Vistas de página en total

sábado, 2 de enero de 2016

2 de Enero de 2016

Sábado

En la misa que preside Joseph, no hay mucha gente al principio, pero al final más o menos el número es el de otros días. Joseph les anima a venir y a traer a otros con ellos a la misa, idea que ya les había propuesto yo también antes. Quizás un día cuando no lo esperemos se producirá la reacción y serán numerosos para la misa.
Después de desayunar hablamos un rato cambiando impresiones hasta que Joseph se tiene que ir porque tiene una reunión y yo llevo cosas en el vehículo a la otra casa. También traigo al soldador que va a cambiar una cerradura a una puerta y le vuelvo a llevar a su taller. Esto me lo ha pedido el cura que vive ahora en la casa al lado de donde vivimos nosotros. Le digo que me gusta el que hagamos estas cosas, necesitarnos unos y otros, que así nos ayuda a estar más cercanos. Me ha dado una buena impresión el soldador y creo que el trabajo que ha hecho es bueno.
Joseph se ha ido a la parroquia porque hay una boda y yo espero largo rato que se me hace más corto porque el fontanero y el carpintero vienen a acabar lo que han comenzado, pero no lo logran así que habrá que volver de nuevo.
Me voy a los pueblos a la reunión de las parejas y hoy han respondido a la invitación que les hice el otro día: hay dos parejas que están dispuestas y una tercera que aún no logra la vida sin pelearse y que tendrá que tomar las cosas con calma. Es un momento doloroso, pues después de haber caminado juntos largo tiempo, estos momentos fallidos te hacen mal, pero hay que aceptar la realidad que se impone.

En casa cenamos, rezamos y, cuando acaban las noticias me pongo a hacer la crónica. Es mejor no dejar tiempo que se acumulen las cosas y que luego olvide de contar algo importante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario