Amanecemos sin luz y en la iglesia funciona el generador. Hoy hemos ido a
rezar a la capilla del Santísimo, que está en la sacristía y poco a poco vamos a
ir buscando nuestro sitio para encontrarnos para rezar y para estar en
comunidad.
La voz me sigue fallando y a la hora de hablar se nota mucho que estoy
ronco y también sigo sudando y empapando camisetas. Después del desayuno me
acuesto un rato y duermo, pero luego salgo a la calle porque creo que también al
catarro se le despeja con una salida. He ido a buscar a un señor que trabaja en
el Ministerio y que es quien marca los terrenos en los pueblos. Juntos queremos
ver al obispo para decidir sobre los papeles a hacer y logramos encontrarnos y
decidir. Mañana empezarán a hacerse las cosas.
También he intentado una nueva conexión a internet y es toda una
aventura, para empezar el encargado no está presente en la oficina a media
mañana y me dicen que vuelva más tarde, cosa que acabo haciendo, pues he
intentado conectarme en un ciber y no hay forma de recibir los correos. Cuando
vuelvo el encargado está, pero no hay conexión. Tengo que aceptar volver a casa
y ya me llamarán cuando me puedan conectar… Y así se funciona por
aquí.
Por suerte más tarde de las tres he logrado conectarme y, aunque la cosa
no es un lujo, por lo menos funciona. Por lo noche logré hablar un rato con
Loli, aunque se cortó varias veces y, aunque lo intenté con más gente, no lo
logré. Esperemos más suerte otro día.
Samuel ha tratado de preparar uno de los cuartos de abajo para ser
nuestra capilla y allí hemos rezado por la tarde, aunque por la mañana lo
hagamos en la sacristía de la iglesia, aunque no sea más que porque la gente lo
sepa y nos vea que rezamos.
Sigo sudando y con problemas de voz, pero no tengo fiebre y trato de
hacer la vida normal, aunque me siento flojo y no fuerzo la máquina.
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