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jueves, 7 de enero de 2016

7 de Enero de 2016

Jueves

Después de la misa y del desayuno Samuel sigue en su tarea de acarreo de cosas, hoy en particular las de párroco que se retira, a quien le cuesta dejar la casa, pero lo lleva muy elegantemente. Es una muy buena persona.
Aún por la tarde sigue el trabajo y al final del día lo podemos dar por concluido. Atrás queda todo un esfuerzo de cambiar cosas y por delante el reto de ponerlas en su sitio y sobre todo de limpiar los locales, algo que es de mucha necesidad. Por una parte el harmatán trae polvo, pero sobre todo el estar la casa cerca de un camino que no está asfaltado y que es frecuentado por toda suerte de vehículos añade mucho más que cualquier otra causa.
Voy a los pueblos, como de costumbre y visito a las viudas de los que han fallecido y a la vuelta el coci no está en forma y nos vamos a cenar a un chiringuito porque no ha preparado nada. Hablo un rato con el coci y veo que tiene malaria, pero tiene también un cierto pesar porque en el cambio de casa ha salido perdiendo, ya que no dispone de la muy buena habitación que tenía en la otra, pero lo mismo nos pasa a los demás, no tenemos agua corriente y hemos vuelto al sistema de lavarse con un cubo y una calabaza y para la ropa estamos en las mismas, no tenemos agua y no hay lavadora, así que paciencia y a ver cuando tenemos agua y el resto de las cosas.
Me ha llamado Andreas y me manda los papeles del conteiner, pero como no tenemos conexión a internet porque estamos en la nueva casa, voy a un ciber y trato de enviar lo que se necesita a unos y otros. Me lleva tiempo y va despacio, pero al final la cosa llega.

Joseph ha anunciado que llega mañana con Uba y estamos contentos del anuncio para ver si ya podemos comenzar a tener vida en común los componentes del equipo. Que Don Bosco nos ayude.

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