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domingo, 30 de abril de 2017

30 de Abril de 2017

Domingo

Y sin notarlo nos hemos presentado en el final de otro mes y tenemos presente a Don Bosco en su conmemoración.
Me levanto pronto y voy a Nagoyon llevando la comida para los que participan en la construcción. Cuando llego ya hay gente rezando el rosario en la iglesia y otros van llegando pudiendo comenzar un poco antes de tiempo.
Uno de los monaguillos tiene una crisis de epilepsia y me sorprende le que le saquen al exterior sin mayor problema, pues sé que en casi todos los sitios piensan que estos problemas tienen algo de contagioso y es mejor no tocar a la persona durante la crisis… Les digo que fuera tiene oxígeno suficiente y puede respirar mejor que en la capilla que es muy pequeña y estamos apretados. Al acabar la misa le saludo con afecto, pero le veo muy débil y frágil.
La misa ha sido una celebración festiva, algo que intento hacer en especial en este tiempo de pascua.  La asistencia es numerosa y las referencias al trabajo de construcción que estamos haciendo son continuas. Los que trabajan más asiduamente reconocen que su forma de rezar también ahora es diferente y que ha ganado enteros, lo que aprovecho para animar a todos a participar en el trabajo, sabiendo que Dios paga mejor de lo que podemos imaginar.
Un buen grupo viaja conmigo y en Tikonko nos encontramos con un grupito que está rezando el rosario. Participo con ellos en el rezo y a la hora comenzamos la misa que tiene aspersión de agua en vez de petición de perdón.
Hay unos cuantos visitantes que van llegando por oleadas y es que celebran el aniversario de la muerte de un familiar que ha sido jefe y se han reunido bastantes miembros de la familia para la misa. También está el jefe del territorio, pues el difunto es de su familia.
En Towama aparecen con cierto retraso porque han estado en la casa mortuoria de alguien que ha fallecido y luego viene también y concelebramos, un cura que fue profesor en la universidad y ahora está jubilado y vive en su diócesis, pero estará por aquí un par de semanas. Era él quien solía decirles la misa, pues no venían otros sacerdotes.
Vengo a casa y no veo a nadie. Como y me echo un rato la siesta y de nuevo la emprendemos hacia los pueblos pues el último domingo de mes nos reunimos los líderes de las comunidades de los pueblos.
De entrada, cuando voy con el vehículo cargado, me encuentro que uno de los puentes de troncos de palmera que hay en el camino está deteriorado. Un vehículo con mucho peso ha pasado y se ha roto uno de los troncos… Y me llama la atención la decisión de todos de echar manos a la obra y, sin herramientas, organizan las cosas de forma que puedo pasar con bastante seguridad. He sacado unas cuantas fotos, pues la operación fue larga.
Llegamos tarde a destino y nos esperan algunos del pueblo, no muchos, pues tampoco hay muchos cristianos. Nos reunimos en una de las aulas de clase y van llegando gente del pueblo. El maestro les ha invitado a venir pensando que el jefe tradicional se va a hacer presente, como había pasado en la reunión del mes pasado, pero a pesar de que espera que el jefe venga, no encontramos ni rastro de su presencia.
En la reunión se habla de  temas concretos de cada pueblo, tanto de la escuela como de la iglesia. Aprovecho para hacerles saber que estoy dispuesto a dejar de venir a los pueblos en los que no encuentro respuesta bien positiva. También les digo que su colaboración para cualquier cosa de trabajo y prestación de servicios, suele ser baja y tardía y que no estoy aquí porque me dan pena, sino para decirles que juntos podemos hacer bastantes cosas y les animo a la colaboración. Y los que comprendan, mejor para ellos, pues con ellos estaré.
En la vuelta nos acompaña la amenaza de la lluvia, pero por suerte se contiene y acaba lloviendo por la noche cuando estoy acostado. He dejado a los que llevé en sus pueblos y a cada grupo les he dicho que espero encontrarme con ellos en sus pueblos.

Acabamos un mes cargado de trabajo y nos espera otro con situaciones parecidas. Les recomiendo sobre todo el rezo del rosario con la estatua que tienen, yendo por las casas y visitando en particular a los que no vienen. Intentaré hacerme presente de una manera especial durante el mes para animar a los que vayan viniendo.

sábado, 29 de abril de 2017

29 de Abril de 2017

Sábado

A la luz de las velas nos encontramos rezando en la iglesia, pues la linterna no carga y luego voy a decir la misa a Madonna. Hoy último sábado del mes, toca limpieza y no hay muchos presentes. Ha llovido durante la noche y el ambiente ha refrescado. La gente lleva ropa de abrigo.
Joseph ha ido de viaje y Sergej aparece cansado del viaje de ayer. Todo está en calma hasta después de las diez en que comienza el movimiento. Hablo un buen rato con el fontanero y luego con el cocinero. Es difícil comprender sus reacciones, pero por lo menos percibo en ellos una actitud positiva. El fontanero me habla de su situación familiar. Su esposa está en la casa de los padres desde que murió un hijo que tenía once años, hace ahora tres años… Me dice que no sabe rezar… Le animo, le digo que yo rezaré con él, intentamos hacerlo, pero no sabe las oraciones corrientes y conoce muy poco inglés… Por lo menos en un momento veo que los ojos se le ponen vidriosos y le aparecen las lágrimas… Nunca se ha sentido tan a gusto, me dice… Lo del cocinero llevará más tiempo, pero también llegaremos.
Después de la comida y un poco de siesta, voy a los pueblos. Están trabajando en la construcción y las cosas avanzan. Llevo una tonelada de cemento, no sea que se les acabe lo que hay y nos quedemos colgados. Los maestros hoy no vienen, pues les he dicho que podemos reposarnos un poco después de lo trabajado en la semana.
Las parejas tardan en venir. A un cierto punto me pregunto qué hacer. Comenzamos la reunión y van apareciendo, al final había ocho parejas y varios más que el otro estaba en alguna situación inesperada. Pero lo que me llama la atención es el ambiente que se va formando y lo a gusto que se sienten cuando hablan y comparten lo que viven. Les hago ver que estas reuniones son un inicio de muchas cosas que pueden cambiar y cuando les hago referencia a la tradición que nadie se atreve a cambiar y que en grupo eso es posible, me reconocen que es verdad y que tienen que seguir trabajando en este sentido.
Hay una cosa que siempre les he dicho muy clara, que estoy con ellos para acompañarles, no para hacerles su trabajo, y me parece que quieren comprender la cosa. Se sorprenden de ver que han comenzado desde la semana pasada cuando nos reunimos por primera vez los jefes de seis pueblos y cómo les dije que entenderse con el que corta la madera es su cometido y ellos se han dado cuenta y esta semana el que corta los árboles ha estado trabajando para un pueblo y seguirán los otros.
Me llama la atención el comentario que hace uno de los presentes cuando dice que para ver a Jesús no nos hace falta ir lejos, que en la construcción que estamos haciendo le podemos ver, pues sólo lo que estamos haciendo es un auténtico milagro… Los otros reconocen que es una realidad lo que está diciendo y lo que todos estamos viviendo.
Nos sentimos a gusto y el tiempo pasa rápido y no me preocupa llegar tarde al pueblo siguiente, pues hay tres personas que esperan para el catecismo y escuchan lo que les dicen los que han estado en la reunión y sienten ganas de participar la semana que viene. Aquí rezamos y les doy la bendición, pues no da para más.
En el pueblo siguiente hoy los del coro han llegado con retraso porque hay alguien que ha muerto y han ido a la casa a saludar a la familia. Tenemos un rato de conversación y les vuelvo a decir la idea de la coral, que es ayudar a los fieles a mejor vivir la eucaristía a través del canto. Leemos el evangelio que aún no han leído y pensamos en cantos apropiados para la celebración de mañana. Me fastidia no conocer muchos cantos en su lengua y que tampoco hay un libro de cantos editado, pero algo hacemos.

En casa hay luz del generador que se apaga pronto. A oscuras veo la invasión de hormigas aladas que han entrado en la habitación, pues se quedó la bombilla encendida… Toca de nuevo hacer limpieza de los cadáveres.

viernes, 28 de abril de 2017

28 de Abril de 2017

Viernes
No hay luz y además tengo problemas con la linterna que no carga la batería.  Voy a los pueblos a buscar a los maestros y hoy asisten a la misa en la parroquia. En la misa tenemos el generador y el diácono nos acompaña. Hay varios que esperan para la confesión después de la misa.
Joseph ha ido a la ceremonia de entronización de un jefe local y yo he pasado la mañana con los trabajos de poner en su sito las últimas cosas del contenedor. Es bonito ver la cantidad de cosas que han legado y la generosidad de tanta gente a la que hay que decir gracias y que Dios se lo tenga en cuenta.
El mecánico ha venido a buscar el vehículo y me lo devuelve a la hora de llevar a los maestros a sus  pueblos. También veo los trabajos que hacen en la iglesia, en particular los ladrillos con la máquina que les llevé al otro día, y voy a rezar a Gbalehun, donde hay muy poca gente y se hacen esperar.
La vuelta a casa bien acompañada de gente que está dispuesta a viajar. Por lo menos estás acompañado y a los que vuelven cansados del trabajo del día, el que se les traiga un rato en vehículo es siempre un alivio.

Joseph está en una reunión y Sergej no ha llegado aún, pues ha salido tarde y al final el camión no estaba disponible. Estamos sin luz y después de cenar no tardo en acostarme, pues también siento el cansancio del día.

jueves, 27 de abril de 2017

27 de Abril de 2017

Jueves

Hoy es fiesta, es el aniversario de la independencia y todos lo celebran oficialmente. Voy a rezar a Mattru como cada jueves y a la vuelta digo la misa, pues hemos visto que es mejor ponerla por la mañana en un día en que la gente va de fiesta por la tarde. Aprovecho para invitarles a que participen en grupos en la parroquia, en especial el de la adoración.
Espero la llegada de los que me han prometido que van a venir a ayudarme, pero creo que prefieren la fiesta al trabajo, así que voy organizando lo que tengo a mano y esperemos que mañana estén disponibles.

Voy a visitar el trabajo de la construcción y veo que ha sido lo mismo, hay cuatro que trabajan, pero la mayoría han preferido la fiesta…

miércoles, 26 de abril de 2017

26 de Abril de 2017

Miércoles

Digo la misa en Towama y luego vengo a decirla en casa y después vuelvo el vehículo al mecánico, pues aún quedan cosas para hacer. Hoy me promete que será definitivo… Me ha llamado por teléfono, pero había olvidado el teléfono dentro del vehículo… Así ha venido a casa a la hora de llevar a los maestros a sus pueblos, pues mañana es festivo y no hay clase. Por la mañana me he entretenido con las cosas del contenedor y por la tarde la visita a la construcción me hace ver que todavía queda mucho por hacer, pero que con tesón se irá haciendo.
Cuando llevo a los maestros llevo también una máquina para hacer ladrillos prensados, pues los que habían hecho no son suficientes y también reparo el molde de las celosías que estaba muy deteriorado. También me doy cuenta de que no queda mucho cemento y de que necesitamos arena y espero que con la llegada del camión las cosas sean más fáciles.

En casa seguimos el ritmo de siempre, luz a ratos, internet de vez en cuando y tranquilidad y buenos alimentos. Joseph hace lo que puede en la parroquia y yo en los pueblos. El diácono que se va a ordenar en mayo está con nosotros y viene a las ceremonias de la iglesia y Segej sigue en Freetown.

martes, 25 de abril de 2017

25 de Abril de 2017

Martes

Celebramos a san Marcos. Digo la misa en casa porque ayer la dije en Nagoyon. Joseph lo hace en Madonna y Sergej ha salido pronto de viaje a Freetown y quedamos en casa dos. Nos encontramos en el desayuno y programamos le día. Joseph anda un poco atareado, pues no tiene ni al catequista ni a la que hace de secretaria y está atento a lo que pasa en el despacho.
Me entretengo en reparar una rueda pinchada del vehículo y luego también está pinchada la de recambio, así que trabajo doble. Todavía el depósito del vehículo sigue con una fuga y ya es la tercera vez. Esperemos que logren hacer una buena soldadura. El trabajo hoy lo han hecho en casa porque como estaba pinchada la rueda tampoco se podía mover el coche de sitio.
También se han entretenido en poner de pie la hormigonera que se había inclinado y sigo un buen rato con las cosas del contenedor, que ya vamos dando sitio definitivo
Para la comida el coci nos ha preparado lentejas, que a los de aquí les gustan y están buenas de ver y de sabor. También las he comido a la noche, pues esa comida que reposa está mucho más sabrosa.
He estado en Nagoyon viendo el trabajo de la construcción y animando a la gente, además de reunirme con ellos y ver lo que nos puede hacer falta para que no estemos sin materiales. Hay buen ambiente y los que trabajan están motivados y, si además les das un paquetito de caramelos de los que han venido en el contenedor, la cosa se mejora mucho.

En casa estamos sin luz y en la oración y en la cena nos valemos de linternas. La luz viene hoy mucho más tarde.

lunes, 24 de abril de 2017

24 de Abril de 2017

Lunes

Por ser la conmemoración de María Auxiliadora nos acordamos de Ella en la oración y en la misa. Digo la misa en Nagoyon y luego traigo a los maestros que están en la última semana de sus clases de primavera. Hay ambiente y ganas de trabajar.
Además de los maestros vienen también los que van a preparar el permiso oficial para poder usar la máquina de serrar, que no quieren exponerse a que les molesten. Veo que tienen razón y les adelanto el costo de la licencia.
Después del desayuno tenemos reunión comunitaria y hablamos de diversas cosas que nos conciernen. Viene el carpintero y sigue el trabajo que había dejado a medias en la casa. Hay chapas del tejado que sustituir y muchos interiores atacados por las termitas que piden un recambio. Dice que volverá mañana porque no ha acabado el trabajo.
También viene el fontanero, pues el lavabo de mi habitación tiene una fuga y trata de arreglarla. Me da muy buena impresión y veo que tiene buena voluntad, aunque no conozca mucho de su oficio.
Van varios días que intento organizar las fotos para enviar para el blog y hoy me decido a hacerlo y, cuando la  conexión es algo imposible, acaba funcionando durante el tiempo que lo he dejado para ir a rezar.
En la oración de la tarde aparece Augustine, el diácono que será ordenado cura en el mes de mayo. Le damos la bienvenida, cena con nosotros y compartimos un rato de amena conversación.  Luego Joseph le lleva a su casa.
Henos tenido un rato luz, pero ya se ha vuelto a ir. A pesar de que ha comenzado a llover otra vez, todavía no tiene fuerza el río para que haya electricidad hidráulica.


domingo, 23 de abril de 2017

23 de Abril de 2017

Domingo

Digo la misa en casa, lo que implica que no tengo que madrugar. No he dormido muy bien, pero he tiendo tiempo para leer y rezar. Me levanto con luz, que también es de agradecer.
En la primera misa no hay mucha gente, y es que han ido a otra parroquia a un aniversario. La cosa transcurre por los cauces de la normalidad, si bien, me voy acostumbrando a caras y gestos de los asistentes. Por mi parte intento dar un tono festivo a la  celebración de la pascua en el domingo de la misericordia.
Para la segunda misa me parece que hay menos gente que de ordinario, pero a la hora de las comuniones sí que hay un buen número. El caso es que acabo la misa empapado y me cambio de ropa, porque todo chorrea.

Un plato de arroz del que  nos traen cocinado, me ayuda a reponer fuerzas y después duermo un buen rato. Por la tarde leo, estudio, rezo y doy una vuelta alrededor de la casa antes de juntarnos para rezar. Estamos sin luz y con mala conexión.

sábado, 22 de abril de 2017

22 de Abril de 2017

Sábado

El tiempo pasa a toda velocidad y sin darse cuenta. Seguimos sin luz y rezando con la linterna y en la misa con el generador y sin mucha gente, pero es que hay también misa por la tarde.
Mientras Joseph tiene reuniones y Segej va a visitar a los menores en prisión, me dedico a limpiar la habitación y a seguir al mecánico con el arreglo de la fuga del depósito de carburante, además de concluir los preparativos para tener todas las cosas en marcha para que la motosierra pueda comenzar el trabajo el lunes.
También he hablado por teléfono con Andreas sobre proyectos que tenemos pendientes y el arquitecto que hemos pedido para hacer el plano base de lo que queremos hacer en Towama, además de pedirle que venga a ver si arreglamos lo del pozo de agua de Lembema. Después hablé con Carmelo, el médico que acaba de llegar de España para operar durante una semana. No sé si acabaremos pudiendo vernos…
El mecánico se retrasa y ya salimos tarde hacia los pueblos, pero por lo menos llevamos lo necesario para el trabajo y eso me hace ver que avanzamos, aunque quizá no al paso que me esperaba, pero vamos adelante.
Los maestros no están a la cita. Cuando llego algunos se acercan y, después de un momento para saludar a los que construyen, comenzamos la reunión en la que logro que vayan interviniendo uno detrás de otro y comenten cómo se sienten después de tiempo que llevamos juntándonos y lo que han aprendido en las clases. Veo que están satisfechos del trabajo que hacen y que muchas cosas han cambiado en sus vidas y en las de los alumnos que tienen en clase, lo que me parece muy positivo, aunque sólo sea el comienzo de algo que nos llevará mucho tiempo y esfuerzo.
Para las parejas la situación no es mucho mejor. Hace varias semanas que no llegamos a la media docena de parejas y hoy estamos en las mismas. Por lo menos puedo decir que la cosa va en positivo y veo que los que están saben a lo que están.
Después de la reunión de parejas tengo todavía una reunión más con los jefes tradicionales de varios pueblos que han venido por diversos motivos, uno de ellos importante es la cuestión de la madera para el mobiliario de la escuela de cada pueblo. Como saben que hay máquina para cortar madera, saben que hay posibilidad de hacer algo.
Cuando veo que las cosas están marchando, les dejo a ellos que se las entiendan con el que va a usar la máquina y que cada pueblo vea lo que puede hacer. Para mí ha sido una de las sorpresas que he recibido esta tarde, el ver a los jefes de los pueblos que han venido y están interesados en hacer algo por las escuelas. Esperemos que dure y que cunda el ejemplo.
Creo que les ha llamado la atención el verme que he comprado la máquina y que no estoy interesado en explotarla, sino en que ellos la puedan usar para lo que necesitan, que es madera para los pupitres de la escuela… Quizá hoy han visto que no es dinero lo que buscamos y que estar con ellos y enviarles a la escuela, críos y adultos, es nuestro objetivo… A ver si llegamos a hacerlo realidad.
En Tikonko hay un grupo de gente joven tocando el tantán y varios críos les hacen coro o danzan. Llego tarde, pero les explico que ya saben que si tengo alguna cosa seria que hacer en el otro pueblo, que no vengo a la hora porque ellos tampoco suelen estar a la hora…
Aparece Abu, el catequista, que hace tres semanas que se fue a trabajar para lo del censo de las elecciones, pero la cosa es que viene a conocer a su hija que acaba de nacer. Ha sido algo bonito ver el cariño con el que la ha acogido, pero también interesante la relación con su mujer, pues vienen a las reuniones de parejas y avanzan a buen ritmo preparando su matrimonio.
En Towama la iglesia está cerrada. Es demasiado tarde  para que me estén esperando. Pienso que mañana podrán hacer un buen papel en la misa.

Tenemos luz del generador, pues hay una vigilia en la iglesia, lo que me permite cargar baterías y enterarme de noticias.

viernes, 21 de abril de 2017

21 de Abril de 2017

Viernes

Hoy no voy a rezar a los pueblos y por ello tengo un buen rato de oración en la capilla antes de ir a la misa en la iglesia en la parroquia. Nos acompaña el diácono que está por aquí estos días. Me paso la mañana en preparativos y esperando llamada que no llega. Voy a visitar a los maestros y organizo cosas del contenedor.
Por fin me vienen a ver con la lista de lo que necesitan, los accesorios para la máquina que compramos ayer y doy lo que necesitan para que se los procuren y encontrarnos de nuevo en casa. Y, como tardan, voy a ver a los maestros y estoy con ellos hasta que concluyen el trabajo por esta semana.
Para esto he visto que el vehículo tiene problemas de nuevo con una fuga de carburante y llamo al mecánico que me promete que mañana lo arreglará, lo que me permite llevar a los maestros a sus pueblos, visitar la construcción, hablar con el jefe del pueblo y ver las condiciones a fijar con el operador de la máquina, cosa que haremos mañana por la tarde en el pueblo en reunión con varias personas.
Luego voy a Gbalehun y llevo a uno de los maestros que renquea un poco y aprovecho el viaje para tener una conversación con él y proponerle decidir si ser maestro a dejarlo, pero si decide estar con nosotros le quiero ver entregado en cuerpo y alma a los alumnos. No le pido que decida, sino que lo piense y tome su tiempo antes de decidir. Por lo menos me ha parecido que se ha sentido comprendido.

En casa hay luz y, aunque la conexión es débil, por lo menos puedo ver las noticias en el periódico.