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lunes, 10 de septiembre de 2018

10 de Septiembre de 2018

Lunes


Hoy he dormido bien y me levanto con ganas. Lo primero me paso el tiempo de la oración de la iglesia con luz y luego se va en algún momento, pero siempre hay a mano una linterna. Siguen siendo muchos los que vienen, pero es que los catequistas siguen en sesión.

Después del desayuno nos reunimos como cada lunes y tratamos de poner en orden lo que hemos vivido durante la semana, además de hacer un programa para poner en práctica las recomendaciones de nuestro regional.

Hablo con el provincial y con el obispo para concertar y concretar encuentros y con Andreas, el encargado de la oficina de desarrollo porque piensa venir hoy para tener una reunión con nosotros y otros agentes del proyecto moringa mañana por la mañana.

Veo por donde andan las cosas en la finca y trato de ir a visitar a los que trabajan, pero por una parte el vehículo está esperando al mecánico y por otra se pone a llover, con lo que acabo pasando mucho rato de la tarde leyendo o rezando ante el sagrario.

Llegan Andreas y una de las trabajadores del proyecto y pasamos un rato juntos comentando diferentes aspectos de lo que trataremos mañana, además de ver los pasos para contactar los interesados en los pueblos.

Andreas se va a su sitio y la chica se queda con nosotros en casa. Cenamos con dos salesianos jóvenes que han venido desde Freetown y después dedico un rato a leer las noticias, que hoy sí que hay conexión y enviar correos.

domingo, 9 de septiembre de 2018

9 de Septiembre de 2018

Domingo


No he logrado conciliar el sueño y me paso la mayor parte de la noche leyendo, aunque la verdad es que por la mañana no me encuentro muy cansado. La realidad es que como voy a decir la misa en casa también puedo estar un rato más en la cama.

Después de desayunar bajo con mucho tiempo a la iglesia, que abro porque el catequista aún no ha llegado y estoy un buen rato rezando antes de que aparezcan los primeros que se ponen a limpiar el polvo. Poco después van llegando otros, se reza el rosario, se hacen otras devociones y aún queda tiempo que empleo en saludar a los que llegan por la puerta de atrás.

Hoy hay procesión con incienso y además buen número de monaguillos, que estrenan sotanas y a quienes presentamos ante la asamblea con un compromiso de servir a Dios y a la comunidad parroquial, todo ello acompañado de la fanfarria que da ambiente de fiesta a la celebración.

Además de los monaguillos hay también otros que se presentan, con lo que los anuncios llevan un tiempo grande, pero aquí la gente es paciente.

Nos acompañan también los catequistas de la diócesis que están en sesión y a quienes deseamos buena estancia entre nosotros. Y si a estos les sumamos los que cumplen los años y los que han pedido una misa por un difunto, te salen no sé cuantas bendiciones y rociadas con agua bendita y nos dan más de dos horas y media de misa.

En la homilía les hablé bien claro de abrir los oídos para escuchar la palabra de Dios y de proclamar con nuestra boca sus maravillas, lo mismo que hacía el sordomudo del evangelio. Di un interés especial a los catequistas presentes animando a todos en general y a cada uno en particular a proclamar la palabra durante la semana.

A la salida estuve un buen rato saludando a las que salían y luego haciendo fotos con los monaguillos y quien te pedía que le acompañaras, me subí a casa a cambiar la ropa empapada de sudor, bajé y estuve un rato con los que aún quedaban, con lo que se llegó la hora de comer y, como los que fueron a los pueblos estaban lejos de venir, por eso comí y me eché un rato la siesta.

Salí a cargar el teléfono y me encuentro a tres de la parroquia, de los cuales ninguno ha venido a la misa… No es que los conozca, pero como hablamos, al final me acaban confesando que se sienten mal y que van a venir la semana que viene. Por lo menos entre bromas y veras, se enteraron de qué iba el evangelio y me prometieron venir el domingo que viene… Y habrá que ver hasta dónde llegan esas promesas.

Me llaman los catequistas, que mañana tienen controles en las escuelas y así les llevo a destino antes de que se desate la lluvia, que me pilla en el camino de vuelta, abundante y refrescante, pero difícil a la hora de recorrer el camino con ella.

En casa ya están cenando los demás, intento darles alcance y después compruebo que no hay conexión hoy. Así que paciencia y buena letra.

sábado, 8 de septiembre de 2018

8 de Septiembre de 2018

Sábado


Celebramos la fiesta de la Natividad de María. Hay bastante gente para la oración y luego para la misa, seguida de confesiones. Después del desayuno van a la catedral para asistir a unas profesiones de monjas y yo me voy a rezar a la cárcel porque la semana pasada como hubo limpieza en la ciudad y nadie se mueve de casa, no pude ir.

Hay un equipo de gente nueva en el trabajo de la cárcel y me reciben con interés y con amabilidad. Saben de mí por el pozo que tenemos pendiente de acabar y aprovecho también para explicarles los motivos de mi presencia en la cárcel: ayudar a los que están dentro a vivir más llevaderamente su situación y de paso el que a los que están encargados de ellos también les resulten las cosas más fáciles.

Me permiten la entrada sin mayor problema y estoy largo rato hablando con los que han venido y luego de leer el evangelio, comentamos que hoy se cumplen las palabras que acabamos de escuchar y cuando les digo que Jesús abre los oídos del sordo y le suelta la lengua y les hago ver que cuando ellos escuchan a los que llegan y los traen a rezar es en ese momento que estamos cumpliendo el evangelio, les gusta, sonríen y quedamos de acuerdo para seguir haciéndolo durante la semana entrante.

Hago unas fotocopias, echo carburante al vehículo y hablo un momento con una persona que me viene y se hace la hora de comer, que seguida de la siesta y un poco de lectura me da la hora para ir a los pueblos.

El camino sigue en mal estado, pero eso no me impide que lo recorra y recoja a los que van a pie, un grupo que estaba muy contento con el viaje.

En Nagoyon he esperado largo tiempo, he visitado a un amigo mayor que está achacoso y hemos disfrutado un ratito juntos, he saludado a algunos más y cuando han venido las parejas, nos hemos juntado y rezado y compartido la experiencia que tienen. Han sido pocos, pero ha estado animado.
La vuelta pasada por agua y en casa la luz del generador primero y luego la de la ciudad me han permitido leer las noticias y ver os correos.

Gracias en el día de la fiesta de la natividad de la Virgen.

viernes, 7 de septiembre de 2018

7 de Septiembre de 2018

Viernes



Estamos en tiempo de lluvias, así que es normal que llueva y llueva y también lo ha hecho por la noche, aunque no sé la intensidad, pues cuando llueve refresca  y puedes dormir mejor y levantarte en forma.

He ido a la capilla a rezar y poco a poco han ido viniendo los demás y hoy para la misa contando con la presencia de los catequistas nos acercábamos al centenar. Presidida por Don Américo y deseándole un buen viaje, además de prometerle nuestra oración.

Inmediatamente después da la misa hemos tenido la lectura de las conclusiones que nos ha llevado un buen rato y seguido el desayuno y unas fotos de recuerdo en la entrada antes de partir hacia las nueve. Le lleva Joseph.

He estado poniendo cosas en orden, viendo a los catequistas, hablando con el salesiano estudiante  que ha venido para el cursillo y después de comer y un poquito de siesta, me voy a la finca a trabajar en la plantación de las moringas.

He hecho un trabajo de acondicionamiento y limpieza y poda, pero sólo de una parte, pues son ya muchas las plantadas como para que las siga una sola persona. Otros estaban limpiando el terreno de malas hierbas. También entre los que estaban reunieron leña y les traje una cargan a casa para que la puedan vender y así sacar algo más del trabajo que hacen.

Cuando llegué los otros ya habían cenado y al acabar de cenar volvió Joseph de Lungi con un cierto cansancio, pero animado.

Tenemos la electricidad del generador y así puedo seguir las noticias de la prensa y leer los correos que me han enviado, además de hacer la crónica del día.

jueves, 6 de septiembre de 2018

6 de Septiembre de 2018

Jueves


Es jueves y hay exposición del santísimo. Como no voy a pueblos, me paso el rato rezando con los demás en la iglesia y después desayunamos en un buen ambiente de familia antes de salir a visitar los pueblos.

A las nueve puntuales salimos hacia pueblos y llegamos a Nagoyon cincuenta y cinco minutos más tarde, lo que nos lleva ahora recorrer diecisiete kilómetros, y es que con las lluvias la carretera se pone imposible.

En Nagoyon rezamos, leemos le evangelio del día y hay palabras de bienvenida con entusiasmo. Nos entretenemos un rato en presentaciones, pues hay bastante número de personas. D Américo está cercano a la gente y responde a sus preguntas, a la vez que pide que se rece por él. La gente se lo promete y yo les digo que fijen su imagen que así cuando recemos por él le pondremos una cara que nos ha visitado.

Tenemos a una joven que recogimos en el camino y a quien volvemos a llevar al dispensario, pues necesita atención médica. Esto me hace conducir muy lento y con atención. La dejamos en su sitio y nos vamos a visitar la iglesia en Tikonko, y la encontramos cerrada. Desde la puerta rezamos a la Virgen y emprendemos camino hacia el pueblo siguiente.

Veníamos con retraso, pero el hecho de que no estuviera nadie nos ha permitido estar a la hora en el pueblo siguiente, aunque el resultado se le parece, pues está el responsable de la comunidad y su hermano que es deficiente, pero por lo menos les vemos y les decimos de saludar a los miembros de la comunidad local.

Entre unas cosas y otras es la hora de comer. Hemos venido a tiempo y la lluvia se desata después de estar  nosotros en casa y, por cierto, que es una suerte, pues como te pille en camino, tardas en deshacerte de ella.

Me echo un rato la siesta y luego estoy de correo de un sitio para otro entre casa y los catequistas. También estoy un rato con un grupito de chavales que me dicen que quieren ser salesianos, comentario que hacía tiempo que estaba deseando escuchar. Habíamos estado un rato hablando en ambiente relajado y amigable. Fuimos a la iglesia, rezamos ante el santísimo y después estuve un rato dando gracias a Dios por lo que me había permitido escuchar y pidiendo que llegue a hacerse realidad.

Nos encontramos con los familiares de los salesianos, en particular las madres, que han venido acompañadas y a quienes Américo ha saludado con cariño. Hemos ido a la iglesia para la bendición y la misa y después nos hemos encontrado también para cenar juntos, momento que ha sido muy agradable y al que hemos puesto fin con unas fotos para el recuerdo.

Un rato de leer la prensa y los correos y la crónica, ponen fin a un día que hemos vivido con cierta intensidad. Y dando gracias a Dios… Y también bien pasado por agua.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

5 de Septiembre de 2018

Miércoles


He dormido bien mecido por el ruido de la lluvia cayendo y estamos sin luz, algo a lo que ya nos estamos  acostumbrando.

Voy a rezar a Towama y estamos bastante en familia. Por lo menos he podido ver un poco las estrellas en una noche clara de luna. Vuelvo a Bo con tiempo justo  para participar en la misa de la parroquia presidida por D Américo que habla de la espiritualidad de la persona partiendo de la primera lectura y saluda al final de la misa e invita a encontrarse con él a la gente joven y a los del consejo por la tarde.
Después del desayuno el regional sigue hablando con los hermanos y a las diez vamos a saludar al obispo quien nos recibe con amabilidad y vueltos a casa es el momento de seguir hablando con otro salesiano antes de que vengamos a comer.

Nos acompaña a la mesa  Andreas con quien iremos por la tarde a visitar la finca en Towama y ver cómo andan las construcciones y las moringas plantadas. Se pone a llover y volvemos al vehículo donde Américo presenta unas cuantas reflexiones con respecto al proyecto mientras volvemos a casa donde descansamos un momento antes de comenzar el encuentro con los jóvenes que está muy animado por la fanfarria que van dominando cada ver mejor y el ruido crea mucho ambiente.

Bailando diversos ritmos, los jóvenes nos entretienen un buen rato antes de que vayamos a saludar a la gente del consejo de la parroquia a quienes Américo invita a rezar y a permanecer con Jesús. La reunión del consejo va por cauces de tranquilidad y hay tiempo para pensar y ver de dar las sugerencias antes de que las quieran imponer.

En la cena tenemos conversaciones sobre temas salesianos y, como la cosa se alarga, decidimos  continuar  al día siguiente.

Un rato en el ordenador y las noticias ponen fin al día.

martes, 4 de septiembre de 2018

4 de septiembre de 2018

Martes


Logro dormir bien que ya es algo. Me levanto con buen ánimo, aunque sin luz, ya empezamos…  En la iglesia estamos con la linterna hasta que llega la luz del generador.

Después del desayuno llueve y llueve. Me siento cansado y me echo un rato, pues no vale la pena salir. Después despeja y voy a ver a los maestros y a los catequistas, además de imprimir unos papeles que quiero presentar al regional mientras esperamos la venida de nuestro superior.

Viene con Andreas y llegan antes de lo que esperábamos y directamente nos vamos a comer, momento que es muy agradable y distendido y en el exterior llueve y llueve.

Después de comer tenemos un rato de asueto que lo dedico entre otras cosas a hablar con Andreas quien me informa de muchos aspectos de la finca, la cerca, el proyecto de moringas…

A las cuatro nos reunimos en la capilla para la oración de la tarde y después nos encontramos para una presentación de la vida de la comunidad para el superior y a continuación estoy casi dos horas hablando con él. Ha sido algo muy agradable lo que hemos compartido, pero la realidad es que estamos envueltos en problemas o mejor dicho en retos que con fe y confianza en Dios lograremos superar.

Después de hablar conmigo, sigue haciéndolo con otro salesiano y cuando acaban nos sentamos a cenar. Hoy han hecho tortillas con boniatos y la cosa está bastante conseguida a la vista, pero han usado aceite en el que habían freído pescado y la tortilla sabe a pescado.

Después de cenar tenemos un rato de asueto y luego leo la prensa y los correos y me preparo para mañana ir a decir la misa a un pueblo.

lunes, 3 de septiembre de 2018

3 de Septiembre de 2018

Lunes


Me ha costado dormir por la noche. He leído, he estado rezando y pensando y a la hora de levantarse cuesta cuando no has dormido, pero el esfuerzo se hace y ya está. Ha llovido durante la noche y la mañana es húmeda y la temperatura agradable. El agua de la ducha no está fría.

Tenemos la adoración del santísimo y los laudes y después en la misa nos acompaña un grupo de los catequistas que están en sesión, con lo que somos numerosos. Confieso a algunos y después desayunamos y voy a ver a los catequistas a ver si están y para animarles un poco, además de saludar a los conocidos de otras parroquias.

Tenemos la reunión de los lunes y es larga y tendida, pues hay cosas que preparar para la visita del regional y todo se va pasando, también el tiempo. Vuelvo a visitar a los catequistas y hablo con la monja que está un poco preocupada y les animo en el reto que tienen por delante.

Hay reunión de los religiosos en casa, pues el sábado habrá profesiones de monjas y se quiere hacer algo en conjunto. Vienen a comer con nosotros y tenemos un momento de convivencia agradable.

Después de la siesta voy a la finca con plataneras y un grupito de gente para limpiar las moringas. He estado un buen rato podando y limpiando y de vez en cuando unas cuantas gotas de lluvia me hacían volver a resguardarme en la furgoneta y aprovechaba para leer. Hoy también he encontrado a los que trabajan en la cerca y en el centro de procesado. Me han dado buena impresión y creo que quieren hacer el trabajo en serio. De la cerca ya tienen hechos cincuenta postes y en el centro están en los cimientos.

Vuelvo a casa con el fontanero y le traigo un viaje de leña. En lugar de darle dinero, le ofrezco algo para que se saque un dinero su esposa vendiendo la leña.

Cuando llegué los otros ya estaban cenando y nos acompañaba Paul el salesiano que está en Lungi y que ha venido a visitar a su madre.

Estoy cansado y se me cierran los párpados, espero que esta noche duerma bien.

domingo, 2 de septiembre de 2018

2 de Septiembre de 2018

Domingo


Voy temprano hacia los pueblos. La lluvia ha caído por la noche y ahora sigue, aunque no es fuerte, lo que hace que la gente se retrase, pero cuando pienso que vienen a pie desde distancias que también he hecho a pie porque no hay carretera, por lo menos intento comprender, lo mismo que Jesús en el evangelio pedía comprensión para sus discípulos.

En el segundo pueblo hay un grupito de gente cuando llego, el camino está muy malo y me ha costado llegar. Algunos más vienen tarde, pero la realidad es que son muy pocos los presentes y además tienen poco limpio el recinto… Por lo menos veo un poco de buena voluntad en que quieren participar en la formación de catequistas.

La pista sigue igual de mala y recorrerla lleva su tiempo. Llego con antelación al tercer pueblo y también las cosas se repiten, gente que llega tarde y otros que no están y lo mismo que en los otros sitios, con paciencia saldrán las cosas. Por lo menos la colecta ha sido bastante buena.

Un plato de arroz con unas verduras que no estaban picantes, ha sido la comida antes de echarme un rato la siesta mientras el agua sigue cayendo.

Cuando me levanto tenemos un rato de reunión para preparar la venida de nuestro superior regional que estará con nosotros un par de días y luego visito a los catequistas que he traído esta mañana y tienen problemas a la hora de inscribirse, pues parece  que son demasiados, pero creo que al final la cosa podrá pasar y que acepten a los que he traído. Por lo menos son jóvenes y tienen ilusión.

Hay un grupo de gente que tiene oración en la iglesia, de tipo carismático, con adoración del santísimo, y me invitan a decirles unas palabras, cosa que acepto con gusto y así también tenemos la oración de la tarde con la gente de la parroquia.

La cena, la luz del generador y leer las noticias y los correos, es lo siguiente y prepararse para mañana que será un día intenso.

sábado, 1 de septiembre de 2018

1 de septiembre de 2018

Sábado


Comenzamos el mes pasado por agua, llueve y llueve.

Es primer sábado de mes y toca limpieza, así que nadie se mueve… de la estera, porque está lloviendo.

En la calma dedico un tiempo a rezar y luego a poner el correo al día. La limpieza suele ser hasta las diez, pero hoy ha sido hasta las doce y cuando a esa hora he ido a llevar el vehículo al garaje, he podido ver que bastantes sitios estaban razonablemente limpios. No he ido a la cárcel, pues no era hora de ir más tarde de las doce y el cielo se ha abierto un poco, pero más tarde ha vuelto a llover de nuevo.

Cuando me traen el vehículo intento llevar unas plataneras a la finca, pero al final no aparece quien me tenía que guiar y acabo yendo a los pueblos donde tenemos un intento de reunión de maestros y directores de escuelas y no lo logramos, pues no todos están presentes. Es difícil imaginar el individualismo que cada uno tiene y lo que cuesta comprender que tenemos que trabajar juntos…

Después hablamos de diversos temas, plantar moringas, limpiar la tierra, organizar los espacios alrededor de las escuelas y las iglesias, asistencia a un curso de formación para los catequistas… y veo que les cuesta comprender lo de ser un grupo y actuar como tal. Por las parejas, mejor ni preguntar, porque el tiempo se ha echado encima… Por lo menos un detalle de interés, el líder de la iglesia ha venido a pedirme disculpas por un asunto que me tenía que haber resuelto antes de que me fuera de viaje y aún sigue sin resolver, pero he visto su actitud y lo único que he podido hacer es perdonarle y permitirle que continúe con su papel en la comunidad, pues la realidad es que no hay otro que lo pueda hacer como él lo hace. Me he sentido a gusto con su actitud y creo que él se ha sentido perdonado y dispuesto a seguir.

Tener paciencia y esperar el momento en que cada uno va a reaccionar y responder en positivo es algo que me parece importante y que me toca estar atento y saber descubrir lo que a lo mejor no es más que un pequeño destello, pero que un día puede ser una luz que ilumine a otros.

En la vuelta a casa me acompaña uno de los maestros que viene a Bo y en la conversación le pregunto sobre diversos temas de la escuela, del “college” al que vienen para recibir clases, de los compañeros. Me parece sincero y concreto y también le hago saber que tengo una gran estima hacia él que me parece una persona responsable y en quien puedo confiar.

Se han apuntado la mayoría de los maestros para el curso de formación de catequistas. Esperemos que sea positivo para todos y que aprendamos a conocernos y a conocer más de cerca a Jesús.
En casa cenamos y leo las noticias y hago la crónica a la vez que intento preparar las cosas para mañana en los pueblos.