Vistas de página en total

jueves, 27 de octubre de 2016

27 de Octubre de 2016

Jueves

En la iglesia hay exposición del Santísimo, mientras yo voy a rezar a Mattru y después tengo encuentro con los que han venido. Sigo esperando que estén disponibles para el catecismo y veremos a ver hasta donde llegamos con ellos. También voy a visitar al señor mayor que está enfermo, que hoy me da mejor impresión que la otra vez.

De vuelta a casa, desayuno y me tomo mi tiempo para estar en la iglesia leyendo las lecturas y preparando los esquemas de la homilía, además de leer y adorar un buen rato.

La comida no está a la hora, pues el coci ha tenido problemas con el gas y al cocinar con carbón la cosa es más lenta. Por lo menos lo que nos presenta es aceptable y se puede comer que es lo importante. Comemos todos juntos, algo que no suele ocurrir todos los días.

Por la tarde sigo en la iglesia y hoy vienen también muy pocos a la adoración y a la misa. Los que han rezado el rosario no pasan de la quincena. Esperemos mejores tiempos.

La noche se hace sin luz, luego viene un rato y pronto se va. Hay correos que no he logrado descargar, pues también la conexión es lenta y débil.

miércoles, 26 de octubre de 2016

26 de Octubre de 2016

Miércoles

He dormido mal. Quizás el calor y la humedad han contado para ello. Por lo menos he tenido el libro electrónico al lado y he leído largo rato.

Seguimos sin luz y a la luz de la linterna. Voy a Towama a decir la misa, pero hoy estamos más cerca de casa y puedo salir un poco más tarde que ayer y llegar a tiempo donde ya hay gente que me espera. Al final había una quincena. No son muchos, pero por lo menos hay un grupo que espero vaya aumentando con el tiempo.

Me paso la mañana en casa entre el fontanero, la lavadora y tender la ropa y leer y preparar para el domingo. Para la comida, el coci nos ha puesto mandioca y boniatos junto con una salsa bastante conseguida, de forma que hemos comido con agrado.

Me he echado un rato la siesta, y después el calor y la humedad juntos nos hacían estar a la sombra del ventilador hasta que han acabado cayendo unos cuantos chaparrones seguidos y el ambiente ha refrescado un poco.

El trienal está trabajando en las formas y Segej pidiendo presupuestos a los carpinteros, para darnos cuenta de que en el techo hay que actuar en todo y no se pueden empezar por partes. Joseph ha ido a estar con un señor que ha perdido un ser querido cercano y yo salgo por la tarde a rezar el rosario en los pueblos.

Me da tiempo a estar en Towama, donde hay unos cuantos adultos y también comienzan a aparecer algunos niños, pero somos una quincena. Luego voy a Balei, pues no he estado ningún día todavía con ellos y están rezando en la escuela un número aceptable, la mayoría críos, pero allí están los maestros y sus esposas. Después voy a Tikonko y, como no sé donde van a rezar, el teléfono me ayuda, si no a la primera, a la tercera.

En el camino, a la ida, nos cayó una buena lluvia. Al llegar a Balei el camino estaba seco, allí no había llovido, y al volver a Tikonko de nuevo la lluvia se desató abundante durante todo el rezo del rosario, pero al acabar el rezo la cosa ya se había calado.

Volver a casa es largo y mojado, pero contento de lo realizado, así como de los que tuvieron oportunidad de subir al vehículo cuando estaba lloviendo a jarros. Ver su sonrisa, aunque sea por la noche complicado, es algo que merece mucho la pena.

martes, 25 de octubre de 2016

25 de Octubre de 2016

Martes

No me llegó a sonar el despertador y también estamos sin luz, pero para las cinco y media ya estaba en el pueblo donde dije la misa y lo bueno es que la gente también estaba ya dispuesta, y me sigue admirando su disponibilidad a la hora de venir a la iglesia.

Después de la misa y los saludos a unos y otros, voy con los maestros de la escuela a Balei, donde tenemos una reunión de alrededor de una hora y hablamos de varios temas, uno de los más importantes para ellos es el de su asistencia a clase para obtener el título, pero también hay otros como la falta de material escolar o las deficiencia en la escuela. Les hago ver que no es posible darles todo al mismo tiempo y que recibir las cosas poco a poco es la manera de aprovechar bien todo y hacer una buena administración y están de acuerdo en ello.

Cuando vuelvo a casa, aprovecho que no estoy muy lejos en el camino y me paso por la escuela de Lembema. Allí me encuentro con que tienen más problemas de los que hubiera deseado y que habrá que proceder con tiempo a una mejora de la situación.

En el desayuno, a hora muy tardía, se presenta Sergej y hablamos unos momentos. Hay cosas que se deben reparar y que son urgentes, y le animo a que lo haga, además de intentar hacerle ver lo importante que es para el resto de la comunidad su presencia.

Comemos a la hora y el coci se va adaptando y creemos que hace buena comida. Como he desayunado tarde, ahora tengo poco apetito, pero por lo menos estoy con los demás y compartimos intereses y sufrimientos. Joseph está fuera y llega más tarde, a tiempo para abrir la habitación de abajo, pues es él quien tiene la llave y la queremos preparar para los que lleguen.

Hoy en la siesta duermo un poco más, pues me levanté muy temprano y después leo hasta que es la hora de ir a rezar. Empezamos por el rosario en la iglesia de casa y donde no hay mucha gente; después voy a Mattru, y en primer lugar voy a la casa de un señor que está enfermo y rezamos con él y le damos la bendición antes de ir hacia la iglesia, donde ya hay gente que va llegando y me dicen que suelen comenzar con un cierto retraso.

En el camino voy comentando con Christian, el clérigo que me acompaña, lo que ha pasado durante el día y convenimos en la necesidad de comunicarnos entre nosotros y mostrar que es compartiendo como hacemos también equipo. Durante el viaje me suelo parar y montar a los viandantes. Hoy los hay de varias medidas y tamaños, la mayoría que vienen de la escuela.

Cenamos con la luz que viene del generador y me conecto a internet, pero hoy es difícil porque la intensidad es debilísima.

lunes, 24 de octubre de 2016

24 de Octubre de 2016

Lunes


Amanecemos sin luz y en la misa utilizamos el generador. Como es veinticuatro hacemos referencia a María Auxiliadora y recibimos su bendición.

Mi profe de lengua se hace presente y tenemos un ratito de clase. La realidad es que ha estado enfermo y aún está bastante débil, por lo que acabamos pronto con la lectura.

Después del desayuno tenemos reunión comunitaria. Hay varios temas que tratamos y vamos poniendo en orden ideas y proyectos. Las cosas no son siempre fáciles, pero con la buena voluntad de todos esperamos salir adelante. Por lo menos tenemos algo ya escrito del año pasado y ello nos ayuda a la hora de saber por donde andamos.

Después de la reunión salgo a visitar al cura de una parroquia, pero no le encuentro en casa. Me da tiempo para hacer unas fotocopias y algunas compras y volver para la comida donde nos juntamos, menos Christian que está trabajando en lo de hacer formas y no lo puede dejar.

Nada más acabar la comida me voy con Sergej a la escuela donde hemos hecho un pozo que está al lado de un campamento militar y les llevamos víveres. Se ha iniciado un programa de dar de comer a los críos de la escuela, aunque no sea de forma regular.

Al volver me echo un rato la siesta y me conecto para ver si hay mensajes… Me han enviado uno con fotos y ha tardado más de una hora y media para entrar. Hoy la conexión es de muy baja intensidad.


En los pueblos rezamos el rosario. En Towama algunos más que ayer y en una casa del pueblo primitivo, que para llegar hace falta arremangarse, y después voy a Mattru y algunos van llegando después de haber visto pasar el vehículo.

De vuelta a casa vengo con un minusválido a quien ya he traído a la ciudad otras veces y aprovecho el camino para hacerle el examen de conciencia, pues me repite que es católico, pero de los nada practicantes. Por lo menos sabe el padre nuestro en mende y, el avemaría se le resiste, a pesar de que le voy guiando. Vive su minusvalía muy bien explotada y me da que sabe vivir, a pesar de que se queja de su “mala situación”, a mí me parece que les han dado demasiado y les siguen dando y siguen pidiendo, algo que muchas organizaciones caritativas han hecho sin pedir nada a cambio y, mientras de llorar se saque algo, creo que lo seguirán intentando.

Tenemos el generador encendido y después de la cena hago la crónica y algunas otras cosas que tenía pendientes antes de irme a dormir que mañana me levanto temprano.

domingo, 23 de octubre de 2016

23 de Octubre de 2016

Domingo

Hoy voy a decir la misa por primera vez en domingo en la parroquia. Anteriormente siempre he estado en los pueblos, pero la nueva situación hace que estando varios curas, pensemos en rotar por los diversos sitios, lo que nos permite conocer a los feligreses y que nos conozcan.

En la parroquia ha habido dos misas. La primera suele ser de los adultos y he saludado a muchas caras conocidas, pues son los que vienen a la misa a diario. También he aprovechado para conocer al resto y desearnos a todos un buen curso y un buen trabajo en la parroquia.

La segunda misa ha estado más concurrida que de costumbre, pues ha habido una sesión para los jóvenes de la diócesis en el centro de pastoral que está a nuestro lado y han participado en nuestra misa antes de reintegrarse a sus lugares de origen. Ha sido animada y participada y a la gente joven que ha venido les he invitado a participar en las actividades de sus respectivas parroquias y a ser fermento en la masa.

También se ha hecho presente para la segunda misa el anterior párroco, que aunque está muy mermado en la cuestión de movilidad, por lo menos el habla lo ha recuperado con bastante calidad, lo que nos permite comprender lo que dice, cosa que antes era complicado. Después de la misa le he llevado a su casa y le hemos dado una de las cestas que nos suelen traer con comida los parroquianos los domingos. Se ha ido contento con ella. Los otros curas han estado el uno en la parroquia secundaria y el otro en los pueblos y en la comida nos encontramos y la situación está normal en todos los lugares visitados.

Después de la siesta leo un buen rato y voy a los pueblos para el rezo del rosario. Me acompaña Christian, el tirocinante, que antes ha tenido reunión con los monaguillos. El primer pueblo que visitamos es Towama, donde hay un reducido grupo de gente en el rosario. Cuando acabamos les damos una estampa de la Virgen y la bendición y salimos hacia el pueblo siguiente donde la estatua de la Virgen está en una mesa enfrente de una casa donde se disponen a rezar. Hay una treintena de personas, la mayoría gente menuda, y hacemos lo mismo que en el pueblo anterior y vamos al siguiente donde ya han concluido el rosario. Les saludamos y sin bajarnos del vehículo volvemos a Tikonko, que empiezan el rosario un poco más tarde y con ellos rezamos en una casa. Hoy son más que ayer y también nos invitan para mañana, pero veremos lo que podemos hacer.

En casa cenamos y nos vuelve a visitar la lluvia con el consiguiente refresco que nos permitirá dormir sin sudar. Joseph viene un poco más tarde, pues ha estado en casa del jefe tradicional del barrio que es uno de nuestros parroquianos. Cambiamos impresiones mientras cena y luego nos despedimos hasta mañana.

Como acaba de venir la luz, pongo en marcha la lavadora. Hay mucha ropa que quiero lavar para quitar el olor a humedad que hay por todos los rincones. Si tarda el programa, dejaré la cosa hasta mañana.

sábado, 22 de octubre de 2016

22 de Octubre de 2016

Sábado

Amaneemos con luz y después de un rato de oración en la capilla voy a la otra parroquia que nos ha confiado el obispo. Segej dice la misa y concelebro. Me percato del tamaño de la iglesia y la cantidad de gente que viene: es otra parroquia con escuela incorporada.

En casa el fontanero sigue trabajando en lo del día anterior y no sé cómo vamos a acabar, pues sabe bastante menos de lo que me pensaba, pero por lo menos pone interés y tiene buena voluntad.

Voy a Mattru a visitar a un señor mayor y enfermo que no pudimos visitar el jueves y de vuelta me entretienen la colada y otras limpiezas a realizar. Da gusto ahora con la máquina de lavar, aunque para aligerar la he puesto a remojar antes de que viniera la luz.

Hoy la comida ha estado a la hora y el cocinero parece que ha hecho un buen trabajo. Después me echo un rato la siesta y antes de las tres salimos para los pueblos. El volvernos a encontrar es una experiencia muy agradable, pues te reciben con cariño y te sientes como en cas, lo que es en la realidad.

El camino sigue siendo malo, pero soportable, sólo por el hecho de encontrarte con personas que te quieren y te esperan. Cuando llegamos comienza a llover, lo que hace que la reunión de las parejas no sea tan numerosa, pero los que están hablan de la experiencia que están viviendo y percibes que muchas cosas están cambiando en los pueblos. Me acompaña Segej, que viene para conocer los pueblos y le llama la atención lo que están viviendo. Veo que después de haber trabajado calladamente durante largo tiempo, las cosas comienzan a florecer y sueño con que sea sin tardar.

Además de las experiencias positivas de las parejas, les comunico a los maestros que el plan de estudios que teníamos pensado para ellos está en marcha, pero que lo primero debo reunirme con los directores de las diferentes escuelas para comunicarlo. Están encantados y espero que también en este campo las cosas comiencen a cambiar para bien de alumnos y maestros.

Seguimos compartiendo cosas mientras también sigue la lluvia y al final tenemos que concluir porque hay catecismo en el pueblo siguiente y no quiero llegar tarde, aunque sé que no habrá ni la gente ni el ambiente que tenemos aquí y en el que nos sentimos a gusto compartiendo noticias y experiencias.

En el pueblo siguiente hay media docena contados para el catecismo. Por lo menos a los que están los recibo con amabilidad y ellos se sienten acogidos. Leemos el evangelio y lo comentamos un rato y luego, con media lluvia, vamos a una casa para el rezo del rosario. No hay una cantidad grande, pero imagino que la lluvia tiene también su parte en las ausencias.

La vuelta a casa es la batalla de siempre, pero la alegría de haberme encontrado con la gente, te hace olvidar el rato que te pasas en el camino luchando con los charcos, pues ha llovido con una cierta fuerza durante un buen rato.

En casa, después de cenar me conecto a internet y veo algunas noticias y los correos que me llegan. No me da mucho tiempo porque se va la luz, pero por lo menos lo menos he podido hacer lo que me parecía urgente.

viernes, 21 de octubre de 2016

21 de Octubre de 2016

Viernes

Amanecemos sin luz y las linternas van haciendo su trabajo. Por lo menos la experiencia de ducharse con agua corriente es muy agradable y te permite empezar la mañana en forma. La oración es también con la luz de la linterna y para la misa encendemos el generador. Nos acompañan los jóvenes que están en la sesión, casi doscientos, lo que hace que la iglesia parezca más de un domingo que de un día de entre semana.

Mi profe no ha venido y así no tengo la clase de lengua. Espero recuperar el tiempo perdido. Después de desayunar viene el fontanero que de nuevo trata de trabajar en el baño y me tiene esperando, lo que me permite ponerme al día en la crónica y otros asuntos.

Cuando acabo voy a ver al director del colegio universitario que han abierto y que está cerca de la parroquia. Me reciben con agrado y me desean la bienvenida después del viaje, pero quiero saber en concreto los planes y las propuestas para los futuros alumnos que voy a traer y me dan la información. Me sorprende que han subido las tarifas el doscientos cincuenta por ciento y cuando me ven la reacción me dicen que nos podremos entender al respecto. Veo lo que han hecho y creo que tendré que ceder para que les salgan las cuentas, si es que quiero que el colegio funcione y haga un servicio.

También ha venido el nuevo cocinero. Parece que tiene buena voluntad y le decimos que le podremos a prueba por unos meses y a ver lo que resulta. Pero la comida no está a su hora y como de bote, pues la tarde me espera larga.

Después de la siesta salgo para los pueblos, que hoy toca lejos. Voy a echar gasolina y tenemos bronca, pues intentan timarme, pero es sólo cuestión de un momento, pues la corrupción es algo ampliamente difundido en el país.

El camino es largo porque hay muchos baches a cuenta de la lluvia y el vehículo está lleno con los que me encuentro en el camino. Por el retrovisor veo la sonrisa de los que van a pie y montan cuando me paro y me quedo con la imagen de que hay alguien que se siente feliz y que tan sólo por eso merece la pena recorrer el camino.

He llegado a Casama, el pueblo más alejado y que está cerca del río. Me reciben con alegría. Voy a visitar a la jefa del pueblo, que ha estado enferma y ya está recuperada y también voy hasta el río, y me comentan que este año ha bajado de nivel muy pronto.

Las parejas muy reducidas en número. Ya sabía que podían ser pocos, pero les quería advertir para la próxima semana. Rezamos el rosario, que aquí no son capaces de rezar solos… Y después, camino de regreso me paro en Gbalehun donde están preparados y rezan el rosario cada día del mes llevando la estatua de la Virgen por las casas. Hablo un rato con el maestro de la escuela y percibo que algo está cambiando en el pueblo, pero que habrá que seguir esperando a que las cosas se consoliden.

De vuelta a casa vengo pensando en las ocupaciones para el fin de semana que se avecina y me paro en Tikonko en la casa del jefe para decirle los planes que tengo con los maestros sin título. Tanto él como su mujer, están muy contentos de saludarme y de las noticias que les doy.

La lluvia comienza de nuevo a la llegada a casa y el fresco de nuevo permite pensar en el sueño reparador, pues por el día ya he empapado media docena de camisetas. Y por suerte tenemos luz y me permite hacer la crónica… Y si antes lo digo, antes se va…

jueves, 20 de octubre de 2016

20 de Octubre de 2016

Jueves

Es jueves y hay exposición del Santísimo en la iglesia. Estoy en el inicio y hay poca gente. Después del desayuno tenemos un rato de encuentro los salesianos para ver de hacer programas y distribuir tareas, lo que no impide que el mecánico nos interrumpa, pues viene a buscar el coche para la revisión o el fontanero para arreglar algo del agua que no marcha en la habitación.

La primera reunión ha sido una toma de contacto y quedamos de vernos el lunes de nuevo para seguir con la tarea de distribuir incumbencias y fijar campos de acción, además de estudiar posibles proyectos que nos lleguen.

Voy a visitar al obispo. Hablamos durante media hora. Está muy contento de la presencia de los salesianos en la diócesis y le digo que intentaremos responder lo mejor que podamos a sus expectativas.

De nuevo el calor se hace notar y estoy sudando, pero hay una lavadora que Sergej ha instalado y en ella meto la ropa. Por lo menos tendré ropa limpia sin necesidad de lavar a mano y que va a secar más pronto.

La adoración acaba con el rosario y después la misa. Ni para lo uno ni para lo otro ha habido mucha gente. Esperemos que sea una simple coincidencia.

Aprovecho que me queda tiempo y el mecánico me ha traído el coche para ir a visitar un pueblo y rezar el rosario con ellos. Es noche cerrada y amenaza lluvia. Hay un grupo no muy numeroso. Me anuncian que un señor que era asiduo está enfermo y queremos ir a visitarle, pero la lluvia que ya cae abundante, nos lo impide. Me ha acompañado Christian el salesiano joven que está con nosotros y me cuenta muchas cosas del tiempo en el que he estado de vacaciones.

Después de cenar visitamos a un grupo de jóvenes líderes de la diócesis que están reunidos aquí durante varios días en el centro de pastoral y a muchos les conozco por haber trabajado ya con ellos. Me parece una cosa interesante lo que están haciendo y además me comentan que es la primera reunión que tienen desde hace mucho tiempo.

La luz viene y se va y hay una débil conexión, que por lo menos me permite enviar correos y leer noticias en el periódico. La lluvia nos acompaña de nuevo y refresca el ambiente lo que nos permitirá un buen sueño.

miércoles, 19 de octubre de 2016

19 de Octubre de 2016

Miércoles

Tenemos misa con los que están de la comunidad en Lungi y salimos hacia Bo. Joseph que ha venido a buscarme se despide en el camino de muchos conocidos. La ruta es larga y nos da tiempo a conversar, intercambiar opiniones y pensar en planes a realizar con el resto de los salesianos.

El vehículo que suelo usar está para ser visto por el mecánico y por eso me quedo en casa y hablo con los que vienen. Los salesianos están contentos de mi vuelta y juntos intercambiamos impresiones. Por la tarde rezamos le rosario en la iglesia con los poquitos que vienen. Veo que tenemos conexión y envío unos correos para decir que he llegado con bien.

Durante la noche nos visita la lluvia, que ya está de retroceso, pero que aún hace su labor de refrescar el ambiente y permitirnos dormir sin sudar.

La humedad es grande y todo en la habitación huele a húmedo. A pesar de ello no me impide dormir, pues estoy cansado.

martes, 18 de octubre de 2016

18 de Octubre de 2016

Martes

Vuelvo de mi viaje y me espera Andreas en el aeropuerto. Me lleva a la casa salesiana, dejo las maletas y salimos a cenar, pues tenemos cosas que intercambiar. Durante cuatro horas hablamos largo y tendido de los planes y proyectos, en particular propone uno sobre la plantación de moringa, algo que escucho, hago preguntas y quedamos en que nos envíen los datos concretos y los números del proyecto y los estudiaremos en comunidad. Me parece interesante y una cosa a exponer y ver si todos estamos de acuerdo y dispuestos a colaborar.

Se nota el calor y comienzo a sudar. El cambio de temperatura es importante, pero ya me tengo que aclimatar, y es que aún recuerde la primera impresión que recibí a mi llegada a África, aunque haga ya treinta años de esto.