Joseph se ha ido temprano. Le ha llevado Samuel a la estación para coger
el vehículo. Nos llama más tarde para hacernos saber que le viaje ha sido
bueno.
Seguimos sin luz y con momentos de conexión a internet aislados, pero por
lo menos los tenemos de vez en cuando. Me dedico a estudiar un rato y a preparar
las lecturas del domingo que son complicadas.
Durante la mañana llama Andreas, el gerente de la oficina de desarrollo
para hacernos saber que el contendor estará aquí la semana que viene, aunque no
sabe el día fijo aún. Para nosotros es una gran alegría el saber que las cosas
avanzan y podremos tener pronto aquí lo que esperamos desde hace
tiempo.
Samuel ensaya con la gente que va a ir a Lungi y yo voy a los pueblos
para la reunión de las parejas. Lo que empezó como un grupito sin importancia,
ahora va creciendo hoy ha habido seis parejas completas y varios observadores.
Entre las parejas nuevas hay los que vienen de Tikonko y que quieren acabar
haciendo un grupo ellos también, además de los que llegan de Balei, el pueblo
que se ve más receptivo por ahora. Es una alegría disfrutar con las
comunicaciones que hacen, cómo marido y mujer se entienden, no se pelean y viven
una experiencia que no imaginaban fuera posible vivir antes, y por eso le doy
las gracias a Dios por lo que estoy viviendo.
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