Nos levantamos sin luz, pero pronto hay un generador del centro de
pastoral de al lado que comienza a funcionar y estamos enganchados, por lo que
tenemos luz en la iglesia. La gente sigue viniendo y hoy rezamos por la unidad
de los cristianos, algo que no hay costumbre de hacer por aquí. También
aprovecho unos momentos para hablar de Don Bosco y decirles que al final de mes
lo celebraremos, pero este año de una manera un poco especial, pues no estaremos
presentes en la parroquia, ya que viene el Rector Mayor a visitarnos y estaremos
en Lungi celebrándolo juntos.
Me levanto en buena forma. La garganta está un poco mejor y no siento los
problemas de ayer, pero sigo sudando y empapando camisetas, aunque me siento con
buen ánimo y deseando que la cosa se pase.
Como hay conexión, recibo y envío correos, leo noticias y pongo la
crónica al día. Y Joseph llama para decirnos que no llegará tan pronto como
pensaba, pues alguna cosa le ha hecho retrasarse, lo que me hace pensar que
visitaré la escuela que quería visitar esta tarde, mañana, si es
posible.
Joseph llega a media tarde. Samuel está preparando sitios para almacenar
las cosas del contenedor, lo que quiere decir vaciando y limpiando almacenes. Le
ayudan algunos jóvenes que han venido dispuestos a la faena.
Yo voy a cortarme el pelo a
un sitio muy cerca de casa, pero que está al lado de la carretera y me toca una
buena ración de polvo del tráfico que pasa, lo que quiere decir que seguiremos
con la ronquera… Pero la conversación que tuve con el peluquero y algunos más
que se unieron es muy significativa: “Todos queremos irnos a Europa…” No sé si
somos conscientes del mensaje y qué estamos dispuestos a hacer… Lo que se hace
hasta ahora creo que no es una buena solución y, algún día tendremos problemas
ante tanta gente que quiere y no puede o no les permitimos o les cortamos
cualquier ilusión…
He logrado hablar con Skype, aunque la conexión no era buena, pero por lo
menos nos hemos logrado entender.
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