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miércoles, 21 de octubre de 2020

Caldo de Cenizas

El Caldo de Cenizas es un producto que surge de la mezcla entre cenizas de madera, agua y jabón.

Las cenizas aportan a los cultivos importantes nutrientes solubles tales como potasio, magnesio, cobre, hierro, calcio, manganeo y cinc. Pero en este caso, el caldo es también un insecticida natural y un fungicida artesanal que actúa por contacto, y que posee una acción preventiva de amplio espectro y gran persistencia. 

Es utilizado como un insecticida ecológico y está catalogado como un producto orgánico para el control de plagas

¿Cómo se prepara? 
Ingredientes 
 5 a 10 Kg. de cenizas (de acuerdo a la leña disponible) 
 10 litros de agua  ½ barra de jabón 
Otros materiales que requeriremos son: - Un balde de metal de 25 litros o más capacidad (dependiendo de la cantidad a realizar). 

Preparación 
1- Colocar en el balde de metal el agua y hacerla hervir.
2- Colocar las cenizas dentro del agua y dejar hervir a fuego lento durante unos 25 a 30 minutos. 
3- Sacar del fuego y dejar enfriar. En estas condiciones el caldo ya está listo para su utilización.






domingo, 11 de octubre de 2020

Esta mañana…

 

Me levanté a la misma hora de todos los días y me dirigí a la parroquia donde tenía dos misas, pero a donde había invitado a la gente a venir a rezar el rosario por ser la devoción del mes de octubre. Y es que se ha pasado un poco desapercibido, pues las labores de la ordenación, que tuvimos el sábado pasado, nos han hecho dejar otras actividades y una vez que la ordenación ha pasado nos hemos dado cuenta de que hay que recuperar el tiempo perdido.

Durante la semana he ido ambientando la cosa para que los que quieran participar en el rosario el domingo antes de las misas puedan hacerlo y hoy, domingo, era el momento para ver lo que había como respuesta.

Tengo la sensación de que la parroquia es un sitio muy interesante y que nos da la posibilidad de plantear muchos retos para los participantes en ella y uno es la oración en los barrios y en las comunidades y no quería que esto se pasara sin tenerlo en cuenta en el mes del rosario.

Cada domingo tenemos tres misas, siete, nueve y once. Yo tenía las segunda y tercera, pero venía para rezar el rosario antes de la primera que la diría otro cura.

Cuando llegué a la parroquia las puertas estaban ya abiertas, pero la iglesia estaba desierta. Estaba amaneciendo, cosa que aquí sucede muy rápido. Me acomodé en un banco y me puse a rezar esperando a los que vinieran y el primero que apareció, un señor mayor acompañado de tres nietos. Con ellos comenzamos el rosario y luego se sumaron algunos más. Concluimos el rezo y, viendo que tenía mucho tiempo, pues no me tocaba decir la primera misa, pensé en darme una vuelta y el sitio más socorrido desde la parroquia es la playa, que está a escasos metros, pero que tiene sus retos.

El terreno en el que se asienta Lungi a lo largo de la playa es un acantilado, pero que no es rocoso y las embestidas del mar hacen que vaya cediendo con frecuentes desprendimientos, lo que hace que la franja de terreno entre el mar y el pueblo sea cada vez más reducida y que árboles y casas vayan sucumbiendo ante la fuerza del mar.





Llegar a la playa desde la parroquia es una cosa muy sencilla, sólo hay que cruzar la vía que pasa delante de la iglesia, andar unos cuantos metros y descender la pendiente que nos lleva a la playa donde hay una serie de personas fijas en sus labores, desde los pescadores que a diversas horas faenan con sus redes, hasta las mujeres que se dedican a recuperar botellas de plástico venidas por el agua (la corriente del mar va de esta parte y recoge los desperdicios de la capital, hasta los que cultivan sus huertas en el espacio entre el acantilado y la arena que aprovechan el agua que rezuma después de las lluvias y que suele ser duradera.

Me encontré con la sorpresa del desprendimiento y la ausencia de bajada. Pregunté y me indicaron otra nueva vía un poco más alejada, que me permitió presentarme en el escenario deseado.

Además de las personas indicadas, también me encontré con unos perros que se hicieron  mis amigos y con los que acabé moviéndome y siendo admitido en un grupo de gente que con el fresco de la mañana tiritaba un poco a la espera de la faena de tirar de la cuerda que trae la red desde donde un bote la ha fijado por la tarde.

Ya había un grupo de esta gente que estaban tirando de la cuerda, tarea larga y fatigosa y con ellos me entretuve y al final también formaba parte de los que actuaban, pues era yo quien cobraba la cuerda tras el tirón que los demás aplicaban a la red que venía desde el mar. Es fácil porque se hace ayudado por uno de los árboles que hay en la zona y que tiene bien marcadas las señales del paso de la cuerda.













Estuve un buen rato con ellos y me fui enterando de informaciones que me daban. Conocían a los salesianos desde hace mucho tiempo y estaban al corriente de lo que hacemos. Yo, como soy nuevo, me voy enterando de lo que unos y otros me dicen.

Cuando se me hizo el tiempo les dije que tenía rezos y me pidieron que rezara por ellos, cosa que les  prometí y así lo hice en las dos misas que he tenido esta mañana.

En la iglesia la primera misa se hizo un tanto larga y pudimos rezar una decena del rosario antes de comenzar la segunda misa. En la siguiente misa, ya me encargué de mirar la hora y tuvimos tiempo de rezar el rosario completo. Además les animaba a hacerlo también por la tarde en las casas o en los sitios de reunión.

En la homilía les hablaba de nuestras relaciones con Dios que con frecuencia son más de servidores que de amigos, que hacemos las cosas que están mandadas, pero que no llegamos a descubrir la bondad de un Dios que nos invita a su fiesta y las ganas que tiene de festejar con nosotros y no nos vemos como sus amigos… Dios nos llama a la fiesta de la vida, a participar en su creación y en su Eucaristía … y a veces no somos muy conscientes de ello y nos comportamos más que como amigos como servidores por un salario…

Terminada la misa, estaba empapado y me vine a casa para ducharme y cambiar la ropa,  no sin antes bendecir una nueva moto de un parroquiano que la acaba de adquirir. Y en eso se me pasó la mañana.

Hay gente curiosa que quiere saber lo que haces cualquier día. Hoy he contado lo que hice esta mañana y por la tarde me he entretenido en ponerlo por escrito, no sin problemas, porque tengo el ordenador que me falla y no logro abrir ventanas, utilizo las viejas, no puedo guardar, lo hago a bote pronto y… espero que lo pueda enviar antes de que lo pierda…

Tengo que decir que rezo por vosotros, todos y cada uno, lo mismo que hago cada día y lo mismo que hice esta mañana por los que esta semana me han pedido oraciones y por los pescadores con los que me entretuve en amena conversación esta mañana temprano.

Buena lectura a todos y los mejores deseos y las bendiciones de Dios.

 

Antonio. Lungi, 11-10-20

 

 

martes, 6 de octubre de 2020

Una ordenación sacerdotal…

 

Se ha ordenado de cura un salesiano del país…

 


Vivimos tiempos revueltos, pero vivimos, y estamos contentos de lo que estamos viviendo y agradecemos a Dios los momentos que estamos disfrutando si pensamos en particular en la ordenación sacerdotal de Samuel, salesiano del país, que acaba de tener lugar este sábado, tres de octubre.

Las cosas estaban previstas y programadas para otro momento, en el mes de julio, pero el virus que ha cambiado tantas cosas, también nos ha hecho cambiar el programa y acabamos celebrándolo en octubre. Primero porque Samuel, que estudiaba en Jerusalén, no pudo viajar para aquella fecha y luego porque estando en cuarentena, las cosas no se veían claras y, reunir a mucha gente para un tal acontecimiento siempre es un riesgo añadido.

Aunque en los partes del gobierno van apareciendo contagios y muertes, creo que vamos por los setenta-ochenta muertos, de un tiempo a esta parte parece ser que la cosa ha cesado y la realidad es que el virus no está por esta zona, lo que nos da tranquilidad y un respiro a la hora de encontrarnos en gran número.

La realidad es que hicimos previsiones para limitar la asistencia, comenzando por pensar en unos doscientos, pero quién puede decir a alguien que no venga a una ordenación, algo que sucede muy de tarde en tarde y a la que todos quieren participar, como todos han contribuido a la preparación…?

La preparación en todos los aspectos fue laboriosa y los esfuerzos muchos. La colaboración de la gente muy buena y la participación, numerosa. El péndulo me decía que no habría problemas de corona y así parece que ha sido, pues nada hemos notado por el momento.

La ceremonia sobria y bien organizada, el obispo muy bien en su oficio y en particular en la homilía, muy cercano y concreto; el coro bien dirigido y el ambiente de oración y festivo como debe ser una celebración.

Hubo momentos para todo, desde el recogimiento silencioso hasta el aplauso ruidoso, todo ello bien llevado y con buen ritmo y la ceremonia no fue larga para lo que aquí estamos acostumbrados.

Al salir de la iglesia y después de unas cuantas fotos, cada uno se fue a su sitio para el refrigerio y cada uno después a su destino en espera de la celebración del domingo, la primera misa que fue en un pueblo de la parroquia donde los padres del misacantano viven.



El tiempo muy en consonancia con la fiesta, soleado y no muy cálido, lo que nos permitió una celebración no bañada en sudor y por la tarde se puso un poco nublado presagiando que caería la lluvia, que siempre es una bendición.

Al oscurecer ya lloviznaba y a medida que avanzaba la noche la lluvia iba aumentando y amaneció con lluvia abundante, quizá una de las últimas de la estación de lluvias que está a punto de finalizar. Y no olvidemos que la lluvia es siempre una bendición y al acompañar a la ordenación, doble bendición, por lo que damos gracias a Dios.

A la primera misa en el pueblo no pude asistir, pues tenía que estar en otra parroquia, pero me han dicho que la lluvia cesó antes de comenzar la misa y volvió un poco después de acabarla…

Un detalle bonito. Desde Bo, a doscientos cincuenta kilómetros, se presentó Daniel, alguien a quien he tenido muy cercano el tiempo que estuve por allí y se presentó con su hijo, que era el monaguillo cuando decía la misa en el pueblo, para que vea y aprenda, pues pienso si un día él puede ser también como Samuel, esto es lo que me dijo… Antes de irse, nos despedimos rezando en mende, su lengua, dando gracias a Dios por lo vivido y pidiendo que a cada unos nos ilumine el camino a seguir.

También vino un grupo de gente joven que habían conocido a Samuel y con los que yo había tenido también contacto. Me agradó que varios vinieron donde mí a confesarse recordando las experiencias vividas anteriormente con ellos.

Las vivencias han sido muchas y no todo es posible contarlo. Quede esto como testimonio de lo vivido estos días y a lo largo de la preparación y mi acción de gracias a Dios por todo lo que hemos disfrutado y recordado.

 

Las fotos no son muy buenas, pero es lo que tengo y lo que he podido sacar desde mi puesto privilegiado y sin necesidad de moverme de un sitio para otro. Creo que nos dan la imagen de lo que buscamos.

 

Gracias a todos y una oración por Samuel. 6-X-20