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domingo, 10 de enero de 2016

Año Nuevo..pueblos nuevos

AÑO NUEVO… Pueblos nuevos…
Hoy, primer día del año y viernes. Por la mañana he rezado en tres pueblos, como hago domingos y festivos; y como cada viernes, por la tarde he ido a ver los pueblos que regularmente visito. Cassama y Gbalehun. Pero se me ha ofrecido otra oportunidad y la he aprovechado. Hay un pueblo cercano a Cassama que tiene un camino regularcillo y me han dicho que han arreglado el puente que estaba en mal estado. Arreglar un puente aquí significa poner unos troncos de palmera cruzados y ya tenemos solución para bastante tiempo, pues la palmera no se pudre y las termitas no la atacan, mientras no venga un camión cargado que se lo cargue… El puente puede durar mucho tiempo.
Puente recién arreglado

El nuevo pueblo al que he ido, según reza el cartel se llama Ngelahun y está yendo a Cassama, en una desviación que hay tres kilómetros antes y el camino hasta el pueblo es de alrededor de dos kilómetros, con un puente que acaban de rehacer y un arroyo que atravesar, que ahora en periodo seco no ofrece ningún problema, lo mismo que un par de cuestas bastante pronunciadas que no me las imagino durante las lluvias…
Me acompañaba uno de ese pueblo que suele venir a rezar a Cassama con su familia y que hoy había venido solo, pues su esposa se había quedado en casa porque el hijo pequeño tenía fiebre.
El camino es dificultoso, especialmente si es la primera vez que lo recorres y no conoces lo que te puedes encontrar, pero lo hice sin mayor problema y al llegar al puente me paré para tomar algunas fotos, una foto habla mejor que mil palabras, para tener algo gráfico que se recuerda mucho mejor que haber visto la cosa al natural.
Para llegar al pueblo hay que pasar por una gran bajada hasta el arroyo y luego tiene otra buena pendiente al final de la cual se encuentra un pueblecito pequeño, con casas muy juntas y gente que no esperaba una visita así, pues era el primer vehículo del año, pero el último del año pasado bien me parece que hacía meses que había llegado.
En cuanto llegué, saludé a las personas que iban apareciendo y lo que me llamó la atención es que me conocían bastantes de ellos. Imagino que me habrán encontrado en el camino y, si van en la misma dirección, les suelo invitar a subir y ahorrarles la caminata.
Entrada al pueblo

Se organizaron y en un sitio que llaman iglesia, un espacio abierto, pero techado y cimentado y en el que hay algunos vestigios de que han enterrado antes, nos reunimos alrededor de  una docena entre niños y adultos. Como era el primero de año, les invité a rezar y luego les daría la bendición, algo que aprecian bastante.
El padrenuestro lo siguieron casi todos, el avemaría algunos menos y, cuando les di la bendición, algunos hicieron un garabato, pero al final todos contentos salieron en mi compañía y nos dirigimos hacia donde estaba el vehículo, pues para mí ya era hora de estar en el pueblo siguiente.
Se ofrecieron a acompañarme hasta el cruce, algo que suelen hacer los mende con los que los visitan, pero les dije que el vehículo sabía el camino por el que había venido y que yo no necesitaba que volvieran a hacer el camino solo por acompañarme.
Se quedaron tranquilos y yo emprendí mi camino de vuelta. Ahora me fijaba un poco más en los diferentes tramos del camino, lo mismo la bajada que la subida cerca del pueblo son sitios difíciles para la época de lluvias, pero ahora se pasa sin mucha dificultad.
Tengo un nuevo sitio que puedo visitar y unos cuantos cristianos que me han dicho que me esperan… Creo que es la realidad que va a ir surgiendo poco a poco, pues cuando te ven regularmente y saben que estás con ellos, se  entregan y son asiduos para rezar.
La Capilla

En Gbalhun hay un buen número de gente y, a pesar de que han rezado por la mañana, vuelven de nuevo por la tarde y por eso intento ser corto y darles la bendición, cosa que aprecian y  les invito a ser los portavoces de Dios en sus casas llevando la bendición a todos y especialmente si hay enfermos o mayores.
Al acabar la oración identifico a Mohamed, el musulmán hermano pequeño de un cura diocesano que la semana pasada decidió venir a rezar con nosotros. Le saludo, le invito a entrar en el vehículo y me dispongo a llevarle a su pueblo, y una nube de críos se monta, pues también ellos han venido del mismo pueblo. Hoy simplemente les he dejado en la entrada del pueblo, pues la oración ya la hemos hecho en la iglesia.
Esto me ha permitido estar en un pueblo más y creo que hoy es el séptimo que visito. No está mal para el comienzo del año, y las perspectivas parecen favorables. Esperemos que al final las cosas evolucionen y podamos llegar a tener comunidades cristianas en tantos pueblos donde la tradición o las sectas son los que están presentes.
Que Jesús y María cuyas fiestas celebramos hoy, ayuden a que este deseo de estar con la gente en los pueblos llegue a ser una realidad duradera y un testimonio para los otros.

Antonio.

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