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sábado, 21 de octubre de 2017

21 de Octubre de 2017

Sábado

Por la noche ha llovido, pero no se nota el fresco de otras veces, de forma particular lo veo en el agua de la ducha que no está fresca como otras mañanas. La oración es con la linterna y la misa con el generador. Hoy hay bastante gente, pues se suman los catequistas que han venido a una sesión de formación.

Voy pronto a la cárcel y me ponen cierto problema para la entrada, me paree que es por decir algo porque acabo pasando y ni siquiera me registran. Dentro, la sensación es agradable, se ve que hay un ambiente positivo y varios de ellos hablan de la experiencia que han tenido durante la semana. Por destacar uno, dice que era muy orgulloso y que se peleaba por cualquier cosa y que esta semana ha tenido a alguien al lado que le ha ayudado a tener calma y que muchas cosas han cambiado en su vida. Me llama la atención porque hablan en criollo que pensaba que entendía más, pero veo que cuando me traducen la idea que había entendido no es la verdadera.

Cuando salgo uno de los guardianes me pide dinero y le doy los billetitos que tengo en el bolsillo y que no me han revisado a la entrada. Está más que contento con la nada de dinero que le he dado, simplemente porque me ponga buena cara…

En casa hay reunión del comité parroquial. Nos lleva más de dos horas y cuando salimos ya es la hora de comer, algo que hacemos rápido y yo me voy a dormir un momento antes de salir para los pueblos donde me esperan reuniones.

El camino sigue siendo largo y fatigoso. Acabo con la furgoneta llena hasta arriba porque además de los que viajan, también me han metido una cama para la madre de Daniel que ha vuelto de la capital.
Con los maestros empezamos la reunión a la hora y hay varios que ya estaban esperando y algunos más que llegan tarde. No están todos, pero el grupo es importante. Hablamos de muchas cosas y los que estuvieron la semana pasada me entregan la hoja con las sugerencias. Espero poderla leer y responder a lo que me sugieren en cuanto pueda. La reunión se va alargando, hay temas para hablar y luego damos la palabra a las parejas, que al principio son pocas, pero poco a poco van llegando los rezagados y el ambiente que se forma es muy agradable.

Concluida la reunión con las parejas añadimos otra con los líderes de la comunidad y me presentan a dos nuevos trabajadores que están dispuestos a cortar madera con la moto-sierra… Primero intento conocerles un poco, en particular a uno de los dos que habla inglés y, después de escuchar sus propuestas, sugiero que lo que debemos hacer es echar cuentas para saber si nos interesan los precios que nos ofrecen. Esto nos lleva un buen rato y ya es de noche oscura cuando salimos hacia Tikonko donde quiero ir a rezar el rosario a la casa de uno que tiene sus problemas con la mujer. Allí estamos un buen rato rezando el rosario y hablando un poco.

Volver a casa es la feria de siempre, mucho bache  y poco recorrido, pero estoy en casa poco antes de las nueve. Por suerte tenemos luz del centro y no dura mucho, pero por lo menos ver el correo y hacer la crónica ya me da tiempo.


Mientras escribo se pone a llover y refresca el ambiente con lo que podremos dormir sin sudar mucho.

sábado, 14 de octubre de 2017

14 de Octubre de 2017

Sábado

Para variar estamos sin luz y rezamos a la luz de las linternas y en la  iglesia con velas, pues ni el generador ha querido funcionar hoy. Hay un buen grupo de gente, algunos jóvenes en particular.

Me encuentro con el profesor de legua local, pero al final no llega cuando estoy disponible porque quiero ir a rezar con la gente de la cárcel, cosa que hago con un cierto retraso, pues me he encontrado con una manifestación en la calle y tocaba seguir el ritmo de los que iban caminando.

En la cárcel lo primero que he hecho ha sido buscar al reverendo que es militar y que está más o menos siguiendo la cuestión religiosa. Me le encuentro cuando iba a desayunar y lo deja para llevarme a varios de los jefes en sus respectivos despachos. Veo que me aprecia y quizás espera algo de mí, pero le hago ver que no he traído nada para ninguno, sólo el rezar con los internos. Me lleva al interior y allí estoy un buen rato con la gente que ha venido a rezar. Cantan un canto y me ofrecen la palabra. Les saludo y pregunto cuántos me conocen, pues veo caras nuevas. Me dicen que muchos han sido liberados, pero lo que les hablé hace tiempo, eso queda entre ellos. Me sorprende lo que me dicen, pero veo que es verdad a medida que me hacen ver que no hay peleas y que son amigos entre ellos. Me doy bien cuenta que es la realidad, pues les pregunto a cada uno por sus amigos y veo que es verdad lo que me dicen.

No se me ocurre más que dar gracias a Dios por lo que estoy viendo y viviendo tan de cerca, que en la cárcel el ambiente es muy sereno y que se sienten contentos con lo que están viviendo. Sí hay algo que me llama la atención: entre los feligreses hay varios pastores o líderes de grupos cristianos. No pregunto, pero imagino que es lo que suele pasar con frecuencia, asunto de robos o quedarse con dinero de los otros…

El calor aprieta y me espero lluvia para la tarde. Después de comer me echo un rato la siesta y me voy a los pueblos. En Nagoyon tenemos unos cuantos maestros con los que tengo un buen rato de charla animando a cada uno a hacer una evaluación de lo que ha vivido el curso anterior y compartirlo la semana que viene.

Con las parejas hacemos lo mismo de siempre, escuchar el evangelio. Hoy les trato de explicar lo que me dicen que no entienden; luego ellos comentan alguna cosa y hablan de la experiencia vivida en la semana, en especial dicen que se  entienden y que no se pelean, cosa que es muy de resaltar donde la moneda común es el pelearse.

Después tengo un rato de reunión con los responsables y animadores de la comunidad. La construcción y los problemas con el que les corta la madera son los temas que nos traemos entre manos. Se ve que hay ganas de hacer algo y buena voluntad. Les invito a ser pacientes y a encontrar soluciones más que a crear problemas.

Se nos ha acabado el tiempo, rezamos el rosario y vengo con gente que se apunta al viaje a Tikonko, donde voy al sitio de reunión para el rosario, pero me dicen que no han venido. Por lo menos rezo con la familia un poco y nos despedimos hasta mañana.


El camino largo y tortuoso. Además a mitad de camino me percato que ha caído la lluvia y que está bien mojado, cosa que pasa hasta llegar a casa. No tenemos luz, pero funciona el generador, lo que me permite cenar con luz y escribir la crónica ya que Internet sigue sin funcionar.

sábado, 29 de julio de 2017

29 de Julio de 2017

Sábado
Seguimos con la misma tónica que ayer de luz y de lluvia, pero hoy, último sábado de mes, la gente está limpiando el barrio y no vienen a misa por la mañana, pero sí lo hacen los de Madonna, donde voy y me encuentro con un grupo no muy grande porque vienen los que están cerca y llegan a pie, pues las motos no circulan hasta las diez.
Vuelvo a casa, leo un rato, preparo cosas par la tarde, limpio la habitación y me preparo para ir a rezar a la cárcel. Hoy no ha habido problemas en la entrada y el rato que he estado don ellos rezando ha sido muy agradable, viendo que hay grupos de amigos que se comunican y que cuando hablo con ellos sonríen, cosa que no suele pasar en la cárcel de ordinario. Esto es algo que me anima en el trabajo y sobre todo estar con los que nadie quiere y hacerles sentirse felices durante un rato.
En casa me paso un rato con el cocinero y seguimos en la batalla por hacerle comprender cosas que le resulta difícil ver, pero que tenemos que hacerle comprender.
Después de comer y echar un rato de siesta, me encamino a los pueblos, hoy seguido por viajeros desde casa y comprando algo que falta para acabar el tejado.
Cuando llego ya hay algunos esperando y otros más se van sumando y como hay gente de las parejas además de los maestros, intentamos hacer la reunión conjunta. No sé si ha sido una buena idea, pero por lo menos han intervenido unos y otros y hoy, cosa admirable para estas fechas, ha habido casi treinta adultos presentes, aunque las comunicaciones no se han salido de lo ordinario de que se entienden y no discuten.
Después de la reunión he tenido un rato de encuentro con el operador (es el  nombre que dan aquí al que funciona con la motosierra) y con el que más o menos le sigue en el monte. La cosa ha sido fácil y nos hemos prometido continuar con el trabajo y con los compromisos adquiridos.
Después estuve un buen rato para intentar obtener fotos de un teléfono en el ordenador, pero no lo logré. Sí me hizo venir más tarde de lo que suelo llegar y me llamó la atención la paciencia que han tenido los que me esperaban para volver a sus casas, las parejas que habían venido de otro pueblo.
Sigue habiendo gente en el camino a los que invito a entrar en el vehículo y que están más que contentos. Les ha pillado la noche en camino y el que se les lleve un trozo del camino en coche es siempre una alegría para ellos.

En casa, cena, ver un rato los correos y a dormir que mañana espera día largo.

sábado, 15 de julio de 2017

15 de Julio de 2017

Sábado

Nos levantamos con luz y yo con un buen catarro. Voy a decir la misa a Madonna donde hay un buen número de gente. En la parroquia están preparados para ir a una ordenación de un cura en Kenema, una ciudad al este de Bo y es que el que se ordena pertenece a nuestra parroquia.
No me siento muy en forma, pues además del catarro hay otras pequeñas complicaciones que me hacen preferir estar en casa, pero no por ello renuncio a mis ocupaciones. Como cada sábado hago la limpieza y después voy a rezar a la cárcel.
Hoy la experiencia ha sido con un reverendo que es capellán y que me recibe un tanto de uñas. A lo que aplico dosis de paciencia y buena cara y, una vez que estoy dentro el buen hombre me acompaña un rato. Luego sigue un trabajo de reparación de una erosión provocada por el agua de la lluvia, pero que le permite escuchar lo que pasa en el sitio donde estamos rezando. Todo el rato he estado animando al personal y en mi interior tenía la certeza de que podía ser la última vez que fuera a rezar con ellos, pero ni siquiera eso les he comentado, yo a animarles, a sonreír ante los problemas y, cuando salíamos, el reverendo ha venido hacia mí, me ha felicitado, me ha llevado donde el jefe que permite la entrada y le ha dicho que puedo venir libremente siempre que quiera a rezar con la gente de la cárcel… La verdad que no me lo esperaba, pero así vienen las cosas y lo que puedo hacer es dar gracias a Dios que me permite tener esta experiencia tan motivante, pues el ver sonreír a la gente en la cárcel no es algo que pase todos los días.
Viene el fontanero y trata de reparar una avería que ya lo ha intentado varias veces y luego me ayuda en el trabajo de ordenar cajas en el almacén. Comida, siesta y partir hacia los pueblos es la siguiente acción.
Hoy en los pueblos ya contaba con poca gente, pues algunos han ido a la ordenación. Los maestros han estado muy reducidos pero el trabajo de compartir ideas y experiencias, además de intentar evaluar lo que hemos hecho durante el año ha sido agradable.
Las parejas se hacen esperar, pero al final llegan algunos y la experiencia es positiva. Todos dan gracias porque viven en paz y les animo a que sigan visitando otras parejas.
Vuelta a casa pasando por Tikonko, donde el jefe y su mujer están de fiesta, celebran el aniversario de la boda y tienen muchos invitados. Paso a felicitarles y desearles buena fiesta.


sábado, 8 de julio de 2017

8 de Julio de 2017

Sábado

Ha seguido lloviendo durante la noche y el ambiente es fresco. Ducharse da la impresión de frío, pero el agua sigue siendo aceptable para la ducha y el frescor te despierta y te pone a tono.
Seguimos sin luz y el generador se hace esperar para la misa por la mañana, pero acaba dando luz. Hoy hay bastante gente y el ambiente es agradable.
Después de desayunar y hacer un rato limpieza de la habitación, voy a rezar con la gente de la cárcel. Hoy me ha costado entrar tres cuartos de hora. Espero que la semana que viene no me cueste tanto. Me acompañaba uno de la parroquia que es de Nigeria y que está de paso y quiere tener una experiencia de la gente de la cárcel.
Cuando entramos ya hacía un rato que estaban rezando. Les expliqué cómo había estado esperando largo tiempo y luego pasamos a las comunicaciones, que me sorprendieron, pues hay bastantes parejas de amigos y que están haciendo que las cosas cambien en la cárcel. Les hice ver que algo muy agradable era ver la sonrisa que bastantes tienen en el rostro y reconocen que es verdad. Les he animado a seguir con los amigos y a que lo de las peleas sea algo definitivamente acabado.
Cuando vuelvo a casa hay un grupo de gente que ha venido para tratar asuntos de la liturgia, catecismo, asociaciones y otros aspectos de la vida de la parroquia. Estoy un buen rato con ellos hasta que me llaman para que lleve a su casa al cura que tuvo una trombosis y que ha venido para una misa que se ha dicho por un difunto en la parroquia.
Después de comer y dormir la siesta, voy a pueblos. Hoy me acompañan varios viajeros. La lluvia se hace presente y los que van atrás se mojan, pero están contentos de que les acerque a los pueblos.
Las reuniones no son un éxito, pues la lluvia hace que los maestros lleguen pocos y tarde y las parejas lo mismo, pero no me puedo quejar, pues los presentes dan buenos testimonios de lo vivido durante la semana.
Después sigo con la reunión que suelo tener con los líderes de la construcción y vemos la manera de seguir y poner el tejado. Hay problemas con el vehículo para el transporte, pero me han propuesto que lo mismo que la otra vez trajeron la madera los críos de la escuela, que lo mismo pueden hacer ahora. El director de la escuela está presente y dice que se puede hacer. El lunes esperemos que no nos llueva y nos pase por agua le trabajo.
También intento verme con el operador, el que hace el trabajo con la máquina de serrar, pero no está presente. Parece que no está bien motivado y es una de las cosas que intentaré hacer, motivarle.

La vuelta a casa es con el vehículo cargado y la lluvia persistente, pero aparte de que se tarde un poco más, ya sabemos el camino. En casa hay luz y me conecto. Han llegado las obediencias para el año que viene. En casa seguimos los que estábamos antes y cambian los que vinieron el año pasado. Nos llega un cura nuevo a quien no conozco y que espero se encuentre a gusto entre nosotros.

domingo, 2 de julio de 2017

2 de Julio de 2017

Domingo

No voy pronto a los pueblos y no tengo que madrugar. Digo las misas en casa y hoy celebramos la fiesta de san Pedro. La gente viene endomingada y les saludo a la entrada. Luego en la celebración les hago ver la característica de los católicos, unidos a Jesús a través de las argollas de la cadena que empieza en Pedro que la recibe de Jesús y pasa por todos y cada uno de los papas hasta hoy. El ser conscientes de esto nos tiene que provocar el comunicarlo a los demás. Les cuento lo de la oración en la cárcel de ayer y les animo a ser misioneros con los demás.
Hay mucha más gente en la primera misa que en la segunda, pero la asistencia en general es la normal de un domingo.
Después de misa, me tomo el plato de arroz y duermo una buena siesta, pues me esperan los pueblos por la tarde.
También visito al mecánico en el taller, pues no hay línea en el teléfono, Insisto en la pieza que necesita el camión y a ver si logran hacer que el propietario baje un poco más el precio, pero viendo la cara del mecánico, no me parece que logremos mucho.
En el camino me procuro compañía y llego a destino con el vehículo lleno de viajeros. Sin tardar mucho empieza la misa y a media celebración nos visita la lluvia, tan intensa  que acabada la misa estamos un buen rato en la capilla porque llueve con abundancia. Aprovecho que la gente está sin hacer nada y ensayamos los cantos del día de la fiesta, mientras otros nos escuchan con agrado.
Después de una hora de espera, cuando parece que amaina un poco, llevo a los que han venido de Balei y emprendo el viaje hacia casa, esperando que el arroyo no haya subido mucho, pues le debo cruzar y no hay puente…
Para estas alturas ya es de noche y la lluvia, que es intensa, dificulta el camino y la visión del que conduce.
En casa hay luz del generador pero pronto se acaba. Me acuesto, duermo para recuperarme y cuando viene la luz, a eso de las once, estoy disponible para lo que pueda pasar.

La luz acaba viniendo. Internet es muy débil y no logro hablar en skype, así que paciencia y hasta otro día.