Como Joseph iba a estar en la misa de la noche, le he dicho que por la
mañana en la parroquia podía decir la misa yo y él podía dormir un rato más y
así lo hemos hecho. Ha venido un poco menos de gente que ayer, pero es normal,
pues algunos irán luego a la misa en la catedral.
Preparamos cosas en previsión de que algunos salesianos puedan llegar
para la misa-funeral y vengan a desayunar. Yo me voy para la iglesia, pues hay
una oración de la mañana que empieza a las diez. El tiempo que estamos por allí
vemos el cadáver en la caja que está expuesto y que se cierra en el momento en
que va a comenzar la misa.
Hay alrededor de una centena de curas para la misa y participan tres
obispos. Los fieles hoy son tan numerosos que hay muchos fuera. Es la primera
vez que veo que la catedral está a rebosar y no tiene sitio y hay tanta gente
fuera. La ceremonia es razonablemente larga, en especial una hora y media los
panegíricos de despedida. Estamos hasta las dos y media. Ya es algo a lo que
estoy acostumbrado y sé que el
tiempo que estamos en la iglesia no es tiempo mal empleado.
Ha venido mucha gente y es que este cura era muy conocido y apreciado. Ha
muerto de cáncer. Para todos los de fuera se ha preparado comida, algo a lo que
no espero a ver el ambiente, ya que tengo ganas de llegar a casa y cambiarme la
camiseta empapada de sudor que llevo encima y descansar un rato.
Cuando me levanto, los otros ya han llegado y están comiendo. Me sumo a
ellos y charlamos en amable conversación sobre diversos temas y más tarde se
suman algunos de los salesianos que han venido de Lungi. Los de Freetown han
salido de inmediato.
También tengo tiempo para subir unos cubos de agua a la habitación y
luego ir a conectarme a internet para ver las noticias y ahí me entero de que ha
habido un caso de ébola en el norte del país y que está confirmado. Esperemos
que la cosa esté controlada…
Un tema que viene a la conversación es la vista que a final de mes hará
el Rector Mayor y para la que nos estamos preparando y haciendo los últimos
retoques al programa.
Estamos sin luz y cuando los salesianos se van a sus casas, nosotros
rezamos el rosario y nos vamos a descansar, pues no estamos muy en forma ninguno
de los tres. Por la noche la luz
viene un rato y nos permite por lo menos cargar las baterías de los
aparatos.
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