Vistas de página en total

sábado, 10 de junio de 2017

10 de Junio de 2017

Sábado

Seguimos amaneciendo sin luz y en Madonna preparamos algo especial para  colocar la estatua de la Virgen que nos llegó en el contenedor. Desayuno y leo el periódico y sobre todo los correos que varios me han enviado.

Cuando salgo para rezar con la gente de la cárcel me viene a ver el cura de otra parroquia que necesita la furgoneta que quiere llevar un cadáver a un pueblo. Como no hay forma de entendernos en los horarios, le digo que lo puedo hacer yo después de rezar con los presos y eso es lo que hago. La oración en la cárcel es sencilla y recordamos de nuevo lo que les dije la semana pasada y prometen que harán esfuerzos por vivir el ambiente de amistad entre ellos.

El transporte del cuerpo es sencillo, desde la morgue del hospital hasta un pueblo que está al lado del asfalto. El cura va delante en su coche y yo le sigo con el cuerpo y la viuda que hace de copiloto. No habla inglés, pero rezamos el rosario en su lengua en el camino de ida. La vuelta es rápida pues la hora se echa encima y no quiero llegar tarde a la reunión con los maestros.

Tengo a gente que me encuentro en el camino. Ha comenzado a llover no con mucha intensidad pero suficiente para calarte entero.

Las reuniones de maestros y parejas en su ambiente. Hoy no han venido muchos maestros y la lluvia sigue cayendo, lo que hace que se oiga muy poco la conversación. Veo que avanzamos pero con lentitud. No me puedo quejar que las cosas van adelante.

Terminada la reunión de las parejas, me junto un momento con los encargados de la construcción en la comunidad y me presentan lo que se necesita, así se lo iré trayendo en veces cuando venga.

Ha venido conmigo la señora Cecilia, la madre del salesiano que está en Lungi y ha aprovechado para hacer acopio de leña.


Estamos sin luz y espero que venga más tarde, cosa que sucede y me levanto a trabajar un rato en el ordenador.

viernes, 9 de junio de 2017

9 de Junio de 2017

Viernes

Nos levantamos sin luz y la oración es a la luz de las linternas. Voy a decir la misa a Madonna. Hoy el grupo es más normal en número y siguen atentos la celebración.

Después del desayuno hablo un rato con el cocinero. Sigo viendo que hay bastantes cosas que no entiende cuando le hablas y tener paciencia es importante en estos casos. Me voy al taller del mecánico y les pido el aceite de los cambios en los motores, pues es lo que usaré como preventivo en la madera de la iglesia y a la vez me doy una vuelta por el mercado que está abarrotado.

Después de comer voy a Nagoyon a ver los trabajos de la iglesia y suerte que llegué pronto, pues el albañil pensaba hacer una pendiente en el tejado que ni en los países nórdicos para que deslice la nieve. Hemos discutido un buen rato. Nos hemos sentado y con papel y lápiz hemos hecho dibujos de pendientes y hemos medido la pendiente de varios de los edificios en el pueblo. Para concluir, tendremos unos piñones de una altura de alrededor de dos metros. El albañil quería cuatro metros, pero me parece demasiado jaleo para poca cosa.

Vienen a cenar Augustine, el salesiano que cantó misa hace poco, y su madre. Llueve y agrada algo caliente. Estamos de sobremesa un buen rato y hablamos de los temas más variados. Al final le damos unas galletas de las que vinieron en el contendor y todos contentos.


Por suerte acabamos teniendo luz y eso es algo que se agradece.

jueves, 8 de junio de 2017

8 de Junio de 2017

Jueves

Después de una noche que ha llovido y que, con la temperatura baja te permite descansar, me levanto con buenas sensaciones. Hago la gimnasia que suelo hacer y el aseo y me voy a Mattru, el pueblo de difícil definición. El grupito de siempre está presente y con ellos rezamos. Quiero ver al catequista y dejo recado a uno de los maestros, pero el día se ha pasado y no tengo señales de vida del catequista que es también jefe de los maestros de la escuela.

La vuelta es con estudiantes y gente que trae cosas para el mercado y en casa después del desayuno me paso la mañana en la iglesia rezando ante el Santísimo, pero no por ello dejo de recibir a quienes vienen a verme o a confesarse. También tengo tiempo para leer y preparar la homilía y lecturas de domingo y de diario, sobre todo ahora que tengo al profe de lengua, me entreno para leer el evangelio en lengua local.

Después de comer me doy una vuelta por el terreno en Towama. Allí me encuentro con el señor que limpia el interior y me dice que ha estado tres días en baja forma. Le doy un paquete con alimentos y se pone muy contento.

En Nagoyon los trabajos en la iglesia siguen. Están acabando el cincho de arriba y les quedan los piñones y comenzar con el techo. He visto las cosas. He tratado de poner la madera en buen orden de manera que seque y se ventile y me he venido para casa, pues tengo que decir la misa en Madonna y, como de costumbre, el jueves hay pocos en la cita.


En casa tenemos luz, pero la conexión a internet es pobrísima. Skype no hay forma de conectarse y lo que queda: paciencia e intentarlo más tarde.

miércoles, 7 de junio de 2017

7 de Junio de 2017

Miércoles

Voy a rezar  Towama. Hay un grupito que se va aumentando poco a poco. Intento explicarles lo que acabamos de comenzar, el tiempo ordinario. Insistiré el domingo porque me parece que no me siguen mucho.

Después de la misa vengo a Madonna donde también me esperan para la misa. Hoy tengo tiempo y no llego tarde como ayer. Les explico de nuevo lo del tiempo ordinario y les animo a venir más gente, en especial el jueves que es por la tarde.

En casa me encuentro con el profe de lengua que me ofrece darme clase, lo que acepto sin pensar. Siempre que me ofrezca darme clase estaré disponible, pues aprender con quien tiene ganas de enseñarte y sabe lo que enseña, es siempre útil.

Hablo un rato con el cocinero. Me da la impresión de que no comprende muchas de las cosas que le digo y me parece importante que se sienta a gusto y que tenga confianza en sí mismo y en el trabajo que hace. Por lo menos al final sonríe, que no es poco.

Sigo a vueltas con los libros y sigo teniendo que tener paciencia, pues por ahora no se ve solución a lo que busco. También me traen el presupuesto para arreglar el coche rojo que se ha averiado. Las cosas son serias, pues la suma que proponen es para pensárselo y es lo que trataremos de hacer estos días entre nosotros y buscar soluciones posibles.

Sigo en el teléfono al carpintero y al fontanero que tenemos necesidad, pero que no están disponibles. También Andreas me dice que vendrá, pero a finales de mes, lo que me parece mucho tardar, pero es cuando puede venir.

Voy al terreno a ver lo que están haciendo, pero se desata la lluvia y la mejor opción es la vuelta a casa, pues la cosa no va a parar en un momento.


Rezamos y cenamos sin luz y esperemos qua a alguna hora de la noche venga para poder cargar las baterías. La conexión es demasiado débil y no pasa.

martes, 6 de junio de 2017

6 de Junio de 2017

Martes

Madrugo para ir a Nagoyon a decir la misa, pues tengo que volver también para Madonna. Llego un buen rato antes y ya hay gente rezando en la iglesia. Y son las cinco y media. Comienzo un poco antes de la hora y al acabar estoy con prisa, pues me queda camino para llegar a decir la otra misa, aunque siempre hay sitio para unos cuantos que vienen a sus asuntos, desde inscribir a los críos en el registro civil hasta visitar a familiares o venir al mercado.

Vengo con dos críos de la escuela que están dispuestos a recoger bolsas de agua de las que tiran por cualquier sitio después de usarlas. Nos servirán para hacer el vivero de los frutales que queremos iniciar en las escuelas. A cualquier sitio que voy me acompañan y mientras hago los recados ellos reúnen bolsas. Al final del día llevamos a la escuela una buena carga en el vehículo.

He estado en la finca, he ido a ver al mecánico que me ha dado un presupuesto para el arreglo del tractor y me promete el del coche más tarde; también he visitado a los de la reforestación y me han dicho que vuelva mañana…

Después de comer y echar un rato la siesta, antes de ir a los pueblos, me he dado una vuelta por el mercado con el cocinero. Hemos comprado unos pollos y un pescado, además de algo de fruta.

Hoy me ha acompañado a los pueblos Christian. Primero nos paramos en nuestro terreno y después fuimos a Nagoyon. La iglesia sigue su marcha y comenzamos a pensar en el techo. Luego voy a Balei donde dejo las bolsas de plástico y estoy un rato con los críos que hacen catecismo.


Volvemos a casa, cena, que hoy es con luz, aunque en ciertos momentos se corta y luego tengo la suerte de poder comunicarme con mi hermana en América y con otra hermana en Barcelona a través de ella. Así tengo noticias de la familia en directo. Después hablé también un poco con Emiliano que está en Cinkassé y a punto de salir de vacaciones.

lunes, 5 de junio de 2017

5 de Junio de 2017

Lunes

Comenzamos semana y hay luz. En Madonna, donde voy a decir la misa hay un buen grupo de gente. Algunos de los que recibieron la comunión ayer están presentes, otros ya habían dicho que tienen que ir a clase y les es imposible venir. Les advierto que mañana a lo mejor vengo tarde a la misa porque iré antes a un pueblo.

Después del desayuno tenemos reunión comunitaria y seguimos con las planificaciones, aunque sea a final de curso. Hay programas para los que se preparan para casarse, para confirmación, para bautismo. Queremos comenzar por lo poco que podemos, pero por lo menos hacer algo. Y lo mismo sucede en los pueblos.

Voy donde el mecánico que tiene el camión y el tractor en el garaje. Pido presupuestos de lo que hay que cambiar y pago el carburante que ninguno de los dos tiene.

Visito los despachos del centro de pastoral y sigo buscando la manera de que avancemos con el libro de oraciones en mende, así como los otros libros para la librería, pero estamos en espera.

Después de comer voy a nuestro terreno. Estamos acondicionando las cosas para plantar algo y limpiar es lo primero que hay que hacer. Nos cae una buena lluvia que me pilla en el vehículo y ya había previsto la cosa, pues tenía conmigo un libro para leer durante ese tiempo. Cuando escampa cargamos leña y la traigo con el fontanero.


En casa no hay luz y leo un rato hasta que al final la luz viene y hay conexión y cargo las baterías.

domingo, 4 de junio de 2017

4 de Junio de 2017

Domingo

Duermo bien y me levando descansado. No hay luz, pero como no tengo que madrugar me puedo valer con la claridad del día para el aseo.

Después de rezar un rato en casa, voy a Madonna para la misa. Pentecostés es una fiesta importante y trato de realzarla en el sermón y otros detalles. Hay una docena de niños y jóvenes que fueron bautizados el viernes  y hoy reciben la primera comunión. Resalto su presencia, hago que vengan con ellos los padres y padrinos y les invito a venir a la misa durante la semana, cosa que prometen.
He intentado hacer ver que pentecostés es la presencia del Espíritu entre nosotros en las circunstancias normales de la vida ordinaria y es ahí donde tenemos que descubrir su presencia y su eficacia. Concretando los retos les felicito por venir, pero me pregunto por qué hay tantos que llegan con retraso. La misma pregunta se repite para los que vienen y no comulgan, que son muchos. Creo que se ha iniciado el camino de solución, que es hacer catecismo, aunque no sean muchos por el momento los que lo hacen.

Voy a Towama, donde no hay mucha gente, imagino que han ido a alguna celebración en otra iglesia. Al final de la misa hay invitación a comer en casa de alguien que celebra aniversario de defunción de su madre y todos van a comer…
En casa hoy el plato de arroz de cada domingo es un pescado y ensalada de verduras que está bien preparada y como con gusto antes de echarme un rato la siesta. Con los otros no me veo, pues cada uno tiene sus compromisos.

Cargo la comida de la semana para los que trabajan en la construcción de la iglesia y pienso en los que van a transportar madera desde donde se ha cortado hasta el sitio en el que un vehículo pueda llegar, que tendrán buen trabajo que hacer. A esos también hay que darles de comer y necesitan un buen menú, pues acarrear madera no es cosa fácil.

Digo la misa en Nagoyon a las cinco. No hay mucha gente al principio y algunos más van llegando. Empezamos fuera de la iglesia pero la lluvia nos hace entrar…Hace tanto calor dentro que sudo lo que quiero y más, pero llueve y hay que aguantar dentro y esperemos que refresque un poco sin tardar.

En la homilía les hago ver la presencia del Espíritu en el trabajo que están haciendo en la construcción y el ejemplo que les cuento es algo que ya habían escuchado hace tres años y hoy se dan cuenta que los sueños pueden hacerse realidad y se entusiasman con lo que estamos viviendo, que creo que es lo que vale la pena, vivir la fe con ellos en la lucha de cada día.

Después de la misa reunión para planificar la semana con los responsables y tener claros los objetivos, algo que va saliendo cada vez mejor. Ellos están seguros del trabajo que hacen y yo me puedo fiar  porque el trabajo estará bien hecho.

Vuelta a casa con gente que te acompaña y algunos que encuentro en el camino y a los que veo la sonrisa porque les he ahorrado una caminata.


Estamos sin luz pero hay conexión y veo las  noticias, aunque internet para correos no está disponible. Cuando la batería se había terminado y me disponía a leer en el libro electrónico, viene la luz, que me permite seguir con el trabajo en el ordenador.

sábado, 3 de junio de 2017

3 de Junio de 2017

Sábado

Se anuncia día movidito, pues cosas que no pude hacer ayer, espero hacerlas hoy. Por lo menos tenemos luz y se puede rezar a gusto y tranquilo. Después voy a misa a Madonna y me encuentro un grupo como el de ayer. Les animo a que sigan llamando a otros a venir con ellos.

Hoy he llevado el vehículo y cuando vuelvo a casa ya me están esperando los que ayer llegaron con el tractor. No están muy animados a ir a buscar el camión que tenemos averiado, pero les insisto y al final aceptan, con ayuda de alguna propina. Mientras van saliendo a lo del camión, llega el carpintero que hacía tiempo esperábamos. Le enseño el trabajo que le queda y va a buscar lo que necesita, y en el tejado pasa bastante tiempo. Cuando llueva veremos el arreglo que ha hecho. Queda para venir otro día a otra zona que tiene que poner cemento.

Como Sergej se ha ido de vacaciones, aprovecho para ir a la cárcel, donde él solía ir, a rezar con los presos. Me reciben con agrado, entro sin mayores problemas, estoy alrededor de una hora con ellos y les prometo venir la semana que viene. Les animo a tener alguien como amigo especial, pues en la cárcel es importante tener alguien con quien compartir lo que se vive. Me prometen hacerlo durante esta semana. Veremos el resultado la próxima vez que nos encontremos.

Vuelvo a casa y me tomo las cosas con una cierta calma, pues nada puedo hacer por los que han ido a buscar el camión averiado y tardan. Después de comer duermo un poco y sigo leyendo a la espera de noticias, que llegan positivas. Han traído el camión al garaje y se preparan para cargar la hormigonera. Los aprendices que han ido a cargar el camión están cansados y acostados en el suelo esperando, pero el conductor del camión dice que para cargar la hormigonera le hace falta una grúa y la va a buscar. En el tiempo que hace esto les doy a los aprendices unas galletas y están encantados, pero algunos no comen porque son musulmanes y están en el ramadán. Les pido disculpas, pues no había caído en la cuenta. Los que son musulmanes y no ayunan, se comen las galletas con apetito y les llevo a su taller, que está en la otra punta de la ciudad, así doy tiempo a que el de la grúa venga y, el chofer que es perro viejo, le ha logrado sacar un precio razonable por el trabajo que hace. Les doy a cada uno lo que les debo y arrancamos todos rápido, pues todos tenemos prisa. Yo llego tarde para le reunión de los maestros, pero ya les había avisado y comprenden el percance.

Yendo hacia los pueblos paso por la finca, donde el fontanero con su hermano pequeño están preparando leña para que se la traiga a casa en el vehículo a la vuelta de los pueblos.
Recojo a las parejas de Tikonko y nos vamos a la reunión a Nagoyon, que comienza con los maestros, que también a ellos les gusta este encuentro. Seguimos con las parejas, que hoy son un poco menos que la semana pasada, pero parece que todos tienen ganas de hablar, como si fuera en la radio. Las intervenciones son largas y tenemos tiempo para ello. Creo que es positivo el trabajo que estamos haciendo, pero muy lenta la reacción.

Cuando acabo con las parejas me doy una vuelta por la construcción y saco fotos, además de alguna observación y retoque en lo que van haciendo, pero está bien hecho y a punto de acabarse el trabajo, antes de atacar la madera del tejado, que ya está preparada en el monte.
Dialogamos un rato sobre las necesidades que tienen en cuanto a comida y materiales para los que trabajan en la obra y luego me vuelvo a Tikonko donde dejo a los que había llevado para las parejas y voy a la finca nuestra donde me esperan el fontanero y su hermano para cargar el coche le laña y traerla a casa, cosa que hacemos ya con la noche encima.
Voy por primera vez a la casa del fontanero, que comparte con otros miembros de la familia, vacían la furgoneta y vengo a casa, donde veo que Joseph ha vuelto del viaje y está hablando con alguien en el despacho.

Después de cenar tenemos un momento de encuentro y mañana tenemos las misas repartidas y en las dos parroquias habrá primeras comuniones.

La luz viene y se va con una cierta frecuencia, pero en general se queda. Puedo hablar por Skype y el agua que se hace presente ayuda a una buena bajada de la temperatura.

viernes, 2 de junio de 2017

2 de Junio de 2017

Viernes

Se nos fue la luz y ya no volvió, así que a dos velas y rezando con linternas. Voy a Madonna para la misa y hay un buen grupo. Les animo a ser misioneros como Pablo y a seguir a Jesús como le pide a Pedro en el evangelio.

Vengo a casa andando y alguien me compaña, sólo por venir conmigo… Hoy está el profe de lengua y nos pasamos un rato leyendo el evangelio, antes de que tenga que volver a Madonna para la misa de los alumnos de las escuelas, más de mil que vienen a misa cada primer viernes de mes. 

Es una experiencia y un espectáculo ver desde los de la guardería hasta los más grandes de la secundaria junior. La iglesia está llena y han preparado las cosas con bastante detalle. Les animo a ser misioneros como Pablo y a seguir a Jesús como Pedro es invitado al final del evangelio. He ido porque Joseph se va de viaje a un compromiso que tiene en Lungi y para que pueda salir adelantar el viaje.

Al salir de la misa, la directora de la guardería, persona con la que ya he tenido mis contactos varias veces, me dice que a ver si les ayudo, que no debo ocuparme sólo de los pueblos… Y me sugiere la necesidad de agua para la guardería. Le prometo que haré lo que pueda por que tengan agua y, de allí no vuelvo a casa, me voy a ver al mecánico porque me han prometido que hoy viene un camión con el tractor, cosa que espero que nos ayude en el trabajo en los pueblos y en el terreno.

No sé cuándo van a llegar los del camión, por eso me tomo las cosas con calma y vengo a casa a la espera de acontecimientos. Andreas llama que están en camino y me cercioro y veo que tardarán en llegar, cosa que al fin hacen más tarde de las seis y media.

Quiero poner varias cosas juntas y creo que es difícil, si además se te ponen las fichas del lado contrario, pues quiero que me trasporten el camión que está averiado a unos kilómetros de Bo y primero tardan en descargar el tractor porque da problemas y luego empieza a llover. Además tengo una rueda del vehículo que tiene una punta clavada y comienza a perder aire… Tengo que ir a arreglarla y en el intermedio los del camión han decidido ir a comer algo y me dicen que el trabajo lo harán mañana. Esperemos que sea cierto. Mañana lo veremos.


En casa estamos sin luz hay un profundo silencio. Christian se ha acostado porque no estaba muy en forma. Después de cenar me dedico a leer con paciencia hasta que por fin nos llega la luz, avanzada la hora y me permite conectarme, ver las noticias y recibir algunos correos.

jueves, 1 de junio de 2017

1 de Junio de 2017

Jueves

Nos levantamos con luz. No he dormido bien y también he enviado correos y fotos de madrugada, pero me encuentro en forma y voy a rezar a Mattru, donde me encuentro el grupito de siempre, la mayoría mujeres que no hablan inglés.
El camino de vuelta es con estudiantes y gente que viene con mercancías y al llegar a casa, desayuno y trato de estar la mañana en la capilla rezando, pero hay bastante gente que viene y la recibo, hasta los que se vienen a confesar. Me da tiempo de rezar, leer, preparar la homilía para el domingo y estar un buen rato rezando de forma que me siento diferente y cambiado.
Después de comer sigo en la capilla, hasta me duermo un rato y cuando llega la hora voy a Madonna, no sin antes rellenar unos papeles para apadrinar críos necesitados.
Hoy en la otra parroquia hay poca gente, y es que un grupo han venido aquí porque hay bautismos y se han celebrado juntos aquí. Después de la adoración aparecen Augustine y Daniel, salesianos que concelebran y a quienes vuelvo a casa antes de que se vayan donde su familia.

La celebración aquí se alarga y vienen tarde a cenar. Durante la cena el comentario es la falta de costumbre del catecismo y lo poco que saben de religión, cosa que habrá que intentar mejorar con paciencia.