Crónica de las experiencias vividas en Bo (Sierra Leona) por el misionero salesiano Antonio Gutiérrez
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viernes, 25 de mayo de 2018
25 de Mayo de 2018
Viernes
La luz nos sigue
faltando y las linternas están a punto tanto en el aseo como en la oración. Hay
un buen grupo para la misa y cuando salgo me encuentro al joven que ha venido
desde Lungi para pintar los rótulos en los pozos… Ya sé que me tengo que pasar
el día con el y meter las otras cosas en ese trabajo…
Primero le llevo a
que vea un modelo y luego se fabrica él uno personal, lo que le lleva tiempo y
me permite ir al mercado y comprar lo que necesito para los albañiles que se
van porque han acabado el trabajo.
Cuando tiene las
plantillas hechas le llevo a pintar las que están en los pueblos, pues así
puedo también traer a los albañiles y cuando vengo con ellos a casa me espera
el de los pozos para hacer cuantas. Una vez dejados a los albañiles en su sitio
de coger el autobús vuelvo a casa me entiendo con el de los pozos y volvemos a
comenzar el trabajo con el pintor de los rótulos, que me lleva toda la tarde,
pero que es provechoso, pues he estado esperando esta oportunidad por meses.
Ha pintado los
rótulos en seis pozos distintos en seis lugares distintos. Estoy cansado y
estoy contento porque el trabajo que esperaba desde hace meses se ha hecho y
porque el lumbago se ha clamado un poco. Por la tarde me da tiempo de estar en
el rosario en dos pueblos porque he llevado materiales de construcción a
alguien que los necesitaba en un pueblo y ya he aprovechado para también rezar
con ellos. El mozo se queda con nosotros, pero saldrá pronto por la mañana
hacia su destino.
Leo las noticias a
la luz del generador y hay conexión.
La luz nos sigue
faltando y las linternas están a punto tanto en el aseo como en la oración. Hay
un buen grupo para la misa y cuando salgo me encuentro al joven que ha venido
desde Lungi para pintar los rótulos en los pozos… Ya sé que me tengo que pasar
el día con el y meter las otras cosas en ese trabajo…
Primero le llevo a
que vea un modelo y luego se fabrica él uno personal, lo que le lleva tiempo y
me permite ir al mercado y comprar lo que necesito para los albañiles que se
van porque han acabado el trabajo.
Cuando tiene las
plantillas hechas le llevo a pintar las que están en los pueblos, pues así
puedo también traer a los albañiles y cuando vengo con ellos a casa me espera
el de los pozos para hacer cuantas. Una vez dejados a los albañiles en su sitio
de coger el autobús vuelvo a casa me entiendo con el de los pozos y volvemos a
comenzar el trabajo con el pintor de los rótulos, que me lleva toda la tarde,
pero que es provechoso, pues he estado esperando esta oportunidad por meses.
Ha pintado los
rótulos en seis pozos distintos en seis lugares distintos. Estoy cansado y
estoy contento porque el trabajo que esperaba desde hace meses se ha hecho y
porque el lumbago se ha clamado un poco. Por la tarde me da tiempo de estar en
el rosario en dos pueblos porque he llevado materiales de construcción a
alguien que los necesitaba en un pueblo y ya he aprovechado para también rezar
con ellos. El mozo se queda con nosotros, pero saldrá pronto por la mañana
hacia su destino.
Leo las noticias a
la luz del generador y hay conexión.
jueves, 24 de mayo de 2018
24 de Mayo de 2018
Jueves
Me fui a la cama
con una amenaza de lumbago y me despierto con la sensación de no poder moverme,
me doy media vuelta y sigo durmiendo y celebrando la fiesta se María
Auxiliadora.
Tengo lumbago, pero
puedo moverme, aunque lo hago encorvado y despacio. Desayuno y me voy a la
iglesia a rezar y llamo al masajista que viene el final de la mañana y me da un
buen masaje, Cuando acaba, estoy como nuevo, pero el problema es cuando se
enfría que vuelve el dolor y el problema de desplazarse.
Me vienen a ver
varias personas y con ellas tengo un tiempo de encuentro y al final tenemos el
rosario a María, la bendición y la misa que creo que es algo fuera de lo
corriente, pues hay unos sesenta presentes, algo que para una misa por la tarde
es fuera de lo normal.
Les hablamos de la
familia salesiana, de la asociación de María Auxiliadora de cómo pertenecer y
les damos una imagen de María traída de Pamplona que es la alegría de todos.
Después a la salida hay una bolsita con una bebida y un bocadillo para los que
han participado.
Seguimos con el
lumbago y a ver si va decreciendo… Y Gracias a la Madre.
Me fui a la cama
con una amenaza de lumbago y me despierto con la sensación de no poder moverme,
me doy media vuelta y sigo durmiendo y celebrando la fiesta se María
Auxiliadora.
Tengo lumbago, pero
puedo moverme, aunque lo hago encorvado y despacio. Desayuno y me voy a la
iglesia a rezar y llamo al masajista que viene el final de la mañana y me da un
buen masaje, Cuando acaba, estoy como nuevo, pero el problema es cuando se
enfría que vuelve el dolor y el problema de desplazarse.
Me vienen a ver
varias personas y con ellas tengo un tiempo de encuentro y al final tenemos el
rosario a María, la bendición y la misa que creo que es algo fuera de lo
corriente, pues hay unos sesenta presentes, algo que para una misa por la tarde
es fuera de lo normal.
Les hablamos de la
familia salesiana, de la asociación de María Auxiliadora de cómo pertenecer y
les damos una imagen de María traída de Pamplona que es la alegría de todos.
Después a la salida hay una bolsita con una bebida y un bocadillo para los que
han participado.
Seguimos con el
lumbago y a ver si va decreciendo… Y Gracias a la Madre.
miércoles, 23 de mayo de 2018
23 de Mayo de 2018
Miércoles
Seguimos la rutina
de levantarnos sin luz, lo mismo que la oración en la capilla y después se
enciende el generador. Hoy el número parece mayor, pero es sólo la
distribución.
Después del
desayuno aparece por aquí Andreas con quien tenemos una reunión para fijar
puntos sobre el proyecto de la moringa y otras actividades de la finca. Acabada
la reunión vamos a la finca a ver el trabajo del muro y el terreno para plantar
la moringa.
Quedamos en que el
fin de semana o el lunes a más tardar, las cosas van a ponerse en marcha.
Esperemos que así sea-
Me voy a Nagoyon,
porque el camión ha traído madera para los bancos de la iglesia y quiero
comprobar la calidad y cantidad. Los albañiles están dispuestos a irse y Daniel
les pide que se queden un par de días, a lo que acceden sin dificultad.
Cuando vuelvo a
casa ya es tarde, pero tampoco los otros han comido, lo hago con Chris y
después de la siesta otra vez vuelta a la finca, donde voy viendo el trabajo
que hacen y controlando por donde podremos plantar los frutales. Hace calor y
sudo abundante, lo que no me impide estar un rato leyendo a la
sombra de una palmera.
Me voy a Nagoyon,
aunque sin el carpintero que me promete que vendrá el viernes y veo los
acabados en varios detalles. La babotina de cemento que han echado les ha
quedado muy mal distribuida y ahora hay poco que hacer con esa falta de
precisión y así habrá que asumir que el trabajo ha sido de poca calidad.
Rezamos le rosario
con unos pocos porque otros han ido a otro pueblo a rezar y vengo a
Tikonko donde rezamos también en una casa y donde hay muchos críos y poca
escuela. Pidamos que haya los colaboradores requeridos a la hora de empezar
algo nuevo.
El generador nos da
luz y además hay conexión, así que contentos.
Seguimos la rutina
de levantarnos sin luz, lo mismo que la oración en la capilla y después se
enciende el generador. Hoy el número parece mayor, pero es sólo la
distribución.
Después del
desayuno aparece por aquí Andreas con quien tenemos una reunión para fijar
puntos sobre el proyecto de la moringa y otras actividades de la finca. Acabada
la reunión vamos a la finca a ver el trabajo del muro y el terreno para plantar
la moringa.
Quedamos en que el
fin de semana o el lunes a más tardar, las cosas van a ponerse en marcha.
Esperemos que así sea-
Me voy a Nagoyon,
porque el camión ha traído madera para los bancos de la iglesia y quiero
comprobar la calidad y cantidad. Los albañiles están dispuestos a irse y Daniel
les pide que se queden un par de días, a lo que acceden sin dificultad.
Cuando vuelvo a
casa ya es tarde, pero tampoco los otros han comido, lo hago con Chris y
después de la siesta otra vez vuelta a la finca, donde voy viendo el trabajo
que hacen y controlando por donde podremos plantar los frutales. Hace calor y
sudo abundante, lo que no me impide estar un rato leyendo a la
sombra de una palmera.
Me voy a Nagoyon,
aunque sin el carpintero que me promete que vendrá el viernes y veo los
acabados en varios detalles. La babotina de cemento que han echado les ha
quedado muy mal distribuida y ahora hay poco que hacer con esa falta de
precisión y así habrá que asumir que el trabajo ha sido de poca calidad.
Rezamos le rosario
con unos pocos porque otros han ido a otro pueblo a rezar y vengo a
Tikonko donde rezamos también en una casa y donde hay muchos críos y poca
escuela. Pidamos que haya los colaboradores requeridos a la hora de empezar
algo nuevo.
El generador nos da
luz y además hay conexión, así que contentos.
martes, 22 de mayo de 2018
22 de Mayo de 2018
Martes
Nos levantamos sin
luz y lo mismo pasa en la iglesia. A la hora de la oración ya viene la luz y la
misa a ratos con luz y a ratos a oscuras. Hay buen número de personas, pero
poca gente joven.
Hablo del tiempo
ordinario y a su alrededor del calendario litúrgico a la vez que les invito a
leer la biblia y conocerla mejor.
Hablo por teléfono
con unos y otros intentando poner a cada uno en su trabajo, pero no con todos
acierto. El carpintero vendrá más tarde, el fontanero no irá a trabajar a la
finca, pero ha mandado a otros…
Me voy a dar una
vuelta por el mercado intentando llevar algo a la familia cuando vaya de
vacaciones. La realidad es que me vuelvo sin comprar nada y le encargo unos
cacahuetes a una moza que está aquí en casa.
Después de la
siesta me llama el carpintero y viene a visitarme, le propongo el trabajo de
los bancos de Nagoyon y lo acepta sin problemas. Ahora nos falta traer unas
cuantas tablas desde otro sitio que es donde las han cortado.
Me voy a los
pueblos y aterrizo en Nagoyon. Los albañiles están en su trabajo y los acabados
no es su fuerte, pero es lo que tenemos. Me doy una vuelta por el pueblo
esperando el tiempo de salir hacia Dandabu para rezar el rosario.
Dandabu es otro de
los pueblos que no tienen carretera y vamos a pie. Nos lleva el recorrido unos
45 minutos. Saludo a los presentes, en particular al grupo que está pelando la
mandioca y viendo el resto del pueblo veo que no tienen agua y me dicen que lo
buscan en el arroyo no a mucha distancia.
Poco a poco los
asistentes fueron subiendo de número y al final estábamos más de treintaicinco.
Les doy la bendición y les hablo de que puedo conseguirles agua si están
dispuestos a colaborar. Me responden que sí y les contesto que habrá que
decirlo viendo lo que están dispuestos a colaborar en el trabajo.
La vuelta lleva
tiempo y esfuerzo y sudo bastante. Me paro en Tikonko donde hay ya gente
preparada para la oración y cuando acabamos me vengo hacia casa con el polvo de
los vehículos que pasan.´
Ceno, me conecto a
internet, leo las noticias , respondo correos y cuando estoy cansado me voy a
la cama y mañana será otro día.
Nos levantamos sin
luz y lo mismo pasa en la iglesia. A la hora de la oración ya viene la luz y la
misa a ratos con luz y a ratos a oscuras. Hay buen número de personas, pero
poca gente joven.
Hablo del tiempo
ordinario y a su alrededor del calendario litúrgico a la vez que les invito a
leer la biblia y conocerla mejor.
Hablo por teléfono
con unos y otros intentando poner a cada uno en su trabajo, pero no con todos
acierto. El carpintero vendrá más tarde, el fontanero no irá a trabajar a la
finca, pero ha mandado a otros…
Me voy a dar una
vuelta por el mercado intentando llevar algo a la familia cuando vaya de
vacaciones. La realidad es que me vuelvo sin comprar nada y le encargo unos
cacahuetes a una moza que está aquí en casa.
Después de la
siesta me llama el carpintero y viene a visitarme, le propongo el trabajo de
los bancos de Nagoyon y lo acepta sin problemas. Ahora nos falta traer unas
cuantas tablas desde otro sitio que es donde las han cortado.
Me voy a los
pueblos y aterrizo en Nagoyon. Los albañiles están en su trabajo y los acabados
no es su fuerte, pero es lo que tenemos. Me doy una vuelta por el pueblo
esperando el tiempo de salir hacia Dandabu para rezar el rosario.
Dandabu es otro de
los pueblos que no tienen carretera y vamos a pie. Nos lleva el recorrido unos
45 minutos. Saludo a los presentes, en particular al grupo que está pelando la
mandioca y viendo el resto del pueblo veo que no tienen agua y me dicen que lo
buscan en el arroyo no a mucha distancia.
Poco a poco los
asistentes fueron subiendo de número y al final estábamos más de treintaicinco.
Les doy la bendición y les hablo de que puedo conseguirles agua si están
dispuestos a colaborar. Me responden que sí y les contesto que habrá que
decirlo viendo lo que están dispuestos a colaborar en el trabajo.
La vuelta lleva
tiempo y esfuerzo y sudo bastante. Me paro en Tikonko donde hay ya gente
preparada para la oración y cuando acabamos me vengo hacia casa con el polvo de
los vehículos que pasan.´
Ceno, me conecto a
internet, leo las noticias , respondo correos y cuando estoy cansado me voy a
la cama y mañana será otro día.
lunes, 21 de mayo de 2018
21 de Mayo de 2018
Lunes
Comenzamos el
tiempo ordinario, pero celebramos la fiesta de María madre de la Iglesia que el
papa acaba de instituir. No hay mucha gente, pero es que se supone que los
confirmando estarán en la catedral.
Después del
desayuno tenemos reunión como cada semana. Varios temas, entre otros la fiesta
de María Auxiliadora que celebraremos el jueves y la visita que
voy a hacer al obispo, que me recibe amablemente y que está
preocupado porque tiene problemas para la obtención del visado para hacer la visita
ad límina… Me da pena pensar la política que Europa está haciendo hacia los
africanos… Que Dios nos perdone.
Visito el pozo de
la guardería y me confirman que siguen teniendo agua y que todos están
contentos con ello. Varias personas vienen a agradecerme el pozo del que
disfrutan. Les digo que sólo soy el transmisor, que los que colaboran son los
que merecen ser tenidos en la memoria y rezar por ellos.
Después de comer
voy a Nagoyon a ver el trabajo y les llevo unas bolsas de cal. Los albañiles
están a punto de acabar el trabajo y queda encalar las paredes. En la pintura
definitiva pensaremos más tarde. El trabajo es bueno en general, pero los
acabados dejan bastante que desear, pero las cosas son así por aquí y tener
paciencia también entra en las actitudes a reforzar.
Voy con Daniel a
visitar a su madre, que está desmotivada de vivir y rezamos con ella. Hoy ha
hecho gestos y movimientos, cosa que otros días no suele hacer. El
resto del tiempo lo paso saludando a unos y otros y acompañado por los críos
antes de que vayamos a “Potehun” uno de los pueblos circundantes de la zona que
no tienen carretera y que tienes que ir a pie. El camino está
limpio, nos lleva unos veinte minutos y en el pueblo bastantes críos me conocen
porque me han visto en la escuela. Los adultos vienen a rezar, pero se les ve
que no tienen costumbre de hacerlo.
Hay en el pueblo
una capilla de los pentecostales, pero está semiderruida y descuidada de todo.
Me dicen que el pastor se fue y las cosas se han ido deteriorando.
Tanto a la ida como
a la vuelta me han acompañado el catequista y un cierto número de críos que en
el pueblo han dirigido el rosario y en el camino también hemos rezado el
rosario por los del pueblo.
En Nagoyon me
cargan sacos de tapioca y los traigo a Bo, donde Daniel los va a comercializar.
Es un servicio que suelo hacer siempre que puedo y en especial a los
colaboradores de la causa de la iglesia.
Hay luz y conexión
por lo que puedo ver las noticias y enviar algún mensaje.
Comenzamos el
tiempo ordinario, pero celebramos la fiesta de María madre de la Iglesia que el
papa acaba de instituir. No hay mucha gente, pero es que se supone que los
confirmando estarán en la catedral.
Después del
desayuno tenemos reunión como cada semana. Varios temas, entre otros la fiesta
de María Auxiliadora que celebraremos el jueves y la visita que
voy a hacer al obispo, que me recibe amablemente y que está
preocupado porque tiene problemas para la obtención del visado para hacer la visita
ad límina… Me da pena pensar la política que Europa está haciendo hacia los
africanos… Que Dios nos perdone.
Visito el pozo de
la guardería y me confirman que siguen teniendo agua y que todos están
contentos con ello. Varias personas vienen a agradecerme el pozo del que
disfrutan. Les digo que sólo soy el transmisor, que los que colaboran son los
que merecen ser tenidos en la memoria y rezar por ellos.
Después de comer
voy a Nagoyon a ver el trabajo y les llevo unas bolsas de cal. Los albañiles
están a punto de acabar el trabajo y queda encalar las paredes. En la pintura
definitiva pensaremos más tarde. El trabajo es bueno en general, pero los
acabados dejan bastante que desear, pero las cosas son así por aquí y tener
paciencia también entra en las actitudes a reforzar.
Voy con Daniel a
visitar a su madre, que está desmotivada de vivir y rezamos con ella. Hoy ha
hecho gestos y movimientos, cosa que otros días no suele hacer. El
resto del tiempo lo paso saludando a unos y otros y acompañado por los críos
antes de que vayamos a “Potehun” uno de los pueblos circundantes de la zona que
no tienen carretera y que tienes que ir a pie. El camino está
limpio, nos lleva unos veinte minutos y en el pueblo bastantes críos me conocen
porque me han visto en la escuela. Los adultos vienen a rezar, pero se les ve
que no tienen costumbre de hacerlo.
Hay en el pueblo
una capilla de los pentecostales, pero está semiderruida y descuidada de todo.
Me dicen que el pastor se fue y las cosas se han ido deteriorando.
Tanto a la ida como
a la vuelta me han acompañado el catequista y un cierto número de críos que en
el pueblo han dirigido el rosario y en el camino también hemos rezado el
rosario por los del pueblo.
En Nagoyon me
cargan sacos de tapioca y los traigo a Bo, donde Daniel los va a comercializar.
Es un servicio que suelo hacer siempre que puedo y en especial a los
colaboradores de la causa de la iglesia.
Hay luz y conexión
por lo que puedo ver las noticias y enviar algún mensaje.
domingo, 20 de mayo de 2018
20 de Mayo de 2018
Domingo
Me despierto a la
hora de todos los días, pero hoy no tengo prisa y dedico un rato a leer
mensajes del teléfono y luego, cuando amanece me levanto con la luz del día.
Día de Pentecostés,
la venida del Espíritu Santo que celebraremos en casa con una misa solemne y
luego en la catedral con los confirmandos de la ciudad. Abro la iglesia y van
llegando los fieles. El catequista viene con retraso y ya hay muchas cosas
hechas cuando él aparece. También ha venido el anterior párroco, el que tiene
problemas de movilidad y aprovecho para confesarme.
No sé qué ha pasado
hoy que no vienen los monaguillos y el coro está bajo mínimos, pero la gente
llega y en general a la hora. El número de participantes no es grandísimo,
pero es importante y nos habla también de los que hacen el
catecismo y la necesidad de encontrar un punto de referencia.
Cuando acaba la
misa me cambio la ropa que está empapada y me voy a la misa de la catedral en
la que serán confirmados más de cien de nuestra parroquia y cuasi parroquia. El
total pasa de los cuatrocientos.
La misa es lo que
tiene que ser, empieza a las diez y acaba a la una y media, con el sermón del
obispo en buena forma y las colectas y ofrendas y lo necesario, pero bastante
bien hecho y organizado. He saludado al obispo y me ha invitado a que hablemos
mañana en su despacho.
Cuando vuelvo a
casa otra vez estoy empapado y me cambio. Comemos, porque los otros han llegado
de las misas de los pueblos. Hoy no como arroz, porque hay unas patatas fritas
y buñuelos, además de la carne de pollo y los mangos que están estupendos.
Retiro la colada de
ayer, duermo un rato la siesta y me voy a Nagoyon a ver lo que están haciendo y
les veo acabar el cimentado del suelo, y además dos de la comunidad están
encalando las paredes. Me paso un buen rato con ellos, discuto lo que haremos
durante la semana, les llevo el dinero del trabajo que han hecho en la finca y
para acabar rezamos le rosario. A los albañiles les he llevado miel y
mermelada, como son musulmanes y están haciendo el ayuno me han pedido cosas
dulces.
En Tikonko
encuentro a la gente en el camino y vamos a la casa donde rezamos. No hay mucha
gente, pero sí los que quiero ver, para proponerles trabajo y así ver si son
capaces de trabajar juntos como un equipo. Me dan buena impresión y creo que
estoy atacando por el flanco que se les puede hacer reaccionar. Esperemos que
sea cierto.
Cuando llego a casa
es más tarde de las nueve. Día completo y con buenas sensaciones que esperemos
se confirmen en la semana. Hay luz de la ciudad y me conecto y veo los
periódicos y escribiendo la crónica nos quedamos a dos velas.
Me despierto a la
hora de todos los días, pero hoy no tengo prisa y dedico un rato a leer
mensajes del teléfono y luego, cuando amanece me levanto con la luz del día.
Día de Pentecostés,
la venida del Espíritu Santo que celebraremos en casa con una misa solemne y
luego en la catedral con los confirmandos de la ciudad. Abro la iglesia y van
llegando los fieles. El catequista viene con retraso y ya hay muchas cosas
hechas cuando él aparece. También ha venido el anterior párroco, el que tiene
problemas de movilidad y aprovecho para confesarme.
No sé qué ha pasado
hoy que no vienen los monaguillos y el coro está bajo mínimos, pero la gente
llega y en general a la hora. El número de participantes no es grandísimo,
pero es importante y nos habla también de los que hacen el
catecismo y la necesidad de encontrar un punto de referencia.
Cuando acaba la
misa me cambio la ropa que está empapada y me voy a la misa de la catedral en
la que serán confirmados más de cien de nuestra parroquia y cuasi parroquia. El
total pasa de los cuatrocientos.
La misa es lo que
tiene que ser, empieza a las diez y acaba a la una y media, con el sermón del
obispo en buena forma y las colectas y ofrendas y lo necesario, pero bastante
bien hecho y organizado. He saludado al obispo y me ha invitado a que hablemos
mañana en su despacho.
Cuando vuelvo a
casa otra vez estoy empapado y me cambio. Comemos, porque los otros han llegado
de las misas de los pueblos. Hoy no como arroz, porque hay unas patatas fritas
y buñuelos, además de la carne de pollo y los mangos que están estupendos.
Retiro la colada de
ayer, duermo un rato la siesta y me voy a Nagoyon a ver lo que están haciendo y
les veo acabar el cimentado del suelo, y además dos de la comunidad están
encalando las paredes. Me paso un buen rato con ellos, discuto lo que haremos
durante la semana, les llevo el dinero del trabajo que han hecho en la finca y
para acabar rezamos le rosario. A los albañiles les he llevado miel y
mermelada, como son musulmanes y están haciendo el ayuno me han pedido cosas
dulces.
En Tikonko
encuentro a la gente en el camino y vamos a la casa donde rezamos. No hay mucha
gente, pero sí los que quiero ver, para proponerles trabajo y así ver si son
capaces de trabajar juntos como un equipo. Me dan buena impresión y creo que
estoy atacando por el flanco que se les puede hacer reaccionar. Esperemos que
sea cierto.
Cuando llego a casa
es más tarde de las nueve. Día completo y con buenas sensaciones que esperemos
se confirmen en la semana. Hay luz de la ciudad y me conecto y veo los
periódicos y escribiendo la crónica nos quedamos a dos velas.
sábado, 19 de mayo de 2018
19 de Mayo de 2018
Sábado
Buena parte de la noche
hubo luz, pero no amaneció con nosotros. La adoración también fue con linternas
y para la oración ya funcionaba el generador. Hoy no hubo mucha gente en misa.
Habrá vigilia por la tarde y confirmaciones en la catedral.
Voy a rezar a la
cárcel y seguimos con experiencias agradables y amables. Se les ve contentos y
sonrientes, lo que no quiere decir que no tengan problemas, pero por lo menos
no se encuentran hundidos.
Me comunican que
por fin han comenzado la alfabetización y que lo piensan hacer regularmente
varios días a la semana. Les animo a que lo hagan pues es una forma de dejar
los pensamientos que te arrullan en la cárcel.
En casa tenemos
consejo pastoral y se ha comenzado a la hora y hemos acabado antes de la hora,
lo que me permite comer y dormir rápido para salir hacia Nagoyon a ver por
donde andan hoy los albañiles.
Lo hago con una
tonelada de cemento por si les hace falta. El trabajo que han hecho hoy es de
acabados, lo que no consume mucho cemento, además de que hay otros en la
comunidad que se dedican a encalar las paredes.
Tengo un buen rato
de reunión con un maestro y el catequista. Leemos varios capítulos de la Biblia
y hablamos de temas ecológicos, que no les veo que estén muy al tanto al
respecto. Luego visito a los albañiles de nuevo y me voy a Tikonko donde espero
a las parejas para la reunión.
Nadie aparece y
cuando me voy a marchar viene una pareja, a los que invito a venir a rezar el
rosario en Gbalehun donde no puede estar ayer. Me acompañan y en el
pueblo al que vamos no hay ni maestros ni líderes de la oración. Lo hacemos
como podemos en la casa de una mujer cuyo esposo está fuera.
La vuelta a casa es
animada y acompañada por el grupo que nos encontramos en el camino y que me
conocen. Nos paramos en Tikonko donde rezamos en una casa de una señora mayor y
no había mucha gente.
Volviendo a casa
recordaba lo vivido por la mañana en la cárcel a la vez que pedía al Espíritu
Santo de venir a nosotros y quedarse con nosotros.
En casa tienen una
vigilia de largo porte, pero que no tiene muchos efectivos.
Buena parte de la noche
hubo luz, pero no amaneció con nosotros. La adoración también fue con linternas
y para la oración ya funcionaba el generador. Hoy no hubo mucha gente en misa.
Habrá vigilia por la tarde y confirmaciones en la catedral.
Voy a rezar a la
cárcel y seguimos con experiencias agradables y amables. Se les ve contentos y
sonrientes, lo que no quiere decir que no tengan problemas, pero por lo menos
no se encuentran hundidos.
Me comunican que
por fin han comenzado la alfabetización y que lo piensan hacer regularmente
varios días a la semana. Les animo a que lo hagan pues es una forma de dejar
los pensamientos que te arrullan en la cárcel.
En casa tenemos
consejo pastoral y se ha comenzado a la hora y hemos acabado antes de la hora,
lo que me permite comer y dormir rápido para salir hacia Nagoyon a ver por
donde andan hoy los albañiles.
Lo hago con una
tonelada de cemento por si les hace falta. El trabajo que han hecho hoy es de
acabados, lo que no consume mucho cemento, además de que hay otros en la
comunidad que se dedican a encalar las paredes.
Tengo un buen rato
de reunión con un maestro y el catequista. Leemos varios capítulos de la Biblia
y hablamos de temas ecológicos, que no les veo que estén muy al tanto al
respecto. Luego visito a los albañiles de nuevo y me voy a Tikonko donde espero
a las parejas para la reunión.
Nadie aparece y
cuando me voy a marchar viene una pareja, a los que invito a venir a rezar el
rosario en Gbalehun donde no puede estar ayer. Me acompañan y en el
pueblo al que vamos no hay ni maestros ni líderes de la oración. Lo hacemos
como podemos en la casa de una mujer cuyo esposo está fuera.
La vuelta a casa es
animada y acompañada por el grupo que nos encontramos en el camino y que me
conocen. Nos paramos en Tikonko donde rezamos en una casa de una señora mayor y
no había mucha gente.
Volviendo a casa
recordaba lo vivido por la mañana en la cárcel a la vez que pedía al Espíritu
Santo de venir a nosotros y quedarse con nosotros.
En casa tienen una
vigilia de largo porte, pero que no tiene muchos efectivos.
viernes, 18 de mayo de 2018
18 de Mayo de 2018
Viernes
Amanecemos sin luz
o a la luz de las linternas, pero para el rezo de la oración de la mañana ya
funciona el generador. Ayer llovió y hoy se nota en la iglesia que hay muy poca
gente en la celebración.
Voy a Nagoyon donde
están cimentando el suelo de la iglesia. Lo que estaba pensado para hacerse en
dos días, han logrado acabarlo en uno solo y ha sido debido al enorme esfuerzo
que han hecho en el trabajo. He llevado cemento, he estado atento si
necesitaban alguna otra cosa y les he llevado caramelos de los que vinieron en
el contenedor, era la última caja que me quedaba. La han recibido contentos.
He estado con ellos
largo rato y les he acompañado en el trabajo para hacer que las cosas sean más
fáciles, en especial las previsiones, que no suelen estar atentos a lo que se
acaba.
Los albañiles son
musulmanes y han comenzado el ramadán. No se les ha notado un gesto de
cansancio a lo largo de la jornada y todos contentos con el trabajo realizado.
Les he llevado unos dulces que es lo que suelen pedir cuando ayunan y estaban
contentos con ello.
He rezado el
rosario en Nagoyon con un grupo de adultos, que han estado en el trabajo en la
iglesia. Algunos se dormían, y es que el cansancio hace mella y
se nota. He terminado a tiempo para venir a Tikonko y me he
encontrado con alguien de la comunidad y hemos rezado el rosario en una casa.
El grupo era reducido, pero había devoción en la oración.
Vuelta a casa
tarde, cansado, con amenaza de lluvia, pero hasta ahora nada ha caído. La
conexión, responder correos, leer el periódico y hacer la crónica es lo que me
ha llevado el tiempo.
Amanecemos sin luz
o a la luz de las linternas, pero para el rezo de la oración de la mañana ya
funciona el generador. Ayer llovió y hoy se nota en la iglesia que hay muy poca
gente en la celebración.
Voy a Nagoyon donde
están cimentando el suelo de la iglesia. Lo que estaba pensado para hacerse en
dos días, han logrado acabarlo en uno solo y ha sido debido al enorme esfuerzo
que han hecho en el trabajo. He llevado cemento, he estado atento si
necesitaban alguna otra cosa y les he llevado caramelos de los que vinieron en
el contenedor, era la última caja que me quedaba. La han recibido contentos.
He estado con ellos
largo rato y les he acompañado en el trabajo para hacer que las cosas sean más
fáciles, en especial las previsiones, que no suelen estar atentos a lo que se
acaba.
Los albañiles son
musulmanes y han comenzado el ramadán. No se les ha notado un gesto de
cansancio a lo largo de la jornada y todos contentos con el trabajo realizado.
Les he llevado unos dulces que es lo que suelen pedir cuando ayunan y estaban
contentos con ello.
He rezado el
rosario en Nagoyon con un grupo de adultos, que han estado en el trabajo en la
iglesia. Algunos se dormían, y es que el cansancio hace mella y
se nota. He terminado a tiempo para venir a Tikonko y me he
encontrado con alguien de la comunidad y hemos rezado el rosario en una casa.
El grupo era reducido, pero había devoción en la oración.
Vuelta a casa
tarde, cansado, con amenaza de lluvia, pero hasta ahora nada ha caído. La
conexión, responder correos, leer el periódico y hacer la crónica es lo que me
ha llevado el tiempo.
jueves, 17 de mayo de 2018
17 de Mayo de 2018
Jueves
Fiel a su tarea, el
despertador me llama hacia las cinco de la mañana. No es que haya dormido mucho
pero no me puedo quejar porque tengo la sensación de haber descansado y un
nuevo día me espera para darle forma y sentido.
Voy a rezar a
Mattru. Los de siempre están presentes y después vamos a visitar las familias
que ellos me sugieren, media docena, que van acostumbrándose a la visita a casa
y la oración. Se ve los que van madurando con vistas al matrimonio o lo que
tienen la cosa menos preparada.
Vengo con gente,
como regularmente, y en casa me apresuro con el desayuno para ir luego a la
adoración a la iglesia, cosa que hago en cuanto puedo. No hay muchos en la
iglesia y pronto acabo quedándome solo. La adoración del Santísimo es algo que
tenemos que seguir insistiendo en la parroquia, pero siempre se tiene la
esperanza.
Me han enviado
varios correos y voy dando respuesta a lo que me piden a la vez que
voy preparando nuestros instrumentos. La mañana se pasa sin mayores
sobresaltos. Rezo, leo, preparo le sermón de domingo…
Después de comer
viene el masajista y me da una buena sesión que me pone en forma. Sigo rezando
en la iglesia. Hoy hace calor y los ventiladores no funcionan por lo que se
suda sin querer.
Aparecen críos
vestidos de blando y es que habrá sacramentos hoy para que puedan luego recibir
la confirmación de manos del obispo y vienen a confesarse. Si para unos es
difícil, para otros no hay manera, sobre todo de entender.
En la misa de la
tarde hay un número extra comparado con otras veces y la terminamos más tarde
que de costumbre. Ha habido un bautismo. Cuando acabamos me voy en
vehículo a Mattru para rezar el rosario con ellos. Otros se preparan para
aprovechar el viaje.
Me llama la
atención la presencia abundante de críos y adultos en la rezo del rosario, Hoy
Ha habido más de cincuenta y a todos he dado una estampa para que le recen en
el momento en que se van a encontrar a solas con Ella.
Vuelta a casa y
generador y conectarse y escribir la crónica para que no se olvide.
Fiel a su tarea, el
despertador me llama hacia las cinco de la mañana. No es que haya dormido mucho
pero no me puedo quejar porque tengo la sensación de haber descansado y un
nuevo día me espera para darle forma y sentido.
Voy a rezar a
Mattru. Los de siempre están presentes y después vamos a visitar las familias
que ellos me sugieren, media docena, que van acostumbrándose a la visita a casa
y la oración. Se ve los que van madurando con vistas al matrimonio o lo que
tienen la cosa menos preparada.
Vengo con gente,
como regularmente, y en casa me apresuro con el desayuno para ir luego a la
adoración a la iglesia, cosa que hago en cuanto puedo. No hay muchos en la
iglesia y pronto acabo quedándome solo. La adoración del Santísimo es algo que
tenemos que seguir insistiendo en la parroquia, pero siempre se tiene la
esperanza.
Me han enviado
varios correos y voy dando respuesta a lo que me piden a la vez que
voy preparando nuestros instrumentos. La mañana se pasa sin mayores
sobresaltos. Rezo, leo, preparo le sermón de domingo…
Después de comer
viene el masajista y me da una buena sesión que me pone en forma. Sigo rezando
en la iglesia. Hoy hace calor y los ventiladores no funcionan por lo que se
suda sin querer.
Aparecen críos
vestidos de blando y es que habrá sacramentos hoy para que puedan luego recibir
la confirmación de manos del obispo y vienen a confesarse. Si para unos es
difícil, para otros no hay manera, sobre todo de entender.
En la misa de la
tarde hay un número extra comparado con otras veces y la terminamos más tarde
que de costumbre. Ha habido un bautismo. Cuando acabamos me voy en
vehículo a Mattru para rezar el rosario con ellos. Otros se preparan para
aprovechar el viaje.
Me llama la
atención la presencia abundante de críos y adultos en la rezo del rosario, Hoy
Ha habido más de cincuenta y a todos he dado una estampa para que le recen en
el momento en que se van a encontrar a solas con Ella.
Vuelta a casa y
generador y conectarse y escribir la crónica para que no se olvide.
miércoles, 16 de mayo de 2018
16 de Mayo de 2018
Miércoles
Voy a rezar a
Towama y después de la misa nos ponemos de acuerdo para reunirnos con el
constructor y la gente por la tarde. Después de desayunar voy a buscar al
fontanero y le llevo a la finca donde va a continuar su trabajo de ayer de
plantar cacahuetes y luego me voy a Nagoyon a ver lo que da de sí la traída de
arena y me encuentro con que han mandado a los críos de la escuela, porque no
hay forma de encontrar a los adultos.
Por lo menos
les he llevado una bolsa de caramelos a los que han participado que el maestro
reparte al acabar el trabajo. También hay otros que han comenzado a encalar las
celosías mientras otros albañiles siguen con los acabados de las paredes.
Vuelvo a casa
pasando por la finca para ver el trabajo y dejarles unos caramelos
y veo que siguen con su trabajo. En casa cargo los diferentes
aparatos, pues todos andan bajos de batería y hay que aprovechar que hay luz.
Me voy a ver al
mecánico, pero están haciendo trabajos de conducción de aguas y la zanja que
pasa por delante de su taller me impide llegar hasta él. Echo carburante y me
voy a Towama donde tendremos una reunión con el constructor que no llega. Sí
aprovecho para rezar el rosario en una familia y luego a Nagoyon de nuevo a ver
el trabajo que han realizado. La arena no se nota mucho, pero sí lo que han
encalado que da una nueva luz al interior de la iglesia. Me prometen que mañana
más y mejor.
Rezamos el rosario
en la puerta de la casa de Daniel y salgo hacia casa, la lluvia amenaza como
ayer y, como ayer, tampoco ha caído en zona por donde paso.
Me desbloquean el
teléfono y me entran más de cincuenta mensajes que a ver cómo
contestar ahora… Hablo un rato con Loli en el whatsapp y me pongo a hacer la
crónica no sea que se me olvide lo vivido hoy. Por lo menos le puedo dar
gracias a Dios de lo que he visto y lo que he disfrutado en todos los sitios y
con las personas que he encontrado…. Y se me olvidaba, destacar las sonrisas de
las personas que he llevado en el vehículo en los desplazamientos que he hecho.
Voy a rezar a
Towama y después de la misa nos ponemos de acuerdo para reunirnos con el
constructor y la gente por la tarde. Después de desayunar voy a buscar al
fontanero y le llevo a la finca donde va a continuar su trabajo de ayer de
plantar cacahuetes y luego me voy a Nagoyon a ver lo que da de sí la traída de
arena y me encuentro con que han mandado a los críos de la escuela, porque no
hay forma de encontrar a los adultos.
Por lo menos
les he llevado una bolsa de caramelos a los que han participado que el maestro
reparte al acabar el trabajo. También hay otros que han comenzado a encalar las
celosías mientras otros albañiles siguen con los acabados de las paredes.
Vuelvo a casa
pasando por la finca para ver el trabajo y dejarles unos caramelos
y veo que siguen con su trabajo. En casa cargo los diferentes
aparatos, pues todos andan bajos de batería y hay que aprovechar que hay luz.
Me voy a ver al
mecánico, pero están haciendo trabajos de conducción de aguas y la zanja que
pasa por delante de su taller me impide llegar hasta él. Echo carburante y me
voy a Towama donde tendremos una reunión con el constructor que no llega. Sí
aprovecho para rezar el rosario en una familia y luego a Nagoyon de nuevo a ver
el trabajo que han realizado. La arena no se nota mucho, pero sí lo que han
encalado que da una nueva luz al interior de la iglesia. Me prometen que mañana
más y mejor.
Rezamos el rosario
en la puerta de la casa de Daniel y salgo hacia casa, la lluvia amenaza como
ayer y, como ayer, tampoco ha caído en zona por donde paso.
Me desbloquean el
teléfono y me entran más de cincuenta mensajes que a ver cómo
contestar ahora… Hablo un rato con Loli en el whatsapp y me pongo a hacer la
crónica no sea que se me olvide lo vivido hoy. Por lo menos le puedo dar
gracias a Dios de lo que he visto y lo que he disfrutado en todos los sitios y
con las personas que he encontrado…. Y se me olvidaba, destacar las sonrisas de
las personas que he llevado en el vehículo en los desplazamientos que he hecho.
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