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martes, 26 de marzo de 2019

26 de Marzo de 2019

Martes


Nos levantamos sin luz y he dormido mal por causa del calor, pero con todo ello nos vamos en moto, con Luis, a Nagoyon a decir la misa y después da ver al maestro de Balei para anunciarle que se le puede hacer la prueba médica que necesita en el hospital de la ciudad. 

Estamos sin vehículo y vamos en moto a Gbalehun, donde los críos y los maestros nos reciben gozosos. Les hablamos de la fabricación de compost y también les presentamos el libro de lectura que ya hemos presentado en otras escuelas y que tiene una acogida favorable. 

El ejercicio de preparar los materiales para le compost y meterlos en la fosa nos lleva su tiempo y cuando nos damos cuenta son las once, hora de pensar en volver a casa, cosa que hacemos pasando por la finca y saludando a los que en ella trabajan. 

Por la tarde tenemos un buen rato de descanso después de la sesión de la mañana y dedico un buen rato a clasificar las semillas de anacardo que me han dado en Tikonko y luego a hablar con Luis mientras estamos a la sombra del ventilador porque el calor se nota. 

Oraciones, cena y conexiones completan el resto del día.

miércoles, 6 de marzo de 2019

6 de Marzo de 2019

Miércoles


Es miércoles de ceniza y salgo pronto para los pueblos, pues la mañana está con horario apretado. Viene Luis que después de rezar en Towama se queda en la finca y yo prosigo a Tikonko donde la gente no está y los que aparecen me sugieren que vaya con ellos al pueblo siguiente, Nagoyon, donde la gente llega tarde y de manera especial los escolares de Balei que son los más numerosos. 

Hablo durante un rato y en particular para los críos animando al personal a sonreír siempre que se pueda y a ser amigos los unos de los otros. Todo esto a cuenta del encuentro que tuve ayer con el salido de la cárcel. 

Emprendo la ruta hacia Lemma llevando a los que me encuentro de camino y disfrutando de la amplia sonrisa que todos tienen cuando entran en el vehículo. Lo que veo en esta escuela es que están de exámenes y el ambiente es de estudio y no de pensar en la ceniza, por lo que hablo con los maestros y dejamos las cosas como están y así tengo tiempo para no llegar muy tarde a Gbalehun, donde están los dos profesores titulares y ninguno de los otros. Reunidos los alumnos en una sala de clase, les hablo y les invito a la sonrisa y a ser amigos entre ellos y obedientes en casa y la escuela. Me llama la atención que varios de los críos que han escuchado con capaces de recordar lo que he dicho un buen rato después. 

Los maestros me enseñan un hoyo que han hecho pensando en preparar compost y les animo a que sigan haciendo otros a la vez que les prometo que cuando tenga el vehículo en forma les visitaré para hacer con ellos el compost que esperan. 

Vuelta a casa pasando por la finca, viendo lo que están haciendo y en particular el trabajo en los hoyos de compost. Luis se está empleando a fondo en este trabajo y en el de la preparación de las bolsas para poner semillas. 

Siesta, un rato de lectura y aparecen Coco y Bárbara y nos vamos a buscar enjambres de abejas, que nos permiten ver la dificultad de llegar a término de una iniciativa, Hemos visitado dos sitios, el uno en un punto demasiado elevado y difícil de hacerse con las abejas y el otro, lejos y a pie y cuando llegamos nos damos cuenta de que las abejas han cambiado de casa. Vuelta a Tikonko y, como ya es tarde, emprendemos el camino de casa pasando por la finca y enseñando a Coco y a Bárbara lo que estamos construyendo y plantando. 

Cena, un rato de sobremesa y cada mochuelo a su olivo, que el generador no durará largo tiempo y hay que aprovechar la luz que nos da, pues de la ciudad no llega.

lunes, 23 de octubre de 2017

23 de Octubre de 2017

Lunes

Después de una noche relativamente tranquila amanecemos sin luz, como de costumbre y nos las apañamos como podemos. Después de la oración  voy a decir misa a Madonna. Me parece que hay un buen número, aunque son también muchos los que llegan tarde. A la salida hablo con unos y con otros, intercambiamos impresiones y vuelvo a casa donde me encuentro con el profe de legua local con quien trabajamos un rato sobre el evangelio del domingo que viene. Así tengo toda la semana para prepararme a conciencia y leer con soltura.

Después del desayuno salimos a visitar una escuela que nos falta, Gbalehun y nos acercamos hasta Cassama, el pueblo al lado del río Sewa al que solemos ir los viernes. En la escuela hay un buen número de alumnos y los profes están en su sitio. Les damos los caramelos y el balón y los reciben contentos.

Hoy en Cassama todos están en el campo, pero por lo menos saben que he vuelto. Y es que ahora visitar estos pueblos es complicado. Hay varios pasos en el camino que son difíciles, tanto los puentes como las cuestas y la gente está en su trabajo en las granjas.
A la vuelta tenemos viajeros, unos que vienen a Bo y otros que nos encontramos por el camino, hasta una serpiente escupidora hemos encontrado y un grupo de gente persiguiéndola. Creo que logró escapar con vida.

Por la tarde voy a la granja con el fontanero y participo en el rosario en Towama donde un grupo de personas no muy numeroso toma parte en casa de uno de los que no suelen venir a rezar a la iglesia.

Con la noche ya encima, vengo con leña para que el fontanero tenga algo que vender a la puerta de casa y  en casa con luz y poca conexión, intento enterarme de las noticias y responder a algunos correos. Hace calor y se suda con facilidad.