Decimos la misa Joseph y yo, pues en la sacristía no hay más albas. Hay
un buen número de gente y participa y, aunque hay los que llegan tarde, la cosa
va aumentando.
Después del desayuno tenemos una reunión con Uba en la que aclaramos
muchos puntos en diversos temas, de forma que quedamos constituidos como
comunidad que jurídicamente depende de la de la capital, pero en realidad tiene
su autonomía.
Cuando acaba la reunión Uba sale hacia la capital y nosotros después de
comer nos dedicamos cada uno a nuestra obligación. Samuel tiene reunión con el
movimiento misionero, pues se preparan para asistir al encuentro con el Rector
Mayor que tendrá lugar a finales de mes en Lungi, Joseph tiene su cometido en la
iglesia y yo voy a la reunión de parejas de cada sábado y hoy, después de mucho
insistir y recordar, me encuentro al catequista de Tikonko que me espera al lado
del camino y, junto con su mujer, van a asistir a la reunión. Me alegro de ello
y les veo decididos en el paso que han dado. Esperemos que otros
vengan.
Después de cenar estoy hablando un rato con Joseph. Me pide un tiempo
para reunirnos, cosa que tendrá lugar el lunes, pues el domingo los dos estamos
suficientemente ocupados.
Samuel va a viajar para asistir al funeral de una señora que es como si
fuera la madre de un salesiano, estudiante de filosofía, y que el entierro será
el Lungi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario