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domingo, 24 de julio de 2016

24 de Julio de 2016

Domingo

Es la conmemoración de María Auxiliadora, pero no se ve mucho porque es un domingo. A la hora de ir a los pueblos cae una fina lluvia, pero en el camino la pierdo y en los pueblos hay día claro. Los del primero están a la hora y rezan el rosario antes de comenzar la misa. Trato de hablarles de la cercanía del Dios del que nos habla Jesús y me refiero a la experiencia que ellos mismos tienen en las parejas y les animo a vivir esta experiencia como un regalo de Dios y a darle gracias. El ambiente es bueno, el espacio reducido y los críos se hacen oír, pero es lo que tenemos y fuera de la iglesia ahora no es posible, todo está mojado y la lluvia puede llegar en cualquier momento. Y al final se apuntan al vehículo también un buen número.
En Tikonko las cosas cambian, la gente llega con retraso, pero  hoy son numerosos y hay varios de fuera. La mujer del jefe ha traído a alguien que les ayudará a plantar los árboles que ella ha hecho traer y les invito a que lo vivan como experiencia positiva y que aprendan y luego ellos mismos los planten también en sus granjas. La hora me impide estar más con ellos, pues tengo el pueblo siguiente y el camino es cada vez más penoso de recorrer por estar lleno de baches.
Por lo menos en la celebración ha salido varias veces la referencia al pozo que tienen y cuando me dicen gracias, les respondo que la forma de manifestarlo es implicándose en las actividades que se les proponen y en primer lugar en la presencia regular… Esperemos que sea una realidad y no se quede en un bello deseo.
En Towama las cosas transcurren por los mismos derroteros. Yo he llegado un poco más tarde que lo habitual a cuenta del estado del camino y en general llegan tarde, pero de forma especial los del coro, que al comenzar no había ninguno… No les digo nada, pues ya son conscientes de ello y al final el número de los presentes es aceptable. La imagen de un Dios que perdona no es compatible con echarles el perro, por lo que hoy intento mantener la calma y veo que al final ellos mismos reconocen la tardanza… Esperemos que la semana que viene la situación mejore. Creo que María Auxiliadora ha hecho también su trabajo en la mañana de este domingo.
El domingo nos suelen preparar comida que nos dan en el ofertorio de la misa. Hoy lo que me han dado en los pueblos me parece bastante aceptable, pero cuando llego a casa y lo comparo con lo que han traído a la parroquia, veo que es muy inferior, y es que parece ser que la señora que ha preparado la comida en la parroquia es una entendida… Hay cuatro platos diferentes: fideos secos, cuscús, ensalada rusa y pescado, mientras que en lo de los pueblos hay arroz y salsa para acompañar. Estoy acostumbrado a comer lo que me ponen delante, pero también sé distinguir entre plato y plato y hoy, además de comer, he disfrutado del hecho de tener donde elegir y la calidad de lo que se me ofrecía, en particular del pescado.
Tengo cansancio y duermo bastante tiempo la siesta. Después intento arreglar la rueda que se pinchó ayer y me dicen que no tiene remedio. No es un pinchazo, es un reventón provocado por uno de los tocones salientes que quedan cuando cortan la maleza para limpiar el camino… Así que he buscado una rueda de las que había retirado y la he puesto en el repuesto y a ver si así tira durante el tiempo que me queda antes de las vacaciones.
También ha hablado un rato con Andreas, el encargado de la oficina de desarrollo en la capital que ha vuelto de un curso de formación y está preparando una visita por aquí. Por ahora le he dado la relación de los pozos que hemos hecho este año y hemos quedado de vernos para saber el estado de las finanzas y afrontar los nuevos proyectos.
Más tarde hablamos un rato Joseph y yo y hacemos planes de diversas pequeñas obras que queremos hacer en los alrededores de casa antes de meternos con las obras de la casa. Hay un rincón que puede ser un buen sitio para recibir a la gente y para encuentros, está al aire libre y sin mucho ruido. Tenemos la capilla de la adoración que recibimos a medio hacer y es hora de acabarla, además de plantar arbustos para aislarnos del polvo en la estación seca. En ello estamos y esperamos poder hacerlo sin tardar, lo mismo que tener el agua corriente en casa.
Estamos un rato en la capilla y después rezamos el rosario juntos. Cenamos las sobras del mediodía y la luz se va, pero por suerte sin tardar mucho vuelve y podemos disfrutar de hacer las cosas sin la linterna en la mano.


sábado, 23 de julio de 2016

23 de Julio de 2016

Sábado

Tenemos luz y me levanto con ánimo después de un sueño reparador. En la oración de la mañana celebramos a santa Brígida y me acuerdo de forma especial de las monjas de Paredes que hoy es su fiesta patronal y a quienes he prometido rezar por  ellas, pues también lo hacen por nosotros.
Hoy viene el profe y, como no vino ayer, me ofrece un rato de clase, lo que acepto con mucho gusto y leemos los evangelios que luego leeré en los pueblos durante la semana. También me trae un método sencillo de aprender mende que me deja para que le eche un vistazo, aunque no tengo mucho tiempo, pues después del desayuno me dedico a desempaquetar la máquina de hacer formas. Hasta ahora no hemos tenido un sitio donde ponerla y quiero ver con detalle lo que hay que hacer con cada una de las cajas que tiene dentro el embalaje principal. Me paso la mañana en el intento, sudo lo que quiero y más y, aunque me ducho al final, creo que acabaré con agujetas por falta de costumbre en arrancar clavos, pues ya me duelen algunas articulaciones de las manos.
Después de comer y un rato de siesta, voy a los pueblos. Paso en primer lugar por el sitio donde han acabado el pozo, Tikonko, y saco unas fotos para enviar, aunque aún le faltan los rótulos. En la reunión con las parejas amenaza la lluvia y acaba cayendo abundante, como las parejas, que hoy llegamos a ocho, y seis adultos más que esperan que su pareja venga. Da gusto ver el número de los presentes cuando no hace mucho estábamos en menos de la decena y ahora pasamos de la veintena.
En Tikonko el catecismo es otra cosa, pues hay poca gente, pero la paciencia también hay que ejercitarla y con ellos en especial. He leído el evangelio en su lengua y no han entendido mucho, pero tampoco lo entienden cuando se lo leo en inglés, lo que me dice que no es solo problema de entender. El nivel cultural es muy bajo y en la escuela se hace bastante poco por mejorarlo.
Están contentos con el pozo y me dan las gracias, aunque les digo que la forma de agradecerme cosas no es de palabra, sino haciendo uso correcto de los que han recibido.
Cuando al anochecer veníamos para casa, un pinchazo nos hace tardar tres cuartos de hora para cambiar la rueda y tenemos suerte que no ha llovido, pues un rato antes lo ha hecho con cierto ímpetu, lo mismo que nos pasa al llegar a la ciudad, la lluvia cae abundante y los que vienen en el vehículo se amontonan como pueden en la cabina, pues la parte trasera no tiene protección contra la lluvia.
Llego bastante tarde y veo que la casa está a oscuras, lo que me hace pensar que no hay luz, pero es que Joseph ha salido a visitar a un enfermo y no ha quedado nadie en casa. Viene sin tardar y cenamos juntos y comentando lo que ha sido la jornada.

Ha habido luz y buena conexión, pero ahora estoy escribiendo  sin luz, y es la realidad que vivimos durante tiempo, que la luz viene y se van con cierta frecuencia y al final acabas acostumbrándote , aunque es más fácil acostumbrarse a la luz que a que falte.

viernes, 22 de julio de 2016

22 de Julio de 2016

Viernes

Amanecemos sin luz y la lluvia nos acompaña, lo que hace que poca gente venga a la misa, incluso el profe me deja sin clase, pero lo comprendo, pues viene de lejos y la lluvia es algo molesto, sobre todo cuando como ahora, suele ser torrencial.
En casa después de desayuno estudio un rato y luego organizo un almacén. La comida que nos queda hay que repartirla y ver la mejor manera de hacerlo a quien lo necesita de verdad. Seguimos apañándonoslas para la comida, pues no tenemos coci, pero siempre hay latas o botes de conservas que son una solución fácil y rápida.
Por la tarde voy a los pueblos, hoy el más alejado y como el camino se deteriora con las lluvia, me lleva casi dos horas el recorrerlo, aunque siempre acompañado, pues en el camino siempre hay gente que agradece el que les lleves.
Me doy una vuelta por el pueblo saludando a unos y otros, llego hasta el río, que aún no ha subido de volumen como l estaba el año pasado para estas fechas y la reunión de las parejas es un continuo decirles que tienen que rezar juntos, que  no hay forma de avanzar si no se hace así y, aunque les hago ver a cada uno su situación, no me parece que llegan a enterarse de lo que les digo, así que deberé seguir teniendo paciencia.
En Gbalehun hay poca gente, menos de la que había la semana pasada que me prometieron que iban a venir con alguno más. El miércoles enterraron junto a la iglesia al señor que la había financiado y hoy seguimos rezando por él. Al final pedimos a la Virgen con una decena del rosario, que nos dé luz en lo que tenemos que hacer todos.

El camino de vuelta es laborioso, pues aunque no llueve, nos lleva hora y media recorrer quince kilómetros. Es de noche y sigue habiendo gente en el camino y contentos de que se les lleve un trozo del camino en el vehículo. Llego a casa más tarde de las diez.

jueves, 21 de julio de 2016

21 de Julio de 2016

Jueves

La lluvia ha caído durante la noche y sigue cayendo cuando voy a Mattru, el pueblo al que voy a rezar los jueves. Hay poca gente a cuenta de la lluvia; por lo menos es la disculpa que me dan. Rezamos por el que enterramos ayer y me dan una lista de personas dispuestas a hacer el catecismo, pero que no están presentes, por lo que seguiremos esperando.
Hoy con la lluvia la procesión de los que viene con leña y carbón se ha retrasado y me los encuentro a la vuelta. Es algo que me hace daño el ver a esta gente, pero también es algo que no puedo solucionar si ellos no colaboran y, paciencia es lo que debo seguir teniendo.

En casa, después del desayuno, hago un rato de limpieza y me voy a la iglesia, es el día de la adoración y estoy disponible rezando, para los que vienen a confesarse. Por la mañana hay poco movimiento. Por la tarde hay un grupo que reza y algunos aparecen, hoy hasta un crío que cuando le hablo me dice que es musulmán, pero que está con su tía y viene para pedirme que rece por él. Hablamos un rato y acabamos siendo amigos.

miércoles, 20 de julio de 2016

20 de Julio de 2016

Miércoles



Me despierto temprano y es que la luna ilumina la noche con su claridad. Voy a rezar a Towama y allí el cielo ya está nublado y no me deja ver la luna. Hay varios estudiantes de la uni y la monja les acompaña. Quieren hacer catecismo, pero ninguno tiene el libro, por lo que les digo que se hagan con el libro que les he pasado y la semana que viene comenzamos.
Tengo prisa porque como no está Joseph, voy a decir la misa en casa y no quiero llegar tarde y el camino es difícil de recorrer a cuenta de las lluvias que lo deterioran cada vez más, pero estoy en casa a la hora y hay buen número de gente. En los dos sitios les he invitado a ser los profetas que hemos escuchado en la primera lectura y la buena tierra de la que habla el evangelio.
Después de misa voy a saludar a un grupo de gente que se reúne para rezar en una escuela, es algo así como una comunidad de base. Hay diferentes clases de personas, desde niños a adultos, mujeres en particular y algunos jóvenes. Intentaré seguirles en lo que pueda y ayudarles a aclarar los objetivos que tienen y se  proponen.
Vuelvo a casa, desayuno y Joseph vuelve del viaje, Viene con una señora que trabaja en una agencia de viajes y es quien le hace el trabajo de buscar billetes cuando necesita. La ha encontrado en el camino y ha venido a visitar Bo, que no conocía.
También hablo un buen rato con el obispo en su despacho, algo que había programado hace unos días, pero a causa de su indisposición, lo hemos diferido hasta hoy. Hay varios temas que tratamos, en particular la evangelización de los pueblos, de lo que se muestra muy satisfecho por el trabajo que hacemos. También me habla de la estación de la parroquia que nos da de nuevo para encargarnos de ella y propone fechas para la ceremonia. Le digo que puede elegir, pues estamos disponibles cuando quiera. Otras cosas de menor importancia nos entretienen un rato más. Está contento de nuestro trabajo, nos anima a seguir y a él le veo recuperado de su malaria.
Antes de comer me llama el catequista de un pueblo que ha muerto una persona esta mañana y me esperan para ir al entierro, pues ya tiene todas las cosas preparadas. Se trata de un maestro que tuvo una caída cuando iba en la moto con tan mala suerte que le afectó a la cabeza. Le llevaron al hospital pero no pudieron hacer nada. Es alguien que conozco y he tratado de cerca. Su mujer falleció el año pasado, posiblemente de cáncer y deja varios huérfanos, todo un problema, pues parece ser que no hay ayudas del estado para estos casos.
Hay mucha gente, como en todos los entierros. Les digo palabras de ánimo a la familia y a todos que estemos dispuestos para el momento que nos toque, pues eso siempre sucede de forma inesperada.
Me piden que lleve el féretro en el vehículo, pues es pesado y además amenaza lluvia. Se las apañan para instalarle en el poco espacio que hay y así les llevo a los que han entrado con el féretro hasta el cementerio.
Una sencilla oración acompañada por algunos gritos de las mujeres, nos acompañan y rompen el recogimiento de los asistentes que siguen en silencio el trabajo de poner el cuerpo envuelto en un lienzo blanco en la tumba, pues la caja es sólo para el transporte al cementerio.
Finalizado el responso, volvemos el féretro a la casa mortuoria, saludos a los presentes, en particular al padre del finado, muy mayor y que casi no ve. Les doy la colecta de la misa, pues les puede ayudar mucho en este momento de gastos importantes y mañana, espero encontrarme con ellos de nuevo en la oración de la mañana y rezar por el difunto.
Luego voy a Towama, como suelo hacer cada miércoles, pero no hay mucho que ver, y además la lluvia se prepara, con lo que también me pongo en camino antes de que empiece, pues si te pilla en ruta puedes tener dificultades… Y sigo recogiendo a gente que va a pie, un par de estudiantes de la universidad y dos blancos que en cuanto les veo sé que son mormones. Les sorprende que les invite a entrar en el vehículo y les lleve hasta su destino.
También tengo tiempo para visitar la parroquia en la que tengo unos papeles de los sacramentos que celebramos en pascua y que aún no los han gestionado. Por lo menos el párroco, que hoy he encontrado en casa, me promete que lo hará pronto.
La luz viene y se va y la conexión a internet es débil, lo que no me permite hablar en el skype, así que paciencia y a esperar mejores tiempos. También la batería del ordenador me dice que le queda poca carga, así que mejor dejarlo para otro día y tratar de dormir, y si viene la luz de nuevo aprovechar la ocasión.


martes, 19 de julio de 2016

19 de Julio de 2016

Martes

Hemos pasado la noche sin luz y así estamos por la mañana. Ha llovido por la noche y sigue lloviendo ahora. Voy temprano a rezar con la gente de Nagoyon. Están a la hora y son muchos. Después tengo un rato de reunión con los maestros en la escuela y les hablo de la motivación en ellos y en los alumnos. Me siguen con interés y me dicen que es importante lo que les digo y que les ayudará en su trabajo. Volvemos sobre el tema de la titulación y les digo que espero que el colegio en Bo esté operativo y sea reconocido de forma que nos pueda hacer el servicio que esperamos.
Cada vez hay más gente que intenta entrar en el vehículo. Hoy estaba a rebosar y donde unos se bajan, otros intentan subir, y es que en las lluvias las motos son difíciles de encontrar y todos aprovechan el vehículo que pasa.
En el viaje de regreso, me paso por el sitio en el que trabajan los del pozo. Allí están con la tarea casi acabada y con la disposición para el trabajo que hacen, algo muy de agradecer en esta situación en la que encontrar gente que trabaje en equipo no es lo normal de cada día.
En casa están a punto de salir los que van de viaje, Joseph, los trienales y los postulantes, con lo que me dejan solo y aprovecho para poner cosas en orden y después de la comida y la siesta darme una vuelta por los alrededores y recogerme en cuanto empieza la lluvia, que de forma intermitente nos acompaña por la tarde.
Tengo tiempo para organizarme, leer, rezar y recibir a quien me viene a visitar, en particular un catequista con quien he estado largo rato hablando. Poco a poco voy intentando comprender la forma de ser de la gente de aquí y no sólo su ser, sino también su forma de actuar, que a veces no te resulta lógica y pienso que la experiencia de la guerra ha cambiado muchas cosas y que tengo que tener paciencia y comprensión con ellos. Imagino que también ellos la tendrán que tener conmigo…


lunes, 18 de julio de 2016

18 de julio de 2016

Lunes

A media noche vino la luz y aproveché para cargar las baterías de los aparatos que estaban vacías y luego seguí durmiendo. Por la mañana después de la misa y la clase de lengua, fui a llevar cemento a los que trabajan en el pozo y llovió durante todo el camino, pero a la ciudad no llegó el chubasco.
Hablé un momento con el obispo. Sigue sin estar en forma, pero me dice que puedo en cualquier momento visitarle, aunque no esté en el despacho, que en casa me recibe. Veré el mejor momento para hacerlo, así como el día.
Vienen a visitarnos dos postulantes salesianos que van a ir al noviciado y están visitando a la familia. Comen con nosotros y en la cena decidimos que les podemos llevar junto con los trienales a Lungi, la otra casa salesiana donde van a estar unos días y los trienales es allí donde van a coger el avión. Joseph se encargará del viaje.

La luz viene y se va de forma repetida. La conexión a internet es muy débil y por momentos se va y se viene, pero por lo menos puedo leer los correos.

domingo, 17 de julio de 2016

17 de Julio de 2016

Domingo

Como cada domingo la salida es temprana y, aunque el tiempo está nublado, cuando llego al pueblo la cosa está más despejada y hay bastantes presentes esperando, lo que nos permite comenzar antes de tiempo, pues la mayoría llegan antes de la hora. Hoy la misa es fuera y los árboles no lloran…
Encontrar a Dios en la oración, en su Palabra, en la Eucaristía y en los hermanos es el tema de la homilía y la idea que trato de hacerles retener, que nos tenemos que encontrar para rezar para luego poder encontrarnos con los demás como hermanos.
El vehículo está lleno de gente dispuesta desplazarse a diferentes sitios. Conmigo llegan hasta Tikonko en primer viaje, donde nos encontramos a los poceros que están a punto de iniciar el trabajo de bombeo del agua del pozo para saber la cantidad que produce y lo harán durante la misa, que es seguida por un grupo regular de gente que sigue llegando tarde y a quienes intento animar en el trabajo de construir una comunidad de gente que reza.
Han arreglado el camino de entrada a la iglesia, pero aún les queda un trozo de limpiar de lo que les había propuesto. También les digo que el pozo que estamos haciendo es un gesto de buena voluntad y que el agua es algo que los africanos ofrecen incluso a su enemigo, cosa que les hace sonreír, pero les digo que espero su colaboración y el empeño por parte de todos.
La señora que nos prometió venir ayer, no se ha presentado y encargo a otras mujeres que vuelvan a verla. El tiempo se me echa encima, pues el camino es difícil de recorrer y me despido animando a la gente a que vengan con otros el domingo siguiente. Los poceros siguen en su labor.
A Towama llego con tiempo y con el vehículo lleno. Aquí ya se sienten más cerca de la ciudad y se deciden a buscar una moto que les lleve, con lo que me queda espacio para los que se apuntan para el vehículo para después de la misa.
Las cosas van por el cauce normal. En la homilía hablo de la misma idea que en los otros sitios, pero aquí insisto en los que vienen a comulgar y no se confiesan. Reparto una fotocopia al final de la misa sobre la preparación a la confesión tomadas de un librito muy popular y que muchos conocen y espero la reacción en los próximos encuentros.
En casa los trienales han tenido la despedida en la iglesia y la comida es un poco en desbandada, pues hay quienes han venido a verles después de la misa y están con ellos. Yo estoy cansado de la mañana y después de un ligero plato de arroz, duermo bastante la siesta y luego vuelvo a ver el trabajo de los de los pozos y a encontrarme con un catequista con el que quiero hablar y mostrarle que estoy cercano en un momento difícil para él

En casa no hay luz y estamos a oscuras, no encuentro a nadie, pues han salido y seguro que están con algún grupo de despedida. Luego sé también que Joseph ha ido a visitar a una familia y a alguien que está en el hospital.

sábado, 16 de julio de 2016

16 de Julio de 2016

Sábado

La Virgen del Carmen. Por suerte tenemos luz, que hace días que no aparecía, pero tampoco dura mucho antes de irse. Nos ha permitido la misa, pero para el desayuno ya se fue de nuevo. El rosario que rezan antes de la misa y una oración especial después, marcan la devoción a la Virgen por aquí, cosa que no es de largo tiempo.
Empleo un rato para lavar algunas camisetas y ordenar las cosas de la tarde, pues luego hay consejo de la parroquia, al que llega buen número de representantes de los grupos y con quienes tratamos diversos temas, uno de los cuales es el programa del año de la misericordia y su celebración por parte de cada uno de los grupos. Finalmente la información económica está también disponible y nos la dan.
Después de acabado el consejo me tomo algo que encuentro en el frigo y me echo una siesta que no me esperaba, pero que me renueva y me siento lleno de energía para la tarde.
Hay reunión de parejas, pero primero me paso por donde los trabajadores del pozo en Tikonko. Han encontrado agua, hay unos siete metros de agua y han llegado hasta más de quince metros. Siguen haciendo preparativos para meter los tubos y me dicen si les puedo hacer llegar cemento, que es difícil encontrar un vehículo para traerlo ahora con las lluvias. Estoy dispuesto cuando me lo pidan.
Las parejas no están en su mejor día. Hay varias que no han venido y también algunos nuevos que hacen que seamos una quincena de adultos. Y en la reunión, les dejo hablar y explicar lo que viven como experiencia y hablo de varias cosas más que lo que han dicho a la vez que les animo a ser regulares en rezar juntos y en la asistencia a las reuniones, pues si no lo hacen, tienen mucha probabilidad de acabar peleándose. Algunos sonríen. Quizá otros no han entendido lo que les digo, pues no todos hablan inglés.
En Tikonko y a la vuelta, los poceros siguen con su trabajo y hay media docena de personas para el catecismo y luego se suman algunos más, lo que hace que estemos alrededor de la decena y que les hable del evangelio de mañana y les invite a leer personalmente el evangelio y si es posible cada día.
Vamos a visitar a la mujer de uno de los que han venido al catecismo. Está en casa cocinando y nos promete venir mañana a la iglesia. También compruebo el ambiente que se prepara para una fiesta-funeral por un señor importante que ha muerto y ya hay algunos bien cargados antes de que comience la cosa que durará toda la noche. Mañana comprobaremos los efectos en algunos que vendrán que no se tienen.

En el camino sigo cargando con los que están en ruta y a pie y cuando llego a casa me encuentro con Samuel y Edison que han vuelto de vacaciones y a quienes preparamos una despedida en la misa de mañana.

viernes, 15 de julio de 2016

15 de Julio de 2016

Viernes

Por la noche hubo un rato la luz, pero luego se fue y amanecimos a oscuras y con el generador durante la misa. El profe hoy estaba presente en la misa y nos encontramos un rato después para recuperar lo que el lunes no tuvimos. Se muestra contento de ver que progreso en la lectura. Como no estuvo el otro día, he hecho el trabajo yo solo y, aunque algunas palabras el acento no está en su sitio, por lo menos hay muchas que sí pronuncio bien y me felicita.
Joseph sigue con reuniones y visitas y yo contacto con el obispo, pues hay cosas para consultarle y me dice que no estará en el despacho, que tiene malaria. Le prometo que la gente en los pueblos rezará por él y me lo agradece.
Hay alguien que ha muerto en un pueblo y le quieren enterrar al lado de la iglesia, pues es él quien ha dado el terreno y el que la ha construido. El obispo me dice que la opción es enterrar en el cementerio y con la experiencia del ébola parece  ser que es decisión conjunta que se respete y que todos lo hagan. Me viene a ver el cura de una parroquia de aquí de la ciudad y veo que el finado vivía y trabajaba en su parroquia, por lo que le sugiero que sea él quien haga lo que mejor le parezca al respecto en el entierro, con lo que me libro de la preocupación.
Viene a visitarme Marta, la cooperante que trabaja en la capital y que ha venido a darse una vuelta el fin de semana con algunos conocidos. Hablamos un rato. Tienen sus planes y quieren venir a los pueblos, pero me parece que quieren muchas cosas para poco tiempo. Les digo que estoy disponible y encantado de que me aocmpañen, pero al final encuentran mejores opciones.
Voy a los pueblos y salgo antes para ir donde los de los pozos que me esperan. En Tikonko han ocupado la iglesia y los aledaños con los materiales que han traído y esperan que les marque el sitio para comenzar. En cuanto llego y les indico el sitio, empiezan el trabajo. Como no tengo prisa, estoy más de una hora con ellos y a la vez que veo y aprendo lo que hacen, también les agrada el que esté con ellos y que comparta mi experiencia del trabajo en pozos.
Voy luego a Cassama. Llego un rato antes y me doy una vuelta por las casas de los conocidos y voy a ver el río, que sigue subiendo, pero aún le falta mucho para llegar a su nivel del mes de julio de otros años.
Las parejas van llegando y algunos me dicen que tienen que estar en los campos porque si no los pájaros se comen las semillas que han plantado y por eso no pueden venir pronto. Es una realidad que viven y que cada año se repite y no veo que tenga una solución fácil.
Hay una mujer que he visitado y que me ha dicho que no va a venir porque tiene que cocinar. Su marido, una muy buena persona, es paciente y aguanta, pero cuando estamos en plena reunión, les digo que vamos a ir a la casa de la que no ha venido. Y al principio no se lo creen, pero cuando me ven que tengo la mochila y que salgo de la escuela, me siguen, yo creo, que sin mucha convicción.
En casa de la señora todos se acomodan como pueden y animo a las otras mujeres a que le hablen y le digan que ellas también tienen que cocinar y hacer sus labores y que han tenido tiempo para acompañar a los maridos a la reunión. Ella se muestra un poco sorprendida y promete que la semana que viene estará presente en la reunión. Esperemos que sea realidad, pues no es la primera vez que la visitamos por el mismo motivo.
Me voy y les dejo en plena conversación con la señora, pues se me hace tarde para el pueblo siguiente. Hay quienes me piden que les lleve en el vehículo y vamos al otro pueblo, donde pasar un puente es bastante arriesgado, pero no tengo ningún inconveniente en el paso.
En Gbalehun, el pueblo de donde es el hombre que ha muerto, la gente no tiene prisa y esperamos un rato. Han venido algunos críos y luego se suman varios adultos, y algunos que han venido por la invitación de otros que me han prometido que lo iban a hacer la semana pasada y lo han hecho esta. Les animo a seguir haciéndolo y seguir viniendo.

Rezamos de una manera especial por el señor que ha fallecido y por su familia y seguidamente emprendo el camino de regreso acompañado de algunos que vienen hasta Bo y aumentando con los que encontramos a esa hora tardía en el camino y que vienen del campo. Es largo por el mal estado, pero sin novedad llego a casa sano y salvo y hablo un poco con Joseph y luego nos vamos a dormir, pues seguimos con día largo para mañana.