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lunes, 16 de abril de 2018

16 de Abril de 2018

Lunes


Nos levantamos sin luz y en la iglesia la oración es con las linternas. Luego me voy a decir la misa a Madonna donde hay un buen grupo de personas y a las que animo a ser testigos de lo que vivimos.

Después del desayuno tenemos la reunión semanal de comunidad. Bastantes temas a tener en cuenta, en especial el mes de mayo y varios de la finca donde hay que empezar a construir la cerca y queremos saber bien en concreto los límites para poder pensar en la cerca.

Como la reunión se prolonga bastante rato, veo que no me queda tiempo para ir a la finca y lo empleo en leer y pensar cosas que tengo que preparar durante la semana.
Hoy la conexión a internet no pasa y las líneas de teléfono funcionan a ratos.
Voy de nuevo a buscar plataneras y me hago con unas cuantas que llevamos a la finca y que plantamos acto seguido. Nos pasamos el resto de la tarde en la finca sudando lo que quieres y más.

La luz del generador y la conexión que deja mucho que desear nos acompañan por la noche.

domingo, 15 de abril de 2018

15 de Abril de 2018

Domingo


Me despierto a la hora de todos los días, pero me permito un rato más de sueño, pues no tengo prisa, ya que la misa comienza a las ocho, pero antes ya me he encontrado con el chófer del camión de la arena y le he dado lo suyo por el trabajo de ayer y ajustamos el de hoy. Es musulmán y no le importa trabajar el domingo y no hay problema en que lo haga antes de que nos lleguen las lluvias.

Después de la misa en Madonna voy a Mattru, el pueblo que hace tiempo que no decimos misa porque no hay gente preparada para comulgar, pero vamos dando los pasos para hacerlo posible.

De vuelta a casa intento comunicar con Ibrahim, pero hoy la conexión no es como ayer. Me ducho y me cambio que estoy empapado y tomo un plato de arroz antes de echarme una siesta que necesito.

Voy a ver a los que trabajan en el pozo que después de las elecciones parece que tienen ganas de recuperar el tiempo de espera y les encuentro en el tajo.

Voy a casa del fontanero que me ha prometido más plataneras, pero ni rastro. Visito el terreno y tampoco encuentro nada, Veo al líder de la iglesia de Towama, vamos a ver celosías que queremos poner en la nueva construcción y me encuentro con el camión de la arena.  Han hecho cuatro viajes y aún queda algo del montón. Le pago y nos ponemos de acuerdo para el siguiente trabajo.

Voy con Ibrahim a ver a un señor de la parroquia que es topógrafo y ver de poner los detalles de los mojones del terreno en buen orden. Nos promete que lo hará y con esas nos volvemos.
La luz del generador y la conexión hoy a ratos, es lo que tenemos en casa.

sábado, 14 de abril de 2018

14 de Abril de 2018

Sábado


He dormido poco y me levanto con un cierto sueño, pero no está acumulado. Estamos sin luz y en la iglesia seguimos con el problema del grupo, que para terminar acaba funcionando. No hay mucha gente, pero trato de hacer que la misa sea algo familiar.
Después de la misa desayuno y me pongo en camino a buscar a los que me prometieron ayer que estarían disponibles. El empresario es el más remolón, pero acabamos saliendo hacia destino con dos ayudantes y un camión dispuesto a cargar arena. No creía que lo iba a conseguir a la primera…

Hemos fijado el precio de la arena y el camión que tiene casi ocho metros cúbicos de capacidad, está en buena forma y logra traer cuatro viajes a varios sitios. Yo he pasado con ellos la mañana, pero he vuelto a la hora de comer y después de la siesta me he apuntado a llevar plataneras a la finca desde un sitio de difícil acceso, pero estoy muy contento de encontrar tanta cantidad para plantar y además nos ha llovido un poco que ayuda mucho al ambiente de plantación.
Antes me he pasado por el sitio en el que están haciendo el pozo y veo que las cosas avanzan, lo que me alegra porque podrán preparar el de la cárcel antes de que venga a montarlo Carlos.

En las parejas hoy la cosa va de retraso y es que ha llovido y la gente sale de casa cuando la lluvia ha cesado… Por lo menos hemos tenido un buen rato de comentarios y se les ve que están interesados y habrá que ver cómo responden en los diversos frentes, pero creo que la cosa va a funcionar.

En Tikonko están dos y no hago mucho por esperar a los otros que no van a venir a cuenta de la lluvia y me vengo a la finca. Un palo inoportuno que se cruzó en el camino me hizo perder un rato para sacarle de entre las ruedas pero sin mayor problema.

En Towama me paro y veo al líder de la iglesia para comprobar lo que ha trabajado el camión de la arena y los dos estamos admirados del trabajo.

En casa estamos sin luz, pero luego viene y puedo consultar le correo y ver que ha sido aprobada la solicitud que hicimos ayer y doy los pasos para comenzar con el billete.
Me entretengo en hablar con el sobrino y por primera vez le veo con la cámara, lo mismo que a mi hermana en California, que está preparando una paella.
Se nos va la luz mientras estoy hablando con Ibrahim y creo que también es hora de pensar en dormir que mañana tendré también día largo.
Cansado y contento de la jornada intensa y de las perspectivas que se abren y dando gracias a Dios por todo lo vivido.

viernes, 13 de abril de 2018

13 Abril de 2018

Viernes


Nos levantamos con luz, pero, mira por donde en la iglesia estamos a oscuras incluso durante la misa. Creo que se ha acabado el crédito y además hay una avería en alguno de los registros.
Después del desayuno tenemos un rato de reunión que se prolonga y acabamos en más de hora y media tratando temas de la finca y de los alrededores, en particular los límites del terreno, pues queremos comenzar con un poco de construcción de la cerca.
Después de la reunión voy a ver el trabajo de los poceros en la guardería de la catedral y me encuentro con que han llegado al agua, cosa que me alegra mucho porque nos permite avanzar y pensar en otros pozos. Parece que después de las elecciones la gente tiene ganas de mostrar que pueden trabajar.
Voy a ver al mecánico y no está en el taller… Pero cuando vengo a casa ya ha llegado Ibrahim y juntos vamos a la finca, donde vemos el trabajo que otros han hecho y luego con los argentinos recorremos los sitios en los que preparamos el terreno para la plantación de moringa y de arroz. Nos lleva un buen rato y empezamos a sudar.
Al final de la mañana vuelvo a casa y me preparo para ir con el constructor a visitar a los que tienen camiones para el transporte de arena y después de negociar un buen rato llegamos a una proposición favorable y quedamos de que mañana comenzará el trabajo de traernos arena desde el río a varios sitios.
Sigo pensando en ir a ver los montones de arena esta tarde, pero los que deben acompañarme tienen ocupaciones que no pueden dejar y nos entendemos para hacerlo mañana por la mañana.
En casa estoy un rato con Ibrahim y Mireia, la paraguaya que nos ha acompañado en la visita a la finca y que espera a que la vengan a buscar.
La oración de la tarde, el paseo rezando el rosario, la cena y las noticias nos ayudan a completar el día que ha sido largo, pero estoy satisfecho del trabajo realizado.
Me ha llegado la  invitación para ir a USA a la campaña de las misiones y con ayuda de Ibrahim la relleno y la enviamos y ahora toca esperar respuesta.

jueves, 12 de abril de 2018

9, 10, 11 y 12 de abril


Celebramos la fiesta de la Anunciación de la Virgen. La realidad es que no viene mucha gente… Ha habido una lluvia intensa durante más de una hora y la mañana está un tanto fresca y las sábanas se pegan. Por lo menos hemos celebrado la fiesta y nos hemos despedido porque nos vamos de viaje a visitar a los salesianos de Conakry.
Es la primera vez que lo hacemos y la aventura parece estar asegurada, pues no conocemos más allá de la frontera.
Dejamos la humedad de la lluvia y nos encaminamos hacia el ambiente seco del resto del camino. Hasta la frontera vamos en nuestro coche y sin problemas nos presentamos en Kambia, el pueblo de la frontera. Pasarla nos lleva su tiempo, pues los trámites a los que no estás acostumbrado también llevan tiempo pero nada de especial.
Buscamos un taxi y ajustamos el precio y el recorrido y comienza la aventura en el nuevo país que no conocemos. Hay varios controles de policía y en todos hay que pagar la mordida correspondiente, algo que me llama la atención el descaro con el que los polis piden dinero…
Si hasta la frontera la carretera es buena y el asfalto está cuidado, en la otra parte el asfalto es poco y los baches muchos, además del polvo para lo que he llevado una máscara, que creo que ayuda.
Sin mayores inconvenientes llegamos a destino, la ciudad es grande y el chófer no sabe le sitio pero acabamos localizando la dirección.
Nos encontramos con los salesianos que allí trabajan, cuatro, de los que conozco dos por haber estado con ellos y ser españoles y los otros dos son africanos. La acogida que nos dispensan es muy agradable y nos invitan a su casa, nos ofrecen las habitaciones que están bien organizadas, la casa es nueva y agradable a la vista y además por la noche hay luz.
Estoy un rato hablando con uno de los salesianos a los que conozco y la conversación es agradable compartiendo muchas noticias que hace tiempo que no sabía.
Rezamos las oraciones de la tarde juntos y vemos el primer problema o reto: la lengua, unos hablan inglés y los otros francés. Soy el privilegiado que habla las dos lenguas y que suele traducir para que nos entendamos.
Al día siguiente por la mañana después de misa y desayuno vamos a visitar unas islas que los salesianos no han visitado aún, pero que aprovechan para hacerlo con nuestra venida. Es un sitio turístico al otro lado de la ciudad y allí nos damos un baño, nos ponemos a la sombra, que el sol quema y comemos un buen pescado asado. La vuelta en la misma piragua que nos llevó y el director que es de Burkina, me dice que le da miedo meterse en una piragua, pero que le ha gustado la salida que hemos hecho. Nosotros estamos encantados con lo que vemos. Es un sitio turístico, pero no hay limpieza ni mantenimiento, aunque las cosas las veo positivas en conjunto.
Volvemos a casa un tanto quemados por la brisa dl mar, porque he estado a la sombra todo el rato, y contentos de lo que hemos visto y vivido. Creo que es la primera vez que los salesianos de dos países limítrofes nos visitamos y eso esperamos que se siga, que ellos vengan a vernos y nosotros podamos seguir visitando Guinea, aunque las otras presencias es difícil porque están lejos y la carretera es mala o muy mala.
Los intercambios siguen, a pesar de la barrera del idioma. Por la tarde hay oratorio y ambiente en el patio, los alumnos de una escuela vecina que no tienen patio y se le han prestado, además de los que vienen del barrio, con lo que el patio se llena.
Tienen una iglesia para mi gusto muy agradable y con bonitas pinturas, en la que rezamos por la mañana con la gente que viene, que no es mucha, pero nos dicen que el domingo tienen dos misas y se llena en las dos.
Seguimos hablando e intercambiando informaciones. Vemos que las cosas no son muy diferentes en uno y otro lado de la frontera, y que tenemos en común mucho más de lo que nos podemos imaginar, a pesar de la diferencia de la lengua.
Les hemos llevado unas cuantas cosas de lo que hemos recibido del contenedor y nos lo agradecen. También vemos los alrededores de la casa. El patio es más bien pequeño, pero cuando pensamos que hay otras escuelas que no lo tienen…
Al día siguiente presido la eucaristía, pues sigo recordando el francés que practiqué largo tiempo y después vamos a dar una vuelta por la ciudad visitando la catedral, varios colegios de monjas y frailes y acabando en el mercado ancho y caluroso que cuando encuentras una sombra, te paras sin pensar en más.
Comemos, descansamos un rato y unos van a ver los puestos de los nigerianos cerca de nuestra casa y otros en el oratorio que abre sus puertas cada tarde y donde el ambiente está asegurado.
En las buenas noches agradecemos la acogida y les invitamos a que nos vengan a ver, pues mañana pensamos en salir pronto para no encontrarnos con el tráfico de la ciudad.
La experiencia ha sido muy agradable y positiva y pensamos en repetirla alguna otra vez. La vuelta es fácil porque como hemos madrugado no hay atascos y nos presentamos en la frontera en menos de tres horas, Los trámites no son complicados y nos encontramos de nuevo con nuestro vehículo y emprendemos sin tardanza la vuelta.
La vuelta a casa es rápida pues por la parte nuestra la carretera está asfaltada y en buen estado, de forma que a las once pasads estamos en casa, y hemos tardado menos de seis horas en el viaje, Cuando enviamos un correo y lo reciben se admiran de lo rápido que hemos hecho el viaje.
Es jueves y hay exposición. En cuanto puedo estoy en la iglesia, pues no hay muchos adoradores hasta la hora de la comida que nos acompaña Paul el que nos ha sustituido en nuestra ausencia.
La siesta, la adoración de nuevo y varias llamadas de teléfono y responder a los mensajes que se han acumulado me lleva un tiempo en el que se suda abundantemente. Para la misa no hay muchos, y tampoco los ha habido para la adoración, pero por lo menos les animo a lo que nos dice la primera lectura, llenar nuestra vida de la presencia de Jesús para comunicarle a los otros.
Paul está con nosotros a la mesa y luego se va hacia su casa. Nosotros con la luz del generador leemos las noticias, descargamos el correo y hasta funcionan los correos que envía, algo que antes no era normal.
Respondo a los que puedo, hago la crónica y me preparo para ir adormir que el generador no durará mucho más tiempo, así que hasta mañana.

domingo, 8 de abril de 2018

8 de Abril de 2018

Domingo

Digo la misa en casa y habrá una sola, lo que me permite levantarme más tarde y leer un buen rato. Rezo también un rato en la iglesia  y la gente empieza a venir y voy preparando los libros y luego saludando a los que vienen. Los monaguillos se han propuesto que haya incienso pero no les sale bien. El carbón no está encendido con tiempo y se les apaga, creo que el carbón estaba mojado o por lo menos húmedo y el incienso no arte y da poco humo y olor.
Tengo la impresión de que no hay mucha gente hoy y me lo confirma el que Joseph me dice que hay celebraciones en otras parroquias y me parece que mucha gente se mueve por donde hay qué comer…
En la homilía les hago ver el compromiso de cada discípulo de ser testigo del encargo que le Maestro le ha dado y les recuerdo el ejemplo de las parejas con las que trato en los pueblos a la vez que les animo a rezar en familia.
Hoy celebran la fiesta de cumpleaños y buscan obtener fondos, por lo menos los anuncios tardan más de cuarenta minutos. He hecho una parte de la misa en lengua local y algunos me han hecho el comentario favorable.
Estoy un rato con los monaguillos que me piden un balón y como tengo unos cuantos en la habitación, les bajo uno y se divierten un buen rato en pleno sol.
Como, porque los otros van a tardar en venir, hoy hay un buen plato de ensalada y un pescado bien condimentado y me voy a echar la siesta que el calor te hace sudar y a esta hora es la mejor forma de descansar, durmiendo.
Por la tarde recibimos varias visitas de unos y de otros, entre ellos Paul, el salesiano que es de aquí y está en Lungi y un cura que fue profe en la universidad y que era el cura de uno de los pueblos a los que vamos nosotros ahora.
Estoy un buen rato rezando en la iglesia y luego rezamos juntos le rosario antes de cenar. Para después ver los periódicos y los correos que ahora la conexión funciona.

sábado, 7 de abril de 2018

7 de Abril de 2018

Sábado


He estado mucho tiempo despierto y he aprovechado para leer y a la hora de levantarse no siento mucho el cansancio.
Para empezar tengo muy agua y desde la ducha viene a cuentagotas, lo que no impide que intente con lo que llega valerme y presentarme pronto en la iglesia para la exposición del Santísimo y el rezo de laudes. Para la misa hoy no hay mucha gente, pero es que habrá una boda más tarde y algunos vendrán entonces.
Me viene a ver Daniel, el que trabaja con la gente de la madera y me trae una pieza de la motosierra que está gastada. Le doy el dinero que necesita y va a comprarla y montarla. Al mismo tiempo pienso en los de la cárcel que hace semanas que no puedo visitar, pero seguimos esperando…
Hay reunión del consejo en Madonna y participamos los curas, creo que por primera vez estamos los tres, no así los jefes de los grupos, que bastantes están ausentes. A pesar de no ser muchos, tratamos los temas de la agenda y se propone contactar a los ausentes y hacerles ver su compromiso de presencia.
En casa están en la boda y yo voy a comer y a dormir que por la tarde tengo pueblos. Me piden que lleve a alguien al pueblo, cosa que hago encantado, es un señor mayor que ha estado delicado y vuelve recuperado.
En el camino me paro en la finca para ver el trabajo que han hecho unos y otros y no veo que avancen mucho. A unos contacto por teléfono y no están disponibles y a otros veo en el pueblo y me hacen saber que les han robado la ropa que habían dejado en el campo cuanto desbrozaban… Les digo que es su culpa, que no tienen que dejar las cosas fuera de su vista, pero la realidad es que están desanimados y que no se lo esperaban, pero a ello hay que irse haciendo y ser más previsor la próxima vez.
La reunión de parejas no va muy lejos, pero lo suficiente para reconocer que la vida de pareja es muy interesante y digna de vivirse unidos y lo que comparten se les ve que es algo que se dan cuenta hablando de lo que viven y les invito a dar gracias a Dios y dar testimonio de lo que están viendo y viviendo ellos.
En Tikonko hay una señora, la mujer del catequista con unos cantos críos y en vista de que no aparece nadie más me pongo en marcha y voy a visitar a una pareja que viven a la salida del pueblo. Les acompaño un ratito, rezamos los presentes y luego salimos a la calle de  nuevo y me encuentro a Daniel de nuevo teniendo en la mano una pieza de la motosierra que está gastada y me dice que vendrá mañana que hoy es demasiado tarde. Me pregunto si mañana las cosas van a estar abiertas y me asegura que sí.
Salgo hacia casa ya sin luz y con polvo abundante en la pista, Me paro en Towama y hablo con el líder de la comunidad que tampoco está en muy buena forma. Llama al constructor de la iglesia, pero sigue en cama y sin muchas posibilidades por ahora de que la cosa mejore.
En casa sin luz, pero aparece el generador, que nos permite cenar viéndonos y comentando lo del día. Por lo menos hay conexión y el correo funciona.

viernes, 6 de abril de 2018

6 de Abril de 2018

Viernes

Me levanto a la luz de la linterna y para la misa tenemos el generador. Hoy ha habido unos pocos más en misa, quizás por ser primer viernes de mes.
Así como ayer hubo mucho bullicio en la calle y la gente pasaba haciendo ruido, hoy ha sido todo lo contrario, pocos vehículos y nada de ruido.
He pasado la mañana en casa viendo cosas en el ordenador y buscando datos y fotos para presentar posibles proyectos. He contactado con gente por teléfono y están en casa, las celebraciones de ayer traen el descanso de hoy.
Voy al taller del mecánico y veo que hay muy poco movimiento. Por lo menos yo cambio una rueda porque he tenido un pinchazo y a los sitios que programaba ir, mejor dejarlo para más tarde.
He estado en el ciber, pero le problema es el mismo del día anterior, funciona tan lentamente que después de una hora he podido descargar unos pocos correos.
Después de cenar nos traen un nuevo artilugio de conexión y he logrado descargar el correo y enviar lo que antes me era imposible. He contestado a los correos pendientes y han salido con una cierta parsimonia, pero sin mucho tardar

jueves, 5 de abril de 2018

5 de Abril de 2018

Jueves


Me levanto sin haber dormido mucho, pero bastante en forma. En la calle veo signos de que ha habido celebración por la noche pero cuando paso yo todo está en calma. Cuando vuelvo de rezar en Mattru ya hay gente que está celebrando o más que nada haciendo ruido con silbatos o bocinas, cosa que he escuchado todo el día mientras me he pasado el tiempo rezando en la iglesia.
No he visto nada de especial, pero la realidad es que en varios sitios ha habido enfrentamientos, aunque no sé decir la cantidad ni la intensidad. Esperemos que la cosa remita y todos podamos estar en paz.
Seguimos con el generador para la luz y sin conexión.

miércoles, 4 de abril de 2018

4 de Abril de 2018

Miércoles


Voy a rezar a Towama y el día está nublado. Los de siempre se hacen presentes. Celebramos la misa sin prisa y tratando de explicar cómo Lucas hace una catequesis a partir del relato que ha escuchado de los que iban a la campiña.
Cuando salgo me encuentro con el líder de la comunidad y me dice que está disponible, pero el constructor no ha aparecido. Habíamos quedado ayer de ir juntos a ver donde nos ofrecen arena para la construcción.
Después del desayuno voy a la ciudad y tengo que echar carburante, pero al mismo tiempo voy a un cíber y por más que lo intento los correos no pasan. No hay conexión desde hace varios días. Me vuelvo para casa con la prensa leída, pero sin los correos.
Llamo el constructor que me dice que por la tarde estará disponible. En casa hay una misa funeral a la que asiste mucha gente.
Después de comer llamo de nuevo al constructor quien me dice que sigue en cama, lo que hará que vayamos a ver lo de la arena otro día. También me han llamado de la embajada, alguien que está en Freetown interesándose por la situación que estamos viviendo y recomendando que no se viaje. Le he sugerido que sería mejor que tuviéramos más fácil acceso a la embajada, que cuando quise renovar el pasaporte lo hice yendo a España porque aquí ir a la embajada que está en Abidján es más que complicado.
Voy a Towama para la reunión de parejas y de nuevo volvemos de vacío, así que seguiremos esperando con paciencia a ver si algo sale un día.
Han dado el resultado de las elecciones y ha ganado la oposición… Esperemos tener la fiesta en paz.