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lunes, 4 de julio de 2016

4 de Julio de 2016

Lunes

Me despierto temprano y con luz que me permite hacer el aseo viendo lo que hago. Voy a rezar un buen rato a la capilla en el silencio de la mañana y luego me uno a los que vienen  a la misa en la iglesia que hoy vienen en número aceptable.
Hoy también ha venido mi profe a la misa y después juntos estamos trabajando un buen rato en la lengua, leyendo, dando entonación a la lectura y traduciendo lo que voy a leer del evangelio durante la semana y el domingo en los pueblos.
En el desayuno trato de conectarme a internet pero no hay manera. Después tengo una misa de fin de curso con los alumnos de una escuela. Vienen a la iglesia y al final hay más de doscientos. Se ve que tienen buena voluntad, pero no llegan mucho más lejos, pues ni las respuestas de la misa se saben. Y es que es algo general el que los cristianos no hacen catecismo y no saben casi nada al respecto.
Cuando salgo voy a pagar la factura de internet, es la cuarta vez que lo intento, y me dicen que siguen sin conexión, pero por lo menos me han cogido el dinero y me prometen tener un rato de conexión durante el día, que me avisarán. Y es cierto, pues me llamaron y, como estaba en casa, pude abrir el ordenador y recibir correos y leer noticas, pero fue sólo durante un rato. Después no hubo más.
También anduve visitando los de los viveros, pero unos me dicen que no les quedan árboles y otros que estaban en reunión, total que vuelta a casa y, como estoy solo y hemos licenciado a la coci, me preparo unas cuantas cosas de las latas del contenedor.
En la siesta y el resto de la tarde la lluvia nos acompaña, haciendo que la tarde parezca triste y gris, pero estoy preparando lo que voy a hacer mañana y leyendo lo que esta mañana vi con el profe de lengua, así que el tiempo se me pasa volando

Más tarde viene Joseph cansado del viaje desde Lungi y contento de estar en casa. Juntos compartimos un rato la conversación intercambiando noticias y luego se va a llevar a un pueblo a un salesiano que le ha acompañado en el viaje. Le espero un rato, pero como tarda y mañana tengo que madrugar, me voy a dormir… Y unos minutos después escucho el ruido del vehículo que entra en casa.

domingo, 3 de julio de 2016

3 de Julio de 2016

Domingo

Repetimos le esquema de los domingos. Salgo pronto para poder estar con tiempo en el sitio y ahora que el camino se deteriora hay que tomarse le tiempo de recorrerlo con calma. Hoy puede llover y han preparado la oración en la capilla que es incapaz de contener a todos y hay unos cuantos fuera.
En el país celebramos hoy la fiesta de san Pedro y así les hablo de los cimientos de la iglesia y d la confesión en el año de la misericordia. Intento cada vez hacer un poco de catecismo y ayudar a los que nada o casi nada conocen de ser cristiano, pues cada vez veo caras nuevas y gente que se va sumando a la oración cada semana.
Hay un buen grupo que quieren venir en el vehículo, de forma que está lleno a pesar de que la lluvia amenaza con venir. Por lo menos no es fuerte que les moje demasiado y en Tikonko hay varios que se sumen a la misa, lo que hace que haya un número aceptable. Hay también algunos que han venido de fuera y que están de paso, que también han venido a misa. Pero la realidad es que no hay elementos regulares que vengan y tiren de los demás y me pregunto si en vez de decir la misa no tengo que volver a la celebración d la palabra y catecismo hasta que haya gente que pueda liderar la comunidad.
Hay un buen trozo del terreno que está limpio, pero lo han hecho gente que ha enviado la mujer del jefe. Me parece bien como iniciativa y buena voluntad, pero la realidad es que lo que se necesita no es gente que venga de fuera, sino que los de casa se sientan responsables de su terreno y respondan de tenerle limpio.
En la etapa siguiente del viaje hay también viajeros que se apuntan y de nuevo le vehículo está lleno. Cuando llegamos a Towama las cosas están más o menos preparadas. Hay un momento de lluvia más o menos fuerte y la gente va llegando a la iglesia. Hoy son más que la semana precedente  y el coro está a la hora. Les felicito por el encuentro de ayer y nos entendemos para los cantos que van a cantar.
Después de la misa también hay gente que quiere viajar y de nuevo el vehículo está lleno, además la lluvia amenaza y acaba cayendo antes de legar a la ciudad, donde voy dejando pasajeros en diversos sitios.
En casa Joseph y los trienales tienen ya las cosas preparadas y salen de viaje bajo la lluvia. Les deseo buen viaje y hasta la vuelta.
Me echo un rato la siesta que ahora es agradable porque no sudas mucho y después leo un rato, pero no hay conexión con internet, así que no puedo seguir ni las noticias ni el correo. Más tarde sale el sol y me doy un paseo por los alrededores que están llenos de gente y muchos que están jugando a fútbol. Y es que el domingo es el momento en que tienen costumbre de juntarse para jugar.
Después de cenar rezo un rato y luego me entretengo con el guardián que es nuevo y con quien tengo mis problemas de comunicación pues no habla inglés. Está muy contento porque he compartido con él la cena que me habían dado en los pueblos.

Hay un rato en que viene la luz, pero seguimos sin conexión a internet. Logro dormir bien durante la noche a pesar del ruido que hace el agua de vez en cuando en los chaparrones que se suceden con regularidad.

sábado, 2 de julio de 2016

2 de Julio de 2016

Sábado

Amanece tranquilo y en calma, con el frescor de la lluvia de ayer y sin luz, pero el generador nos permite celebrar una misa agradable.
Después del desayuno tengo un rato de conversación con Joseph y vemos el momento para ir de vacaciones los trienales y lo que tenemos entre manos de la casa y reuniones.
Como el coche ha amanecido con una rueda pinchada, me paso un buen rato para arreglarla, y al mismo tiempo haciendo limpieza de la habitación y colada.
Recibo una llamada del provincial y me pregunta si estoy dispuesto a seguir en el trabajo que estoy haciendo y encargarme de algo más, y le respondo que lo que me pida y lo que pueda hacer, estoy encantado de hacerlo y a disposición para lo que necesite.
Espero encontrarme con alguien que me ha dado cita, pero no aparece y al final me voy a los pueblos con los papeles para firmar, pero sin quien me había prometido acompañarme. Entrego los papeles a quien tiene que firmar y me dice que se tomará un par de días para saber con certeza si están de acuerdo los donantes del terreno y vecinos.
La reunión de parejas va marchando. Hoy por primera vez hemos sido una veintena los adultos presentes, había siete parejas y el resto desemparejados, pero con esperanza de arreglar la situación. Hay desde los que empiezan a los que están consolidados y varias parejas que no están presentes por estar la granja lejos.
Les he hecho ver de nuevo la característica de la buena noticia de Jesús, que hombre y mujer llegarán a ser uno, algo que la tradición no sabe ofrecer y otro aspecto importante, les invito a que miren a los críos que tenemos alrededor y a ver cómo las parejas que rezan juntas, tienen unos críos muy felices, mientras que las que tienen problemas, la realidad es diferente. Creo que les ha llamado la atención la observación, pero es la realidad bien diáfana. Y así les he invitado a que estén unidos para tener a sus hijos felices.
En Tikonko hay dos para el catecismo y después de esperar un rato y ver que no hay más candidatos, me vengo a Towama, donde encuentro al coro ensayando y me paro un rato con ellos intentando ayudarles en lo que es la preparación de los cantos de mañana, que tienen problemas porque han cambiado el calendario litúrgico.

Estoy contento de haber podido encontrar a los del coro y pasar un rato con ellos y estoy seguro que la misa mañana será bien diferente de otras veces.

viernes, 1 de julio de 2016

1 de Julio de 2016

Viernes

Por la noche estuvimos sin luz, pero los relámpagos iluminaban la oscuridad y la lluvia cayó abundante, lo que hizo que no hubiera mucha gente para la misa por la mañana, que también estuvo acompañada por la lluvia abundante.
Después de desayunas hablo un momento con Joseph y decidimos ir juntos a ver al obispo, pues tiene asuntos que tratar y yo tengo unos papeles de terrenos en los pueblos para firmar, pero cuando acaba la lluvia voy a visitar a un grupo de gente joven que han formado una asociación y trabajan en el campo. Me han invitado con interés, que les venga a ver y lo hago con gusto. Veo los trabajos que están haciendo en el campo y saludo al grupo que se ha reunido. Me parece que tienen interés en que les ayude económicamente, pero les he dicho que mi prioridad son los niños en las escuelas, que ellos son adultos y pueden valerse mucho mejor, en especial ellos que han hecho estudios.
Me muestran varios sitios en los que trabajan y les animo a que sigan haciéndolo, y también les digo que aconsejar y animar es posible, pero económicamente tengo las cosas comprometidas con los alumnos de las escuelas. Después de hablar un rato con ellos y animarles en lo que hacen me vuelvo, pues el tiempo se pasa y donde estoy no hay señal para el teléfono. Cuando consigo señal, Joseph me hace saber que el obispo está ocupado y que no nos puede recibir. Llevo los papeles para que los firme y vengo a casa esperando que los pueda tener para mañana llevarlos a que los firmen en los pueblos.
Antes de salir hacia Cassama, Joseph me da los papeles firmados por el obispo. Me voy tranquilo, pero el camino ahora es largo, cuesta hora y media recorrerlo. La lluvia trae su bendición para los campos, pero sus problemas para los caminos. Además al principio les cuesta venir y pienso en qué voy a hacer, pero luego, aunque con retraso vienen unos cuantos con los que intento mantener un diálogo sencillo, pero muy claro que si no vienen y si no veo progresos en las reuniones, me lo pensaré antes de venir y en especial ahora con las lluvias.
Les recuerdo que cuando vine al principio me dijeron que hacía treinta años que no venía un cura, pero ahora les puedo decir que hace más de sesenta veces que vengo cada viernes y empiezo a preguntarme si merece la pena seguir viniendo.
Veo que quieren que venga, pero les pido que me lo digan con las obras, no de palabra. Les hago ver que les hablo y no siguen lo que les pido que hagan, pues ha habido parejas que se han peleado de nuevo, lo que implica que no rezan juntos y también que no van a rezar los unos con los otros, pues no se preocupan por las parejas que tienen problemas. Y se dan cuenta de que lo que les digo es verdad y les hago ver que si queremos hacer comunidad es así como tenemos que proceder y ser amigos primero la pareja y luego los hombres con los otros hombres del grupo y las mujeres con las mujeres… Y es que lo que hay debajo es la desconfianza africana que siempre veo al otro como un posible enemigo en vez de verle como un hermano o un amigo, como nos enseña Jesús… Y les pregunto si me ven como su amigo personal y cercano y me responden afirmativamente; y la pregunta es clara, si conmigo sí, por qué con los otros no… Y necesitamos tiempo y paciencia y convertirnos. Y ahí estamos.
En el otro pueblo, Gbalehun, seguimos con los críos y muy pocos adultos e intento adaptarme a ellos y contarles un cuento y, como no son muchos, pedirles que la semana que viene vengan con alguno más, amigo o vecino, cosa que me prometen.
El camino de vuelta es largo, pero no muy complicado porque, aunque ha llovido, ya ha habido un poco de tiempo de que seque, y está practicable. En casa Joseph me dice que estaba preocupado, en especial porque había llovido fuerte, pero en el camino no tuvimos lluvia.

No hay luz, pero con la batería sigo las noticias y escribo la crónica.

jueves, 30 de junio de 2016

30 de Junio de 2016

Jueves

Y sin darnos cuenta nos presentamos en el último día del mes, y pensamos en Don Bosco y le pedimos que nos guíe y oriente en el trabajo que hacemos y que tenemos que dar forma y color en muchos aspectos; pero las cosas van, lentas a veces, pero seguras.
Voy a rezar con la gente de Mattru. Hay el grupito de costumbre y hoy en el rosario han rezado los misterios luminosos por primera vez desde que voy. Les he felicitado por el esfuerzo, pues lo hacían en su lengua, pero voy entendiendo al menos lo que anuncian en los misterios.
De vuelta y después del desayuno, me paso la mañana en la iglesia. Joseph tiene reuniones y queremos que haya un cura por si alguien viene a confesarse, algo que hoy no toca, pero por lo menos la experiencia de estar rezando tranquilamente y largo rato, es algo que merece la pena experimentar y me alegra poder vivirlo cada semana.
Cuando salgo hay alguien que me espera y me pide que mañana vaya a animar su grupo de gente que trabaja en los huertos. Quedamos en que lo haré. También alguien que me llama por mi nombre, pero a quien no conozco de nada; me dice que dije una vez la misa en la cárcel en la capital y que me recuerda de esa vez que fui. Ha salido de prisión y anda desorientado y sin saber qué hacer. Le escucho un buen rato y luego intento que desde la cáritas vean qué se puede hacer por él.
Vuelvo a la iglesia, pues Joseph sigue ocupado y me paso la tarde rezando. Día bastante completo. Viene a la misa la monja de la universidad y a la salida, nos entendemos para ver cómo hacer con una máquina de coser que va a dar a alguien.
Estamos sin luz, pero luego vuelve y tenemos la suerte de que hay conexión, lo que nos permite ver las noticias y leer los correos.

Creo haber vivido un mes intenso en muchos aspectos, sobre todo en el trabajo en las escuelas y la plantación de los árboles, además del catecismo. Hay muchas cosas pendientes aún, pero por lo menos la sensación de haber comenzado y haber dado unos cuantos pasos, está presente, así como las ganas de seguir en el camino iniciado. Que Dios nos ayude y nos acompañe en la ruta.

miércoles, 29 de junio de 2016

29 de Junio de 2016

Miércoles

Tenemos luz y la mañana es tranquila después de una noche de lluvia. Voy a rezar a Towama y espero que los que me prometieron venir el jueves pasado estén presentes, pro entre todos hay solamente una chica… Aunque en el pueblo la gente que viene va aumentando. Hoy estaba la monja de la uni con una señora que luego me dijo que era su hermana, que está en Estados Unidos y ha venido de vacaciones.
En casa, después del desayuno hablo un momento con Joseph y salgo a hacer algunas compras y a llevar un paquetito de galletas al mecánico por el trabajo que me hizo ayer. Son las galletas que han llegado en el contenedor y que aquí no se conocen casi por lo que son un regalo apreciado para todos.
Me doy una vuelta por el mercado viendo los puestos. Hay poca fruta, también veo que las verduras van aumentando en cantidad y también veo los paños, que han subido los precios a cuenta de los acontecimientos en Inglaterra… Y es que cualquier motivo es bueno para aumentar el precio de las cosas, y lo percibo en todos los artículos en general, que los precios van al alza de forma notable. No sé cómo se las apañarán los que tienen salario fijo. Y más difícil aún para los que no tienen salario, que son la mayoría.
Vuelvo a intentar pagar el mes en la conexión a internet y me vuelven a decir que vuelva de nuevo, pues siguen sin conexión ellos… Ya mejor tomarlo a cachondeo que preocuparse y a ver cuando puedes pagar… No me imagino la cosa si fuera que tienes que cobrar…
Tenemos noticias de la provincia que nos dicen que han aceptado una propuesta que nos ha hecho el obispo de retomar una estación de la parroquia, que es casi tan grande como la parroquia y con escuela alrededor. Eso quiere decir que el año que viene tendremos algún cura más para poder atenderla.
Después de comer hablo un momento con coco, el cooperante que construye escuelas en el norte y con quien tengo una muy buena relación. Nos veremos cuando estemos de vacaciones y también compartimos ideas y proyectos.
Me llama también Daniel, un señor de un pueblo que me necesita para unos papeles de un terreno que nos han dado a la Iglesia y que está preparando en la administración. Le acompaño a ver al encargado, alguien que conozco de otras veces que nos hemos visto y que ha hecho un buen trabajo. Le agradezco lo hecho y le prometo hacer lo que me corresponde con el obispo y devolverle los papeles  firmados para que luego él pueda acabar con el trabajo. Como llueve y no parece que vaya a parar pronto, llevo a Daniel a su pueblo, pues no tiene medio de transporte y hacer el recorrido en una moto, es difícil y se va a mojar.
En el camino tenemos tiempo de hablar de varios temas y veo su interés porque los papeles de la Iglesia y de la escuela estén arreglados y se pueda disponer del terreno que de otra forma no estaría seguro. Le agradezco también el trabajo y él se da cuenta de que el hecho de que le lleve a su casa es cosa que los curas de aquí no harán.

En casa la luz se va y viene y hoy la conexión es bastante débil, así que paciencia y a ver si mañana hay más suerte.

martes, 28 de junio de 2016

28 de Junio de 2016

Martes

Me levanto temprano y con ilusión. Salgo a las cinco y cuarto y calculo que estaré en Nagoyon con tiempo más que suficiente para la misa, a pesar de lo mal que se está poniendo el camino, pero al entrar en la pista comienzo a oír un ruido raro en una rueda y no logro identificar la causa, por lo que llego a Towama y aparco el vehículo. Como es muy pronto prefiero llamar al mecánico un rato más tarde y rezo con la gente de Towama, que se alegran de mi presencia.
Siento no poder estar con la gente de Nagoyon porque vienen numerosos y se van a encontrar que hoy les fallo. He tratado de llamar por teléfono, pero lo que pasa siempre, o no hay conexión o no tienen batería. Logro contactar con un maestro y me promete enviar noticias a los demás, con lo que quedo un poco tranquilo. La realidad será que las noticias no les han llegado… Esperemos que el domingo les explique las cosas y a ver si no vuelve a pasar.
Después de la misa en Towama llamo al mecánico que me promete que viene, pero tarda en llegar. Por suerte no es nada grave, hay unos tornillos que se han aflojado y en cuanto los aprieta la cosa está de nuevo en marcha y voy a la escuela de Balei, pues todavía estoy a tiempo para recoger los árboles. Encuentro a los maestros, me dan unos chavales y venimos a la búsqueda de los árboles. Primero comenzamos con la burocracia de ir de unos a otros y el tiempo va pasando. Luego logro ir al vivero y hay gente dispuesta a ayudarme, con lo que cargamos con cierta presteza. Hoy han sido casi quinientos los que he puesto en el vehículo.
El camino de vuelta se hace sin problemas, pero antes paso por la oficina de la reforestación y me encuentro con el encargado de del vivero, quien me escucha un rato y me propone árboles, pero los que tiene ahora son encargados y hay quienes van a venir a buscarlos. Por lo menos he conocido a la persona con la que tengo que tratar y volveré otro momento a ver lo que puedo sacar y lo que me ofrece. He aprovechado que el vehículo estaba cargado con los anacardos para que viera que hago las cosas en serio.
En el camino me paro también en la oficina de la ong en Tikonko y quiero contactar a su jefe, pero, como de costumbre no está y me sugieren que le llame por la noche cuando esté en su casa, pues será más fácil contactarle.
En la escuela nos paramos un rato a causa de la lluvia abundante que cae antes de descargar los árboles, y aprovecho para hablar con los maestros y sugerirles que tengan los nombres de los alumnos y número de árboles que cada uno de ellos y sus padres han plantado, paro poder ver  cómo van las cosas y mostrar números a los que nos dan los árboles.
Es más tarde de la una y salí de casa esta mañana poco después de la cinco. Creo que es tiempo suficiente para el trabajo en la escuela y pienso tomarme la tarde para pensar y organizar algo para los demás encuentros que tengo con otros grupos. En casa la cosa está en calma. Después de comer duermo un poco y la tarde se cierra en lluvia, lo que va mostrando que entramos en la estación de lleno. Los arroyos están con agua y el camino se hace cada vez más penoso de recorrer, pero se puede transitar y ejercitar un poco la paciencia.
Por la noche se nos va la luz, pero tengo las baterías cargadas y logro habar con Loli a través de Skype, algo que me da alegría, pues hacía tiempo que no nos hablábamos. Me da muchas noticias de unos y otros, pues está al corriente de lo que pasa y en especial me habla de Cinkassé y Valerio a quien han ido a ver a su pueblo ahora que está de vacaciones. También intenté llamar por teléfono al de la ong, pero no hubo manera de ocnectarle.

Como no hay luz y no hay mucho donde elegir, me voy a dormir, que ahora que no hace calor se duerme bien y, estar en buena forma es importante para cualquier cosa que quieras hacer.

lunes, 27 de junio de 2016

27 de Junio de 2016

Lunes

Amanecemos en la calma de un día después de la lluvia y el frescor de una temperatura de menos de veinticinco grados, que para aquí es frío. La gente está abrigada y bastantes con catarro. Cuando llueve se mojan con facilidad y la consecuencia posterior se hace notar en forma de toses y fiebre, que también suele estar acompañada de la malaria, algo crónico entre pequeños y mayores.
Es el momento en que ves a muchos niños con fiebre y tiritando de frío. Ayer mientras decía la misa en uno de los pueblos vi cómo una mujer iba recogiendo paños de otras para abrigar a uno que temblaba y, aunque llevo mucho tiempo por aquí y lo he visto muchas veces, la imagen se me quedó grabada y me hizo pensar en la necesidad de una educación de las madres y una prevención de los casos… Y sigo pensando en la presencia eficaz de unas monjas entre nosotros que trabajen con las mujeres… Educar a una mujer es educar a un pueblo…
Después de misa busco al profe y no le encuentro. No le había visto en la misa, pero ahora me doy cuenta de que no ha venido. Espero que no haya tenido ninguna cosa grave y que podamos seguir con los encuentros de las clases tan interesantes que recibo.
Una vez que hemos desayunado tenemos la reunión de comunidad en la que tratamos asuntos de todo tipo, desde los de la casa hasta los de la iglesia o los pueblos. Hoy uno en particular que hemos visto es la situación de los maestros en las escuelas. El descontrol y la falta de interés es notorio en muchos casos y responde a una falta de atención por parte de quienes tienen  que seguir a los maestros y no lo hacen. En todo lo que tocas ves que hay cosas que dejan que desear y que con paciencia tienes que tratar de enderezar y la educación es un terreno para el que quizás estamos más predispuestos por vocación, y por ello lo vemos con mayor sensibilidad y esperemos que cada año podamos ir interviniendo de forma que la calidad de la enseñanza se recupere un poco.
Acabada la reunión aparece Paul, que viene con su hermano y con quien hablamos un rato. Comemos juntos y seguimos compartiendo noticias sobre diversos asuntos y después se van y yo aprovecho, ya que hay conexión para leer algunos comentarios sobre los resultados de las elecciones y posibles coaliciones  a la hora de gobernar.
También dedico un rato a leer y preparar las cosas para mañana, que quiero llevar más anacardos a la escuela y encontrarme con gente que nos pueda ayudar. Son cosas que preparas y las pones en programa, pero luego habrá que ver lo que sale, pues no depende de ti el que las cosas sean como las piensas.


domingo, 26 de junio de 2016

26 de Junio de 2016

Domingo

La salida hacia los pueblos es temprano, como cada domingo y las condiciones de tiempo son favorables, pues aunque llovió durante la noche, por la mañana la carretera está un poco seca y, aunque hay charcos, se puede pasar sin mucho problema.
En el primer pueblo las cosas están preparadas antes de mi llegada y los de los otros pueblos de alrededor están llegando con antelación. Estamos en los días más largos del año y aunque no tengan reloj, como amanece temprano, se guían por la luz y están con tiempo, lo que me permite comenzar la misa antes de la hora, pues todos están presentes. Hoy lo hacemos en el pequeño recinto que sirve de iglesia y hay unos cuantos que están fuera. Para ellos hace fresco y amenaza lluvia, así que prefieren estar dentro aunque estén apretados. Hoy hay más de cien.
En la homilía intento no ser largo, pues cuando están apretados los niños lo notan y hacen ruido y lloran, pero siguen con interés cuando les hablo de tomar importantes decisiones, en especial haciendo referencia a parejas que han decidido venir a la reunión últimamente; pero también les sorprende el que les hable de plantar árboles como una decisión importante o de venir a la escuela los adultos.
Como después de la misa tengo tiempo, estoy un momento hablando con unos cuantos sobre lo de los árboles y con los maestros de la escuela en particular para ver de tener las cosas preparadas para el martes poder traer una nueva remesa de anacardos.
En Tikonko las cosas son bastante diferentes. Hoy no hay mucha gente y parece que hay la resaca de la lluvia de ayer y la no presencia al catecismo. Durante la misa se van añadiendo los que legan tarde y al final el número es aceptable, pero les hago ver que no han limpiado el terreno que les he pedido y les pregunto si quieren que esté con ellos… Y antes de que puedan responder ya les hago ver que la respuesta no es de palabra, sino de obra, y entienden que tienen que limpiar, algo que la mujer del jefe ha programado con unos cuantos que ha contratado para que hagan el trabajo. Me doy cuenta de su buena voluntad, pero les hago ver que el trabajo no lo hacen otros, sino los que vienen a la iglesia y les digo que espero que durante la semana lo vayan haciendo.
En el camino hacia el pueblo siguiente comienza a llover, por lo que preveo que no habrá mucha gente en la iglesia, ya que la lluvia es excusa suficiente para no venir, o por lo menos era lo que me encontré el año pasado, y hoy también veo que las cosas van por el mismo camino. Al final, antes de la hora de la misa la lluvia amaina y algunos más vienen y se arregla un poco la presencia, que hoy no es numerosa.
Les hablo de la llamada de Jesús a sus discípulos y de tomar decisiones como Jesús hizo. Creo que les sorprendo cuando les pregunto a los diferentes grupos qué resoluciones deberán tomar para hacer que las cosas vayan mejor y en especial la referencia a que los matrimonios recen juntos y en familia con los hijos. He insistido bastante en la preparación de los que vienen a comulgar, pero hoy también me refiero a los que no comulgan y les invito a prepararse, pues Jesús nos dice a todos que tenemos que comer de su Pan.
Me hacen ver también que hay algunos de los asiduos de cada domingo que han ido de vacaciones y que por eso no son muy numerosos hoy, pero sigo pensando que hay más de justificación en lo que me dicen que de realidad.
Al acabar la misa, la lluvia se vuelve a hacer presente y los que pueden entran en el vehículo para que les acerque a su destino, lo que hago con gusto, pues ofrecer un servicio es cosa a la que estoy siempre dispuesto y de manera especial cuando lo necesitan.
En casa las cosas han seguido su camino normal. Un cura ha venido a decir la primera misa y Joseph ha estado para la segunda. Además hoy tiene una especial a las dos de la tarde de una familia que celebra un aniversario y lo han querido hacer juntos y en la iglesia. También me he encontrado con Paul, el salesiano que es de aquí y que ha venido a visitar a la familia. Nos saludamos y, como me dice que va a estar varios días, nos citamos para otro momento.
Después de la siesta y leer un buen rato, me encuentro un momento con Joseph. Hablamos de su viaje, intercambiamos noticias y luego se va a dormir, pues no durmió bien durante la noche y está cansado del viaje y de las misas.
La oración de la tarde la tenemos con luz. Luego se va y estamos mucho tiempo a oscuras y a altas horas de la mañana vuelve, lo que me permite ver las noticias y seguir el resultado de las elecciones.


sábado, 25 de junio de 2016

25 de Junio de 2016

Sábado

Hemos amanecido con luz, cosa que no sucede todos los días, pero se ha ido y ha vuelto cuando ya había acabado el aseo. Por lo menos disfrutamos de ella en la iglesia y podemos leer los libros sin necesidad de linternas.
Es último sábado de mes, día de limpieza, y la gente no viene a la misa por la mañana. Joseph se ha ido temprano y yo dedico bastante tiempo a la colada que se ha ido acumulando y al estudio y preparación de las reuniones de la tarde.
En los pueblos las cosas son siempre una sorpresa. Hoy no encuentro a las parejas que solía llevar, pero aparecen otras que están empezando a venir. Me doy una vuelta por la escuela de Balei y veo los árboles que han ido saliendo de los que traje para plantar por parte de los alumnos, además de traer a algunos de los que están listos para el vehículo.
La reunión es animada y la presencia va en aumento. Había casi una veintena, pero la realidad es que no había más que media docena de parejas, el resto solos y con buenas razones para no estar acompañados. Por lo menos voy viendo que el número aumenta y las cosas van adelante a pesar de que también hay sus problemas.
En Tikonko la lluvia nos acompaña y los da la catequesis no se presentan. Voy a ver a la mujer del jefe que está cenando tranquilamente y le digo que no veo mucho interés en el personal que viene a la iglesia… Ella conoce la situación y me promete que actuará. Mañana lo podremos comprobar.
Sigue lloviendo y en el camino hacia casa la cosa se hace complicada y lleva su tiempo recorrer el camino mojado, pero lo hago sin mayores problemas.

En casa tenemos luz, la conexión es muy débil y al final la luz se nos va. Pero por lo menos nos había permitido ver las noticias y escribir la mayor parte de la crónica del día.