Crónica de las experiencias vividas en Bo (Sierra Leona) por el misionero salesiano Antonio Gutiérrez
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martes, 15 de mayo de 2018
15 de Mayo de 2018
Martes
Voy a rezar a
Nagoyon. Han preparado la oración en el presbiterio de la nueva iglesia y todos
cabemos sin apreturas.
Traigo a un grupo
de gente para trabajar en la finca y ya hay otros que también están en el tajo.
Es bonito verles cómo siembran los cacahuetes y cómo preparan la tierra y
remueven lo que les es posible.
Han venido algunos
más que han participado en una ceremonia tradicional y les he traído con los
trabajadores. En casa hago fotocopias de los documentos que necesito para mi
viaje y se me echa la hora encima, pero la siesta no la perdono porque de otra
forma estaría muy cansado por la tarde.
Hoy el fontanero va
a la granja a trabajar y ha llevado a un equipo de gente joven que planta
cacahuetes y limpia la tierra a la vez. Los de la otra limpieza están a lo suyo
y yo paso con el chófer de un camión para hacerle ver el camino por donde
tendrá que pasar con la madera. Está de buen humor y el viaje se hace corto,
pero el tiempo pasa para todos y los de la finca están cansados y con hambre.
Dejo al chófer en
sitio habitable y vuelvo con los del equipo a su pueblo donde estoy un rato con
los albañiles programando el trabajo para mañana, que es traer arena desde la
zona pantanosa.
Me voy a Balei
donde el maestro mayor está haciendo catecismo con un grupito no muy grande de
catecúmenos jóvenes a los que tratamos de dar a entender la vida de don Bosco.
Hablo con uno de
los maestros y le hago ver que plantar moringa es una costumbre que debemos
aceptar porque nos va a cambiar la vida. Cuando acaba el catecismo están ya los
bancos dispuestos para el rezo del rosario. Traigo a los de Nagoyon que han ido
a Balei para el catecismo y rezamos también el rosario en Nagoyon.
Se ha puesto oscuro
y la lluvia se anuncia, pero recorro el camino y vengo a la granja y la lluvia
sigue sin molestarnos. Esperemos que mañana no nos falle.
Traigo al fontanero
a casa desde la granja con una carga de leña que ha preparado mientras
esperaba. Al llegar a su casa su mujer está encantada con lo que ve.
En casa seguimos
con el generador y la conexión es pasable.
Voy a rezar a
Nagoyon. Han preparado la oración en el presbiterio de la nueva iglesia y todos
cabemos sin apreturas.
Traigo a un grupo
de gente para trabajar en la finca y ya hay otros que también están en el tajo.
Es bonito verles cómo siembran los cacahuetes y cómo preparan la tierra y
remueven lo que les es posible.
Han venido algunos
más que han participado en una ceremonia tradicional y les he traído con los
trabajadores. En casa hago fotocopias de los documentos que necesito para mi
viaje y se me echa la hora encima, pero la siesta no la perdono porque de otra
forma estaría muy cansado por la tarde.
Hoy el fontanero va
a la granja a trabajar y ha llevado a un equipo de gente joven que planta
cacahuetes y limpia la tierra a la vez. Los de la otra limpieza están a lo suyo
y yo paso con el chófer de un camión para hacerle ver el camino por donde
tendrá que pasar con la madera. Está de buen humor y el viaje se hace corto,
pero el tiempo pasa para todos y los de la finca están cansados y con hambre.
Dejo al chófer en
sitio habitable y vuelvo con los del equipo a su pueblo donde estoy un rato con
los albañiles programando el trabajo para mañana, que es traer arena desde la
zona pantanosa.
Me voy a Balei
donde el maestro mayor está haciendo catecismo con un grupito no muy grande de
catecúmenos jóvenes a los que tratamos de dar a entender la vida de don Bosco.
Hablo con uno de
los maestros y le hago ver que plantar moringa es una costumbre que debemos
aceptar porque nos va a cambiar la vida. Cuando acaba el catecismo están ya los
bancos dispuestos para el rezo del rosario. Traigo a los de Nagoyon que han ido
a Balei para el catecismo y rezamos también el rosario en Nagoyon.
Se ha puesto oscuro
y la lluvia se anuncia, pero recorro el camino y vengo a la granja y la lluvia
sigue sin molestarnos. Esperemos que mañana no nos falle.
Traigo al fontanero
a casa desde la granja con una carga de leña que ha preparado mientras
esperaba. Al llegar a su casa su mujer está encantada con lo que ve.
En casa seguimos
con el generador y la conexión es pasable.
lunes, 14 de mayo de 2018
14 de Mayo de 2018
Lunes
Me levanto con
ánimos y ganas de rezar. Tengo un rato de tranquilidad antes de que otros
vengan y a la luz de la linterna voy leyendo las lecturas de hoy y del domingo
que viene, como de costumbre.
A la misa no viene
mucha gente y se nota un poco que es lunes y las cosas se van abriendo camino.
Una sonrisa siempre ayuda, en especial saludando a los que han venido y no
tienen prisa.
Después del
desayuno tenemos la reunión comunitaria en la que hablamos de proyectos y
propuestas para la finca y de la celebración para el día 24, además de otros
temas de la parroquia.
Me doy una vuelta
por la ciudad, compro algunos materiales que necesito y vengo a la hora de
comer. Tras la siesta salgo para pueblos, pues quiero seguir el trabajo de los
albañiles y llevo sacos de cal para comenzar a dar la primera mano de pintura a
las paredes. Están con acabados en varios sitios fuera y dentro de la iglesia.
La cosa no se ve que avance, pero es que le trabajo también es lento.
Voy a saludar a la
señora a la que ayer dimos la unción y rezo un poco con ella y después voy con
varios más a rezar a un pueblo distante unos veinte minutos y vamos a pie
porque no hay carretera… Nos reciben amablemente y les hago algunas fotos antes
de comenzar el rosario. Ya había estado en este pueblo antes y los críos me
conocen porque van a la escuela a Balei y allí sí que voy regularmente.
Cuando vuelvo
rezamos el rosario en Nagoyon con los pocos que hay presentes y con compañía
vuelvo a Bo que ya es noche bien cerrada.
Hay conexión, pero
debo tener algún problema porque no me llegan los whatsapps y de lo otro hay
poco movimiento. Por o menos leo las noticias.
Me levanto con
ánimos y ganas de rezar. Tengo un rato de tranquilidad antes de que otros
vengan y a la luz de la linterna voy leyendo las lecturas de hoy y del domingo
que viene, como de costumbre.
A la misa no viene
mucha gente y se nota un poco que es lunes y las cosas se van abriendo camino.
Una sonrisa siempre ayuda, en especial saludando a los que han venido y no
tienen prisa.
Después del
desayuno tenemos la reunión comunitaria en la que hablamos de proyectos y
propuestas para la finca y de la celebración para el día 24, además de otros
temas de la parroquia.
Me doy una vuelta
por la ciudad, compro algunos materiales que necesito y vengo a la hora de
comer. Tras la siesta salgo para pueblos, pues quiero seguir el trabajo de los
albañiles y llevo sacos de cal para comenzar a dar la primera mano de pintura a
las paredes. Están con acabados en varios sitios fuera y dentro de la iglesia.
La cosa no se ve que avance, pero es que le trabajo también es lento.
Voy a saludar a la
señora a la que ayer dimos la unción y rezo un poco con ella y después voy con
varios más a rezar a un pueblo distante unos veinte minutos y vamos a pie
porque no hay carretera… Nos reciben amablemente y les hago algunas fotos antes
de comenzar el rosario. Ya había estado en este pueblo antes y los críos me
conocen porque van a la escuela a Balei y allí sí que voy regularmente.
Cuando vuelvo
rezamos el rosario en Nagoyon con los pocos que hay presentes y con compañía
vuelvo a Bo que ya es noche bien cerrada.
Hay conexión, pero
debo tener algún problema porque no me llegan los whatsapps y de lo otro hay
poco movimiento. Por o menos leo las noticias.
domingo, 13 de mayo de 2018
13 de Mayo de 2018
Domingo
Me levanto un poco
más tarde, pero pronto salgo hacia los pueblos. Es por la noche y no recuerdo
si había luz esta mañana… Puede que el día haya sido largo.
Como primera
constatación veo que hay poca gente en la misa… Ayer fue la ceremonia de
presentación del presidente en el estadio de deportes de la capital y hay
muchos que se han desplazado. No sé si también los de los pueblos, pero por lo
menos los de la ciudad sí que lo han hecho.
En Nagoyon tienen
el reto de traer arena para rellenar y cuando voy por la tarde algo han hecho,
pero queda aún un buen esfuerzo que hacer. Tenemos la misa fuera por cuestiones
de que la iglesia está empantanada con el trabajo que se está haciendo.
Tenemos la misma
experiencia en Tikonko donde además de ser pocos en número, llegan tarde. Les
animo a participar en la oración de la mañana y en el rosario de la tarde y a
rezar en casa preparando la venida del Espíritu.
En Towama hay
también poca asistencia y les animo a hacer lo mismo, rezar personalmente y en
las oraciones que hacen los diversos grupos de oración.
Cuando vuelvo a
casa es más de la una y me tomo un plato de ensalada y un trozo de pescado,
además de un mango que los hay muy buenos.
En cuanto acabo la
siesta me voy a ver el trabajo de los albañiles y veo que trabajan bien, aunque
me parezca un poco lento, pero vale más lento que mal. Estoy un rato con ellos,
les animo en lo que hacen, me doy una vuelta por el pueblo y Daniel, que
pensaba ir a ver al de la madera, me dice que la moto que le llevaba tiene
problemas y como me parece que hay tiempo, le propongo ir a visitar el pueblo
de la persona que me invitó ayer a venir.
La experiencia es
interesante, estamos a bastantes kilómetros al interior, por camino que a veces
es aceptable, pero con frecuencia deja que desear y tras un buen rato de marcha
y haber dejado atrás tres pueblos, llegamos a “Sami”, ese es el nombre del
pueblo. Nos reciben con interés, no se esperaban nuestra visita y tenemos un
encuentro con los jefes del pueblo, que por lo que me comenta el catequista,
están muy contentos con nuestra presencia. Les pedimos la lista de la gente
dispuesta a venir a rezar y les prometemos que alguno irá viniendo de vez en
cuando a rezar.
En el camino de
vuelta me voy fijando en los sitios complicados para pasar, Hay dos puentecitos
que les he fotografiado a la ida. Pero no sólo son los puentes, hay otros
muchos sitios que durante las lluvias no será fácil el pasarlos. Veremos a ver
cómo evolucionan las cosas. Por lo menos hemos rezado por ellos a la ida y a la
vuelta y algo que me ha sorprendido que cuando hemos comenzado la
reunión han rezado los musulmanes y luego los cristianos, viendo que la
convivencia de unos y otros en el pueblo es pacífica.
El tiempo se ha
pasado y el camino es de los que llevan su tiempo, por lo que llegamos a
Nagoyon muy tarde, pero por lo menos damos la unción de enfermos a una señora
mayor que habíamos programado de hacerlo antes, pero la visita a Sami nos lo
impidió. La señora está consciente y ha sido ella la que ha pedido la unción,
que rodeada por algunos de la familia sigue en lo que puede entender, pues no
sé bastante lengua local para hacer las cosas traduciendo desde el inglés.
Cuando acabo hablo
un rato con los albañiles. Poco a poco les voy conociendo y apreciando el
esfuerzo que hacen y, como la noche es clara, vemos un rato las estrellas, cosa
de la que ignoran todo. Les sorprende que sepa orientarme por la noche y que
conozca el nombre de algunas estrellas y después de un ratito de conversación,
veo que es hora para volver a casa y siempre acompañado. Son más de las nueve
cuando he vuelto y esta mañana salí a las cinco y media, muchas horas pasadas
fuera, pero contento de lo vivido durante el día y del cansancio por la tarde y
dando gracias a Dios en el día del aniversario de Fátima. Es a Ella a quien he
encomendado la nueva posible presencia en Sami.
Me levanto un poco
más tarde, pero pronto salgo hacia los pueblos. Es por la noche y no recuerdo
si había luz esta mañana… Puede que el día haya sido largo.
Como primera
constatación veo que hay poca gente en la misa… Ayer fue la ceremonia de
presentación del presidente en el estadio de deportes de la capital y hay
muchos que se han desplazado. No sé si también los de los pueblos, pero por lo
menos los de la ciudad sí que lo han hecho.
En Nagoyon tienen
el reto de traer arena para rellenar y cuando voy por la tarde algo han hecho,
pero queda aún un buen esfuerzo que hacer. Tenemos la misa fuera por cuestiones
de que la iglesia está empantanada con el trabajo que se está haciendo.
Tenemos la misma
experiencia en Tikonko donde además de ser pocos en número, llegan tarde. Les
animo a participar en la oración de la mañana y en el rosario de la tarde y a
rezar en casa preparando la venida del Espíritu.
En Towama hay
también poca asistencia y les animo a hacer lo mismo, rezar personalmente y en
las oraciones que hacen los diversos grupos de oración.
Cuando vuelvo a
casa es más de la una y me tomo un plato de ensalada y un trozo de pescado,
además de un mango que los hay muy buenos.
En cuanto acabo la
siesta me voy a ver el trabajo de los albañiles y veo que trabajan bien, aunque
me parezca un poco lento, pero vale más lento que mal. Estoy un rato con ellos,
les animo en lo que hacen, me doy una vuelta por el pueblo y Daniel, que
pensaba ir a ver al de la madera, me dice que la moto que le llevaba tiene
problemas y como me parece que hay tiempo, le propongo ir a visitar el pueblo
de la persona que me invitó ayer a venir.
La experiencia es
interesante, estamos a bastantes kilómetros al interior, por camino que a veces
es aceptable, pero con frecuencia deja que desear y tras un buen rato de marcha
y haber dejado atrás tres pueblos, llegamos a “Sami”, ese es el nombre del
pueblo. Nos reciben con interés, no se esperaban nuestra visita y tenemos un
encuentro con los jefes del pueblo, que por lo que me comenta el catequista,
están muy contentos con nuestra presencia. Les pedimos la lista de la gente
dispuesta a venir a rezar y les prometemos que alguno irá viniendo de vez en
cuando a rezar.
En el camino de
vuelta me voy fijando en los sitios complicados para pasar, Hay dos puentecitos
que les he fotografiado a la ida. Pero no sólo son los puentes, hay otros
muchos sitios que durante las lluvias no será fácil el pasarlos. Veremos a ver
cómo evolucionan las cosas. Por lo menos hemos rezado por ellos a la ida y a la
vuelta y algo que me ha sorprendido que cuando hemos comenzado la
reunión han rezado los musulmanes y luego los cristianos, viendo que la
convivencia de unos y otros en el pueblo es pacífica.
El tiempo se ha
pasado y el camino es de los que llevan su tiempo, por lo que llegamos a
Nagoyon muy tarde, pero por lo menos damos la unción de enfermos a una señora
mayor que habíamos programado de hacerlo antes, pero la visita a Sami nos lo
impidió. La señora está consciente y ha sido ella la que ha pedido la unción,
que rodeada por algunos de la familia sigue en lo que puede entender, pues no
sé bastante lengua local para hacer las cosas traduciendo desde el inglés.
Cuando acabo hablo
un rato con los albañiles. Poco a poco les voy conociendo y apreciando el
esfuerzo que hacen y, como la noche es clara, vemos un rato las estrellas, cosa
de la que ignoran todo. Les sorprende que sepa orientarme por la noche y que
conozca el nombre de algunas estrellas y después de un ratito de conversación,
veo que es hora para volver a casa y siempre acompañado. Son más de las nueve
cuando he vuelto y esta mañana salí a las cinco y media, muchas horas pasadas
fuera, pero contento de lo vivido durante el día y del cansancio por la tarde y
dando gracias a Dios en el día del aniversario de Fátima. Es a Ella a quien he
encomendado la nueva posible presencia en Sami.
sábado, 12 de mayo de 2018
12 de Mayo de 201
Sábado
Seguimos sin luz y
rezando a la luz de las linterna por la mañana. Voy a Madonna y no es que haya
mucha gente, pero sí pregunto al final de la misa los que han traído a alguien
nuevo y me dicen que se sienten contentos de lo que han hecho y así animo a los
otros a hacerlo otro día.
Traigo un buen
número de gente que viene a la parroquia o a los alrededores y aprovechan el
vehículo. Me desayuno con fruta que está muy buena y las sobras de la comida de
ayer, que como no hace calor no se pierde durante la noche… Y me voy a la
cárcel a rezar y a ver lo que ha sido del pozo desde ayer. También me paro en
el mercado a comprar arroz para los albañiles que pienso que se les está
acabando.
Cuando llego al
lado del pozo veo rostros sonrientes que me vienen a saludar, son los del
equipo del pozo que han encontrado agua y me dicen que en abundancia, pero que
me darán los resultados al final del día. Veo lo que me enseñan, la roca
granítica con una falla y ahí es donde estaba el gua…
Entro en la cárcel
para rezar y estoy un buen rato con ellos, algo muy agradable, pues les he
dicho que hoy he vivido dos cosas especiales, una es el anuncio del agua que
tendrán con seguridad y la otra algo que siempre me agrada cuando llego y es
que son capaces de sonreír y es verdad que el trato con ellos es muy agradable
en especial cuando me cuentan lo que han vivido durante la semana y que es la
amistad entre unos y otros y el que la gente no se pelea.
Me paso por el
taller del soldador, me da los pies de los bancos que quedan y en casa hago
tiempo antes de comer preparando lo que llevaré por la tarde a los pueblos y
leyendo un rato.
Me voy a los
pueblos después de la siesta y en el camino alguien me para y me dice que
quiere que venga a rezar a su pueblo con ellos… Le invito a contactar con el
catequista que conoce y le digo que recemos para que se allane el
camino y podamos llegar a convertir el deseo en realidad.
En Nagoyon hoy la
gente ni aparece. Me dicen que han ido a una ceremonia y otros a otros asuntos.
Me pongo pacientemente al lado del albañil para que vaya fijando las patas de
los bancos en el suelo, pues los bancos serán fijos y cuando están a punto de
acabar, voy a rezar el rosario con los que se presentan en la casa de Daniel.
Me he olvidado de
llevar camisetas de repuesto y la que tengo está empapada de sudor, así que
aguantaré mojado hasta que me la pueda cambiar en casa… En el camino me llaman
para decirme que la cantidad de agua del pozo de la cárcel es del alrededor de
treinta mil litros por día, lo que es más que suficiente para las necesidades
de la cárcel y me hace sentirme contento y agradecido.
La conexión a
medias y a ratos, pero por lo menos he podido recibir los correos y leer las
noticias.
Seguimos sin luz y
rezando a la luz de las linterna por la mañana. Voy a Madonna y no es que haya
mucha gente, pero sí pregunto al final de la misa los que han traído a alguien
nuevo y me dicen que se sienten contentos de lo que han hecho y así animo a los
otros a hacerlo otro día.
Traigo un buen
número de gente que viene a la parroquia o a los alrededores y aprovechan el
vehículo. Me desayuno con fruta que está muy buena y las sobras de la comida de
ayer, que como no hace calor no se pierde durante la noche… Y me voy a la
cárcel a rezar y a ver lo que ha sido del pozo desde ayer. También me paro en
el mercado a comprar arroz para los albañiles que pienso que se les está
acabando.
Cuando llego al
lado del pozo veo rostros sonrientes que me vienen a saludar, son los del
equipo del pozo que han encontrado agua y me dicen que en abundancia, pero que
me darán los resultados al final del día. Veo lo que me enseñan, la roca
granítica con una falla y ahí es donde estaba el gua…
Entro en la cárcel
para rezar y estoy un buen rato con ellos, algo muy agradable, pues les he
dicho que hoy he vivido dos cosas especiales, una es el anuncio del agua que
tendrán con seguridad y la otra algo que siempre me agrada cuando llego y es
que son capaces de sonreír y es verdad que el trato con ellos es muy agradable
en especial cuando me cuentan lo que han vivido durante la semana y que es la
amistad entre unos y otros y el que la gente no se pelea.
Me paso por el
taller del soldador, me da los pies de los bancos que quedan y en casa hago
tiempo antes de comer preparando lo que llevaré por la tarde a los pueblos y
leyendo un rato.
Me voy a los
pueblos después de la siesta y en el camino alguien me para y me dice que
quiere que venga a rezar a su pueblo con ellos… Le invito a contactar con el
catequista que conoce y le digo que recemos para que se allane el
camino y podamos llegar a convertir el deseo en realidad.
En Nagoyon hoy la
gente ni aparece. Me dicen que han ido a una ceremonia y otros a otros asuntos.
Me pongo pacientemente al lado del albañil para que vaya fijando las patas de
los bancos en el suelo, pues los bancos serán fijos y cuando están a punto de
acabar, voy a rezar el rosario con los que se presentan en la casa de Daniel.
Me he olvidado de
llevar camisetas de repuesto y la que tengo está empapada de sudor, así que
aguantaré mojado hasta que me la pueda cambiar en casa… En el camino me llaman
para decirme que la cantidad de agua del pozo de la cárcel es del alrededor de
treinta mil litros por día, lo que es más que suficiente para las necesidades
de la cárcel y me hace sentirme contento y agradecido.
La conexión a
medias y a ratos, pero por lo menos he podido recibir los correos y leer las
noticias.
viernes, 11 de mayo de 2018
11 de Mayo de 2018
Viernes
Me levanto como los
otros días y hoy también sin luz. Joseph y Christopher se van a la capital y se
han levantado temprano para llegar pronto. Voy a decir la misa a Madonna y aquí
viene otro cura.
Cuando vuelvo de la
misa hay un grupo que aún está por aquí después de la misa entre ellos mi profe
de lengua que me pide que le enseñe castellano y nos pasamos un rato leyendo
aunque la verdad es que le cuesta leer y por supuesto que no entiende lo que
lee. Cuando se cansa nos despedimos hasta la próxima.
Estoy solo y salgo
a los pueblos, así que voy con cemento y clavos para los albañiles que hoy no
trabajan porque son musulmanes. Los otros han metido la arena que hacía falta y
veremos mañana lo que se hace.
Cuando estoy de
camino me llama Andreas que viene y le invito a que nos encontremos y en el
viaje podemos hablar, cosa que hacemos y a la vuelta nos pasamos por la finca y
la recorremos en los límites. Estamos a punto de comenzar la plantación de
moringa y aún quedan varias cosas por hacer.
Volvemos a Bo y
visitamos al mecánico donde está el tractor esperando un apero para trabajar en
la granja. Dejo allí el vehículo para que le pongan el panel de las luces
traseras y con Andreas visitamos el pozo de la cárcel y luego al señor que
prepara la moringa que la tiene en semillero y hay unos cuantos miles de
plantas preparadas.
Venimos a casa,
comemos y nos ponemos a trabajar, cosa nada fácil el programar actividades, en
especial cuando tienes que combinar elementos difíciles de poner juntos, pero
acabamos intentando llegar a un entendimiento. A mí no me queda tiempo material
para encargarme de limpiezas en la finca y veremos a ver quien lo puede hacer.
Sí me da tiempo de intentar plantar la moringa antes de viajar para la
propaganda de las misiones y eso tataré de hacer.
Me está pidiendo
que me quede para ver de reunirnos cuando los otros regresen, aparecen de forma
inesperada y nos reunimos un rato, intentamos dar trabajo a unos y otros y
acabamos a tiempo para salir hacia los pueblos. Hoy tengo especial interés de
ir a los pueblos porque voy a uno que no suelo ser frecuente y además llevo al
chófer del camión para que vea de donde queremos traer madera.
Mohamed, así se
llama mi amigo el chofer, está interesado en ver el estado del camino que ha de
recorrer con el camión y le llevo contento. El tiempo empieza a oscurecerse y
esperamos una abundante lluvia que acaba cayendo muy desigualmente repartida. Y
como detalle concreto, nuestro viaje acaba antes de llegar a un pueblo que se
llama Mokumba. El viento que precede a la lluvia ha cruzado un árbol de
considerable tamaño en el camino y no hay forma de pasar, así que media vuelta…
y suerte que el árbol estaba en el camino de ida, que si está en el de vuelta,
a lo mejor nos toca dormir en el camino, porque muy pocos se aventuran a
transitar por la noche parajes no muy concurridos.
En el pueblo
siguiente no están preparados para rezar y me dicen que hoy no lo harán a no
ser que pare la lluvia y como tengo la impresión de que va a durar, pues nos
volvemos para casa antes de que sea muy tarde.
He visto bastantes
ramas de palmera en el camino, pero por suerte ninguna nos ha impedido pasar y
hemos llegado a casa con lluvia desigualmente repartida en el camino y un
cierto cansancio porque hoy no ha habido siesta y la hemos sustituido por
trabajo. Espero que la lluvia refresque el ambiente y nos permita dormir
tranquilamente un sueño reparador.
Me levanto como los
otros días y hoy también sin luz. Joseph y Christopher se van a la capital y se
han levantado temprano para llegar pronto. Voy a decir la misa a Madonna y aquí
viene otro cura.
Cuando vuelvo de la
misa hay un grupo que aún está por aquí después de la misa entre ellos mi profe
de lengua que me pide que le enseñe castellano y nos pasamos un rato leyendo
aunque la verdad es que le cuesta leer y por supuesto que no entiende lo que
lee. Cuando se cansa nos despedimos hasta la próxima.
Estoy solo y salgo
a los pueblos, así que voy con cemento y clavos para los albañiles que hoy no
trabajan porque son musulmanes. Los otros han metido la arena que hacía falta y
veremos mañana lo que se hace.
Cuando estoy de
camino me llama Andreas que viene y le invito a que nos encontremos y en el
viaje podemos hablar, cosa que hacemos y a la vuelta nos pasamos por la finca y
la recorremos en los límites. Estamos a punto de comenzar la plantación de
moringa y aún quedan varias cosas por hacer.
Volvemos a Bo y
visitamos al mecánico donde está el tractor esperando un apero para trabajar en
la granja. Dejo allí el vehículo para que le pongan el panel de las luces
traseras y con Andreas visitamos el pozo de la cárcel y luego al señor que
prepara la moringa que la tiene en semillero y hay unos cuantos miles de
plantas preparadas.
Venimos a casa,
comemos y nos ponemos a trabajar, cosa nada fácil el programar actividades, en
especial cuando tienes que combinar elementos difíciles de poner juntos, pero
acabamos intentando llegar a un entendimiento. A mí no me queda tiempo material
para encargarme de limpiezas en la finca y veremos a ver quien lo puede hacer.
Sí me da tiempo de intentar plantar la moringa antes de viajar para la
propaganda de las misiones y eso tataré de hacer.
Me está pidiendo
que me quede para ver de reunirnos cuando los otros regresen, aparecen de forma
inesperada y nos reunimos un rato, intentamos dar trabajo a unos y otros y
acabamos a tiempo para salir hacia los pueblos. Hoy tengo especial interés de
ir a los pueblos porque voy a uno que no suelo ser frecuente y además llevo al
chófer del camión para que vea de donde queremos traer madera.
Mohamed, así se
llama mi amigo el chofer, está interesado en ver el estado del camino que ha de
recorrer con el camión y le llevo contento. El tiempo empieza a oscurecerse y
esperamos una abundante lluvia que acaba cayendo muy desigualmente repartida. Y
como detalle concreto, nuestro viaje acaba antes de llegar a un pueblo que se
llama Mokumba. El viento que precede a la lluvia ha cruzado un árbol de
considerable tamaño en el camino y no hay forma de pasar, así que media vuelta…
y suerte que el árbol estaba en el camino de ida, que si está en el de vuelta,
a lo mejor nos toca dormir en el camino, porque muy pocos se aventuran a
transitar por la noche parajes no muy concurridos.
En el pueblo
siguiente no están preparados para rezar y me dicen que hoy no lo harán a no
ser que pare la lluvia y como tengo la impresión de que va a durar, pues nos
volvemos para casa antes de que sea muy tarde.
He visto bastantes
ramas de palmera en el camino, pero por suerte ninguna nos ha impedido pasar y
hemos llegado a casa con lluvia desigualmente repartida en el camino y un
cierto cansancio porque hoy no ha habido siesta y la hemos sustituido por
trabajo. Espero que la lluvia refresque el ambiente y nos permita dormir
tranquilamente un sueño reparador.
jueves, 10 de mayo de 2018
10 de Mayo de 2018
Jueves
Nos levantamos sin
luz como de costumbre. Voy a rezar a Mattru donde hay un grupito de adultos y
después de la oración seguimos con el recorrido por las casas donde nos vamos
haciendo cada vez más familiares y la oración es lo que nos une.
Vuelvo acompañado y
después del desayuno rezo un rato en la iglesia hasta que vienen los críos de
la escuela a misa y la iglesia se llena y yo aprovecho para dar una vuelta por
el soldador a ver lo que hace con las patas de los bancos de la iglesia de
Nagoyon y el pozo de la cárcel y el mecánico y la parroquia para pedir los
libros de bautismo y cuando vuelvo aún no ha acabado la misa y estoy un rato
con los críos, que se acercan al millar.
Cuando acaba la
misa voy a la sacristía y sigo la oración y a la hora de comer vengo a casa.
Hace calor y se suda mucho. Tenemos como fruta unos mangos muy buenos y de
plato fuerte mandioca con salsa hecha con verduras que se parece a los mocos,
pero que tiene buen sabor.
Ha venido el
masajista y me da una sesión que me hace sentir mejor, en especial el hombro
que me costaba mover. Lo que siempre hace después de la sesión, él
mismo se sienta y descansa y a mí me tiene descansando o relajando.
En cuanto he
terminado he salido hacia el taller de soldadura y he visto que no han acabado
el trabajo para la iglesia, pero me llevo unas cuantas de las patas que han
acabado y me entretengo un buen rato con los albañiles para ver cómo fijarlas
en el sitio adecuado, pues los bancos serán fijos.
Se me hace la hora
y vuelvo para la misa. Hoy celebramos la ascensión y han venido unos cuantos
más que otras veces y en especial siendo por la tarde y sigo sudando y
cambiando camisetas.
Cuando acabo la
misa voy a Mattru de nuevo, pues como es mayo rezan el rosario por las casas y
no suelen hacerlo puntuales, así que llego y pregunto y voy de un sitio a otro
y al final se reúnen una buena cantidad de gente, especialmente menuda que
siguen el rosario con devoción. Lo hacen en lengua local.
A la vuelta también
estoy acompañado y en casa generador y conexión que funciona no muy bien, pero
funciona.
Nos levantamos sin
luz como de costumbre. Voy a rezar a Mattru donde hay un grupito de adultos y
después de la oración seguimos con el recorrido por las casas donde nos vamos
haciendo cada vez más familiares y la oración es lo que nos une.
Vuelvo acompañado y
después del desayuno rezo un rato en la iglesia hasta que vienen los críos de
la escuela a misa y la iglesia se llena y yo aprovecho para dar una vuelta por
el soldador a ver lo que hace con las patas de los bancos de la iglesia de
Nagoyon y el pozo de la cárcel y el mecánico y la parroquia para pedir los
libros de bautismo y cuando vuelvo aún no ha acabado la misa y estoy un rato
con los críos, que se acercan al millar.
Cuando acaba la
misa voy a la sacristía y sigo la oración y a la hora de comer vengo a casa.
Hace calor y se suda mucho. Tenemos como fruta unos mangos muy buenos y de
plato fuerte mandioca con salsa hecha con verduras que se parece a los mocos,
pero que tiene buen sabor.
Ha venido el
masajista y me da una sesión que me hace sentir mejor, en especial el hombro
que me costaba mover. Lo que siempre hace después de la sesión, él
mismo se sienta y descansa y a mí me tiene descansando o relajando.
En cuanto he
terminado he salido hacia el taller de soldadura y he visto que no han acabado
el trabajo para la iglesia, pero me llevo unas cuantas de las patas que han
acabado y me entretengo un buen rato con los albañiles para ver cómo fijarlas
en el sitio adecuado, pues los bancos serán fijos.
Se me hace la hora
y vuelvo para la misa. Hoy celebramos la ascensión y han venido unos cuantos
más que otras veces y en especial siendo por la tarde y sigo sudando y
cambiando camisetas.
Cuando acabo la
misa voy a Mattru de nuevo, pues como es mayo rezan el rosario por las casas y
no suelen hacerlo puntuales, así que llego y pregunto y voy de un sitio a otro
y al final se reúnen una buena cantidad de gente, especialmente menuda que
siguen el rosario con devoción. Lo hacen en lengua local.
A la vuelta también
estoy acompañado y en casa generador y conexión que funciona no muy bien, pero
funciona.
miércoles, 9 de mayo de 2018
9 de Mayo de 2018
Miércoles
Amanecemos sin luz
para variar. Ya los días van siendo más largos y amanece bastante antes y se
nota. La oración de la mañana es con las linternas y luego viene el generador.
Digo la misa en Madonna y después del desayuno rápido me prepara para mañana de
ajetreo.
Primero voy a ver a
los del pozo y me dicen que hay problemas. Les animo a que sigan profundizando que
vamos a encontrar agua, pero no paree que las tengan todas consigo y a demás
les falla uno de los aparatos que utilizan, de forma que se les va el día en
esperar a ver si l arreglan.
Voy a comprar
materiales para la iglesia de Nagoyon, hoy es para los bancos y me acompaña el
que va a hacer el trabajo de soldadura. Traer los materiales es una aventura,
pero acaban legando al taller. Lo que no me esperaba era que no hicieran nada
de trabajo, con lo que no he podido llevar nada como modelo a los albañiles,
por lo que la paciencia también aquí se ejercita.
Pienso en llevar
cemento, pero veo que amenaza lluvia y prefiero dejarlo para otro día, no sea
que me pille el agua en el camino. Por l menos hubo gente que tuvo suerte, Me
pidieron en la ciudad que les llevara y era un grupo de crías que habían venido
a vender cosas en el mercado. Muy contentas de tener viaje gratis y yo de poder
hacerlo.
Los albañiles
siguen con su trabajo y esperamos que mañana la comunidad aporte la arena
necesaria para comenzar el cimentado del suelo. Espero poder llevarles lo que
necesitan en su labor.
He visitado a la
madre de Daniel que está enferma y mayor, Hemos rezado juntos y me han hablado
de darle la unción de enfermos. Les he sugerido que busque el día y el momento,
que estoy disponible. Quizás el sábado.
Voy a Balei a rezar
el rosario, que hacemos en la escuela y sigo a Tikonko, donde visito a los que
visité ayer, pero hoy ninguno de ellos está en casa ni vienen a rezar..
En el camino hay
alguien con una rueda pinchada y m e agradece le que le traiga hasta el
reparador más cercano.
La luz del
generador y hoy toca conexión, aunque lenta, pero funciona.
Amanecemos sin luz
para variar. Ya los días van siendo más largos y amanece bastante antes y se
nota. La oración de la mañana es con las linternas y luego viene el generador.
Digo la misa en Madonna y después del desayuno rápido me prepara para mañana de
ajetreo.
Primero voy a ver a
los del pozo y me dicen que hay problemas. Les animo a que sigan profundizando que
vamos a encontrar agua, pero no paree que las tengan todas consigo y a demás
les falla uno de los aparatos que utilizan, de forma que se les va el día en
esperar a ver si l arreglan.
Voy a comprar
materiales para la iglesia de Nagoyon, hoy es para los bancos y me acompaña el
que va a hacer el trabajo de soldadura. Traer los materiales es una aventura,
pero acaban legando al taller. Lo que no me esperaba era que no hicieran nada
de trabajo, con lo que no he podido llevar nada como modelo a los albañiles,
por lo que la paciencia también aquí se ejercita.
Pienso en llevar
cemento, pero veo que amenaza lluvia y prefiero dejarlo para otro día, no sea
que me pille el agua en el camino. Por l menos hubo gente que tuvo suerte, Me
pidieron en la ciudad que les llevara y era un grupo de crías que habían venido
a vender cosas en el mercado. Muy contentas de tener viaje gratis y yo de poder
hacerlo.
Los albañiles
siguen con su trabajo y esperamos que mañana la comunidad aporte la arena
necesaria para comenzar el cimentado del suelo. Espero poder llevarles lo que
necesitan en su labor.
He visitado a la
madre de Daniel que está enferma y mayor, Hemos rezado juntos y me han hablado
de darle la unción de enfermos. Les he sugerido que busque el día y el momento,
que estoy disponible. Quizás el sábado.
Voy a Balei a rezar
el rosario, que hacemos en la escuela y sigo a Tikonko, donde visito a los que
visité ayer, pero hoy ninguno de ellos está en casa ni vienen a rezar..
En el camino hay
alguien con una rueda pinchada y m e agradece le que le traiga hasta el
reparador más cercano.
La luz del
generador y hoy toca conexión, aunque lenta, pero funciona.
martes, 8 de mayo de 2018
8 de Mayo de 2018
Martes
Seguimos con las
linternas para variar tanto en casa como en la iglesia, pero ello no impide la
oración devota. Para la oración de la mañana hay un grupito de gente que van
viniendo regularmente y de vez en cuando alguno más se suma.
Voy a decir la misa
a Madonna y cuando llamo a los estudiantes de ayer, aunque no todos están, por
lo menos los que están han presentado a alguien y les felicitamos. Les doy una
estampa de María Auxiliadora y la mar de contentos todos. También los martes es
la misa por los enfermos y los que quieren vienen a recibir el aceite, que aquí
son todos. Es bueno, porque crea ambiente y todos están invitados a participar.
Paso la mañana
corriendo de un sitio para otro, desde hacer fotocopias a comprar medicamentos,
acercarme a ver lo del pozo de la cárcel y encontrarme con no sé cuanta gente
que me piden agua también para la cárcel de mujeres que está próxima a la de
los hombre y me da que se puede hacer, pero que por el momento no tengo fondos,
así que habrá que esperar, pero está en cartera la petición.
Hoy me he
entrevistado un buen rato con el responsable, me ha mostrado la piedra que
están cascando y les he animado porque he visto que les queda un poco más de un
metro para llegar a la nueva capa de agua abundante. Me voy con el contratista
a pagar las celosías que han hecho y luego voy al mecánico a que cambie unas
luces en el vehículo.
También me han
venido a ver para cuestión de escribir algo en los pozos que estamos haciendo,
pero la persona que ha venido ha sido incapaz de darme un contacto con quien
busco, así que sigo esperando.
Hoy hemos llegado
todos a comer antes de la hora, en particular tenía hambre porque desayuné poco
y después me eché una buena siesta a la sombra del ventilador. Me llama Daniel
que quiere que le lleve cemento y aprovecho para llevar también para la iglesia
y ver que han puesto una capa enorme de cobertura y han gastado más cemento de
lo que podía imaginar.
Estoy tomando
medidas y haciendo cálculos un buen rato para mañana llevar lo que los
albañiles necesitan para continuar el trabajo hasta que llega la hora del
rosario que rezamos unos poquitos porque los otros han ido a otro pueblo y
cuando acabamos salgo pitando hacia Tikonko y me encuentro a la gente que lleva
la estatua hacia la casa en la que vamos a rezar. Aprovecho que aún vamos a
esperar un poco y voy a visitar a dos hombres que sé que están en casa y no
suelen venir a rezar… Creo que no se esperaban mi visita, pero a pesar de la
invitación, no han venido a rezar. Esperemos a ver si mañana hay más suerte.
Tengo compañía en
el viaje de vuelta y llego a casa más de las nueve. Hay una ensalada de fruta
fresca y deliciosa que me reconforta y luego me pongo al ordenador para leer
las noticias, ver los correos y hacer la crónica. Hoy hay conexión.
Estoy cansado del
día, porque con el calor las cosas se hacen más pesadas, pero satisfecho de lo
realizado y esperando mañana hacer más y mejor.
Seguimos con las
linternas para variar tanto en casa como en la iglesia, pero ello no impide la
oración devota. Para la oración de la mañana hay un grupito de gente que van
viniendo regularmente y de vez en cuando alguno más se suma.
Voy a decir la misa
a Madonna y cuando llamo a los estudiantes de ayer, aunque no todos están, por
lo menos los que están han presentado a alguien y les felicitamos. Les doy una
estampa de María Auxiliadora y la mar de contentos todos. También los martes es
la misa por los enfermos y los que quieren vienen a recibir el aceite, que aquí
son todos. Es bueno, porque crea ambiente y todos están invitados a participar.
Paso la mañana
corriendo de un sitio para otro, desde hacer fotocopias a comprar medicamentos,
acercarme a ver lo del pozo de la cárcel y encontrarme con no sé cuanta gente
que me piden agua también para la cárcel de mujeres que está próxima a la de
los hombre y me da que se puede hacer, pero que por el momento no tengo fondos,
así que habrá que esperar, pero está en cartera la petición.
Hoy me he
entrevistado un buen rato con el responsable, me ha mostrado la piedra que
están cascando y les he animado porque he visto que les queda un poco más de un
metro para llegar a la nueva capa de agua abundante. Me voy con el contratista
a pagar las celosías que han hecho y luego voy al mecánico a que cambie unas
luces en el vehículo.
También me han
venido a ver para cuestión de escribir algo en los pozos que estamos haciendo,
pero la persona que ha venido ha sido incapaz de darme un contacto con quien
busco, así que sigo esperando.
Hoy hemos llegado
todos a comer antes de la hora, en particular tenía hambre porque desayuné poco
y después me eché una buena siesta a la sombra del ventilador. Me llama Daniel
que quiere que le lleve cemento y aprovecho para llevar también para la iglesia
y ver que han puesto una capa enorme de cobertura y han gastado más cemento de
lo que podía imaginar.
Estoy tomando
medidas y haciendo cálculos un buen rato para mañana llevar lo que los
albañiles necesitan para continuar el trabajo hasta que llega la hora del
rosario que rezamos unos poquitos porque los otros han ido a otro pueblo y
cuando acabamos salgo pitando hacia Tikonko y me encuentro a la gente que lleva
la estatua hacia la casa en la que vamos a rezar. Aprovecho que aún vamos a
esperar un poco y voy a visitar a dos hombres que sé que están en casa y no
suelen venir a rezar… Creo que no se esperaban mi visita, pero a pesar de la
invitación, no han venido a rezar. Esperemos a ver si mañana hay más suerte.
Tengo compañía en
el viaje de vuelta y llego a casa más de las nueve. Hay una ensalada de fruta
fresca y deliciosa que me reconforta y luego me pongo al ordenador para leer
las noticias, ver los correos y hacer la crónica. Hoy hay conexión.
Estoy cansado del
día, porque con el calor las cosas se hacen más pesadas, pero satisfecho de lo
realizado y esperando mañana hacer más y mejor.
lunes, 7 de mayo de 2018
7 de Mayo de 2018
Lunes
Me levanto con luz
y bien contento me pongo a hacer el aseo, pero la luz se fue y volví a la
linterna. Lo mismo en la iglesia hasta que vino la luz del generador. Fui a
decir la misa a Madonna y había un buen grupo, entre ellos varios estudiantes y
al final de la misa les invité a venir cerca del altar y les propuse que mañana
vengan con uno más cada uno… Me lo prometieron, les dimos la bendición y todos
nos despedimos hasta mañana.
Después de la
reunión comunitaria de cada lunes en la que tratamos temas de la finca, entre
otros, salgo a hacer algunos recados a la ciudad y entre ellos visito el pozo
de la cárcel, pero el encargado se encuentra en plena faena, dentro del pozo.
Veremos a ver lo que me dice mañana.
Hace calor y se
suda abundantemente. Cuando vuelvo a casa la camiseta está empapada y el calor
también se nota en casa. Se logra dormir a la sombra del ventilador y siento
sensación de haber descansado bien.
Salgo con el
vehículo a comprar cemento y lo llevo a Nagoyon donde también ha habido otros
aportes y donde están comenzando el cimentado del suelo. Es duro y no hay mucha
gente y además están cansados…
Espero hasta que se
acaba le trabajo y están tan cansados que se quieren ir a descansar y lo veo
lógico. Yo me voy a rezar el rosario a Tikonko que sé la casa en la que vamos a
rezar y allí nos reunimos al final una quincena y eso habiendo comenzado muy
tarde, por lo que llego a casa casi a las nueve.
Han puesto para
cenar una ensalada que como con gusto, sobre todo por estar fresca. Tenemos luz
de nuestro generador y la conexión a internet hoy parece que no toca.
Me levanto con luz
y bien contento me pongo a hacer el aseo, pero la luz se fue y volví a la
linterna. Lo mismo en la iglesia hasta que vino la luz del generador. Fui a
decir la misa a Madonna y había un buen grupo, entre ellos varios estudiantes y
al final de la misa les invité a venir cerca del altar y les propuse que mañana
vengan con uno más cada uno… Me lo prometieron, les dimos la bendición y todos
nos despedimos hasta mañana.
Después de la
reunión comunitaria de cada lunes en la que tratamos temas de la finca, entre
otros, salgo a hacer algunos recados a la ciudad y entre ellos visito el pozo
de la cárcel, pero el encargado se encuentra en plena faena, dentro del pozo.
Veremos a ver lo que me dice mañana.
Hace calor y se
suda abundantemente. Cuando vuelvo a casa la camiseta está empapada y el calor
también se nota en casa. Se logra dormir a la sombra del ventilador y siento
sensación de haber descansado bien.
Salgo con el
vehículo a comprar cemento y lo llevo a Nagoyon donde también ha habido otros
aportes y donde están comenzando el cimentado del suelo. Es duro y no hay mucha
gente y además están cansados…
Espero hasta que se
acaba le trabajo y están tan cansados que se quieren ir a descansar y lo veo
lógico. Yo me voy a rezar el rosario a Tikonko que sé la casa en la que vamos a
rezar y allí nos reunimos al final una quincena y eso habiendo comenzado muy
tarde, por lo que llego a casa casi a las nueve.
Han puesto para
cenar una ensalada que como con gusto, sobre todo por estar fresca. Tenemos luz
de nuestro generador y la conexión a internet hoy parece que no toca.
domingo, 6 de mayo de 2018
6 de Mayo de 2018
Domingo
Paso el día fuera…
Me levanto temprano y antes de las seis ya estoy en Nagoyon para la misa y para
preparar el trabajo de los albañiles y la colaboración de la comunidad. Hoy no
hay mucha gente en la misa en los pueblos. Hay veces que las cosas salen así.
En Nagoyon un cuarto de los que suelen estar hoy no han venido. En Tikonko las
cosas son parecidas y lo mismo pasa en Towama. El evangelio nos habla de
amarnos y les pregunto si les amo y si me aman y si nos amamos. Variadas
respuestas en los diferentes pueblos. En general reconocen que estoy presente y
cercano pero lo que yo me pregunto es cómo hacer para que se sientan amados, el
reto de Don Bosco para nosotros salesianos.
Tanto en Nagoyon
como en Towama estamos construyendo y en ello estamos implicados todos, por lo
que a todos animo a colaborar en la ejecución de los trabajos que se realizan
en cada sitio. La colaboración local es fundamental para hacer que la gente
sienta las cosas como suyas.
Vuelvo a casa más
tarde de la una. Me tomo el correspondiente plato de arroz, hoy le he puesto
salsa de tomate que tengo en lata, pues la salsa local estaba muy picante.
Después de un rato de siesta en el que he tenido la sensación de descansar
bien, me levanto y recibo a Daniel que ha venido a hacer recados. Le ofrezco el
plato de arroz que yo también he comido y me lo agradece, pues tenía hambre.
Voy a ver el
trabajo de los poceros en la cárcel y luego a comprar unos listones para los
albañiles y por suerte encuentro una serrería que está abierta. En el camino a
los pueblos rezamos el rosario en lengua local, para algo estamos en el mes de
mayo. En Nagoyon los albañiles han terminado el trabajo por hoy. Hay unas
cuantas cosas que corregir, pero no me puedo quejar, creo que ponen interés en
lo que hacen. Les he llevado la comida para la semana y el dinero para comprar
los condimentos.
A la tarde rezamos
el rosario con unos pocos, pues otros han ido con la estatua de la Virgen a
rezar a otro pueblo que no tienen carretera.
Y la vuelta a casa
la aprovecho para traer al fontanero que hoy ha ido a la finca y ha reunido
leña para le fuego además de plantar cacahuetes.
En casa con la luz
del generador y sin conexión.
Paso el día fuera…
Me levanto temprano y antes de las seis ya estoy en Nagoyon para la misa y para
preparar el trabajo de los albañiles y la colaboración de la comunidad. Hoy no
hay mucha gente en la misa en los pueblos. Hay veces que las cosas salen así.
En Nagoyon un cuarto de los que suelen estar hoy no han venido. En Tikonko las
cosas son parecidas y lo mismo pasa en Towama. El evangelio nos habla de
amarnos y les pregunto si les amo y si me aman y si nos amamos. Variadas
respuestas en los diferentes pueblos. En general reconocen que estoy presente y
cercano pero lo que yo me pregunto es cómo hacer para que se sientan amados, el
reto de Don Bosco para nosotros salesianos.
Tanto en Nagoyon
como en Towama estamos construyendo y en ello estamos implicados todos, por lo
que a todos animo a colaborar en la ejecución de los trabajos que se realizan
en cada sitio. La colaboración local es fundamental para hacer que la gente
sienta las cosas como suyas.
Vuelvo a casa más
tarde de la una. Me tomo el correspondiente plato de arroz, hoy le he puesto
salsa de tomate que tengo en lata, pues la salsa local estaba muy picante.
Después de un rato de siesta en el que he tenido la sensación de descansar
bien, me levanto y recibo a Daniel que ha venido a hacer recados. Le ofrezco el
plato de arroz que yo también he comido y me lo agradece, pues tenía hambre.
Voy a ver el
trabajo de los poceros en la cárcel y luego a comprar unos listones para los
albañiles y por suerte encuentro una serrería que está abierta. En el camino a
los pueblos rezamos el rosario en lengua local, para algo estamos en el mes de
mayo. En Nagoyon los albañiles han terminado el trabajo por hoy. Hay unas
cuantas cosas que corregir, pero no me puedo quejar, creo que ponen interés en
lo que hacen. Les he llevado la comida para la semana y el dinero para comprar
los condimentos.
A la tarde rezamos
el rosario con unos pocos, pues otros han ido con la estatua de la Virgen a
rezar a otro pueblo que no tienen carretera.
Y la vuelta a casa
la aprovecho para traer al fontanero que hoy ha ido a la finca y ha reunido
leña para le fuego además de plantar cacahuetes.
En casa con la luz
del generador y sin conexión.
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