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jueves, 14 de julio de 2016

14 de Julio de 2016

Jueves

Voy a rezar con la gente de Mattru y, como cada vez, me encuentro con la procesión de los que vienen con leña y carbón a cuestas para sacar un poco de dinero en el mercado. Es algo que veo y me duele, pero por el momento  no estoy en buena posición para hacer nada, mientras no haya un grupo de ellos que sea consciente y quiera trabajar por cambiar su vida. Y el problema es que han recibido ayuda gratis tantas veces que siguen pensando que la van a recibir de nuevo… Para mí tratar a los adultos como niños no es la solución y si les das las cosas es lo que haces con los críos, a los adultos hay que pedirles colaboración.
Hay es el día de estar en la iglesia rezando ante el Santísimo que está expuesto y uno de los motivos de la oración es esta gente que vive en la penuria de cada día, pero que no están decididos a cambiar… Veremos a ver donde llegamos.
Vienen a verme los de los pozos y les digo que hoy no estoy disponible, que esperen a mañana y que se organicen. Hablo por teléfono con el jefe que está en la capital y le hago saber que no me informan de lo que hacen y quedamos en que lo harán a partir de ahora. Piensan en comenzar el trabajo mañana en un pueblo, pero necesitan que les marque el sitio en el que van a comenzar el trabajo.
Por la mañana estoy solo en la iglesia. Por la tarde viene un grupo y tienen una hora santa en la que participan y algunos vienen a confesarse. Van acostumbrándose a ver que los curas estamos en la iglesia y disponibles para ellos.

Durante la cena sigo comentando cosas con Joseph. Está un poco preocupado por lo que pueda venir, pero le animo y le digo que confiando en Dios las cosas saldrán adelante. Una buena noche de sueño, arrullado por la lluvia, es el remedio más eficaz para comenzar una buena jornada al día siguiente.

miércoles, 13 de julio de 2016

13 de Julio de 2016

Miércoles

Voy a rezar con la gente de Towama. Aunque para el comienzo hay pocos, luego van llegando
 otros más y al final pasamos de la veintena, lo que nos dice que vamos creciendo. Algunos de los alumnos de la uni también están presentes, aunque el catecismo sigue sin poder empezar.
Vuelvo tan pronto como puedo y busco al final de la misa en casa si entre los presentes está el profe, pero tampoco le encuentro, por lo que sigo trabajando por mi cuenta en la lengua y en especial en la lectura del evangelio.
Joseph tiene otra misa con un grupo de alumnos de otra escuela y después nos reunimos un rato para seguir viendo lo que tenemos que hacer con respecto al curso que viene y ayudarnos a aclarar las ideas que cada uno tenemos al respecto.
Por la tarde Joseph tiene un funeral y yo voy a Towama, pero la lluvia me acompaña en el camino y los monaguillos con quienes tenía reunión, no aparecen. Por lo menos me he pasado un rato leyendo en lengua local con varios críos que estaban por allí.

Seguimos con la luz que viene y se va y sin conexión a internet. Joseph va a visitar a una familia que tiene un miembro enfermo y la lluvia nos sigue acompañando intermitente. 

martes, 12 de julio de 2016

12 de Julio de 2016

Martes

Está lloviendo y puedo sentir el ruido del agua en las chapas del techo. Pienso en el camino que me espera hasta Nagoyon que es complicado de recorrer con agua y salgo cuanto antes para no llegar tarde. Joseph dirá la misa aquí en casa.
Para mi sorpresa, después de unos pocos kilómetros, la lluvia ha cesado y se puede hacer el camino con cierta soltura, por lo que llego antes de la hora a destino. Hay unos cuantos rezando el rosario y otros se van sumando y al final el grupo es numeroso, como cada martes hay gente que llega de varios pueblos de los alrededores.
Después de misa vamos a la escuela, donde me acompañan los maestros con los que tengo un buen rato de conversación hablando de lo que ha pasado durante el curso, de las actividades realizadas y de las muchas que nos quedan por hacer. Intento motivarles en lo que hacen y ayudarles a ver que es la mejor forma de tomar en serio el trabajo que hacen y dar lo mejor que tienen a los alumnos.
Entre los diversos problemas que tienen uno es el no estar titulados. Les digo que busco la forma para que el año que viene puedan comenzar a ir a una formación para obtener el título que les falta. Esto les anima y sus intervenciones son positivas y entusiastas. Espero que el colegio universitario que intentan abrir en Bo esté disponible y podamos hacer aquí el trabajo que de otra forma sería muy complicado de hacer lejos.
Además de la cuestión del título, hay otras cosas que echan en falta, entre ellas mobiliario escolar. Les digo que estoy de acuerdo, que es una cosa importante y que daremos los pasos para conseguirlo; pero también les hago ver que hemos conseguido unas cuantas cosas importantes en la escuela y que no se puede pensar en tenerlo todo al mismo tiempo, pues no es positivo porque acabarían por no dar valor a lo que vamos consiguiendo poco a poco.
Los alumnos van llegando y traen los machetes porque hoy van a trabajar en el terreno. Cada vez hay más ruido fuera de la escuela y es complicado entenderse. Les digo que tendremos tiempo de reunirnos de nuevo este mes y que seguiremos viendo cosas que se pueden hacer y que tenemos que prever para el comienzo del nuevo curso.
Las intervenciones que tienen son para darme las gracias por el trabajo que estamos haciendo en la escuela y lo que les ayudamos, además de sentirse muy animados con lo de la obtención del título que les falta. Les digo que el título es importante, que aunque no les dé un puesto de trabajo asegurado, que por lo menos pueden optar a obtenerlo, cosa que sin el título no lo podrían intentar nunca.
Al finalizar, hay un montón que quieren aprovechar el vehículo para viajar y todos los que pueden entran. También en el camino hay más gente que viaja y a la que tratamos de encontrar un sitio, en particular algunos que van al dispensario.
En Tikonko de nuevo intento encontrarme con la ong que hace tiempo que estoy siguiendo y tampoco está la persona a la que quiero ver. Habrá que seguir teniendo paciencia y no cansarse, pues me parece importante el poder colaborar con quienes están operando en la zona y con objetivos muy parecidos o iguales.
El camino hasta casa sigue siendo largo y con gente que se apunta a viajar y llego a media mañana. La sensación es de haber hecho un largo trecho de camino y me siento cansado  por lo que me tomo un rato de descanso leyendo y rezando.
Con Joseph, que ha tenido una misa con alumnos de otra escuela y acaba de terminar, tengo un rato de reunión. Hay varios temas que tenemos que aclarar y ponernos de acuerdo y seguimos buscando la fórmula de ver cómo hacer con los trienales que se van y ahora están de vacaciones y con los salesianos nuevos que llegan.
Más tarde llegan los que trabajan en los pozos y un técnico nos explica lo complicado de rehacer algo en el sitio donde hay un pozo con la bomba estropeada. Nos sugiere mejor buscar un nuevo emplazamiento y nos pasamos un rato pensando en ello y, como el sitio en el que vamos a hacer el pozo está cerca de casa, vamos sobre el terreno para ver de marcar el lugar preciso. Hay dos sitios posibles y elegimos el que nos parece más fácil de perforar y mejor situado para los alumnos de la escuela.
En la comida tenemos el pescado que nos trajeron ayer y seguimos comentando lo que nos depara la realidad de cada día y pensando en la forma de hacer frente a lo que tenemos delante y que nos pide respuesta y seguimos tomando las cosas con calma y rezando.

La tarde se pasa entre lluvia y gente que viene por una cosa o por otra. La luz se va y la conexión a internet es tan mala que sólo en algunos momentos pasan los mensajes. 

lunes, 11 de julio de 2016

11 de Julio de 2016

Lunes

Amanece tranquilo, pero pronto se desata la lluvia. La luz nos acompaña y permite las labores ordinarias del aseo sin problemas; para la misa se nota que la lluvia está presente, pues hay menos gente que de ordinario. Tampoco ha venido el profe, pero yo le dedico un rato a trabajar la lengua y a leer lo que toca para esta semana.
Leo, preparo lo que tengo que hacer durante la semana, limpio la habitación y me traen el agua que seguimos utilizando para la ducha y el aseo, pues no hay aún instalación de tuberías y para comer nos las apañamos con lo que hay del contenedor y lo que nos han traído ayer.

Después de la comida y un rato de siesta, entro en el correo y veo que han llegado los nuevos destinos para el curso que viene. Tenemos algunos cambios, viene un cura nuevo y un trienal y tendremos que organizarnos para ver cómo responder a los retos que tenemos por delante. Durante la cena, que Joseph ha pedido a alguien que prepare, un agradable pescado, comentamos los cambios y lo que nos espera. La cosa no está fácil, pero intentaremos hacer lo que podamos para bien de todos.

domingo, 10 de julio de 2016

10 de Julio de 2016

Domingo

Suena el despertador. Tengo la sensación de haber dormido bien y estar en forma. Preparo las cosas que llevo a los pueblos y salgo lo antes posible, pues el camino es largo. Lo que antes me llevaba media hora escasa ahora es una hora, y es que el agua deteriora el camino y los agujeros son numerosos y no te permiten avanzar.
Hay ambiente de humedad y una cierta niebla. La gente va llegando, pero un poco más tarde que otras veces. Creo que es porque amenaza lluvia y está nublado lo que les hace tardar más, pero antes de la hora están presentes en buen número. Me dicen que el domingo pasado hubo más de cien en la eucaristía.
Después de la misa hay gente que me habla de plantar árboles y los maestros de cómo preparan el final del año académico en la escuela. Viendo lo difícil del camino, les sugiero tener una reunión con ellos después de la misa cuando venga el martes, que así no tengo que viajar dos veces.
En Tikonko las cosas están preparadas y la gente va viniendo con una cierta calma y retraso. Están presentes el jefe y su mujer y en la homilía hago referencia a la reunión del viernes, haciendo ver que si queremos tener una comunidad cristiana lo primero que hay que hacer es rezar juntos. Les hago ver que es la forma de tener cosas en común y de hacer cualquier actividad en grupo, pues la oración motiva a los que la hacen. Me prometen que lo van a hacer y el jefe al final de la misa les anima a que se organicen para ello.
El camino es complicado y lleva su tiempo el recorrerlo. Cuando llego a Towama es un poco más tarde que otras veces. Hay algunos que esperan, pero seguimos con el problema de los retrasos, hoy en particular la coral. Intento tomarlo con calma y no hago comentarios, pues me parece que ellos son tan conscientes como yo de la situación y entonces no merece la pena remachar un clavo que todos saben que hay que remachar.
En la vuelta a casa hay gente que se apunta a entrar en el vehículo, unos para que les acerque a su casa y otros que vienen a Bo, así que siempre estoy acompañado. Cuando llego aquí todavía no han acabado la misa, que hoy celebra uno de los que se ordenaron ayer, que tiene relación con la parroquia y hay ambiente en la iglesia, pero yo estoy cansado y con ganas de dormir, por lo que me tomo un plato del arroz que me han dado en uno de los pueblos y luego  me acuesto y duermo largo rato.
Cuando me levanto, Joseph está comiendo y le acompaña uno de los catequistas del centro de pastoral. Mientras comen les acompaño y hablamos de varios temas, hasta que alguien llama y resulta ser un señor que trabaja en los pozos, la gente que esperábamos hace días y que no sabíamos nada de ellos. Por lo que me dice, ha habido una falta de comunicación y ellos han venido y han comenzado el trabajo sin que nosotros estemos al corriente, pues quien tenía que avisarnos desde la capital no lo ha hecho.
Para mí es una sorpresa que no me esperaba, pero veo que el problema que ha habido es la falta de comunicación. Ellos han trabajado en el sitio donde les han dicho, pero nosotros no sabíamos que estaban allí. Les ha costado bastante el trabajo, pues han perforado en tres sitios distintos antes de encontrar el agua. Cuando acompaño al que ha venido al sitio donde trabajan, veo que no es donde yo había elegido, pero no les hago cambiar el emplazamiento, pues aunque hay menos agua, es suficiente para las necesidades de la escuela y el lugar que tienen es mejor que el que yo había previsto, pues está un poco retirado del centro por donde todos pasan.
Recobrado de la sorpresa de tener a los de los pozos, les acompaño para ver otro sitio donde hay una bomba que reparar y planificamos la ida a los pueblos para dos días después, con lo que les dejo en su trabajo y me vuelvo a casa.

Tenemos luz y organizo las cosas. Lavo los platos que se ha acumulado en la fregadera y voy a rezar, mientras Joseph, que es forofo del fútbol va a ver el partido de la final de copa europea. La luz se va y, después de estar un rato leyendo con la linterna y ver que no hay conexión, me voy a dormir, esperando mejores momentos, por si la luz viene, cosa que sucede y me permite poner al día la crónica y cargar las baterías.

sábado, 9 de julio de 2016

9 de Julio de 2016

Sábado

Tenemos luz y da gusto poder hacer el aseo sin necesidad de la linterna y viendo lo que haces. De todas formas, disfrutar es libre elección y lo puedes hacer siempre que te lo propongas. En la capilla estoy un rato de oración en el que me siento a gusto, antes de ir a la iglesia para la misa con los que han venido, que no son muchos, pues hay ordenaciones luego y algunos van a participar en la ceremonia.
Después del desayuno preparo algunas cosas par la tarde y vamos hacia la iglesia que tienen los espiritanos en la salida de la ciudad hacia el este. Llegamos con cierta antelación y hay sitio para aparcar y tiempo que dedico a rezar.
Cuando viene el obispo vamos a saludarle y veo que nos acoge con aprecio a los salesianos que estamos juntos. La ceremonia comienza puntual y la cosa está bastante bien organizada. Hay sitio suficiente para los presentes y las cosas siguen a buen ritmo. Intento centrarme en lo que celebramos y revivir lo vivido hace ya muchos años y así estar en la ceremonia en cuerpo y alma.
El tiempo se va pasando y los protocolos después de la ceremonia son largos, lo que me permite hasta echarme una cabezada. Acabamos más de las dos y el problema ahora es para salir con el vehículo, pues el desorden y la desorganización hacen que cualquiera aparque donde puede y mejor le parece y ahora salir es poco menos que una proeza.
Cuando llego a casa ya son casi las tres y, después de comer un poco, salgo hacia los pueblos, que ahora lleva tiempo el recorrer el camino. En Tikonko hay parejas que me esperan y juntos vamos a Nagoyon donde nos visita la lluvia, pero no nos impide hacer la reunión. Las parejas avanzan en número y calidad y, aunque algunos de los que suelen venir siempre no están, otros se hacen presentes, y las cosas van en positivo. Se ve que se avanza, aunque a lo mejor quisiera que fuera más rápido, pero lo que hay es bueno.
En Tikonko no tenemos gente para el catecismo y, después de esperar un rato y ver que no se presentan, decido venir a casa. Hay quienes me siguen para sus asuntos en la ciudad. El camino está mojado, pero no muy complicado y el vehículo responde.

Joseph tiene la visita de un cura de Ghana que conoce y salen a dar una vuelta y a casa de conocidos. Yo estoy con cierto cansancio y, como la luz nos ha dejada, también me acuesto pronto, no sin antes consultar el correo y las noticias, aunque la conexión es mala.

viernes, 8 de julio de 2016

8 de Julio de 2016

Viernes

Amanecemos sin luz. Después de la misa de la mañana, tengo un rato de clase con el profesor de lengua local. Nos lo pasamos bien juntos, pues disfrutamos de la clase; yo de cómo me la da y él de verme interesado y contento con lo que me enseña.
Desayuno a la carrera y voy a Balei a decir la misa del final del año en la escuela. Hay buen ambiente y no mucha preparación. Se suman algunos del coro que animan los cantos. Y les reparto los caramelos que había preparado para el otro día. Están más que felices con ello y van al campo de fútbol donde han organizado un partido.
A la vuelta intento de nuevo contactar con la ong y su responsable en la zona, pero como de costumbre, no está presente. Hay un buen número de gente que se apunta a viajar de varios colores y pelajes. Desde los que vienen a un funeral a los que van a visitar un enfermo en el hospital y otros que no me han dicho el motivo, pero el vehículo está lleno.
En casa Joseph ha tenido también una misa con los alumnos de otra escuela y  nos encontramos un momento, pues tiene otro encuentro con un grupo. A la hora de comer  me preparo algo de las latas y después de la siesta salgo hacia los pueblos.
El camino es largo y cada vez más deteriorado. En Cassama me dicen que este año las lluvias vienen con retraso, pues el nivel del río aún no ha subido mucho, aunque ya lleva buena cantidad. La reunión hoy es tranquila, pero tratando temas que les hago ver que tienen que asumir y que no noto que estén en ello. No comparten lo que han vivido durante la semana, signo de que no lo hacen bien en pareja. Tampoco les preocupa el que otra pareja tenga problemas, lo que me dice que no van a rezar con los demás y no son amigos los unos de los otros. Se dan cuenta de que lo que les digo es la realidad y ven que lo que hay que hacer es tomarlo en serio, cosa que me prometen que van a hacer. Por lo menos la sensación que tengo es de que se han tomado en serio lo que les digo y que ven que es lo que tienen que hacer. Veremos el resultado que da.
En Gbalehun seguimos con poca gente y hoy les llama la atención el que les leo el evangelio en su lengua y lo entienden bien y son capaces de repetir lo que les he leído. Pero han olvidado lo que me prometieron la semana pasada y sólo uno ha venido con alguien nuevo, lo que aprovecho  para invitarles a repetir la cosa esta semana y hacerles ver que hacerlo es posible, pues alguien lo ha hecho.
En el camino hay gente que viene hacia casa y están contentos de entrar en el vehículo. Cuando llego a Tikonko, el pueblo importante en el camino, me encuentro con un buen grupo de gente que viene a la oración que están en la casa del jefe y me esperan, pues les había dicho que volvería hacia esta hora.
Tenemos una reunión con el jefe y su esposa presentes. Les digo que no son serios a la hora de la oración y que no están motivados para el trabajo en la parcela que tienen alrededor de la iglesia. Les hago ver que el jefe les ha conseguido el terreno y ellos no han hecho ningún esfuerzo y así no le dan el valor que tiene. Les comento también que la oración en grupo es la forma de tener algo en común y estar motivados para hacer cualquier cosa que se propongan. Les hago ver que hace seis meses que les sigo de cerca y conozco por donde andan las cosas y si quieren seguirme lo que tienen que hacer es rezar juntos y venir al catecismo, que estoy disponible para ellos.
Tienen también pendiente el plantar árboles en la parcela de la iglesia, pero no estoy seguro de que lo vayan a hacer ahora mismo. Por lo menos hemos quedado en que mañana podemos seguir con las cosas que quieren cuando nos encontremos a la hora del catecismo.
Es tarde y el camino lleva tiempo. Llego a casa más de las diez, cansado y contento de ver que podemos estar en camino de solucionar alguna cosa en un pueblo.

En casa no hay luz ni conexión. Después de cenar aparece Daniel, el salesiano que está en Lungi y que ha venido unos días de vacaciones. Joseph está cansado y se va a acostar. Viene la luz y entonces pongo las baterías a cargar y trato de hacer la crónica, con lo que me dan las doce, buena hora para pensar en dormir, pues mañana a las cinco comenzamos nueva jornada.

jueves, 7 de julio de 2016

7 de Julio de 2016

Jueves

Voy a rezar a Matru, donde está presente el grupito de costumbre. Sigo esperando que me presenten el grupo dispuesto a hacer catecismo y seguimos en las mismas, así que nos toca seguir esperando.

En casa, después del desayuno, toca estar presente en la iglesia, pues es el día de la adoración. Por la mañana hay poca gente. Por la tarde aparecen algunos más. El grupo de la adoración está rezando durante más de dos horas y en la misa seguimos siendo el grupito reducido de otras veces. Por lo menos algunos van viniendo regularmente y también hay quienes se acercan al confesonario.

miércoles, 6 de julio de 2016

6 de Julio 2016

Miércoles

Voy a rezar con la gente de Towama. Además de los de siempre hay un grupito de estudiantes de la uni que se unen y a los que al final invito a hacer catecismo. Esperemos que la semana que viene, a esta misma hora, estén disponibles.
A la vuelta a casa no encuentro al mecánico y espero una mejor ocasión, pues parece que los ruidos del coche de ayer han desaparecido.
Hablo con la monja de la uni y le llevo la máquina de coser que teníamos en espera del momento de darla a la señora que tiene el hijo sin brazos ni piernas. Ha encontrado un grupito de estudiantes dispuestos a acompañarla en el trabajo y juntos se proponen hacer alguna cosa para ayudar a los que lo necesitan. Les animo en el trabajo y les prometo mi apoyo en lo que pueda.
La reunión de los monaguillos que habíamos previsto para esta tarde en el pueblo, no tiene lugar, pues se han ido con los críos musulmanes que están festejando el fin del ayuno. Y es que para las fiestas, todos se apuntan.

Estamos sin coci y sin luz, pero nos las apañamos bien para la comida, pues hay suficientes existencias de lo que llegó en el contenedor.

martes, 5 de julio de 2016

5 de Julio de 2016

Martes

Ha llovido por la noche y la temperatura es fresca. Lavarse por la mañana cuesta un poco por la sensación de frescor, pero no va más lejos, pues la temperatura de la habitación es de veinticinco grados. Es martes y me toca ir a Nagoyon, donde la semana pasada no pude llegar. El camino está un poco seco y puedo pasar sin problemas, pero donde antes era menos de media hora, ahora son tres cuartos de hora largos el mismo recorrido.
La gente espera rezando el rosario y otros van llegando, en el momento que amanece. Lo que sirve de capilla, un reducido recinto, está lleno, y compruebo que hay algunas caras nuevas. Al final les reparto unos caramelos que llevaba para la escuela, pero no tienen clase y por eso les he repartido a los que vinieron a misa.
De vuelta me paro un momento en Tikonko para hablar con la mujer del jefe. Nos ponemos de acuerdo que durante la semana buscaremos un tiempo para encontrarnos y poder tratar el tema de la limpieza del terreno de la iglesia y la presencia de los catecúmenos.
Joseph está desayunando con alguien que fue su compañero de estudios y un rato seguimos la conversación sobre temas del momento y de la parroquia. Están preparando la primera misa de un cura que se ordenará el sábado y hay mucho que organizar.
Voy un momento a la cáritas para saludar a los que están en la oficina y ver si están en disposición de trabajar en pozos, pero no está la persona con la que quiero encontrarme.
Por la tarde debería ir a los pueblos para el catecismo, pero el coche ha comenzado a hacer unos ruidos en la pista que me dicen que quizás es mejor ver al mecánico y no darle muchos viajes.

La luz viene y se va y la conexión a internet es tan débil que difícilmente pasan los mensajes, pero por lo menos pasan, que no es poco.