Como cada domingo, salgo muy temprano hacia los pueblos y hoy llego a
Nagoyon antes de que amanezca. La realidad es que parece que las tardes son más
largas, pero por la mañana se hace de día más tarde.
En fin, que a las siete en punto había unos pocos en la iglesia y con
ellos hemos comenzado la oración. Los demás han ido llegando después. Y es que
levantarse temprano y sentir el frío que sienten ellos no es cosa fácil de
hacer. Y la mayoría de la gente
viene de los pueblos de los alredecdores.
En el pueblo siguiente, aunque sea más tarde, siguen teniendo los mismos
problemas de puntualidad y seguimos insistiendo en el tema, además de presentar
la importancia de la lectura personal del Evangelio como una necesidad que cada
uno de nosotros, cristianos tenemos que hacer nuestra. Les recuerdo cómo el Papa
insiste cada vez que tiene ocasión en la lectura de la Palabra de
Dios.
En Towama las cosas no son muy diferentes. No hay mucha gente y se van
haciendo presentes algunos estudiantes de la universidad. También les invito a
ser testigos de la presencia del Espíritu en nosotros y anunciarlo a los demás,
cosa fácil de decir, pero la práctica es diferente.
Tenía que venir a verme alguien que va a trabajar en los pozos, pero me
ha enviado un mensaje que no vendrá porque ha tenido problemas con el vehículo.
Para mí más que crearme problemas, yo creo que es una solución, pues de otra
forma estaría muy apretado de tiempo, pues también tengo una misa por un difunto
por la tarde a las cinco en otro pueblo y el que no venga me permite tener un
rato de descanso antes de ir.
En la parroquia la cosa ha ido normal. Hay mucha gente. Ha venido Daniel
de Lungi a decir la misa y después de comer ha salido de estampida, pues le
esperaba el viaje de vuelta a Lungi.
También ha aparecido el pastor de la iglesia metodista de en frente de la
parroquia. Al principio nos ha sorprendido un poco su actitud de suma confianza,
pero luego hemos visto que es así su relación con el párroco anterior y hemos
tratado de seguir en la misma línea.
Seguimos sin luz y sin conexión y seguimos a la espera de que venga.
Mientras tanto tengo tiempo para leer el libro electrónico que es una maravilla,
en especial para estos momentos en los que no hay luz y no tienes muchas cosas
que puedas hacer.
El veinticuatro y la fiesta da san Francisco de Sales pasan un poco en
sordina. Esperemos que el año que viene las cosas estén más claras y podamos dar
a cada fiesta la importancia que se merece.
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