Decimos la misa en la capilla con la presencia de los salesianos y luego
el día sigue, pues el Rector Mayor va a la capital y nosotros nos pasamos el día
en Lungi con los jóvenes del movimiento misionero.
En Freetown hay una oración con los jóvenes de la cárcel y un encuentro
con los niños y niñas de la calle, con los huérfanos del ébola, y con los
colaboradores; intenso y bien preparado. Y luego la vuelta en el ferry y la
oración de la tarde con los salesianos, la cena y el encuentro con los jóvenes
del grupo misionero que acaba con las buenas noches, un momento de agradecer a
todos y cada uno lo que han hecho y lo que han presentado en la
velada.
Posteriormente nos encontramos un momento en la sala de estar y se
comenta lo vivido durante la jornada, intensa e impactante en todos los
encuentros. El Rector Mayor ha querido estar con nosotros y vivir el día de D
Bosco aquí y así mostrar su cercanía después de las experiencias vividas con el
ébola.
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