la temperatura. La gente va llegando para la adoración y otra vez vuelve a llover pero cuando voy a la otra parroquia para la misa ya se ha calmado.

Me llama la atención el que en la otra parroquia, Madonna, el número de asistentes a la misa va aumentando, algo que no me esperaba tan pronto.

Desayuno esperando la llegada de los argentinos, que al final se demoran y aprovecho el tiempo para planchar la ropa que lleva dos días en la cuerda y así tratar de reducir la humedad.

Voy a ver a los maestros que están en exámenes y luego a visitar el vivero de las moringas antes de encontrarme con los argentinos  en la finca, donde nos pasamos un par de horas viendo lo que se ha hecho y planificando las cosas que nos quedan por hacer, tarea ardua, pero que me motiva, pues  ante el trabajo lo que hay que hacer no es tener miedo, sino acometer su realización.

Los argentinos vienen a comer con nosotros y después de comer tenemos un buen rato de reunión para ver de poner en claro los puntos que tenemos que tratar de llevar adelante juntos, las moringas, el maíz, la limpieza de la tierra…

Después me echo un rato la siesta, pues el paseíto por la finca me ha cansado y veo que también me ha pillado el sol en los brazos, no la cara porque tengo un sombrero de paja de arroz.

Me encuentro un buen rato con uno de los maestros que están haciendo los exámenes y tengo un intercambio de ideas y veo que hay buenas sensaciones entre ellos, comparto ideas y preocupaciones y me siento agradablemente sorprendido por las respuestas que me va dando.

Voy a visitar a la monja que se ocupa de las reuniones de los catequistas, pero no logro dar con ella, esperemos que mañana haya más suerte.

Leo un rato en la iglesia y también preparo el plan para llevar a cabo los trabajos que tendremos que realizar en la granja a la vez que pienso también en la visita que el regional nos hará a principios del mes de septiembre.

La oración de la tarde, la cena y un rato de leer las noticias completan la jornada.