Celebramos la conversión de san Pablo y el final de la oración por la
unión de los cristianos. Seguimos sin luz y tampoco el generador es capaz de
funcionar, así que el último recurso, la linterna que es lo más seguro y
práctico.
Después del desayuno, Samuel que no se siente bien, descansa un rato y
luego ya va mejor. Yo voy a visitar al pastor metodista que nos visitó ayer,
pero está en un funeral.
En casa paso la mañana lavando ropa, preparando lecturas y pensando en
soluciones para la llegada del contendor, sitios a ocupar, donde almacenar las
cosas. Andreas llama y anuncia que el contenedor sigue su curso y que el señor
de los pozos pasará por aquí hoy, cosa que hace por la tarde, y va camino de
Liberia.
El señor de los pozos, John, es un americano que lleva varios años
trabajando en pozos aquí y me da una buena impresión, lo mismo que me dice él
que ha recibido de nosotros, en especial el ver la gente de los pueblos muy
motivada para el trabajo.
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