No había luz al levantarnos y en la iglesia han encendido el generador.
Al principio no había mucha gente, pero con los que llegaron más tarde pasan de
la cincuentena. Después del desayuno salgo a reunirme con los padres de alumnos
de la escuela de Balei y al mismo tiempo marcamos el sitio en que se ubicará el
pozo para la escuela. Uno de los maestros me presenta una lista de gente para
empezar el trabajo en el pozo. Hoy están limpiando la zona de maleza y
preparando las cosas para poder comenzar el trabajo.
En la reunión los presentes están contentos y entusiasmados, pero la
presencia de alumnos sigue siendo poco numerosa. Una señora promete que desde el
lunes los alumnos estarán en clase. Le digo que si el lunes puedo venir y no veo
los alumnos en clase que iremos por el pueblo juntos buscando a los ausentes.
Les hace gracia la ocurrencia, pero si el momento llega, seré capaz de
hacerlo.
Hay gente que aprovecha el viaje para desplazarse y otros que viajan para
sus asuntos. Uno del pueblo me ha hablado de vernos con el señor que marcó el
terreno de la escuela para ver cómo andan los trámites de los papeles. Nos
pasamos un buen rato en el intento, pero al final tenemos que volver otro
día.
Cuando llego a casa para la comida Uba y Joseph ya han legado. Comemos en
amigable charla y después vamos a echar la siesta un rato, mientras Samuel sigue
con los ayudantes el plan de limpieza de la casa, la planta baja, y lo están
haciendo a conciencia.
Voy a Cassama donde encuentro poca gente, pero por lo menos ha habido
gente en el camino a los que he transportado. Si no haces lo más, por lo menos,
hacer lo menos.
En Gbalehun hay buen número de gente pero no tantos como la semana
pasada. Con ellos cantamos un rato y recuerdo o que les había pedido de rezar en
casa con los padres. Algunos lo han hecho y nos dicen que la experiencia es
positiva, pues no ha habido discusiones. Animo a los que aún no lo han hecho a
que lo hagan esta semana.
También vuelvo cargado de gente que se prepara para el comienzo de las
clases. Y el camino es polvoriento, pero la máquina niveladora ha empezado a
repararlo, con lo que nos queda el consuelo de que en unos días podamos tener
menos baches de los que teníamos hasta ahora.
En casa ya han cenado y Uba se ha ido a acostar. Los demás están en
conversación en el comedor y seguimos hablando mientras ceno. Hay luz y
aprovecho para cargar el ordenador porque hoy he enseñado fotos en los pueblos,
cosa que a la gente les encanta.
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