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martes, 28 de febrero de 2017

28 de Febrero de 2017

Martes

Estamos sin luz y tenemos problemas con el generador, pero al final hay luz para la misa. Hay buen número de gente y algunos jóvenes, pero no hay niños, lo que me hace preguntarme dónde están. Esperemos encontrar una buena respuesta. Hoy, último día del mes se lo encomendaremos a Don Bosco.

La mañana sigue la tónica de ayer, ordenando cosas y pensando en el contenedor que nos va a venir, pero que aún no sabemos cuando. Después vamos a ver a Georges, el que nos prepara el libro de oraciones en mende y también visito a la monja con la que andamos en tratos para comprar libros en Nigeria. Las perspectivas en ambos casos son buenas.

Christian aparece a la hora de comer y ha venido antes porque no encontró lo que buscaba en Freetown y se decidió a venir en el transporte ordinario. Comemos juntos y estamos en los problemas de no hablar la lengua del otro…

Por la tarde doy una vuelta con Manolo y Emilio y hoy lo hacemos en coche. Vamos a ver el estadio de fútbol y después una vuelta por el río, que viene con poquísima agua. Estamos un rato viendo las obras del nuevo puente que está avanzado en la construcción y también estamos un momento con los que sacan arena del río, actividad a la que se dedican cuando hay poca agua los ribereños. Algo extraordinario para los que visitan, ordinario para los del lugar. Manolo ha sacado muchas fotos y luego las vemos en casa.

A la hora de cenar se presentan Joseph y Sergej que viene del aeropuerto y con ánimos bien dispuestos, pues mañana tendremos trabajo todos a destajo. La ceniza es algo que nos hace estar en la parroquia y en las escuelas, donde hay miles de críos.

En la cena vemos que hay cansancio y ganas de dormir, pues mañana espera un día largo y además se nos ha ido la luz, así que descansar es la mejor opción. Le encomendamos a Don Bosco nuestro sueño y el trabajo de mañana.


lunes, 27 de febrero de 2017

27 de Febrero de 2017

Lunes

Durante la noche ha llovido. No sé con qué intensidad, pero hay charcos en el camino. Hoy hay menos gente de lo ordinario y bastantes llegan tarde. En cuanto llueve y baja la temperatura, la sensación en la cama es mucho más agradable que cuando hace calor.

Pasamos la mañana organizando almacenes y quemando lo inservible, pensando en el contenedor que vamos a recibir y que nos pedirá sitio para poner lo que llega.

Por la tarde nos damos una vuelta por el pueblo. Lo hacemos a pie. Vamos al mercado, recorremos puestos y saludamos a gente, y muchos se admiran de ver a un blanco que les saluda en su lengua… Hasta que llega uno de la parroquia que me conoce y me saluda amablemente, mientras los demás miran con asombro.

Hemos sudado lo que hemos querido, y eso que hoy no hacía mucho calor, pero dos horas de paseo dan para mucho y nos han permitido ver un trozo de la ciudad a pie. En casa, después de una agradable ducha, vemos las fotos que Manolo ha tomado del paseo y, como no hay luz, cenamos un rato antes y después compartimos un rato de agradable charla.

domingo, 26 de febrero de 2017

26 de Febrero de 2017

Domingo

Como digo la misa en casa no me hace falta madrugar. Leo un buen rato antes de levantarme y lo hacemos sin luz, que no nos acompaña más que durante el momento de la misa que es a través del generador.

A la segunda misa asiste un grupo de ingleses que han venido con un programa solidario y participan en la escuela de al lado de casa. Todos contentos de la solidaridad de este grupo a quienes deseamos buen viaje, pues van a partir pronto, y a quienes invitamos a venir de nuevo.

Después de comer salimos hacia Balei, el sitio donde nos vamos a reunir y Sergej y Lorenzo lo hacen hacia Freetown. Nuestra reunión creo que ha sido interesante e instructiva y escuchar los comentarios que hacen es positivo y aleccionador, además de que siempre se aprende, en especial de estas personas que son los líderes.

La misa en Nagoyon es concurrida y se nota el trabajo que han hecho el viernes, pues han quitado muchas raíces de árboles en el terreno en el que vamos a construir.

Venir a casa con gente que encontramos en el camino es la tónica y hoy no iba a ser distinto y cuando llegamos a casa hay luz, que nos permite cenar viéndonos y disfrutar un rato cargando las baterías de los diferentes aparatos.

sábado, 25 de febrero de 2017

25 de Febrero de 2017

Sábado

Por ser último sábado toca limpieza y todo el mundo hasta las diez está en las labores. Yo digo la misa en Madonna y están los que vienen a pie, pues no hay motos que funcionen. El número de asistentes es aceptable y el ambiente bueno.

Después de desayunar y limpiar, los recién llegados comienzan a colocar uno de los almacenes que tenemos en la planta baja y que nos ayuda a acabar de poner en orden las cosas antes de que nos llegue el siguiente contenedor. Tienen capacidad de ordenar las cosas y lo han hecho en poco tiempo y bien ordenado.

La tarde la empelamos en reuniones, primero con los maestros, que llegan con bastante retraso, además de que el catequista está con malaria y algunos otros no aparecen. Eso no nos impide comentar la marcha de la clase de cada uno y ver un rato el catecismo.

Nos ha acompañado Georges, el encargado del catecismo en la diócesis, a quien he invitado a venir para que vea las actividades que tenemos entre manos y que nos haga alguna observación, si lo cree oportuno.

En Tikonko han limpiado la maleza que había en el terreno y es algo que me sorprende, pero no veo a los que han hecho el trabajo, lo que me hace pensar en alguna cosa que no es normal. Iré viendo por donde salen las cosas. Por lo menos el trabajo que han hecho es bueno y les felicito, pero para el catecismo sigue estando floja la cosa.
Tenemos quienes se apuntan a viajar y, aunque nos paramos en Towama para visitar a los del coro, no tardamos mucho en llegar a casa y hoy sí parece que están contentos de lo que han visto y vivido.

Llevamos más de veinticuatro horas sin luz y no esperamos que las cosas cambien el fin de semana, pues la luz de la ciudad cada vez es más difícil de tener.

viernes, 24 de febrero de 2017

24 de Febrero de 2017

Viernes

Voy a decir misa a la parroquia de Madonna y cuando vuelvo me encuentro ya a los que nos visitan en activo enviando mensajes y hablando con la familia. Después de desayunar fuimos a la escuela en la que hay un pozo que nos han pagado en una parroquia de Navarra y allí también estaba Segej con Lorenzo, que había ido a ver un sombrajo que han hecho para que sirva de comedor para los alumnos que comen en la escuela.

Nos damos una vuelta por la ciudad, pasando por el mercado y comprando algunas cosas que necesitamos. Las primeras impresiones son agradables y el calor también aprieta y nos hace sudar.

Después de comer emprendemos viaje a los pueblos y para empezar tenemos un buen rato de espera para cargar un teléfono, pero recuperamos el tiempo en el camino, que ahora está bien, aunque con mucho polvo.

Es Cassama vemos los huertos que están haciendo y luego visitamos el río, donde el agua sigue bajando de nivel. Están trabajando en la construcción de un nuevo local para rezar y la gente va viniendo en pequeña proporción. Y sigo viendo que la cuestión de convertirse a Dios no es tarea fácil y además lleva tiempo… Pero por lo menos hay esperanza de que algo vaya cambiando.

Gbalehun sigue la misa tónica, pocos adultos y buen número de críos de la escuela y repetimos lo mismo que la semana precedente, pues los únicos que han rezado en casa son los hijos del maestro. Por ahora no se ven las cosas claras, pero habrá que esperar a ver si algo cambia.

Lo que sí tenemos es un buen número de personas para viajar con nosotros y por suerte tampoco encontramos a muchos en el camino, por lo que podemos cargar con todos. En casa tenemos la sensación de cansancio, pero el gozo de lo que hemos hecho con unos y con otros.

Seguimos con problemas de luz y nos vamos a dormir después de un rato de cháchara en particular con Lorenzo, el agrónomo que ha venido a visitarnos y a ver los proyectos con los que nos puede ayudar.

Como es veinticuatro, nos acordamos de María, recibimos su bendición, y le pedimos que nos ayude en nuestro caminar.

jueves, 23 de febrero de 2017

23 de Febrero de 2017

Jueves

Emprendemos el viaje que hacemos sin novedad. Dejamos a Patricia en “Mile 91”, es el nombre de una ciudad en la que las monjas tienen un dispensario y donde va a trabajar con ellas durante unos días.

El resto llegamos a Bo a la hora de comer y después de un rato de siesta de recuperación del cansancio comenzamos a conocer lo que hay en los alrededores y visitamos la escuela en la que vamos a cavar un pozo, que está al lado de casa. Después voy a decir misa a Madonna, la otra parroquia y me acompañan Manolo y Emilio, si bien están un buen rato en el patio, pues hay ambiente y mucha gente joven.

Por la noche cambiamos impresiones y, como la gente se siente cansada, nos retiramos pronto a dormir, además de que se nos va la luz.

miércoles, 22 de febrero de 2017

22 de Febrero de 2017

Miércoles

Digo la misa en Towama y vengo después a Madonna. Como este pueblo no está lejos, me da bien tiempo de venir sin las apreturas de ayer. La gente está ya esperando y reza el rosario antes de la misa.

Desayuno y preparo los trastos antes de emprender el viaje a buscar a los que vienen. Hace mucho tiempo que no he viajado solo y lo hago con tiempo y sin prisa. El recorrido es entretenido, pues voy viendo el paisaje y disfrutando de lo bien que está el asfalto.

En Lungi me reciben con alegría y en particular al ver lo que les traigo. Me lo agradecen, pues saben lo útil que les es el tener estas cosas que de otra manera deberían comprar.

Después de un buen reposo por el cansancio del viaje y la siesta, voy a buscar a los que llegan al aeropuerto. Ningún incidente que reseñar. Llegan bien y contentos y llenos de planes e ideas. Después de la cena nos encontramos un rato en el comedor los que hablamos español. Se han sumado a Emilio y Manolo, Lorenzo y Patricia, un agrónomo y una enfermera que mañana nos acompañarán en el viaje. Estamos contentos del encuentro y un tanto eufóricos de la experiencia de por aquí en lo poco que han visto.

Nos despedimos hasta mañana, que nos veremos pronto para emprender viaje.

martes, 21 de febrero de 2017

21 de Febrero de 2017

Martes

La mañana empieza temprano, pues voy a decir la misa a Nagoyon y vuelvo a tiempo para la de siete menos cuarto en Madonna. Y como cada vez, el vehículo cargado de gente y la prisa de llegar a tiempo y el gozo de ver la sonrisa de las mujeres que traen sacos y que descargan a toda velocidad, pues saben que tengo prisa.

Después de la misa en Madonna me siento cansado y es que no he dormido mucho y además tengo una infección en la nariz, fruto del polvo, el ajetreo, el cansancio y demás, pero no pasa de ahí. Estoy un rato en el despacho, leo, visito a los del centro de pastoral, pero los que busco no están, así que a volver otra vez. El coci me ayuda a seleccionar las cosas que voy a llevar de lo que ha venido en el contenedor para los salesianos de las otras comunidades. Lo cargaré a la noche y así mañana no tengo más que arrancar. Les llevo galletas, atún, mermelada… Cosas que les son útiles y que les ayudan en el presupuesto de la comida.

Hay reunión del grupo de liturgia y no está muy concurrida, pero los que estamos tenemos ganas de hacer las cosas y hay propuestas abundantes para el tiempo de cuaresma que se nos acerca. Esperemos que nos animen para nuestra conversión.

He seguido con cierta preocupación la situación de salud de mi hermano en Santander, que ha pasado unos días en el hospital, pero parece que la cosa va mejor y hoy le han dado el alta, lo que me alegra saber por un correo de mi hermana y por el skype de la otra.

lunes, 20 de febrero de 2017

20 de Febrero de 2017

Lunes

Hoy es fiesta y en el centro de pastoral no se trabaja y estamos sin luz, experiencia no muy agradable por el mucho tiempo que llevamos sin ella. Para la misa hemos tenido el generador y después por la mañana a última hora ha venido la luz y hemos aprovechado para hacer que las baterías se recarguen y leer el correo y las noticias.

Yo he ido a decir la misa a la otra parroquia, pues dije la misa ayer allí y sigue la semana donde dices la misa el domingo. No hay mucha gente y en especial veo que no han reaccionado mucho a la invitación que les he hecho ayer en la homilía.

Vino a visitarnos un cura a migo de Sergej, un polaco que está en la diócesis de Makeni y cuya familia ha venido a verle y comen con nosotros. El ambiente es bueno, pero la lengua en la que hablan para entenderse es ruso, así que le digo a Christian que se vaya preparando que dentro de poco tendremos que entrenarnos a prender español durante un mes, pues los que me van a venir a ver me han dicho que no saben inglés… Y nos echamos a reír.

Viene el carpintero y acaba de organizar las mesas que estaban maltrechas y seguimos dando lugar a los víveres que había en el almacén de abaja para tenerle libre para los nuevos que nos van a venir y la antesala de mi habitación se va llenando cada vez más, pero aún hay sitio.

Salgo a dar una vuelta por el mercado y preparar los materiales necesarios para la construcción. Contacto con vendedores y consulto precios. Es la forma de saber lo que vas a comprar y los precios, a la vez que consulto el cambio de la moneda en la calle.

Seguimos sin luz, pues como vino se fue, pero las baterías cargadas nos permiten conectarnos y ver las noticias y los correos.

domingo, 19 de febrero de 2017

19 de Febrero de 2017

Domingo

Por la mañana he dicho misa en Madonna y luego en Towama. En el primer sitio mucha gente sigue llegando muy tarde, en el segundo ha habido un cambio notable, pues la coral estaba entes de tiempo y con el programa delante, así como los lectores que también estaban en su sitio y lo han hecho aceptable. En los dos sitios les he animado a rezar en particular esta semana que se nos pide que seamos perfectos, sabiendo que es un don que podemos obtener a partir de la oración. Me prometen que lo harán y espero que sea verdad.

Me tomo un poco de arroz del que nos han enviado de los pueblos y duermo un rato, pues me siento con cierto cansancio. Recuperado por el sueño, voy a Nagoyon y llevo víveres a un maestro a quien no había llevado la vez anterior, a la vez que visito la escuela y veo que están agrandando el campo de fútbol. Para la misa la gente está a la hora y la celebramos fuera, pues dentro es demasiado pequeño y el calor considerable.

Después de la misa tengo un rato de reunión con los líderes de la comunidad para ver si nos vamos ambientando para el trabajo que se avecina. Están dispuestos para el trabajo, pero les faltan medios, alimentos de forma particular. Como acabo de recibir un contenedor, les digo que puedo colaborar y que el martes nos veremos.

La vuelta a casa, acompañado de viajeros y buen ambiente. No hay luz desde hace más de veinticuatro horas y así seguimos.